Tú… ¿Qué respuesta le estás dando a la vida?
¿Porqué no creer en mí si soy lo más cercano que existe al mismo Dios?
¿Porqué no creer en mí si Él que desde la eternidad me pensó me dotó de la maravillosa inteligencia y voluntad para poder elegir mi destino? ¿Porqué no creer en la habilidad para engrandecer mi propio ser femenino? Soy una mujer, llevo un nombre, el que me hace ser yo, sentirme yo y saberme única. ¿Porqué no creer en lo que puede llegar a ser y a hacer Andrea, Beatriz, Carolina, Dinorah, Elizabeth o cómo sea que me llame? ¿Qué espero para manifestar la vitalidad que en mí reside? ¿De qué tengo miedo? ¿Qué me detiene para liberar todo ese amor de mujer que puedo dar?
Talvez más de alguna vez te has hecho la pregunta que leíste al inicio, ¿por qué no creer en mí? Vivimos en una sociedad que no nos ama por lo que simplemente somos como personas, una sociedad que, como mujeres, nos presiona a ser eternamente lozanas, a ser envidiablemente delgadas y brillar como una estrella en el campo profesional. Bajo este pensamiento, según la sociedad, si no somos así sólo formamos parte de la masa, no somos nada. Esto, por supuesto no está bien.
Talvez serás una muchacha joven, tendrás 20 años. Puede que seas una recién casada y tu edad no pase de los 26 años. Quizá ya tienes un hijo, o dos. ¿Podría ser que eres una mujer con la juventud de los 35 años? Tal vez 45 o 60… La edad que tengas, ¿Has pensado en los tiempos que nos ha tocado vivir? Nuestra era ha sido conocida como la era de las comunicaciones y la sofisticada tecnología, pero también es la era del no saber quien se es, ni para lo que estás aquí. Y si no sabes quién eres, si no conoces el maravilloso potencial que el mismo Dios del amor te brindó al crearte mujer y si mucho menos sabes para lo que estás aquí ¿Cómo pedirte que creas en ti?
¿Cómo saber quién soy yo? Sólo sabrás quien verdaderamente eres si te metes de cabeza a iniciar una amistad con Dios. La angustia que la mujer tiene de Dios en nuestro tiempo, ni ella misma lo sabe. Piensa que el vacío que siente es porque no hay un hombre que la ame; las depresiones que experimenta las relaciona muchas veces con la carga excesiva de trabajo; si es soltera se desespera por casarse. Si pasó de los 25 años empieza a aceptar migajas con tal de no estar sola. Si ya está casada se encierra en sí misma y se martiriza pensando en que tal vez se equivocó al escoger al hombre de su vida. Puedo dar muchos más ejemplos. Pero todos nos llevarán a lo mismo. Nuestra soledad, nuestra melancolía, nuestra tristeza, nuestro desánimo, nuestra frustración es el bullir silencioso de nuestra alma, de nuestro espíritu que expresa a través de estos estados emocionales su necesidad natural de relacionarse con Dios. Piensa en esto, pues así es como se va construyendo la conciencia de nuestra relación con Él. Esta conciencia terminará llevándote a una pregunta crucial: ¿quién soy yo?
Me imagino que ya sabes quién fue la Madre Teresa de Calcuta. ¿Recuerdas su figura física? Pequeña, curtida por el sol, común y corriente. Como lo soy yo y talvez, como lo eres tú. Desde muy joven supo que su potencial para llegar a ser venía de Dios mismo. Vivía metida en Él, y atenta a su llamada. No tuvo miedo porque sabía quien era, una hija de Dios. Creyó en ella misma y en su misión porque su potencial era una extensión del poder creador de Él Que Es. ¿Cómo lo hizo? Interiorizando, yendo hacia adentro, quedándose quieta. Así descubrió que cada uno es egoísta, que lo llevamos en la piel, en la sangre, en los huesos, pues es nuestra propia naturaleza. Pero también descubrió que metidas en Él somos capaces de ver con los ojos del cielo que podemos amar generosamente y dejar la piel, la sangre y los huesos para transformar la sociedad en la que vivimos. La Madre Teresa lo hizo, como lo puedes hacer tú, si crees y quieres. Al hacerlo Dios te tomará de su mano que es fortaleza, que es sabiduría, que es éxito y te mostrará desde su amor infinito como las estrellas del cielo el maravilloso potencial para llegar a ser que te regalo al crearte mujer.
Estás aquí para ser la raíz del mundo. La raíz es el extremo de las plantas desde donde obtienen las sustancias nutricias indispensables para su desarrollo armónico. Si no hay raíz, no hay planta, no hay vida. Si no existiera la mujer, ¿qué sería del mundo? Es entonces la mujer lo más profundo, lo fundamental, lo esencial, lo bendito. Es la savia y la lava. Es manantial que calma la sed y es nutriente que alimenta. Es la que siembra valores o simplemente los evita. Y tú, ¿para qué vives? ¿Estás aquí viviendo egoístamente tu vida? ¿Qué respuestas le estás dando a la vida?
Presentacion de la campaña razones para vivir
Arrasan gobernadores pro vida en EU
(Por , Yo Influyo, 2010-11-19)
En las elecciones de mitad de periodo, celebradas el martes 2 de noviembre de 2010, los candidatos pro vida arrollaron en forma masiva en las contiendas para elegir gobernadores de Estados Unidos, capitalizando la ola republicana.
Los candidatos que suscriben el ideario pro vida se alzaron hasta el momento con 12 gobernaciones y retuvieron el control de nueve estados más.
Al menos tres contiendas en las que participan candidatos pro vida no se han definido al momento de escribir estas líneas.
Los 13 vencedores pro vida
Alabama – Robert Bentley (R), 58 por ciento, frente a Ron Sparks (D), 42 por ciento.
Florida – Rick Scott (R), 49 por ciento, frente a Alex Sink (D), 48 por ciento.
Iowa: Terry Branstadt (R), 53 por ciento, frente a Chet Culver (D), 43 por ciento.
Kansas: Sam Brownback (R), 63 por ciento, frente a Tom Holland (D), 32 por ciento.
Maine: Pablo LePage (R), 38 por ciento, frente a Eliot Cutler (I), 37 por ciento, y en tercer lugar Libby Mitchell (D), 19 por ciento.
Michigan: Rick Snyder (R), 58 por ciento, frente a Virg Bernero (D), 40 por ciento.
Nuevo México: Susana Martínez (R), 54 por ciento, frente a Diane Denish (D), 46 por ciento.
Nueva York: John Kasich (R), 49 por ciento, frente a Ed Strickland (D), 47 por ciento.
Oklahoma: María Fallin (R), 60 por ciento, frente a Jari Askins (D), 40 por ciento.
Pensilvania: Tom Corbett (R), 55 por ciento, frente a Dan Onorato (D), 45 por ciento.
Tennessee: Bill Haslam (R), 65 por ciento, frente a Mike McWherter (D), 33 por ciento.
Wisconsin: Scott Walker (R), 52 por ciento, frente a Tom Barrett (D), 47 por ciento.
Wyoming: Matt Mead (R), 72 por ciento, frente a Leslie Petersen (D), 25 por ciento.
Las nueve sedes gubernamentales pro vida ratificadas:
Alaska: Sean Parnell (R), 59 por ciento, frente a Ethan Berkowitz (D), 38 por ciento.
Arizona: Jan Brewer (R) reelegido. Brewer, 55 por ciento, frente a Terry Goddard (D), 42 por ciento.
Georgia: Nathan Deal (R) sustituye a Sonny Purdue (R). Deal, 53 por ciento, frente a Roy Barnes (D), 43 por ciento.
Idaho: Butch Otter (R) reelegido. Otter, 59 por ciento, contra Keith Allred (D), 33 por ciento.
Nebraska: Dave Heineman (R) reelegido. Heineman, 74 por ciento, frente a Mike Meister (D), 26 por ciento.
Carolina del Sur: Nikki Haley (R) sustituye al desacreditado Mark Sanford (R). Haley, 51 por ciento, frente a Vicente Sheheen (D), 47 por ciento.
Dakota del Sur: Dennis Daugaard (R) reemplaza a Mike Rounds (R). Daugaard, 62 por ciento, frente a Scott Heidepriem (D), 39 por ciento.
Texas: Rick Perry (R) reelegido. Perry, 55 por ciento, frente a Bill White (D), 42 por ciento.
Utah: Gary Herbert (R) reelegido. Herbert, 64 por ciento, contra Peter Corroon (D), 32 por ciento.
Contiendas electorales no definidas para los candidatos pro vida: Illinois, Minnesota.
Sólo en un estado americano ha vencido un republicano pro-aborto: Nevada.
Se trata del pro aborto Brian Sandoval (R), 53 por ciento, contra Rory Reid (D), 42 por ciento.
Contiendas electorales no definidas para los candidatos pro aborto: Oregon.
Cortesía de NOTIFAM&LifeSiteNews
fuente:mujernueva.org
El servicio hace bella la vida
(Por Fernando Pascual, Colaborador Mujer nueva, 2011-02-08)
¿Ha aumentado la indiferencia, la insensibilidad, la apatía, ante los sufrimientos y las necesidades de quienes viven cerca y de quienes viven lejos? No es fácil dar una respuesta, pues junto a personas con actitudes de individualismo encontramos a otras personas buenas, dispuestas a quebrarse la espalda y a mancharse las manos para ayudar a otros.
Pero sí podemos decir que la indiferencia avanza en el mundo, en las familias, en los corazones, cuando dejamos que el individualismo, el miedo, las prisas, la superficialidad o la avaricia entren en el alma y lleguen a convertirse en el criterio último de lo que hacemos o de lo que dejamos de hacer.
No toda inacción se produce por culpa del individualismo. Vivimos en sociedades complejas, con muchas reglas, con muchas inferencias.
Si hay un grave accidente de carretera, detenerse y atender a los heridos puede traer, sin que lo queramos, serios problemas legales. Si ha comenzado un incendio cerca de casa, muchos piensan que es más eficaz y menos peligroso llamar a los bomberos en vez de acercarse para rescatar a quien haya quedado atrapado por las llamas. Si se produce un robo, ¿no son las mismas autoridades quienes piden que no afrontemos sin armas a quien lleva un cuchillo entre sus manos?
Pero fuera de situaciones extremas como las anteriores, puede ocurrir que la indiferencia camine a nuestro lado. Si estamos sentados en un lugar público, no reaccionamos al ver junto a nosotros a una persona mayor a la que le vendría muy bien ocupar nuestro lugar.
Si nos avisan que un familiar no muy cercano ha sido ingresado en el hospital, existe el peligro de encerrarnos en la propia concha y encontrar mil excusas para no ir a visitarle, cuando realmente lo que deseamos es seguir ganando puntos en un juego electrónico o ver cómo termina un famoso culebrón televisivo.
En los ejemplos apenas mencionados somos capaces de percibir la necesidad ajena, pero la pereza y el individualismo nos hacen mirar a otro lado. La situación resulta más grave cuando no somos capaces de darnos cuenta de lo que pasa a nuestro alrededor, porque estamos absortos por los mensajes en el celular, por el libro de lectura, por las noticias de Internet o por la música que aturde nuestros oídos. Entonces ni siquiera tenemos necesidad de inventar excusas para no atender a quien lo necesita…
Es cierto que la vida moderna nos ofrece muchos estímulos y nos ata a muchas necesidades. Los progresos tecnológicos, bien usados, deberían potenciarnos, abrirnos a más opciones de bien y de solidaridad. Si, por el contrario, hemos convertido la situación de tener más en motivo para ayudar menos y para encerrarnos en nosotros mismos, ¿no significa que hemos achatado gravemente una dimensión fundamental de la vida humana?
Cada hombre, cada mujer, existe gracias al amor y a la entrega de otros. Familiares, amigos, educadores, trabajadores en tantos lugares de la ciudad o del campo, nos ayudaron en cientos de situaciones, nos levantaron tras una caída, nos curaron, nos animaron, nos enseñaron a vivir.
El ejemplo que nos han dejado (y que nos siguen dejando tantas personas buenas) sirve de estímulo para romper el cerco del individualismo y para reconocer que estamos hechos no sólo para disfrutar de aquellas cosas que nos agradan, sino también (y quizá sobre todo) para poner nuestras cualidades, nuestras posesiones y, sobre todo, nuestro corazón y nuestro tiempo, para ayudar y servir a otros.
Primero, a los más cercanos: no hay verdadero amor si no somos capaces de dejar el sofá a otro miembro de la familia. Luego, a quienes, en la misma ciudad, o quizá incluso lejos, esperan que alguien les lleve medicinas, ropa, o simplemente les escuche un rato.
El cerco de la indiferencia, la enfermedad del individualismo, empiezan a ser derrotados si dejamos que nuestro corazón se haga magnánimo, abierto, disponible a otros. El mundo es más hermoso y habitable cuando, sinceramente, cada uno da lo mejor de sí mismo para servir a los demás.
Fuente:mujernueva.org
no pierdas el amor primero
Texto:
“Yo sé todo lo que haces; conozco tu duro trabajo y tu constancia, y sé que no puedes soportar a los malos. También sé que has puesto a prueba a quienes dicen ser apóstoles y no lo son, y has descubierto que son unos mentirosos. Has sido constante, y has sufrido mucho por mi causa. Pero tengo una cosa contra ti: que ya no tienes el mismo amor que al principio.”
(Apocalipsis 2,2-4)
Empezamos las cosas con fuerza, pero al poco tiempo nos desganamos. Fíjate cuántas personas comienzan unos estudios, un trabajo, un proyecto en su vida, con mucha ilusión y mucha dedicación, pero al poco tiempo se desinflan.
Lo mismo ocurre con algunos matrimonios, o religiosos, o sacerdotes, que por la propia dureza de la vida terminan rechazando aquello por lo que un día sintieron su corazón vibrar… ¿Por qué aparece el desánimo? Porque perdemos el “amor primero”, o sea, la ilusión, la dedicación, la entrega, en una palabra: la vida orientada hacia algo que nos da sentido.
No es suficiente ser un buen profesional o un buen esposo o esposa, ni una buena o buen religioso o sacerdote. Lo más importante es mantener el amor primero. La presencia del amor primero nos dará todo lo bueno que podamos hacer.
Cuando veo a un matrimonio que ha perdido el amor primero siempre les digo que recuerden sus años de noviazgo… Cuando un religioso o sacerdote cree que ha gastado inútilmente la vida, les digo que recuerden sus años de seminario donde la ilusión por la entrega era sólo equiparable al amor a Dios. Tenemos que mantener siempre fresco el amor primero.
La tarea de la semana:
1. ¿Cuáles fueron tus ilusiones y proyectos de joven? ¿Los conseguiste?
2. ¿Cómo vives ahora las situaciones de tu vida? ¿Eres feliz?
3. Procura reavivar por lo menos en una de esas situaciones “el amor primero?
© 2003 Mario Santana Bueno.
Fuente:buzoncatolico.es





