Cuando ella gana más que él: ¿se afecta la relación matrimonial?
Cada vez son más las mujeres que se adhieren a la fuerza laboral para poder contribuir a la economía familiar, incluso muchas de ellas alcanzan cargos superiores, y por consiguiente, mejores sueldos que sus esposos, pero ¿afecta esto la relación matrimonial?
Hasta hace poco era normal que el hombre asumiera el rol de proveedor de recursos para el hogar, y la mujer el cuidado de los hijos y el hogar. Pero los tiempos han cambiado, y ahora son numerosas las mujeres, que por decisión propia o necesidad, han tenido que compaginar el papel de madres con el de ejecutivas, llegando a ser exitosas y muy profesionales en sus quehaceres. Sin embrago, esta situación puede ser motivo de conflicto; bien porque las parejas no logran afrontar adecuadamente la situación, o bien porque la cultura del rol varonil está fuertemente marcada y resulta impensable que sea la mujer quien suministre mayores recursos al hogar.
No está demás aclarar, que por fortuna existen matrimonios que viven bajo estas circunstancias, las cuales no comprometen su estabilidad, puesto que las asumen como una oportunidad para fortalecer la economía familiar y además tienen muy presente que la valía personal no está sujeta a los ingresos (lo que implica un alto grado de madurez).
¿Qué ocurre entonces en los matrimonios donde sí hay conflicto por este motivo?
Actitudes que ponen en juego a las parejas
Los problemas suelen comenzar con un detonante distinto al tema dinero, pero después se descubrirá que es éste el causante de las continuas discusiones.
Por lo general, el hombre comienza a mostrar comportamientos que denotan un nivel bajo de autoestima, inseguridad, frustración e incluso algunos síntomas de depresión. “Estos sentimientos se dan a partir de ideas o reglas que ya se tienen como que `la persona que gana un mejor sueldo es porque es más inteligente y puede lograr mejores oportunidades´. Todo esto es producto de la relación de equivalencia que se ha hecho entre sueldo-poder, sueldo-éxito, éxito-admiración.” Puntualiza la psicóloga Claudia Zabala. *finanzaspersonales.com.co
Y es que el hecho de que estos paradigmas estén tan incrustados en las personas, no es gratis. Desde los inicios de la evolución humana, el hombre ha sido el líder de su grupo familiar, su posición jerárquica se ha caracterizado por ser dominante y aunque la esposa ha mostrado ser su acompañante incondicional, ha debido estar también bajo su sombra. Así que cuando este modelo se transforma, es cuando se abren las puertas para el campo de batalla.
Por otro lado, es común encontrar que las mujeres comienzan a manifestar ciertos vientos de superioridad, emiten comparaciones indeseables por el hecho de estar mejor remuneradas que sus esposos y otras actitudes algo humillantes que obviamente provocan enfados. Además pueden sentir que sus decisiones deben tener más peso dentro de la familia y así quitarle valor a la opinión de sus cónyuges. De esta manera, ellas pueden descubrir facetas hasta el momento desconocidas de sus maridos, lo que puede llevarlas al desencanto.
¿Cuáles son las consecuencias?
Los especialistas resaltan diversas secuelas de este tipo de situaciones, como puede ser el deterioro de la relación precedido de comportamientos hostiles, el detrimento del auto-concepto de los involucrados, la búsqueda de actividades satisfactorias fuera del hogar y en los casos más extremos, el divorcio.
¿Cómo manejar esta situación?
La recomendación entonces, comienza por dar mayor importancia a los logros, esfuerzos, desempeño del cónyuge, sin tener de por medio el factor dinero. Requiere cambiar la idea de que el poder y el dinero están vinculados. En el matrimonio existe algo llamado “comunión”: todo es de todos, decisiones, bienes, dificultades, tristezas, alegrías…
Los aportes que cada quien hace al hogar, deben ser igualmente valorados sin percatarse si son monetarios o no. Se debe tener claro que dedicar tiempo a la educación de los hijos, el cuidado de la casa, etc. también son aportes supremamente significativos.
Algo clave en este tema, es nunca perder la admiración por el cónyuge. Cuando se deja de admirar a quien se ama, sus fortalezas y esfuerzos serán pisoteados. Haga lo que haga, (siempre y cuando no vaya en contra de las leyes y la integridad humana) se debe apoyar al esposo/a, lo que implica también ayudarle a ser cada vez mejor en su actividad profesional.
Cuando ambos trabajan…
La autora Sylvia Villarreal de Lozano expone algunos consejos para los matrimonios donde ambos trabajan:
No compitan. No se trata de una competencia. Cada quien debe sentirse orgulloso de su puesto, sea cual sea, y debe ocurrir lo mismo con el de la pareja.
Reconozcan sus logros. Por pequeños que puedan parecer, es importante motivar a la pareja en todo lo que realice, y de igual manera también el otro debe apoyarle a llevar a cabo las metas.
Piensen en un beneficio mutuo. Se trata de apoyarse en todo momento. No hay que enojarse cuando se requiera que uno de los dos responda económicamente por más cosas. El hecho de que ser hombre, no quiere decir que tenga que ser el único sustento y que siempre será autosuficiente.
Administren el tiempo. Distribuyan los quehaceres y las tareas del hogar. Cuando ambos trabajan, es imposible que sólo uno se encargue de todo. Lo mejor es que platiquen y lleguen a un acuerdo en donde ambos resulten recompensados de igual manera.
No permitan que se acaben los detalles. El hecho de que ahora la esposa también trabaje no quiere decir que es menos mujer, menos femenina, o que deje de ser una dama y su esposo un caballero. Recuerden, ¡la caballerosidad y la femineidad jamás pasarán de moda!
Y no olviden… Para que un matrimonio funcione se requiere de dos; que ambos se ayuden, se tengan confianza, se comuniquen, se valoren, se den libertad y sobre todo, que se amen y se lo hagan saber a cada instante.
Fuente: masalto.com
¿Qué es santificar el Trabajo?
Todos podemos hacernos santos, incluso en el trabajo ordinario.
“Santificar el trabajo, santificarse en el trabajo, santificar a los demás con el trabajo”. Ha sido una realidad vivida con esfuerzo y naturalidad.
Sin embargo, la teología exige no sólo el vivir sino el reflexionar sobre lo que se vive. Cada vez he sido más consciente de que sabía reflexivamente que era santificarse en el trabajo y que era santificar a los demás con el trabajo.
¿Qué es santificar el trabajo?
Para santificar es necesario hacerlo humanamente bien, cuidando las cosas pequeñas por amor; que debe ser mucho, intenso, constante y ordenado; que lo importante era hacer el trabajo bien, no que saliera bien; que se debía hacer con rectitud de intención, sólo para agradar a Dios;… El trabajo tiene como objeto la humanización del mundo.
Pero, ¿qué es humanizar al mundo? ¿qué relación existe entre el aspecto subjetivo y objetivo del trabajo? ¿qué relación hay entre entre el trabajo y el nuevo cielo y la nueva tierra? La respuesta viene contemplando a Jesús en Nazaret, al preguntarse: ¿qué ha quedado del trabajo de Cristo como artesano en el hogar de Nazaret? Y la respuesta es: nada material -no nos ha quedado la menor reliquia de su trabajo en la tierra-, lo que Cristo ha hecho con su trabajo -lo que permanece- es empapar de amor la tierra en que vivimos. Después la conclusión es inmediata: – trabajar es aquella actividad que tiene como objeto humanizar el mundo: convertir el mundo en el “hogar” de los hijos de los hombres, en él el aspecto objetivo es secundario; y – santificar el trabajo es hacerlo de tal modo que transforme el mundo en el “hogar” de los hijos de Dios: que el mundo entero sea el “hogar de Nazaret”.
Los que viven entregados al trabajo, con frecuencia duro, conviene que en ese mismo trabajo humano se perfeccionen, ayuden a sus conciudadanos, traten de mejorar la sociedad entera y la creación; mas aún, traten también de imitar, en su activa caridad, a Cristo, cuyas manos se ejercitaron en el trabajo, y que continúa trabajando siempre por la salvación de todos en unión con el Padre; gozosos en la esperanza, ayudándose unos a otros a llevar sus cargas y sirviéndose del trabajo cotidiano para subir a una mayor santidad, incluso apostólica. (CONC. VAT. II, Const. Lumen gentium, 41).
Se trata de santificar el trabajo ordinario, de santificarse en esa tarea y de santificar a los demás con el ejercicio de la propia profesión, cada uno en su propio estado. (J. ESCRIVÁ DE BALAGUER, Es Cristo que pasa, 122).
Desde ahora, pues, hermanos, cantemos, no por amenizar nuestro descanso, sino para sostener nuestros trabajos, como se canta de camino: «Canta pero camina; mantén tu trabajo cantando; no te dejes llevar de la pereza; canta y camina». ¿Qué quiere decir «camina»? Progresa, progresa en el bien [...], progresa en la verdadera fe, progresa en la santidad. Canta y camina. (S. AGUSTíN, Sermón 256).
A veces, nuestras caminatas llegaban al monasterio de Las Huelgas, y en otras ocasiones nos escapábamos a la Catedral. Me gustaba subir a una torre, para que contemplaran de cerca la crestería, un auténtico encaje de piedra, fruto de una labor paciente, costosa. En esas charlas les hacía notar que aquella maravilla no se veía desde abajo. Y, para materializar lo que con repetida frecuencia les había explicado, les comentaba: ¡esto es el trabajo de Dios, la obra de Dios!: acabar la tarea personal con perfección, con belleza, con el primor de estas delicadas blondas de piedra. (J. ESCRIVÁ DE BALAGUER, Amigos de Dios, 65).
Comprendían, ante esa realidad que entraba por los ojos, que todo eso era oración, un diálogo hermoso con el Señor. Los que gastaron sus energías en esa tarea, sabía perfectamente que desde las calles de la ciudad nadie apreciaría su esfuerzo: era sólo para Dios. ¿Entiendes ahora cómo puede acercar al Señor la vocación profesional? ~ tú lo mismo que aquellos canteros, y tu trabajo será también operatio Dei, una labor humana con entrañas y perfiles divinos. (J. ESCRIVÁ DE BALAGUER, Amigos de Dios, 65).
Fuente: encuentra.com
¿Padres cansados?
Después de una larga jornada de trabajo… Si, te creo, estás cansado…
Tu, padre de familia, que te despiertas todavía sin sol para rápidamente arreglarte, medio desayunar y salir de volada porque te espera un día lleno de tráfico, pendientes por resolver, nuevas problemáticas que surgen al día, una entrevista, una reunión, miles de llamadas por contestar, otras cuantas por realizar y un escritorio con más de un fólder lleno de papeles.
Después de una larga jornada de trabajo… Si, te creo, estás cansada…
Tu, madre de familia, que te despiertas y casi ni tiempo de arreglarte porque hay tantas cosas que hacer, arreglar a los niños, cambiar el pañal del más chico, prepararles un almuerzo, llevarlos al colegio, regresar, organizar y hacer la limpieza de la casa, tener lista la ropa, una deliciosa comida y talvez otro trabajo fuera de casa, con sus propios pormenores; para regresar después y revisar tareas, bañar niños, en fin.
Sin embargo, para hablar de padres también hay que hablar de los niños, sus hijos y son ellos los que están más cansados ¿¡Maaaaaaaaás?! Si estoy segura que así lo pronunciaste! Parecería increíble, ¿Ellos cansados? ¿Pero de qué? Me dirás ¿De estudiar? Si es su única obligación… ¿De jugar? ¿De ver televisión? ¿De navegar en Internet? ¿De salir a pasear?
Si, talvez, pero sobretodo de jugar solos, de ver televisión solos, de navegar en Internet solos, de salir a la calle solos, de ser niños sin padre ni madre, porque pareciera que no están cuando debieran estar…
Que trabajar es necesario, que es la única manera de mantener a la familia ¡Si! ¡Así es! No es reclamo, ni mucho menos, entiendo que los hijos necesitan muchas, muchísimas cosas, escuela, libros, vacunas, comida, un techo, ropa, juguetes… solo es que los hijos, tus hijos te necesitan a ti papá y a ti mamá nada más.
Necesitan tu persona, tu presencia, el ruido que haces en casa, necesitan tus abrazos, tus besos, tu voz, tu aroma, necesitan tu mirada, tu compañía, tus palabras, necesitan tus enseñanzas, tus límites, tu aceptación y amor incondicional…
No prives a tus hijos de ti
Ellos te aceptan como eres, aceptan el regalo de tu persona y no solo eso sino que también te aman infinitamente desde siempre, para siempre.
Si estás cansado… exhausto, no te derrumbes en el sofá, no te acuestes a dormir, no leas el periódico, no veas televisión, no te sumerjas en la computadora… Cuando llegues a casa exhausto mira a tu alrededor, haces falta… mira a tus hijos… te extrañaron todo el día y te garantizo que si no están dormidos querrán estar contigo, si ya están soñando seguro sueñan contigo.
Haz que sus sueños se hagan realidad
Míralos fijamente a los ojos, no les digas “Ahora no” “Después” “Al rato” “Otro día”, menos les digas “Cállate” “No molestes” “Déjame en paz” “Ve tu solo”
Piensas que exigen demasiado… Que comprendan, que entiendan y si no pues peor para ellos ¡NO! Te repito: TE NECESITAN A TI
Míralos a los ojos, toma su manita, abrázalos y tómate el tiempo para hablarles con cariño y contarles lo que hiciste en el día, diles como te sientes, diles que los necesitas, que los extrañaste, que ya te urgía verlos ¿Qué tal?
Juega con ellos ¿A qué? Deja que ellos escojan, imaginación no les falta te lo apuesto o cuéntales un cuento, cenen juntos y cuando sea la hora de dormir… recen, pidan, ofrezcan y sonrían…
Empieza con 15 o 20 minutos al día o en la noche si es que no hay otra hora, te aseguro que ellos no se enojarán si los despiertas para decirles cuánto los amas.
Una historia feliz
Los frutos de tu esfuerzo heroico diario: Crear las condiciones para que tus hijos no solo se sepan amados, se sientan queridos, sean alegres, seguros de sí, con un ordenado amor a sí mismos y a los demás, cariñosos, comprensivos; con tu presencia, con la convivencia con tus hijos construyes los cimientos para una vida sana y feliz de todos y cada uno de los que integran tu familia, incluyéndote.
¿Crees poder lograrlo? O estás muy cansado…
fuente:encuentra.com
Las enfermedades de los profesionales de hoy
El ambiente competitivo, las largas jornadas, el afán por el logro de resultados, las exigencias en cuanto a conocimientos, y otras numerosas situaciones incorporadas a los cargos profesionales en los últimos años, podrían ser las responsables de la aparición temprana de enfermedades y el incremento de las ya existentes.
Se especula que el ejecutivo de hoy en día, tiene a sus espaldas mayores exigencias que el de épocas pasadas, lo que podría explicar los quebrantos de salud de una parte importante de la población activa. A esto se le suma el sedentarismo que sobresale entre las generaciones modernas, debido a los horarios extendidos y a los avances tecnológicos que hacen que cada día haya menos necesidad de desplazarse para cumplir con las tareas propuestas. “Estar más de un tercio del día en una sola posición y frente a los aparatos electrónicos perjudica desde la vista hasta las articulaciones, pasando por una serie de alteraciones metabólicas que aumentan los niveles de glucosa, colesterol y triglicéridos, principalmente.” explica el Dr. Salomón Cohen en un artículo publicado por CNN.
“Según la Organización Internacional del Trabajo, el 8% de los empleados trabaja más de doce horas diarias. En este sentido, se estima que existen más de 2.000 desórdenes asociados al ejercicio profesional.” añade el experto.
Pese a esto, no todas las personas llegan a desarrollar una enfermedad debido a su actividad laboral, pues son diferentes factores los que intervienen para que se presente la dolencia, como por ejemplo el tipo de personalidad, el grado de estrés que implique el trabajo, la resistencia para soportar jornadas extenuantes, las condiciones físicas y mentales, la tolerancia al trabajo bajo presión, entre otros.
Se trata entonces de un fenómeno que ha despertado el interés tanto de las organizaciones de la salud como de los gobiernos, dando como resultado varias investigaciones que revelan las enfermedades más comunes entre los profesionales actuales:
Dolores de espalda y cuello: suelen ser la piedra en el zapato de las personas que permanecen sentadas frente a un computador por largos periodos, y son la causa más frecuente de ausentismo laboral.
Según la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo, cada año millones de trabajadores se ven afectados por este tipo de trastornos de origen laboral. Se dice que sólo en el Reino Unido, se calcula que el dolor de espalda le cuesta a la sociedad alrededor de 14.000 millones de euros. El 93% de este dinero se debe a la reducción en la productividad de los trabajadores afectados, frente a sólo el 7% que consumen en gastos sanitarios directos (como fármacos, por ejemplo). *Datos publicados por el Diario El Mundo de España.
Parte de la solución, se encuentra en la adopción de medidas preventivas por parte de las empresas, como la adecuación de los espacios con soluciones ergonómicas, control de la postura, pausas activas, moderación del los horarios y apertura de espacios para la realización de ejercicio físico.
Estrés laboral: es cierto que pequeñas cantidades de estrés resultan benéficas, pero demasiado estrés pone en riesgo la salud y puede llegar a convertirse en una afección grave. De hecho, es el segundo problema de salud en la Unión Europea relacionado con el trabajo, tras el dolor de espalda, y afecta al 22% de los trabajadores. Los estudios indican que entre un 50% y un 60% de las bajas laborales guardan relación con el estrés, lo que representa de por si un enorme coste tanto en términos de sufrimiento humano como de perjuicios económicos. *Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo.
Los estudios señalan que el estrés laboral es causado por la inconformidad del empleado frente a las condiciones del trabajo, el contenido del mismo, la estructura de la organización, exceso de funciones, ambiente hostil, presión, falta de motivación, poca estabilidad, intimidación o acoso laboral, relaciones laborales deficientes, etc.
Frente a esta problemática, los esfuerzos de las compañías se deben concentrar en reducir el estrés produciendo un ambiente laboral armonioso, así como la apretura a canales de comunicación, creación de estímulos y balance en las tareas.
Trastornos gastrointestinales: cada vez son más los ejecutivos que padecen los síntomas de colon irritable, úlcera, gastritis, reflujo gastroesofágico, y se debe principalmente a la relación que guardan las funciones intestinales y digestivas con los estados emocionales, aunque no hay que olvidar que la alimentación también influye para que se produzca este padecimiento.
Obesidad y desórdenes metabólicos: más de uno de cada diez adultos de la población mundial era obeso en 2008, con un índice de masa corporal (IMC) de 30 kg/m2, en mayor medida las mujeres que los hombres. *Dato publicado por la Revista Consumer.
Tal como se expresó anteriormente, la poca actividad física, los horarios reducidos para la alimentación y las comidas rápidas o poco nutritivas, hacen más propensas a las personas de padecer sobrepeso, enfermedad que detona en otros padecimientos como diabetes, hipertensión, colesterol y problemas cardiacos. Por ello las continuas campañas que promueven la sana alimentación, el ejercicio físico y la evaluación constante de los niveles de presión y colesterol.
Síndrome del túnel carpiano: es una de las demandas más frecuentes por enfermedad laboral. Por lo general, se debe una combinación de factores que aumentan la presión en el nervio y los tendones de la muñeca. Se presenta cuando hay un uso continuo de teclado y mouse, que implican tener las manos en cierta posición.
Finalmente, ante todas estas enfermedades que no afectan sólo al empleado sino a la organización entera, es necesario que iniciativas como la responsabilidad social empresarial, recobren sus espacios y sean temas prioritarios en las empresas, las cuales deben intensificar sus propósitos para proporcionarle a sus empleados una buena calidad de vida, de esta forma se incrementará la productividad y la disposición de los trabajadores hacia sus empleos.
fuente:lafamilia.info





