Juan Pablo II : Sobre el amor humano

Aún resuenan muchos ecos tras la beatificación del Papa Juan Pablo II, me considero una afortunada por haber vivido un acontecimiento tan importante para nuestra Santa Madre Iglesia. Y es que hablar de Juan Pablo II es realmente algo que sale del corazón no solo por la cercanía con que se mostraba sino por todo el arrojo y valentía con la que quiso abrir la Iglesia al mundo. Lo descubrí realmente cuando hace unos años conocí y curse estudios en el Pontificio Instituto Juan Pablo II para el matrimonio y la familia que el mismo fundó. En él me tope con la sabiduría de un hombre – asistido por el Espíritu Santo- que en todo momento ha querido favorecer a la persona, ensalzar su dignidad y respetarla. Tal es así que fue transmitiéndolo en una serie de catequesis sobre el amor humano, conocida también como “la teología del cuerpo”. Según Juan Pablo II era necesario ofrecer la explicación de una antropología adecuada, aquella que busca comprender e interpretar al hombre en lo que es esencialmente humano. Y por ese motivo descubrir la verdad del amor humano. Porque la verdad del amor no puede ser separada del lenguaje del cuerpo. Aquí es donde Juan Pablo II viene a hablarnos de la corporeidad, de su valor sagrado que solo logra su finalidad en la entrega sincera del don de sí. Pues al hablar de amor, hablamos también de unión, y para que se pueda dar es necesaria aceptar la diferencia del otro como hombre y como mujer, ya que el cuerpo es sexuado. En palabras de Juan Pablo II: “El sexo en cierto modo es constitutivo de la persona, no solo atributo de la persona, demuestra lo profundo que el hombre con todo su ser espiritual, con su unidad e irrepetibilidad de la persona está constituido por el cuerpo como él o ella”.

Es cierto que la catequesis del Papa Juan Pablo II son más extensivas pero en cierto sentido van dirigidas a comprender la verdad que está inscrita en el corazón humano. A día de hoy me doy cuenta como es necesaria esta comprensión para sentar las bases de una buena construcción de la persona, de su identidad como hombre o como mujer. Si nos damos cuenta esto es difícil de verlo en nuestro días a veces y difícil de explicar sin que caigamos en el relativismo o subjetivismo imperante. Por ello el ya beato Juan Pablo II nos ha quedado entre otras muchas cosas un legado en nuestras manos sobre la belleza de un amor que se nos regala y nos redime, es toda una oportunidad.

Mª Del Carmen González Rivas

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¿Qué es la Teología del cuerpo?

What is the Theology of the Body?

The “rich patrimony” of John Paul II’s teaching “has not yet been assimilated by the Church. My personal mission is not to issue many new documents, but to ensure that his documents are assimilated.”

Benedict XVI (Interview on John Paul II’ s Legacy, October 16, 2005)

Pope John Paul II devoted the first major teaching project of his pontificate – 129 short talks between September of 1979 and November of 1984 – to providing a profoundly beautiful vision of human embodiment and erotic love. He gave this project the working title “theology of the body.”
George Weigel, author of Witness to Hope: The Biography of Pope John Paul II, calls this papal study of human sexuality “one of the boldest reconfigurations of Catholic theology in centuries” – a “theological time-bomb set to go off with dramatic consequences …perhaps in the twenty-first century.” At this point the Pope’s vision of sexual love “has barely begun to shape the Church’s theology, preaching, and religious education.” But when it does, Weigel predicts, “it will compel a dramatic development of thinking about virtually every major theme in the Creed” (pp. 336, 343, 853).

Far from being a footnote in the Christian life, the way we understand the body and the sexual relationship “concerns the whole Bible” (TOB 69:8). It plunges us into “the perspective of the whole Gospel, of the whole teaching, even more, of the whole mission of Christ” (TOB 49:3). Christ’s mission, according to the spousal analogy of the Scriptures, is to “marry” us. He invites us to live with him in an eternal life-giving union of love.

This is what the union of the sexes is meant to proclaim and foreshadow – the eternal union of Christ and the Church. As St. Paul says, quoting from Genesis, “‘For this reason a man shall leave his father and mother and be joined to his wife, and the two shall become one flesh.’ This is a great mystery, and I mean in reference to Christ and the church” (Eph 5:31-32).

By helping us understand this profound interconnection between sex and the Christian mystery, John Paul’s theology of the body not only paves the way for lasting renewal of marriage and the family; it enables everyone to rediscover “the meaning of the whole of existence, the meaning of life” (TOB 46:6).

Please Click Hereto view Pope John Paul’s 129 Wednesday Audiences, which comprise his Theology of the Body.

*TOB Man and Woman He Created Then: A Theology of the Body, John Paul II’s general audience addresses on Human Love in the Divine Plan, Michael Waldstein translation (Pauline, 2006)

Más información: www.tobinstitute.org; www.amorseguro.org

El deseo sexual sin amor por Enrique Rojas

La personalidad es una provincia de la afectividad. Grandes errores psicológicos arrancan de aquí, de separar el sexo y el amor

Enrique Rojas. Catedrático de psiquiatría.

La sexualidad humana ofrece una enorme complejidad. Sin embargo, su impulso fundamental es de tipo instintivo. Es la personalidad, formada por la inteligencia, la educación afectiva y la voluntad la que diferencia la sexualidad humana de la animal. La sexualidad es un elemento básico de nuestras vidas, y forma parte, de manera intrincada e inseparable, del mas grande de los sentimientos: el amor.

La sexualidad nos acompaña desde el nacimiento y puede determinar una parte de la vida adulta.

Aunque el estallido de la sexualidad se produce a partir de la pubertad, en realidad nos acompaña desde nuestro mismo nacimiento. Como Freud y otros estudiosos descubrieron, el niño presenta ya una faceta sexual desarrollada, que influye en la evolución de su personalidad y que puede determinar, al menos en parte, su vida adulta.

La sexualidad ni se debe reprimir ni se debe descontrolar, es necesaria su educación.

Por todo ello es conveniente asumir la sexualidad como algo perfectamente natural, pero también como un factor vital que, relacionado con el deseo, debe ser educado. Como se supo desde los mismoscomienzos de la psiquiatría moderna, la represión de la sexualidad puede producir trastornos; igualmente la entrega auna sexualidad descontrolada da lugar a una vida insatisfactoria e infeliz dominada por los impulsos hedonistas.

Las teorías sobre la sexualidad humana son numerosísimas, y tal vez no haya otro tema sobre el que se haya escrito tanto a lo largo de la historia.En realidad no fue hasta finales del siglo XIX que la sexología se convirtió en una ciencia gracias al libro “Estudios sobre psicología sexual“, del mencionado Ellis.

En esta obra se analizaba por primera vez la sexualidad desde un punto de vista general, desvinculado del erotismo. Ellis estudió la relación de pareja, la respuesta sexual de hombres y mujeres, o problemas como la frigidez y la impotencia.

El marco ideológico de la sexualidad en la actualidad está marcado por el agnosticismo, positivismo y utilitarismo.

Desde entonces ha habido multitud de autores que se han dedicado a este tema que, sin duda, atrae, sorprende y fascina al ser humano: Kinsey, Master, Jonson, Pellegrini, Giese, Lorando…

El planteamiento ha sido distinto en cada caso. El marco ideológico en el que hoy se sitúa la sexualidad en muchos ambientes tiene tres notas negativas que debemos combatir: el agnosticismo (ignora su vertiente espiritual), el utilitarismo (enaltece lo útil y placentero como esencial) y el positivismo (el sexo por si mismo, sin más). Unos han preferido concentrarse en detalles técnicos; otros han buscado una mejor expresión de las necesidades sexuales; algunos han querido desmitificar el sexo, restándole importancia como cosa natural que es; y otros han preferido indagar en los medios para incrementar el placer.

Casi todos los autores coinciden en evitar dejarse dominar por ese impulso instintivo que convierte la relación en un mero choque genital…

Todos ellos, sin embargo, han coincidido en un punto: la sexualidad humana es variada, exclusiva de nuestra especie, pero guarda un poso animal en su impulso de base. Independientemente del punto de vista , casi todos los autores señalan, por una razón o por otra, que hay que evitar dejarse dominar por ese impulso instintivo que priva a la sexualidad de sus mejores facetas y convierte la relación de pareja en un mero choque genital para satisfacer un apetito apremiante.

Por desgracia, estas sugerencias no parecen haber prendido en la sociedad moderna, agobiada por la inmediatez, el hedonismo, el consumismo y la permisividad.

Alcanzado el placer físico, la persona se siente vacía —como siempre que se realiza un deseo de manera impulsiva e impersonal— y esto produce sentimientos de culpa, obsesión y neurosis.

Alcanzado el placer físico, la persona se siente vacía, y esto produce sentimientos de culpa, obsesión y neurosis.

Convertir el sexo en una «religión», lo que parece ser una de las normas de la modernidad, es un error. La sexualidad es solo una parte del ser humano, importante, pero no la mas importante, ni tampoco la única.

La sexualidad humana es, pues, algo mas que conseguir un orgasmo rápido.

Para que la sexualidad sea satisfactoria y surja el amor es necesario saber controlar el deseo.

Es parte de una relación profunda entre dos personas, el inicio de un proyecto común que, partiendo de lo corporal, termina en una fusión psicológica , cultural y espiritual. La función básica de la sexualidad en la naturaleza es asegurar la continuidad de la especie por medio de la reproducción, pero en el género humano es algo mas.

La sexualidad es parte del amor, y el amor conduce al perfeccionamiento de la persona y a la verdadera felicidad. Para que la sexualidad sea satisfactoria y surja el amor es necesario saber controlar el deseo.

La sexualidad es una parte del amor, pero no es lo mismo que éste. Por el contrario, el sexo con amor forma parte del camino hacia el desarrollo humano en el ámbito de la pareja.

Las personas que se dejan gobernar por sus deseos inmediatos terminan siendo prisioneras y juguetes del momento y se convierten en egoístas incapaces de mantener una verdadera relación comprometida.

El conocimiento del universo afectivo es importante en la vida sexual de la pareja. Forma parte de la educación del deseo, y permite disfrutar de una sexualidad mas completa, por cuanto hace que entren en el juego elementos como el autocontrol, la voluntad y el dominio sobre los impulsos. Las personas que se dejan gobernar por sus deseos inmediatos terminan siendo prisioneras y juguetes del momento y se convierten en egoístas incapaces de mantener una verdadera relación comprometida.

Hay que tener en cuenta que la sexualidad no es un fin en si misma, sino parte de un entramado. La relación sexual con amor auténtico es una sinfonía donde se hospedan lo físico, lo psicológico, lo espiritual y la propia biografía.

El amor ha sido una de las fuerzas que ha movido a la humanidad a lo largo de la historia. En nuestra tradición cultural occidental fueron, por supuesto, los filósofos griegos los primeros en estudiar detalladamente la naturaleza del amor. Entre sus conclusiones destaca la tesis de que el amor surge primero de un deseo físico, pero que luego se perfecciona en una relación mas profunda caracterizada por el afecto.

El cristianismo elevó el amor a la categoría de valor universal. Distintas corrientes en la historia hasta nuestros tiempos han corrompido este concepto.

El cristianismo elevó el amor a la categoría de valor universal. El amor, tanto a Dios como al prójimo, es la máxima expresión del carácter humano y lo que verdaderamente nos convierte en seres superiores. El amor sería una suma de valores, como bondad, compromiso y generosidad.

La idealización del amor cortés en la Edad Media corrompería en parte este concepto superior, al iniciarse un «vaciado» de la relación de pareja que alcanza su «cumbre» en los últimos compases del siglo XX.

El Renacimiento proseguiría en esta línea y se iría alejando del concepto de amor pleno de la tradición cristiana original. La Celestina, y mas tarde Romeo y Julieta, son los precedentes de un nuevo concepto de amor que se va desarrollando poco a poco hasta llegar a la definición del amor del primer gran filósofo moderno, Descartes. Para el pensador francés el amor era una de las pasiones fundamentales del ser humano —junto al deseo o el odio, entre otras—. Pascal estableció su famosa máxima: «El corazón tiene razones que la razón desconoce». El enciclopedista Diderot llegó aún mas lejos con una frase que, en nuestra opinión, es absolutamente errónea, pero que da buena fe de la forma de pensar de la ilustración: «Se dice que el deseo es fruto de la voluntad, pero lo cierto es lo contrario: la voluntad es fruto del deseo». En suma, se había llegado a la culminación de un proceso intelectual que separaba el amor del intelecto, como si fueran aspectos independientes.

Esta lógica, equivocada en nuestra opinión, condujo paso a paso al desarraigo del fín del milenio. El amor, elaborado como pasión exaltada por los autores románticos, de vino sentimiento vacío, expresión del hedonismo apresurado, y quedó privado de su verdadero valor como herramienta para alcanzar la plenitud del espíritu.

En la actualidad vemos los resultados de todo ello: una multitud de personas desorientadas, dominadas por el consumismo y privadas de felicidad.

En la actualidad vemos los resultados de todo ello: una multitud de personas desorientadas, dominadas por el consumismo y privadas de felicidad. Todo el mundo nota que algo va mal, pero no sabe decir exactamente qué. Es hora de efectuar un giro, de realizar un esfuerzo de superación tanto personal como social.

La personalidad es una provincia de la afectividad. Grandes errores psicológicos arrancan de aquí, de separar el sexo y el amor

La personalidad es una provincia de la afectividad. Grandes errores psicológicos arrancan de aquí, de separar el sexo y el amor.

Autor: FAMILIAE Psicoterapia- Fecha: 2011-03-24

Culto a la figura, sexualidad femenina y moda

Sheila Morataya-Fleishman

El culto a la figura ha llegado a nuestras madres jóvenes y no tan jóvenes y a nuestras hijas.

Dicen las revistas de moda que dentro de sus páginas se puede encontrar todo lo que se necesita para lograr la figura ideal que cada mujer quiere tener. Los artículos y anuncios nos hablan de cremas que queman la grasa, pastillas para acelerar el metabolismo y, hasta la famosa dieta de repollo. Claro, las revistas promueven el culto a la figura. ¿En qué te hace pensar esto? Yo pienso en mujeres delgadas, mujeres jóvenes, mujeres sin una gota de grasa en sus cuerpos y vestidas a la última moda. Se me vienen también a la cabeza cinturas de avispa a fuerza de mucha ensalada, manos que no envejecen y, mujeres que sacrifican todo por la belleza volviéndose anoréxicas, bulímicas y compulsivas. A la cabeza de esta lista están las modelos y los modelos, pues ellos también padecen y son quizá los dioses de este culto. “De hecho yo fui modelo”.

El culto a la figura inunda rabiosamente todos los medios de comunicación, la prensa, la radio y la televisión. Nadie se ha salvado. El culto a la figura ha llegado a nuestras madres jóvenes y no tan jóvenes y a nuestras hijas de 8 años y un poco más. Créame, le estoy diciendo la verdad. En nuestro tiempo no es la muñeca Barbie el modelo, hoy es la muñeca Bratz que, con la misma delgadez de la Barbie pero con labios carnosos y sensuales, ojos que hechizan a cualquiera y vestimenta que seduce, le dicen a nuestras niñitas: mira, así somos las mujeres hoy, 5 libras de más y olvídate, pues no pasarás la prueba.

Necesidad de despertar y actuar.

¿Hasta cuándo seguiremos durmiendo y apoyando todo esto, nosotras mujeres que hacemos y defendemos la cultura? ¿Le parece amigo lector que son estos modelos la noción de feminidad que queremos transmitir a las niñas? ¿Cómo evitar caer en estas trampas que inclusive muchas de nosotras como mujeres nos hemos creído? ¿Quién se animará a reinventar las muñecas? Supongamos que es cada una de nosotras la que trabaja para proveer a nuestras hijas y nuestras mujercitas una nueva mirada hacia lo que realmente significa ser mujer y estar a la moda.

¿Mujer o género?

La mujer es más que un género. ¿Y qué es el género? Es el vocablo utilizado que no contiene en sí mismo el significado de ser mujer. Este vocablo se queda corto para expresar lo que la mujer es en toda su profundidad. Por su constitución ontológica, la persona es una unidad substancial de cuerpo y espíritu. La naturaleza humana existe de dos modos distintos como varón y como mujer, de aquí que ambos posean la misma dignidad. La mujer es un ser sexuado. Cuando hablamos de sexualidad hablamos de la totalidad de la persona como hombre o mujer. Es por esto que la mujer debe defender esa dignidad propia que radica en ella, siendo muy celosa y cuidadosa a la hora de vestirse.

Cuando la persona nace, nace desnuda y de inmediato se la cubre, pues se quiere proteger su intimidad. Profundizar en torno a esto con nuestras hijas es muy necesario, pues ayudará a la joven a comprender el porqué es importante vestirse y ser cuidadosa en cuanto a la moda que se lleva, pues si la mujer quiere que se la ame por el significado profundo de ser persona-mujer y por su dignidad, será necesaria la educación de una misma como mujer y madre en cuanto a la forma que se mira y se lleva la moda, pues ésta puede ayudar o ser obstáculo para alcanzar el fin que cada una tiene como mujer.

Dicen que en la moda, hoy, todo se vale. Sin embargo, yo no estoy de acuerdo con esto. No se vale caer en el permisivismo y en el acomodamiento de porque esta de moda y porque todo el mundo lo lleva hay que hacerlo. No se vale que permitamos que a nuestras hijas y niñas no se les inculque el celo por lo moral y por la belleza de su dignidad femenina debido a la falta de formación en una misma. ¡Piénsalo!

fuente:encuentra.com

Sexualidad humana, amor y felicidad

El sexo define a la persona como varón y mujer

Sheila Morataya-Fleishman

El sexo es constituyente de la persona. Eres varón y mujer desde tu misma raíz, no sólo reflejado en tus órganos genitales, sino también en tu psicología y en tu alma.

El sexo está de moda. Los hombres querían saber qué se siente ponerse aretes en las orejas y ahora se los ponen; y las mujeres declaran que también tienen derecho a enamorarse de alguien de su mismo sexo, y hoy con toda libertadlo hacen.

Los hombres ahora se hacen luces en el cabello y las mujeres se rapan la cabeza. Además de esto, en algunas constituciones como la de España se decidió eliminar que el matrimonio es la unión que se da entre un hombre y una mujer. Y en Estados Unidos de Norteamérica, los estados no terminan de ponerse de acuerdo entre si dar luz verde al matrimonio entre personas del mismo sexo o prohibirlo.

En realidad vivimos unos tiempos modernos en donde el ser humano parece hacer lo que se le ocurre, lo que siente, lo que lo infle de placer. Sin embargo, es importante a la hora de hablar de sexo considerar los valores de la persona, pues a la larga cuando uno da rienda suelta a sus pasiones y a sus instintos, hay un momento en que sin darse cuenta ya ha caído en un vacío existencial tremendo.
Permíteme decirte que en cuanto a violencia doméstica se refiere, los casos más tristes se dan entre aquellas parejas que son del mismo sexo.

Sabemos las tremendas crisis de celos que sufren ellos entre ellos y ellas entre ellas. Sin embargo, hasta hoy no he visto un caso de alguien que haya logrado algo importante en el mundo y dejado un verdadero legado de amor a los otros renunciando a sus valores. El sexo es un valor inherente a la persona misma.

Biología, psicología y teología

Hasta hoy la biología señala dos sexos, es decir, no se ha encontrado un tercer gen que diga que existe la persona homosexual. Sin embargo, la psicología sí dice que existe esta posibilidad. El punto de vista teológico dice que cada uno es persona, esto quiere decir que tú eres alma, biología y neuronas. Pero no sólo eso, tú eres o varón o mujer.

Sexo quiere decir masculino o femenino

El sexo es “constituyente” de la persona. Eres varón y mujer desde tu misma raíz, no sólo reflejado en tus órganos genitales, sino también en tu psicología y en tu alma. Como varón te realizas como varón, y como mujer te realizas como mujer. Es decir el varón debe aprender a ser realmente varón y la mujer debe aprender a ser realmente mujer. De otra manera, si esto no se va cultivando en la infancia puede la persona experimentar una tendencia hacia elegir la homosexualidad. ¿Sabías que en la mayoría de los casos es una elección que la persona misma hace? Es decir, ser homosexual. No se puede negar que hay quienes nacen con tendencias a sentirse ser del sexo opuesto, pero esto controlado en las primeras etapas y con el apoyo de una buena terapia psicológica puede en mucho beneficiar a la persona que atraviesa este tipo de crisis.

Pues por el hecho de ser cada hombre y cada mujer un compuesto exclusivo de cuerpo y espíritu, éste puede someter sus instintos y apetitos al poder de su voluntad. Esto es algo que puede aprenderse en la terapia o en muchos casos bajo la supervisión de un director espiritual.

Para lograr un verdadero y armónico desarrollo de la personalidad es necesario ejercitar la voluntad. Y la voluntad es esa facultad espiritual en el hombre que le ayuda a perseguir el bien. Siempre su propio bien y el de los demás.

Como madre de una niña en una edad en la que se definen profundamente estas cosas, lo ideal es que me preocupe por enseñarle lo que significa ser mujer y lo que significa ser hombre. Si bien, lo viven y lo ven a diario, también es verdad que hoy ven a diario a jóvenes con aretes en la oreja y a mujeres que se visten como un hombre. Es importante pues, explicarles las diferencias y señalarles que hay personas que eligen otras opciones.

En nuestro hogar, como espero que en el tuyo, en verdad creemos que al principio, varón y mujer Dios los creó.

Fuente:encuentra.com

Educar al niño en su sexualidad ( 0 a 11 años )

La Educación Sexual es un tema que preocupa a padres y educadores. La familia es el lugar privilegiado para enseñar y formar a los niños y adolescentes en la comprensión del don de la sexualidad y del correcto ejercicio de ella.

Hablar de sexualidad es positivo y enriquecedor, nunca debe ser tratado como algo sucio u obsceno. Ha de haber respeto, seriedad e, incluso, admiración ante el hecho de que somos hombres y mujeres y podemos dar vida a otro ser humano.

Estas líneas quieren ser un apoyo a padres y educadores, con la convicción de que son ellos, los que conocen personal y profundamente a cada niño, los que pueden acompañarle y guiarle en la tarea de transformarse en adultos.

Primera Infancia (hasta los 7 años)

Segunda Infancia (7 a 9 años)

Pre-adolescencia (9 a los 11 años)

Primera Infancia (aproximadamente hasta los 7 años)

Durante la infancia los niños “descubren” la existencia de los sexos: saben que hay niños y niñas y que son diferentes. En esta edad es muy importante que los padres digan a sus hijos lo felices que se sintieron cuando supieron que era “él o ella” en el momento de nacer o en una ecografía. El niño está desarrollando las bases de su seguridad personal y de su propia personalidad y necesita mucho el saberse querido y aceptado como es, por aquellos que más ama: sus padres.

Es también muy importante que los niños observen una clara distinción en los papeles de papá y mamá. En el vestir, en las actitudes empleadas, etc. Esto no significa educar en la idea de que el hombre fuera de casa y la mujer en la cocina, es bueno que los niños vean a papá ayudando en casa y mamá que puede trabajar fuera, pero saber que hay ciertas “tareas” que cada uno de ellos hace por los demás miembros de la familia.

El niño pequeño es egoísta por naturaleza, en su mundo aún no hay más personas que él mimo, mamá y papá, los cuales viven para él. Por este motivo, es importante en estos años ir educando en la generosidad y también en la comprensión de que el amor implica sacrificio y abnegación por los demás. El testimonio de los sacrificios que los padres hacen por sus hijos, que mamá hace por papá y viceversa, es mejor que mil palabras.

Otro elemento muy importante en esta edad es el desarrollo de una relación de confianza con los padres. El niño debe sentirse siempre seguro de que sus palabras son escuchadas, creídas y aceptadas; obviamente esto implica estar atentos a las pequeñas mentiras o fantasías normales y ayudarle al niño a reconocer entre la realidad y sus sueños y a asimilar que es mejor siempre decir la verdad aunque duela. Esto facilitará que más adelante sea a sus padres a los que consulte sus dudas respecto a su sexualidad, y disminuirá el riesgo de ser objeto de abuso. Un niño bien atendido, que confía en sus padres y está advertido de los extraños, es una presa difícil para quienes abusan de menores.

Objetivos en la educación sexual a esta edad:

- que el niño desarrolle una sana afectividad por quienes les rodean y hacia sí

- que el niño vaya conociendo progresivamente las diferencias sexuales entre hombres y mujeres

- que viva con naturalidad su realidad corporal y sus funciones

- que vaya adquiriendo un vocabulario adecuado para estas realidades

- que comprenda la importancia del amor en las relaciones familiares

- que reconozca el papel de la familia en su vida y su papel en su familia

- que comprenda que los niños tienen padre y madre, que se desarrollan en el vientre de su madre (generalmente basta hablar de una semilla inicial)

- que sepa los conceptos básicos del nacimiento de los niños y la necesidad de mayor atención y cuidados que tienen los bebés

- que comprenda y viva que el crecimiento no sólo es aumento de tamaño sino que implica responsabilidades

Medios que pueden utilizar padres y formadores:

- tener manifestaciones de cariño hacia los niños, éstas dependerán de las costumbres de la familia, del carácter de los niños, etc; pero nunca pensar que porque han dejado de ser “bebés” ya no necesitan besos, caricias, abrazos, palmaditas en el hombro, etc.

- demostrar siempre cariño y atención a sus preguntas y comentarios, que los niños vean que tiene atención, pero sin permitirles abusar

- ser claros y veraces ante las preguntas de los niños, adecuando la cantidad de información a la capacidad de comprensión del niño

- aprovechar las oportunidades que presentan los hechos de la vida normal: la llegada de un nuevo hermano o primo generará curiosidad y la posibilidad de entablar muy buenas conversaciones

- estar atentos a la información que los niños están recibiendo por televisión u otros medios. Saber mostrar lo que es natural y que hay personas que realizan conductas diferentes no adecuadas

- desde los 3 años los niños comienzan a entender la importancia de la intimidad y el pudor. Fomentarlo con el testimonio y las palabras.

- si sorprenden a los niños en juegos o comportamientos inadecuados, distraerlos y buscar que se interesen en otros. Si insisten o preguntan por qué no pueden jugar a eso, decir que no está bien y no tocar nuevamente el punto

Segunda Infancia (7 a 9 años)

Esta es una edad relativamente tranquila en la que el niño madura intelectual y moralmente. Acostumbra a ser llamada la edad de la obediencia porque los niños suelen ser dóciles a las indicaciones de los mayores. En esta edad la sexualidad se expresa en un vivo sentido del pudor, los niños ya no desean que sus madres les ayuden a bañarse ni que los acompañen al baño. Es tal vez señal del inicio del sentido de expresión de la propia dignidad. Inicialmente niños y niñas se mezclan fácilmente, pero poco a poco comienzan una progresiva separación de sexos, dejando de jugar juntos. Demuestran interés por el papel y características sexuales de ambos sexos. Hay mayor curiosidad por el embarazo y el papel del padre en la procreación. Ya a los nueve, comienzan a buscar material informativo: dibujos, explicaciones, preguntan a los amigos y si alguno del grupo adquiere información con facilidad la dará a sus compañeros, aunque no sea de la mejor forma posible.

Es una época serena, pero la curiosidad sexual sigue existiendo y actualmente hay muchas formas en que un niño puede acceder a información sin necesidad de consultar a sus padres. No hay que temer adelantarse, se puede ir tanteando terreno con comentarios y preguntas en momentos de conversación tranquila y sin interrupciones para ver qué tanto saben, qué intereses o curiosidades tienen.

En general el niño o la niña harán preguntas, si no las hacen es mejor adelantarse y plantear el tema. Su interés es intelectual, curiosidad sana por comprender algo que pertenece a la vida cotidiana. Siempre es mejor que reciba la información de sus padres, antes que de un amigo o de una revista o película, es mejor adelantarse un poco que llegar tarde.

Cuando se entable la conversación, hay que evitar que sea un simple informar y en realidad sea una formación en el amor. No es necesario decirlo todo de una vez, se pueden dar algunas informaciones básicas dejando la puerta abierta para próximas “charlas”. Terminar, por ejemplo, con un “cuando tengas otra duda me dices y continuamos”, “hay otros elementos del mismo tema, pero creo que por hoy es suficiente, así tenemos tema de conversación para la próxima”. Y no tener miedo de decir al niño que es mejor que todo esto lo sepa por sus padres o formadores que por amigos o extraños, porque ellos no siempre tendrán toda la información y pueden equivocarse.

Es muy importante en esta edad continuar formando integralmente a los niños, en los valores morales, en el ejercicio de la voluntad, en la docilidad a la propia conciencia. A esta edad comienzan a ser capaces de entender porqué ciertas acciones no se hacen, porqué sus padres les prohíben algunas compañías o ir a ciertos lugares; pero para entender necesitan saber, los padres deben dialogar con sus hijos, llevarlos a interiorizar e ir haciendo suyos normas y principios de conducta.

Algunos elementos prácticos que pueden ayudar:

- acostumbrarlos a hacer pequeños sacrificios

- fomentar los momentos de conversación en privado con cada hijo: al salir de compras, al ir a recoger al hermano

- saber qué material reciben nuestros hijos: por TV, revistas, Internet, los amigos, etc.

Los objetivos más específicos de la educación sexual a esta edad están en una situación intermedia entre los de la primera infancia y de la prepubertad. En este sentido dependerá mucho de la madurez de cada niño, de la situación de la familia, de la realidad que lo circunda y por lo tanto, es importante para padres y educadores comprender que cada niño es diferente y que debe adaptarse y adecuarse a sus necesidades. Esto es exigente, pero es señal de verdadero amor y cariño.

Medios que pueden utilizar padres y formadores:

- continuar demostrando el cariño y la confianza en ellos, pueden “rechazar” las demostraciones de cariño porque “ya soy grande”, pero es una pantalla y necesitan seguir sintiendo que son importantes para sus padres

- mantener el clima de confianza, que los niños sepan que sus padres les escuchan sin burlas ni prisas, que responden siempre con la verdad, que no rompen sus confidencias innecesariamente

- fomentar conversaciones “en privado”, interesarse por los gustos, las preocupaciones y los intereses de los niños

- aprovechar los momentos en que se está a solas con los niños, al recogerlos en el colegio, al terminar las tareas escolares, cuando papá ha tenido una comida de negocios, etc. Si no se dan espontáneamente, entonces es bueno producirlos: invitarlos a comer fuera “solos mamá o papá y tú, para que podamos conversar de tus cosas”

- conocer las amistades y las actividades que los niños realizan, involucrarse en ellas y estar presentes

- estar atentos a cambios de comportamiento, aunque difícilmente implicará algo muy grave, sí puede ser manifestación de una preocupación y una ocasión muy buena para entablar una conversación

- a esta edad los niños son capaces de razonar y comprender los por qué de normas e indicaciones. Comenzar a darles las razones de las cosas, explicarles y no cansarse de repetirles que buscan su propio bien y que en ocasiones implica decir no o marcar límites

Pre-adolescencia (aproximadamente desde los 9 a los 11 años)

En esta edad los niños gustan de la camaradería con otros de su mismo sexo y tienen una enorme energía y capacidad de actividad, que resulta agotador para los adultos. Existe además, un antagonismo entre los sexos que alcanza su punto máximo alrededor de los diez años. Los niños “desprecian” y se ríen de las niñas y ellas los consideran “salvajes” e “incivilizados”. En general a esta edad se mantienen separados por propia iniciativa y les desagradarán las actividades en que los junten, especialmente a los niños, que poseen ya mucha más fuerza física y tienden a realizar juegos más bruscos y que se sienten oprimidos cuando se les pide más suavidad porque “hay niñas también”.

Algunos niños y principalmente algunas niñas, pueden llegar a la pubertad a los 11 años o antes. Es bueno que ya sepan lo que esto significa aunque sin sobredimensionarlo.

En esta edad los niños ya tienen conciencia clara de lo que está mal, aunque a veces creen que son faltas graves cosas que ni remotamente lo son. Los padres y educadores deben continuar trabajando en la formación de la conciencia y voluntad de los niños, en la generosidad y preocupación por los demás. Además es una excelente edad para interesar a los niños en deportes y actividades que los lleven a utilizar la enorme energía que tienen, siendo además un medio muy bueno para colaborar en la formación de la voluntad y de la capacidad de sacrificio: si deseas ser bueno en los deportes debes entrenar y sacrificarte.

En esta edad suelen presentarse períodos de ambivalencia. Los niños pasan de la mayor obediencia y docilidad a la rebelión absoluta. Está comenzando a autoafirmarse y formar su propio carácter. La conciencia empieza a construir un sistema de valores más personal. Es muy importante la compañía, la proximidad y el testimonio de los adultos alrededor de los niños. Si no hay coherencia o las palabras no se corresponden con las experiencias, el niño estará confuso y no sabrá cómo reaccionar, o simplemente creerá que todos son así y, por lo tanto, es posible decir una cosa y hacer otra; hacer una cosa un día y al siguiente distinto según me convenga o me “dé la gana”.

Los padres tienen la difícil tarea de encontrar el justo equilibrio entre libertad y autoridad, evitando los excesos de abandono, dejadez, afecto, sobreprotección y autoridad. Los niños a esta edad necesitan que se les marquen límites y se les den pautas, pero también que se les permita responsabilizarse y hacer elecciones. Hay que ir poco a poco. Se puede comenzar permitiéndole escoger qué ropa desea ponerse, las primeras veces puede ser recomendable ofrecerle opciones: el pantalón azul o el marrón; luego, cuando se sienta más seguro y tenga algunos parámetros de estética podemos dejarlo escoger libremente. O tal vez sea el postre, el juego o el lugar de paseo.
Y por otro lado ya es posible darle responsabilidades. Ya desde pequeños (cuatro o cinco años) los niños desean “contentar” a sus mamás con pequeños servicios, que tal vez no hagan tan bien como ellas, pero es bueno dejarlos porque así aprenden a compartir el trabajo. Al alcanzar esta edad ya pueden responsabilizarse por alguna función en casa: alimentar al perro, sacarlo a pasear, sacar la basura, secar los platos, poner la mesa el domingo, etc. Siempre adecuado a su capacidad y habilidad.

No quedan dudas que esta es la etapa en la que más abiertamente hay que comenzar a tratar con ellos los temas relacionados con la sexualidad, la procreación, etc. El momento exacto y más adecuado deben distinguirlo los padres, pues de ellos es la responsabilidad, ya que son los que mejor pueden explicarlo a su hijo. La escuela puede colaborar, pero respetando el papel principal que la familia debe realizar.

Ya desde los 10 años (incluso antes) las niñas comienzan a preocuparse con el tema de “ser mujer”, las relaciones con los varones, llegar a ser madres, la virginidad. Es muy importante que la mamá se haya convertido en su amiga y confidente, que sea ella la que le dé las informaciones, las respuestas y la ayude a formar el corazón y los sentimientos para madurar correctamente. Lamentablemente hoy, pocas mamás se consideran preparadas y creen que deben dejarlo todo en manos del colegio.

A esta edad las niñas pueden comprender perfectamente todo lo relacionado con su sexualidad y sienten curiosidad porque están experimentando los cambios en su cuerpo. Tendrán compañeras o amigas o primas que ya han llegado a la pubertad, algunas que tienen novio o verán las parejas en el colegio y en los lugares de entretención. Hay que hablar con ellas, explicarles todo con un lenguaje a su alcance pero correcto, no creer que “eso ni se le ocurre”y menos aún “ya lo sabe todo”. Nunca será bastante lo que se haga para educar en el verdadero amor, en el valor de la castidad y virginidad como señal de respeto a sí misma y de amor hacia aquella persona con la que se unirá en matrimonio.

A las madres y educadoras o formadoras, puede servirles para iniciar el tema, dar una charla a un grupo pequeño sobre los cambios físicos y fisiológicos que se viven en esta etapa y dejar la puerta abierta a responder dudas personales cuando lo necesiten. Siempre hay que superar lo puramente fisiológico o biológico; en toda respuesta, en toda conversación hay que llevar hacia la formación del corazón, de sus afectos y de la valoración y respeto de su cuerpo y corazón.

Objetivos de la educación sexual en esta edad:

- promover el desarrollo armónico e integral de la persona como valor en sí mismo, aceptando su propia sexualidad

- favorecer una actitud abierta hacia los demás frente a las tendencias del egocentrismo y aislamiento, dado que aceptar y vivir la sexualidad plenamente es reconocer a nuestro ser como ser en relación y apertura al otro

- favorecer el respeto a la dignidad humana del varón y de la mujer, con el reconocimiento de la igualdad de derechos en el orden político, económico y legal, tanto en la familia como en la sociedad

- promover el conocimiento de los procesos físicos, psicológicos, sociales y éticos relacionados con la sexualidad

- conocimiento de los abusos y desviaciones como protección contra los mismos

- ayudar a eliminar temores y angustias relacionados con el desarrollo y ajuste de lo sexual, preparándolo así a la llegada de la pubertad

- lograr una educación que cree confianza, educación no sólo sexual, sino general, que ayude al niño a inclinar su naturaleza hacia el bien

- promover el sentido de responsabilidad en la realización personal de la propia sexualidad, en sus dimensiones personal y comunitaria

- acompañar al niño en esta etapa para que pueda establecer y mantener el orden de valores y evite la concentración en la esfera sexual, éste es el momento, porque una vez que el niño entra en la pubertad experimentará con mucha fuerza sentimental su sexualidad, y le será más difícil ser objetivo y abrirse a confidencias con los padres

- llevarlo a hacer una opción de vida en la que la pureza y la decisión de vivir su sexualidad adecuada e integralmente vaya siendo hecha por el niño o pre-púber de forma personal y por auto-convicción

- continuar con la formación de valores morales y humanos, son la base sobre la cual es posible construir el edificio de una personalidad integrada con su sexualidad de forma natural y sana

Algunas consideraciones:

- los niños deben ir conociendo su sexualidad poco a poco hasta su pleno descubrimiento en la adolescencia

- la familia es el principal educador de los niños en la sexualidad, y en ella, los padres.

- la educación sexual debe insertarse en orden a una completa formación moral de los niños y jóvenes, buscando formar una actitud sana hacia la sexualidad humana, basada en el respeto a la dignidad de la persona, en la virtud de la castidad y en la práctica de la autodisciplina

- en la familia, la educación sexual no necesita programarse; debe hablarse de ella en el momento adecuado, siendo la enseñanza ocasional en muchas ocasiones la más eficaz

- la base de la educación sexual exitosa en la familia es la relación de confianza entre padres e hijos. Si los niños y adolescentes se sienten libres para presentar sus dudas a los adultos y saben que recibirán atención y una respuesta verdadera, siempre acudirán y buscarán en ellos la información necesaria

- una estructura familiar sana es uno de los mejores maestros de sexualidad para los niños y los adolescentes

- los educadores deben colaborar con los padres, intentando involucrarlos en los programas que se siguen en la escuela

- maestros y padres enseñan más por el testimonio y ejemplo que por las palabras

Medios que pueden utilizar padres y formadores:

- en las conversaciones utilizar términos correctos, sin convertirla en una disertación científica.

- unir sexualidad y afectividad: el amor entre un hombre y una mujer es el fundamento y razón de la vivencia de la sexualidad en el matrimonio

- tratar al final de la etapa, principalmente con las niñas los temas de la virginidad, la homosexualidad, las relaciones pre-matrimoniales; sin detalle, sino desde el punto de vista de la vivencia del verdadero amor (hay personas que no han aprendido, porque no se les explicó, que la vivencia de la sexualidad verdadera, necesita esperar a la persona con la que unirá su vida para formar una familia, que es verdadero amor el que sabe esperar y respetar al otro y el que no busca satisfacer el propio egoísmo sino darse a los demás, etc. Ideas como estas van calando en la mente y el corazón de los niños y, aunque después se alejen o se dificulte el diálogo, están ahí y saldrán en los momentos adecuados)

- es importante reforzar el mensaje sobre la necesidad de vivir el pudor y el cuidado del propio cuerpo y la propia intimidad. En general lo que ven en la publicidad y en los lugares públicos se opone a esto, es importante ir ayudando a los niños a crear su propia opinión y decisión, y no dejarse llevar por el ambiente. Por esto es tan importante ayudar a los niños a formar correctamente su conciencia

Fuente: (Mujer Nueva, 2004-03-18)

La sexualidad integrada o responsable

libro: Amor, sexo y noviazgo

Autor: Sixto Porras

¿Qué quiere decir ser soltero Y sexual en los ojos de Dios?
Esto no es un mero sermón sobre los males del sexo prematrimonial. Con testimonios de gente real, este libro pretende ser tu compañero en los retos que representa vivir tu sexualidad en concordancia con el diseño de Dios, expresado en principios bíblicos. Provee amplias explicaciones claras y bien fundamentadas científicamente (en los procesos biofísicos y psicológicos) para que conozcas y comprendas adecuadamente las implicaciones a nivel corporal, emocional y espiritual de la sexualidad en todos sus aspectos. Lucha con qué quiere decir ser soltero y sexual en un entorno cultural que ofrece miles de respuestas que desilusionan. El libro pinta un bello cuadro de jóvenes varones y mujeres, fuertes, realizados en su sexualidad de una forma que refleja el glorioso diseño Dios en un mundo roto.

Puede encontrar este ejemplar en su librería favorita y en las oficinas de Enfoque a la Familia.

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Fuente:enfoquealafamilia.com

¿Es plena la unidad y la relación sexual en el matrimonio?


Blanca Mijares

El encuentro personal en el matrimonio permite trenzar las posibilidades de la propia vida con las de otra persona a la que se le ama, se le considera valiosa y se desea hacer feliz; a la vez que, permite experimentar todo cuanto suceda en la interrelación entre ambos durante el proceso de desarrollo biográfico compartido y continuo que desean tener. Es dar y recibir, es descubrir y mostrar, es don y acogida de todo lo que somos y seremos. Por lo tanto, el encuentro personal será tanto más elevado y fecundo cuánto más ricas y maduras sean las personas involucradas y más dispuestas estén a comprometerse entre sí.

El encuentro personal es un acontecimiento relacional, que nace de la propia naturaleza social del hombre y que se manifiesta en la interacción activa de los esposos. El encuentro personal no se da automáticamente, como fruto de la mera vecindad. Debe ser creado esforzadamente, mediante el cumplimiento de ciertas exigencias ineludibles: diálogo sincero y continuo, equilibrio entre la fusión y el alejamiento, generosidad, apertura de espíritu, respeto, ayuda, confianza, agradecimiento, paciencia, admiración, sobrecogimiento, comprensión, simpatía, amabilidad, cordialidad, fidelidad, alegría, ternura, lealtad, mutuas, etc. etc. etc. Es decir, que sólo podrán ser capaces de relacionarse así quienes actúen con madurez.

No es lo mismo relacionarse con un objeto que con un ámbito personal, porque los objetos se yuxtaponen o chocan entre sí, en cambio, los ámbitos personales pueden trenzarse, relacionarse y enriquecerse mutuamente hasta profundidades inimaginables, hasta niveles de unidad que sólo los seres espirituales logran.

Por lo tanto, el encuentro personal implica intercambiar posibilidades, y posibilidades sólo puede ofrecerlas y recibirlas un hombre o una mujer que sea capaz de descubrirse como un ser corpóreo-espiritual y que pueda vivir al mismo tiempo en varios niveles de realidad. Un ejemplo sería, cuando dos esposos se saludan tras una jornada de separación; al saludar, el esposo vive, experimenta, varios niveles de la realidad: el físico, el fisiológico, el psíquico, el afectivo-espiritual, el simbólico, el sociológico, el cultural… etc. y la esposa, que recibe el saludo puede contestar viviendo los mismos niveles y contestando en el mismo sentido, provocando un ámbito de relación mucho más profundo y rico en significados y posibilidades que el que nos ofrecen las simples cosas.

Por eso, para fundar un modo de unidad elevado es necesario ensamblar modos de realidad diversos y complementarios: varón y mujer como entidades corpóreo-espirituales pueden unirse intensamente gracias a esa doble condición sexual que ofrece posibilidades de crear formas únicas, estéticas y creativas de relacionarse. El matrimonio por ensamblar en sí diversos modos de realidad tiene el poder de manifestarse como dotado de posibilidades riquísimas. Esa manifestación resulta muy atractiva para quien desea casarse, ya que invita a establecer una relación de entrelazamiento de los cónyuges entre sí y de sus posibilidades, que se estiman valiosas y bellas.

Siempre que un cónyuge se trenza, es decir, que se une de forma biográfica y comprometida con el otro, es porque ha visto en el matrimonio una oferta de posibilidades para actuar con sentido y de forma coherente con su naturaleza: para amarse mutuamente, para ayudarse, para formar una familia, para emprender un proyecto biográfico compartido. Cuando este contenido se pierde de vista, el matrimonio se convierte en una institución que no ofrece nada y en consecuencia, muchos jóvenes deciden no casarse o temen hacerlo, porque están confundidos y desconocen la riqueza y posibilidades del amor conyugal y del matrimonio.

Si se reduce la relación matrimonial al uso sexual del otro, se desvirtúa, se le roba el valor que encierra; además se trata de forma denigrante al otro como ámbito personal al usarlo como objeto para unos fines, y quien actúa de este modo egoísta no actúa de acuerdo a su dignidad y debido a su comportamiento empobrece su desarrollo personal y bloquea su propia felicidad. De esta forma, se instrumentaliza al matrimonio y a la persona para fines personales; por lo tanto, el matrimonio, quien instrumentaliza y quien es usado, pierden toda su capacidad de ofrecer y recibir las riquezas que les son propias y pueden aportar como ámbitos de interacción vital. La persona egoísta se empobrece, se esclaviza al compromiso de libertad sin sentido que tiene consigo mismo y de su autocomplacencia que lo acorralan en una triste soledad.

Muchas veces constatamos cómo alguien elije casarse teniendo una concepción deteriorada de la persona, reduccionista, que considera al ser humano como objeto, o al matrimonio como forma de institucionalizar el placer o el deseo, a ese ser humano se le podrá tocar externamente, pero nunca será posible adentrarse en su mundo interior y potenciar las posibilidades de la interrelación personal y por lo tanto, su matrimonio tarde o temprano fracasará.

Sólo pueden relacionarse a profundidad las personas que se consideran ámbitos de riqueza y posibilidades, dueñas de sí mismas, con sentido en la vida, con ilusión de vivir, con una vida interior rica y profunda, con vida personal plena y libre, con capacidad de amar generosa e incondicionalmente, de comprometerse y de comunicarse con el otro. Cualidades que facilitan la formación de una común uniidad de vida y amor. Esto es así porque, casarse no significa tenerse como objetos para hallarse en vecindad, yuxtaponerse, chocar, dominarse o manejarse.

Casarse significa entrelazarse íntima y fuertemente con la otra persona para crear una nueva realidad, cuya belleza y perfección dependerá de la acción activa, generosa, delicada, intencionada, libre y amorosa de los cónyuges. Es mucho más que estar presente, es una aventura, un reto a la creatividad para poder intercambiar el mayor y más bello números de posibilidades, para crear una trenza muy hermosa y bien hecha, sin desbalances o chipotes. Por lo tanto, implica saber claramente para qué se casa uno, qué significa ser persona, qué cualidades y defectos poseen ambos y de este modo poder elegir el matrimonio libremente y realizarlo de la mejor forma posible, a través del esfuerzo amoroso, comprometido, generoso y continuado de ambos.

Así como con la simple sonrisa, nos sale al encuentro toda la persona del amigo y puede darse un entrelazamiento incipiente de ambos como ámbitos personales, el encuentro corporal entre los cónyuges es un fenómeno dual típico de las realidades expresivas porque integra en sí dos modos distintos de realidad: la relación sexual -que no se reduce a una unión de cuerpos, aunque la implique- y sobre todo, la presencia de toda la persona del que ama. Quien ama es la persona entera, no el cuerpo solamente, la persona no pude separar lo que es. En la unidad corporal matrimonial los esposos se revelan toda su persona, la unidad que son y todo el amor que se tienen. Los esposos son capaces de verse con amor en cuerpo y alma, y descubrir hasta lo más íntimo de su ser. En el matrimonio dos planos de realidad distintos (material y espiritual) logran su máxima integración potenciándose mutuamente. El punto de máxima expresión de ese fenómeno impresionante que llamamos unidad de dos, ser una misma carne, se realiza en ese momento. Es un encuentro que expresa de forma sublime la capacidad unitiva del ser humano. Los animales nunca podrán amarse de esa forma, que ve a los ojos y descubre al ser humano en su totalidad y en su grandeza. Cuando varón y mujer se encuentran íntimamente; la corporalidad expresa la interioridad, el lugar donde solo podemos estar con nosotros mismos y con Dios, es cuando nos instalamos en el otro y estamos con el otro como cuando estamos solo con nosotros mismos. Es experimentar lo infinito del amor en un segundo, es realizar la plenitud del amor que nos es propia y de la que somos capaces los seres humanos. Es amor que nos proyecta a la eternidad y nos da fuerza y sentido para afrontar el presente. Es el orgasmo pleno y verdaderamente humano, aquel que es conforme a su naturaleza espiritual y corporal.

fuente:encuentra.com