Hacemos familia también en Navidad

Estamos a un tris de la Navidad, realmente estas son fechas que en gran parte del mundo parecen vivirse. La Navidad representa todo un acontecimiento, y es esa novedad la que da sentido verdadero a este tiempo. Sin embargo todo transcurre tan deprisa, que en nuestras familias a veces la Navidad entre tantas vacaciones para los niño, las comidas, los regalos perdemos los mejores momentos para dedicarlos a la familia.
Seamos más creyentes o menos ¿quien no pone un motivo navideño en sus casa? Para empezar en cada casa sería muy bonito que podamos comenzar a hablar de la Navidad, a través de los pequeños signos y símbolos que esta nos muestra. Los hijos en este tiempo también necesitan que se les eduque, no les podemos dejar en manos de la televisión, del ordenador para que sean estos quienes les cuenten y le enseñen el porqué del motivo de la Navidad. Como decimos no hay vacaciones para la educación. Puede que a través del colegio les introduzcan pero estáen nuestra mano, en nuestra familia el poder continuar esa labor. Por lo tanto vamos a hacer también familia en Navidad.
¿Qué nos puede servir?
- Implicar a nuestros hijos en la decoración de nuestra casa, que nos ayuden a poner el Belén, el árbol, y a partir de ahí podámosle contar en función de cada una de sus edades lo que representa.
- Favorecer en esos días un clima de acogida en la familia, el mostrarnos con los otros miembros de la familia a gusto, evitando confrontaciones delante de nuestros hijos.
- Hacerles partícipe de la importancia de compartir, de ser solidarios con aquellos que no tienen regalos. Y de ahí reforzarles su generosidad.
- Ayudarnos en la preparación de las comidas, de poner la mesa, etc
- Crear ilusión y un clima de alegría.
- Poder contar cuentos de Navidad o cantar villancicos juntos.
- Seleccionar actividades para hacer con otros niños que tengan que ver con la Navidad.

 

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Redes sociales:La generación interactiva

En  nuestra sociedad actual, nuestra forma de vida ha cambiado, en gran medida, debido la  influencia de las nuevas tecnologías. A nivel general, y especialmente en la adolescencia, los medios de comunicación han adoptado un papel determinante en su formación y educación. Y más concretamente las redes sociales en internet.

El concepto de Red Social es muy antiguo, pues como seres humanos que somos siempre tendemos a la relación con el otro. Así todo psicólogo para realizar una buena evaluación psicológica intenta sondear cuál es grado de relaciones sociales que tiene la persona que busca ayuda. Pues bien cuando hoy por hoy mencionamos una red social se nos enciende enseguida una bombilla y hablamos de las comunes en internet: faceboock y tuenti. Estas redes sociales son páginas que permiten
a las personas conectarse con sus amigos e incluso realizar nuevas amistades, a fin de compartir contenidos, interactuar y crear comunidades sobre intereses similares: trabajo, lecturas, juegos, amistad, relaciones amorosas, etc. Su método de uso es muy fácil acceso pues tan sólo se requiere para entrar  un nombre de usuario y un email de  contacto.

Sin embargo se plantea nuestro dilema como padres y educadores ¿son las redes sociales
peligrosas? Digamos que como decía San Ignacio de Loyola: uno debe servirse de las cosas tanto y cuanto me ayuden para el fin para el que hemos sido creados.

Las nuevas tecnologías que, inicialmente, surgen con el objetivo de mejorar y hacer
nuestra vida más fácil y cómoda, pueden llegar a generarnos problemas. Sin embargo por un lado conviene que valoremos sus riesgos y por otros sus beneficios para a partir de ahí tomar las postura ante ellas más conveniente.

Sus riegos son que: favorecen el aislamiento y su uso excesivo puedo llevarnos a la incomunicación; puede que gusten demasiado y producir enganches: se le dedica mucho tiempo y se puede
llegar a prescindir de otras actividades importantes; conexión compulsiva: Poco control de los impulsos, ansiedad, elevada inquietud o aumento de la agresividad;  Se vierten contenidos no aptos;
Publicación de perfiles personales. En ellos nuestros chavales introducen fotos. Comentarios, información. A veces se utilizan mensajes para acosar, envío de imágenes (con contenido sexual por medio del móvil).

Sin embargo también como padres y educadores debemos conocer sus beneficios. Así hemos de saber que las redes sociales en internet nos permiten tener contacto con la gente. Permite
comunicarnos con otras personas desde cualquier lugar
; Ofrecen una gran cantidad de material para la diversión y el entretenimiento: nos permite subir música, fotos, videos; permite mayor independencia y autonomía a las personas discapacitadas e incapacitadas; Pueden ser utilizadas como medio educativo y ayudar a promover buenas ideas.

Y Ante todo esto ¿qué podemos hacer? Los padres deben ser conscientes de controlar, educar y enseñar a sus hijos el  buen uso de internet en general. Y para ello antes de poner en práctica técnicas, pautas, tenemos que interrogarnos por cómo soy yo modelo para mi hijo, como exijo yo unas cosas que a veces no llevo a cabo y como es mi relación en la relación que yo tengo con mi hijo. Porque si caemos en reducir la educación paterno filial a un conjunto de técnicas, de fórmulas y
de conductas es ignorar lo esencial. Sin embargo sí que ayudaran las siguientes recomendaciones específicas:

  1. Que nuestros hijos no encuentren la única satisfacción en Internet. Es conveniente alentarles en el cultivo de otras actividades lúdicas o formativas.
  2. No dar datos identificativos personales.
  3. No solo consumir o ser receptores pasivos, alentar y motivar para crear y para interrogarse. Mostrarles que de ben ser críticos en la red.
  4. Colocar el ordenador en una zona común de la casa.
  5. Si ven algo extraño, o desagradable o se siente intimidados, han de avisar a sus padres.
  6. No enviar fotografías o videos de  otras personas que le hagan sentir mal por su
    carácter vejatorio o comprometedor.
  7. Marcar un horario de uso y hacer hincapié en que se entre en internet cuando se tenga
    un objetivo concreto.
  8. También existen programas de “control parental” el acceso a páginas de contenido no
    apropiado para su edad.
  9. No permitir que los niños tengan acceso a Internet sin que una
    persona mayor
    esté con ellos o bajo su control.

10. Y en todo hacer en la medida de lo posible un seguimiento de nuestros hijos: detectar actitudes y comportamientos no habituales en ellos, así como comportamientos sintomáticos de posibles
“enganches” a la Red.

Por Mª Carmen González Rivas

Os añadimos una de la intervenvenciones del presidente de Tuenti, en el Congreso CREO EN INTERNET celebrado en Madrid en este mes de Noviembre. Dará algunas pistas para poder saber utilizarlas de manera más conveniente.

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Las mentiras de Antonio

Antonio es un chico de 14 años, estudia 2º ESO, desde hace un tiempo a esta parte está siendo bastante mentiroso, no solo en el Instituto, también en casa los padres están bastan disgustados porque no saben muy bien qué hacer.

Cuando viene un caso como este lo más lógico es echarle la culpa al chico por su comportamiento. Sin embargo según lo que se va viendo en la terapia con la familia. Nos vamos dando cuenta cómo hay un castigo continuado sobre Antonio, su padre le da frecuentemente voces, y en alguna ocasión comenta que le llama “mariquita”.
Además Antonio tiene un hermano más pequeño de 4 años, que está en una edad que requiere mucha atención. Y así es según la madre, que opina que de alguna manera su hijo tiene celos de su hermano porque su padre pasa demasiado tiempo con él. Por otra parte en alguna ocasiones la madre y el padre tienen riñas entre ambos, la madre en ocasiones le desautoriza al padre y todo ello es en presencia de sus hijos
La situación familiar nos da entender que no es Antonio solo quien tiene un problemas, más que nada el es el portador de que algo está ocurriendo en casa para llamar la atención con sus mentiras.

Algunas cosas prácticas que nos valdrían son:

  • Favorecer que el padre tenga un acercamiento más afectivo con su hijo Antonio, que pueda hacer alguna actividad con él que les guste a ambos. Y ayudar al padre para reconocer a su hijo y mejorar su comunicación con él.
  • Por otro lado con la madre, ayudarle a que no desautorice al padre en presencia del hijo.
  • Y con el hijo ayudarle a estar más cerca de su padre. Fomentar su seguridad y reconocimiento.

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“Mi hijo ha llegado bebido”

Ante este tipo de situaciones es normal que cómo padres nos asustemos y pongamos el grito en el cielo cuando en alguna ocasión nuestro hijo llega bebido. ¿Qué hacer ante esto? ¿Existen soluciones o recetas como nos pide esta madre?

En primer lugar hemos de reconocer que la adolescencia marca un periodo evolutivo en donde nuestros hijos tienden a desmarcarse de los padres y no porque pretendan hacernos algún mal,  sino porque necesitan madurar su propia personalidad y comenzar a establecer relaciones con su mundo externo, en donde se encuentran principalmente sus amigos. Generalmente hoy muchos  adolescentes y jóvenes eligen como forma de diversión lugares a los que va todo el mundo o en donde uno se lo pasa “de miedo”. Estos lugares bien pueden ser discotecas light, bien que no lo sean, bien botellones, el caso es que lo padres no pueden controlar de una manera exhaustiva a donde van sus hijos aunque estos les comenten ha donde han ido, y después puedan mentirles o decirles cualquier cosa para que no se enfaden con ellos o les calmen. Ante todo eso como padres les queda la confianza. Este es el pilar fundamental en donde se asientan las relaciones entre padres e hijos. Los padres que han fortalecido su confianza, que les han dando seguridad, comprensión, etc., son padres
que ya tienen mucho trabajo hecho por delante.

A veces esta desconfianza del adolescente puede venir porque los padres no han ido “sembrando” o puede surgir como decíamos por tratarse de un cambio de etapa de la niñez a la adolescencia, que es lo más normal del mundo.

Pues bien el caso que nos presenta esta madre puede venir por algo relacionado con lo que estamos diciendo. Muchas veces el problema de drogas y alcohol no es el problema en si; ya decían los terapeutas sistémicos de que la manifestación de un problema en alguno de los miembros de la familia era signo evidente de algo más que tenía que ver con las pautas de relación familiar.

De esta manera comentar lo siguiente. Al parecer los criterios o límites con su hijo en cuanto al tema de la hora han sido vulnerados; así establecer las 12h como hora de llegada y no cumplirlo, hace pensar que su hijo primero esta vulnerando la norma, no obtiene ningún tipo de consecuencias por incumplir la norma y encima la norma la esta estableciendo él al volver cada día más tarde.

Por todo ello hablamos de que es esencial fijar y establecer normas entre padres e hijos que permitan sobre todo al adolescente obtener un marco de referencia interno al que a tenerse, fomentar su responsabilidad que tiene que ir adquiriendo como propio de la edad. Los límites a estas edades pueden ser por supuesto dialogados, flexibles pero que una vez pautados se cumplan para logran una coherencia y consistencia. Evitar en estas edades castigos infantiles, si
se pautan cómo decíamos las consecuencias que se obtendrán por incumplir las normas mejor que mejor, para obligar a reparar un daño o las consecuencias de los actos propiamente dicho para que el adolescente interiorice todo esto y no actue conforme a un posible castigo como si de un niño pudiera tratarse. Por lo cual la tarea consiste en alejarse del miedo de las amenazas para situarse en el plano de la comunicación.

Comenta esta madre lo de razonar… este vocablo a veces se menciona una y otra vez  entre los padres “es que no entra en razón “, “Es que no se puede con él “,… si partimos de esta premisa cerramos las vías de comunicación con nuestros hijos. Es mejor alentar a la comunicación positiva, escoger los momentos apropiados, escuchar que le ha sucedido, porque ha bebido más de la cuenta, (por curiosidad, presión, dificultades personales, etc). De esta forma les estamos permitiendo que se sientan escuchados y además  les ayudamos a reflexionar sobre lo sucedido.
Todo este tipo de preguntas no intentan juzgar a la primera de cambio y nos  ayudan a entender que también ellos pueden equivocarse perfectamente por las causas que fueren.

Y por último, esta madre comenta de si consultárselo a su marido. A veces la mentalidad de una madre tiende más a la protección, pensar que es mejor ocultar determinadas cosas a los padres porque sus reacciones pueden ser peores. Sin embargo no hay nada más nocivo para la propia pareja que nos aliemos con nuestros hijos. Y es que antes que padres, hay que tener claro que se es
pareja.
Ante lo cual visto lo visto es imprescindible que ambos padres estén compenetrados y compartan ciertos criterios educativos con sus hijos.
Y entre ellos lo dialoguen y lleguen acuerdos y que ante cualquier dificultad siempre lo hablen a solas y no se desautoricen en presencia de sus hijos u oculten cierta información sobre ellos.

 

Medidas que nos ayudan a prevenir el consumo de sustancias y alcohol:

- Ignorar la situación, o minimizarla
- Tomar una posición catastrofista y de temor que no aliente a la comunicación positiva con nuestros hijos.
- Tomar una actitud de confianza y diálogo frente a una constante vigilancia ante comportamientos de nuestros hijos
- Dialogar con él y ofrecerle información adecuada sobre el consumo del alcohol y otras drogas así como los efectos que estos producen. Resulta más eficaz hablarle de estos temas antes de que se detecte su uso. Como decíamosla adolescencia pide la búsqueda de nuevas sensaciones, aventura, etc y todoeste mundo asociado  a esto lo posibilita por lo cual después será más difícil intervenir.
- Proponerle alternativas de ocio saludable.
- Y ante todo fomentar la confianza en nuestros hijos. Mostrarles nuestro apoyo y cercanía.  Mantener siempre abiertas las vías de la comunicación.

 

 

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Verbo: El reto de una adolescente

Verbo es una película que os recomendamos a padres y educadores, para poder ayudarnos en la difícil compresión de la mente del adolescente. Está película nos ayuda a comprender como el adolescente trata de cuestionarse el mundo en el que vive, ayudarle a entender cual es su misión nos ayudara a manejar la comunicación y la relaciónes con ellos en ese apasionante mundo hacia el descubrimiento de su identidad personal.

¿Conoces otras películas entorno a este tema?, escríbenos a: mcarmengr@psicovinculos.es

 

Noviazgo adolescente: ¿Qué hacer?

En el desarrollo evolutivo de los hijos, los padres sienten dificultades, asi lo es el caso de la adolescencia, pero no solo eso les preocupa ¿Que debo hacer cuando mi hijo o mi hija comienza  salir con alguien?

 

Tengo una hija de 17 años y quiere tener novio,incluso creo que ya lo tiene, yo no vivo con ellos porque estoy divorciado de la mama de ella. No me considero alcaguete pero creo que ella merece una oportunidad, doy gracias a Dios por mi hija porque es muy buena e incluso hace el papel de mama por que tiene que cuidar los hermanos mientras la mama siempre anda en la calle con el novio. incluso hasta altas horas de la noche. la mama le prohibe el novio, no por celos, sino porque terndria que estar en la casa los dias de visita. que puedo hacer no quiero que mi hija se revele porque ya escuche un comentario que cuando tenga 18 se va de la casa.. su ayuda es muy importante gracias… los felicito que manera de ayudar a las personas por medio de internet… reciban bendiciones

¿Qué podemos hacer? Los casos son muy distintos, pero algo nos puede servir lo que le contestamos a este lector.

Primeramente felicitarte porque se ve de tu preocupación como padre. Considero que es una situación difícil el relacionarte de la mejor forma posible con tu hija. Es algo común dentro de la adolescencia el sacar algo de rebeldía en casa, propio de alguien que esta formando su identidad. Cuando ocurre esto es normal que los padres se alarmen y con ello, que se relacionen con sus hijos desde el castigo y la negatividad. Lo primordial es que pueda hablar con su hija, escucharla, abrir la vias de comunicación utilizando un espacio apropiado en donde pueda confiarle sus preocupaciones. De alguna manera ella esta viviendo algo que es complicado para su edad, demasiada responsabilidad y negatividad en casa.

 

Si te preocupa este tema: envíanos tus preguntas a mcarmengr@psicovinculos.es

 

Los Adolescentes y sus Formas de Comunicación: Redes Sociales

Os dejamos con interesante articulo publicado en:  www.alia2.org

Dra Marta Rapado (Psicóloga) y Dr. Chiclana (Psiquiatra) 
El papel de los padres y educadores en el uso de las redes sociales.
Los adolescentes hoy están rodeados de numerosas oportunidades para relacionarse con un mayor número de personas gracias a las redes sociales. Queda patente ante los recientes hechos en Inglaterra la capacidad de los adolescentes de utilizar estas redes. De acuerdo con un estudio realizado en la Universidad Camilo José Cela entre casi 6.000 adolescentes el 78% reconocía utilizarlas, en mayor medida las mujeres (81,6%) que los hombres (74,4%).
Los padres, tutores y otros miembros de la sociedad en general pueden actuar con permisividad, con sobreproteccionismo o procurar una educación equilibrada en un uso prudente de las redes sociales.
Los nuevos estilos o formas de comunicación son una fuente inagotable que va produciendo y construyendo la subjetividad de los jóvenes. En un mundo donde prima la libertad individual, hemos de abogar por una libertad dentro de los límites necesarios para el adecuado desarrollo de la personalidad.
Límites que asienten las bases de la comunicación con los demás y de aquellas relaciones sociales adecuadas que puedan nutrir de forma recíproca tanto al adolescente como aquellos que se relacionan con él, como es el caso de los padres o de los tutores, educadores, trabajadores sociales u otros.
El distanciamiento de los mayores en materia de redes sociales, acceso a internet y accesorios portátiles hace que en ocasiones los menores se encuentren inmersos en un mundo donde las leyes son más laxas, los contactos más extensos y la vigilancia se encuentra limitada.
De este modo, los menores pueden aparecer en ocasiones desprotegidos ante la avalancha de contactos, relaciones sociales sujetas a engaños (en la red uno puede ser quien quiera ser sin necesidad de serlo realmente) y de críticas o comentarios que no desparecen y permanecen visibles a los ojos de los demás y se extienden con una rapidez aplastante.
Según el estudio referido la red preferida en estas edades es Tuenti (80%), pero existen ciertas diferencias por Comunidades. Por ejemplo, en Cataluña se prefiere Facebook (75,2%), seguida de Fotolog (15%) y, en tercer lugar, Tuenti (5,1%).
Cuando pensamos que los adolescentes poseen un móvil que les permite estar localizados y hacer o recibir llamadas, nos olvidamos de que no es solamente un teléfono, se trata de algo más. Lo que llamamos (teléfono) móvil, es un dispositivo con las capacidades de un miniordenador portátil que les permite estar constantemente conectados, colgar fotos o videos al instante, mandar mensajes, chatear y hacer o recibir comentarios e incluso ser agredidos o manipulados.
Se hace más necesaria una educación y una formación que promueva la libertad y la responsabilidad, porque pretender vigilar y limitar el uso de estas redes es una empresa inútil y dañina para la persona, además de imposible.
Muchos prefieren entrar en las redes sociales que ver la televisión. Un uso libre, responsable y coherente de las redes sociales, puede ser muy positivo para los adolescentes. De hecho el 80% de ellos refiere que para lo que más las usan es para mantener el contacto con amigos, muy por delante de “saber de gente con la que no se tiene relación habitual”, que es lo que podría dar lugar a contactos no deseados.
El estudio de la Universidad Camilo José Cela revela que “los contactos incluidos están referidos fundamentalmente a amigos con los que se mantiene una relación habitual externa a las redes, y a amigos con los que no se tiene dicha relación habitual, ya sea por vivir en otras ciudades o en los mismos municipios pero sin posibilidad de verse a menudo. En mucha menor medida se incluyen “Gente desconocida” (6,8%).”
La agresión y manipulación a través de estos medios es más frecuente y está más despersonalizada de lo que pensamos. En ella se pierde la empatía ante el sufrimiento ajeno, ya que no somos capaces de ver al instante la reacción del otro. El adolescente reenvía videos y fotos que corresponden a un alguien lejano, distante.
La sensibilidad social y la atención a las consecuencias que estos comportamientos pueden tener, nos resultan ajenas y extrañas; “es sólo una foto/video”, “es muy gracioso”, “todo el mundo lo hace”. Se trata de un mundo donde se vulnera la intimidad de forma constante y las heridas que este hecho suponen para el adolescente pueden tener numerosas repercusiones en su forma de ser y su desarrollo en la relación con sus iguales. Esto se refleja en casos de absentismo escolar o casos extremos de suicidio en adolescentes, que se encuentran en parte mediados por el acoso que sufrían en la red.
Para los padres y educadores, la adolescencia es una etapa de transición, pero para los jóvenes el mundo está anclado en su presente y lo más importante es vivir lo mejor posible el momento actual. Por esto, todo lo que ocurre en su momento presente, tienden a vivirlo con la mayor intensidad y los eventos ocurridos en esta etapa dejarán una huella importante que puede condicionar sus interacciones de aquí en adelante.
Muchos adolescentes utilizan las redes sociales como forma de huida o evitación, bien porque se trata de un lugar donde sentirse aceptados, bien porque no disponen de las vías de comunicación adecuadas en su entorno más cercanos.
Una sobreimplicación de los padres, presión excesiva por su parte a la hora de controlar o actitudes sobreprotectoras pueden marcar un punto de huida hacia una realidad donde los adolescentes pueden adoptar distintas personalidades o caracteres sin ser juzgados pero también pueden poner en marcha conductas que no serían aceptadas en su entorno más cercano y por esto estar sujetos a presiones y chantajes.
Es importante en este sentido examinar las causas y establecer una correcta educación en el uso de estas herramientas que se pueda regir por las mismas normas de comportamiento social de las que disponemos cuando establecemos una relación cara a cara.
Lo ideal sería que los padres estuviéramos al día de las nuevas tecnologías y las redes sociales de forma que fuéramos la fuente de información más fiable. Esto es difícil, pero siempre podremos ser la persona de confianza más fiable y a la que acudir en caso de dudar, de sentirse intimidados, de no saber si algo e beneficioso para él o para otros.
Somos responsables de dónde están nuestros hijos menores y si no les dejaríamos solos por las calles de Nueva York o de Trípoli ¿les dejaremos solos por las avenidas de Facebook o Tuenti? Podemos acompañarles y compartir experiencias con ellos en la red, disfrutar de las cosas buenas que hay e incluso crear con ellos redes, blogs o webs sanas, divertidas y de interés. Al estar con ellos les podremos enseñar a defenderse de posibles engaños, a usar su libertad para elegir lo que les viene bien o a protegerse de contenidos inconvenientes (violencia, racismo, pornografía), archivos equívocos o descargas ilegales.
Tener con ellos estas vivencias nos puede facilitar un mayor contacto con ellos que luego favorezca conversaciones cara a cara sobre los “mares” por los que se ha “navegado” (periódicos on-line, redes sociales, blogs, webs monotemáticas) y en los que han aparecido paisajes maravillosos (amistad, sexualidad, familia, sociedad, aficiones) y también “tiburones” (pornografía, publicidad engañosa, pérdida de tiempo…).
La importancia de establecer bases y principios de comportamiento en la red, de escuchar atentamente al adolescente antes de hablar y de no minimizar sus sensaciones resulta crucial cuando se aborda el uso de estos recursos en red. No se trata de suspender su uso o de vigilar sus contactos, o colarse en el chat pretendiendo ser un compañero, sino de educar en la forma más adecuada de hacer uso de estas herramientas y en el respeto hacia uno mismo y hacia los demás en este medio.
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Comienza el cole: ¿cómo ayudar a nuestro hijos?

Nuestros hijos disfrutan de unas vacaciones escolares que son bastante largas, de ahí que a veces les sea difícil adaptarse al inicio de un curso que se aproxima de nuevo.  Es por ello que os recomendamos los siguiente puntos:
  • Entender que el periodo de adptación al cole lleva unos cuanto de días. Tanto para nuestros hijos como para los padres.
  • Preparar a nuestros hijos, y mucho más a los más pequeños para mentalizares de “la vuelta a cole” de una forma positiva (ej. reencuentro con sus amigos).
  • Hay que ir introduciendo de nuevo rutinas y horarios del curso con flexibilidad. Acompañar los padres, si puede ser a su primer día de clases. Y fomentar desde ahí su confianza y seguridad.
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Celebrar la vida

Que todos los días aprendemos cosas nuevas es algo conocido, pero cuando lo único que hacemos es discutir con los adolecentes y finalmente logramos aprender algo de ellos el resultado es una experiencia muy gratificante.

Hemos escuchado de boca de los psicólogos que la adolecencia es una época maravillosa, que los adolecentes son geniales, etcétera, cuando en realidad todos los oyentes están pensando que es solo para captar la atención porque la verdad es que son pequeños monstruos.

En general los padres coinciden que son egoistas, inconcientes y algo tiranos. Y por lo general es verdad. Es verdad que frases como “lo hago porque me divierte” desespera escuchar por nuestro afán de hacerlos más responsables y pensamos que deben hacer algo productivo con su vida. Pero si analizamos “responsablemente” la diversión podemos descubrir más cosas positivas que se esconden detrás de esa palabra que tantas veces la igualamos a ocio, o lo que para algunos es lo mismo, perder el tiempo.
Hay programas de nuestros hijos que no entendemos porque nos tomamos la vida demasiado en serio. Los momentos que al final de la vida verdaderamente importan son momentos en que pudimos divertirnos relacionándonos con los demás, momentos que recordaremos con una sonrisa. La diversión es lo que nos permite distendernos y es la fuerza que mueve los pasos de nuestra vida. La pasión hasta puede hacer que seamos mejores personas.

Permitamos a nuestros hijos, que a través, del disfrute de sus actividades, por más extravagantes que parezcan, nos den una lección de vida. Divirtámosnos hoy, solo por el hecho de que podemos hacerlo. La vida es única, y solo nos da una oportunidad terrenal de aprovecharla bien. Divertirse, pero ¿cómo?. Mediante el baile, el canto, un concierto, viajar o pasear, la risa, la cocina, el cine, el deporte -nadar, surf, paracaidismo o cualquier actividad por más “absurda” que pueda parecer-, jugar por el placer de jugar o practicar un hobbie sin importar el resultado.

“La vida es una aventura arriesgada o no es nada”, dijo Helen Keller, pero podemos aprenderlo de nuestros hijos. No tengamos miedo. Cuando un padre responsable, sufre un infarto, y mira para atrás y ve cuántas horas dedicó a su trabajo, quizás demasiadas, se da cuenta del verdadero valor de tiempo
dedicado al juego con sus hijos.

fuente: sembrarfamilia.org

7 Principios para educar a los hijos en el uso de las nuevas tecnologías


Los adultos de hoy no tuvieron que recibir charlas de sus padres acerca de los peligros que podían encontrar en la web, o de los virus que allí circulan, o del comportamiento que hay que asumir frente a las redes sociales, o del peligro de entablar conversaciones virtuales con extraños. Pero los papás de hoy se ven cada día más obligados a prepararse mejor, a actualizarse y a estar informados sobre las múltiples realidades que se viven en el entorno de sus hijos para brindarles las lecciones adecuadas.

Las nuevas generaciones han nacido junto a la tecnología, acceden muy pronto a la web, a las redes sociales, a los chats, a los juegos on-line. También avanzan al ritmo vertiginoso con que lo hace el mundo tecnológico; indudablemente aprenden con mayor facilidad. Estamos hablando entonces de niños que están expuestos a un universo sin fronteras a tempranas edades, que tienen el mundo a sus pies con sólo un clic; lo cual representa una gran cantidad de beneficios, pero al mismo tiempo, algunos riesgos que hacen perentoria la orientación de los padres.

Para ello hemos recopilado en estos siete puntos, los principios a los que deben recurrir los padres para facultar a sus hijos en el buen uso y manejo de las diferentes posibilidades que ofrece la web.

1. Tomar parte activa

Es frecuente encontrar que algunos padres se consideren “invalidados” en estos temas de tecnología y se escuden en pretextos facilistas como por ejemplo que nacieron en otra época o que nunca podrán lograr el conocimiento que tienen los chicos de hoy. Esta actitud pasiva puede conducir a riesgos inevitables que lamentarán más tarde, pues dejar solos a los hijos en este camino, es un gran error.

Urge que los padres se empapen de todo este universo virtual, que conozcan en cabeza propia qué es un chat, una red social, un correo sospechoso, un juego on-line que parece confiable pero que lleva a insinuaciones nocivas, una página web pornográfica que aparece en medio de una sana búsqueda de una tarea escolar. Recordemos que hay tantos peligros en las calles, como en las computadoras. Por eso no está de más actualizarnos en el uso de filtros y bloqueos que garanticen que nuestros hijos no tengan acceso a determinadas páginas.

2. Llegar a tiempo

Los padres sabemos que hay temas “obligados” en la formación de los hijos (educación sexual, drogas, alcohol, amigos, proyecto de vida, etc.) en los cuales somos los primeros educadores. Pero el uso de las nuevas tecnologías también ha tomado un lugar en este grupo de conversaciones que requieren abordarse a tiempo.

No es la intención demonizar ni tachar de maléficas las herramientas tecnológicas, pues queramos o no, éstas hacen parte de su vida y en la actualidad, también de la nuestra, con todos los beneficios que esto representa. Lo que se debe hacer, es presentar a los hijos el repertorio de situaciones con las que pueden toparse en la web y ponerlos en situación de “pensar” qué podrían hacer o como deberían actuar, para juntos establecer pautas. Lo anterior es saludable porque no sólo los entrena gradualmente en la toma de decisiones y de postura crítica frente al ambiente, sino que les hace saber que no están solos, que los padres estamos ahí para acompañarlos, antes de que ellos se vean envueltos en situaciones que no tienen la madurez para resolver.

3. Mejor educar que prohibir

Lo prohibido se convierte en tentación; es una realidad irrefutable. Además sería ilógico y contraproducente prohibir el uso de la computadora a un niño en pleno siglo XXI, cuando son tan estupendas las posibilidades que brindan las nuevas tecnologías.

Lo anterior saca de nuevo a relucir la importancia de “educar” en el uso de estos medios, de brindarles a los hijos el acompañamiento y los instrumentos necesarios para hacer de la tecnología una aliada de la formación y del sano esparcimiento.

4. Lo bueno y lo malo en el mundo real, también lo es en el mundo virtual

Esto es obvio, porque el internet al ser una invención humana tiene todo lo bueno y lo malo que ha producido la humanidad. En este punto podemos apoyarnos en una de las armas educativas más poderosas que tenemos y que tienen nuestros hijos, que es la conciencia. Esa voz interior que nos dice que algo está bien o mal.

La privacidad y el derecho a la intimidad por ejemplo, son válidos en lo real y en lo digital. ¡Internet sí que tiene memoria! Todos sabemos que difícilmente se borra lo que allí queda consignado sobre una persona.

El mismo criterio se aplica a la correcta expresión de nuestras ideas y a todo lo que tenga que ver con nuestra libertad personal. Al igual que en el mundo real, las apariencias en la red pueden ser engañosas, aunque más difíciles de desenmascarar. Hay que explicar a los hijos que muchas veces creemos que el mundo virtual ofrece libertades personales que no se pueden tener en el mundo real, como es mentir acerca de la identidad, pero en últimas, al igual que en la vida real… ¿Quién engaña a quien? ¿Son esas las relaciones personales que gratifican y que te hacen mejor persona?

5. Enseñar el concepto de privacidad y el cuidado de sí mismo

Además de tomar medidas en casa para controlar el uso del computador, y de no ubicar estos aparatos dentro de las habitaciones de los niños, se debe educar en valores y virtudes que harán de los hijos personas maduras y autónomas, pues está claro que los padres no pueden estar controlando qué hacen sus hijos en todo momento. Un claro concepto de la privacidad, del pudor y del cuidado de sí mismo, son claves para que los hijos aprendan a desarrollar su criterio propio.

La meta es lograr que los hijos puedan identificar cuándo hay una situación de riesgo y el momento de abandonar esa conversación o esa acción perjudicial.

6. Promover la autoestima

Estimular en los niños la autoestima, les ayuda a tomar decisiones asertivas, a desenvolverse con seguridad, a expresar adecuadamente sus sentimientos, a tener el valor suficiente para enfrentar dificultades; todo esto hace que disminuyan las probabilidades de caer en circunstancias adversas.

La seguridad en sí mismo y la propia valoración se logran entre otras, gracias al ambiente familiar positivo y sólido en el que se desarrollen los seres humanos.

7. Generar confianza y vías de comunicación

Para finalizar, uno de los principios cardinales en la educación: el diálogo. Nada más fructuoso que una relación de confianza entre padres e hijos, que goce de líneas abiertas de comunicación, de forma que cuando algo ocurra, los hijos tengan pleno acceso a sus padres.

Cuando los niños callan, puede deberse a la falta de confianza que hay en la relación con sus padres o al temor de recibir reproches, en lugar de amor y comprensión.
fuente: lafamilia.info