Hacemos familia también en Navidad

Estamos a un tris de la Navidad, realmente estas son fechas que en gran parte del mundo parecen vivirse. La Navidad representa todo un acontecimiento, y es esa novedad la que da sentido verdadero a este tiempo. Sin embargo todo transcurre tan deprisa, que en nuestras familias a veces la Navidad entre tantas vacaciones para los niño, las comidas, los regalos perdemos los mejores momentos para dedicarlos a la familia.
Seamos más creyentes o menos ¿quien no pone un motivo navideño en sus casa? Para empezar en cada casa sería muy bonito que podamos comenzar a hablar de la Navidad, a través de los pequeños signos y símbolos que esta nos muestra. Los hijos en este tiempo también necesitan que se les eduque, no les podemos dejar en manos de la televisión, del ordenador para que sean estos quienes les cuenten y le enseñen el porqué del motivo de la Navidad. Como decimos no hay vacaciones para la educación. Puede que a través del colegio les introduzcan pero estáen nuestra mano, en nuestra familia el poder continuar esa labor. Por lo tanto vamos a hacer también familia en Navidad.
¿Qué nos puede servir?
– Implicar a nuestros hijos en la decoración de nuestra casa, que nos ayuden a poner el Belén, el árbol, y a partir de ahí podámosle contar en función de cada una de sus edades lo que representa.
– Favorecer en esos días un clima de acogida en la familia, el mostrarnos con los otros miembros de la familia a gusto, evitando confrontaciones delante de nuestros hijos.
– Hacerles partícipe de la importancia de compartir, de ser solidarios con aquellos que no tienen regalos. Y de ahí reforzarles su generosidad.
– Ayudarnos en la preparación de las comidas, de poner la mesa, etc
– Crear ilusión y un clima de alegría.
– Poder contar cuentos de Navidad o cantar villancicos juntos.
– Seleccionar actividades para hacer con otros niños que tengan que ver con la Navidad.

 

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Redes sociales:La generación interactiva

En  nuestra sociedad actual, nuestra forma de vida ha cambiado, en gran medida, debido la  influencia de las nuevas tecnologías. A nivel general, y especialmente en la adolescencia, los medios de comunicación han adoptado un papel determinante en su formación y educación. Y más concretamente las redes sociales en internet.

El concepto de Red Social es muy antiguo, pues como seres humanos que somos siempre tendemos a la relación con el otro. Así todo psicólogo para realizar una buena evaluación psicológica intenta sondear cuál es grado de relaciones sociales que tiene la persona que busca ayuda. Pues bien cuando hoy por hoy mencionamos una red social se nos enciende enseguida una bombilla y hablamos de las comunes en internet: faceboock y tuenti. Estas redes sociales son páginas que permiten
a las personas conectarse con sus amigos e incluso realizar nuevas amistades, a fin de compartir contenidos, interactuar y crear comunidades sobre intereses similares: trabajo, lecturas, juegos, amistad, relaciones amorosas, etc. Su método de uso es muy fácil acceso pues tan sólo se requiere para entrar  un nombre de usuario y un email de  contacto.

Sin embargo se plantea nuestro dilema como padres y educadores ¿son las redes sociales
peligrosas? Digamos que como decía San Ignacio de Loyola: uno debe servirse de las cosas tanto y cuanto me ayuden para el fin para el que hemos sido creados.

Las nuevas tecnologías que, inicialmente, surgen con el objetivo de mejorar y hacer
nuestra vida más fácil y cómoda, pueden llegar a generarnos problemas. Sin embargo por un lado conviene que valoremos sus riesgos y por otros sus beneficios para a partir de ahí tomar las postura ante ellas más conveniente.

Sus riegos son que: favorecen el aislamiento y su uso excesivo puedo llevarnos a la incomunicación; puede que gusten demasiado y producir enganches: se le dedica mucho tiempo y se puede
llegar a prescindir de otras actividades importantes; conexión compulsiva: Poco control de los impulsos, ansiedad, elevada inquietud o aumento de la agresividad;  Se vierten contenidos no aptos;
Publicación de perfiles personales. En ellos nuestros chavales introducen fotos. Comentarios, información. A veces se utilizan mensajes para acosar, envío de imágenes (con contenido sexual por medio del móvil).

Sin embargo también como padres y educadores debemos conocer sus beneficios. Así hemos de saber que las redes sociales en internet nos permiten tener contacto con la gente. Permite
comunicarnos con otras personas desde cualquier lugar
; Ofrecen una gran cantidad de material para la diversión y el entretenimiento: nos permite subir música, fotos, videos; permite mayor independencia y autonomía a las personas discapacitadas e incapacitadas; Pueden ser utilizadas como medio educativo y ayudar a promover buenas ideas.

Y Ante todo esto ¿qué podemos hacer? Los padres deben ser conscientes de controlar, educar y enseñar a sus hijos el  buen uso de internet en general. Y para ello antes de poner en práctica técnicas, pautas, tenemos que interrogarnos por cómo soy yo modelo para mi hijo, como exijo yo unas cosas que a veces no llevo a cabo y como es mi relación en la relación que yo tengo con mi hijo. Porque si caemos en reducir la educación paterno filial a un conjunto de técnicas, de fórmulas y
de conductas es ignorar lo esencial. Sin embargo sí que ayudaran las siguientes recomendaciones específicas:

  1. Que nuestros hijos no encuentren la única satisfacción en Internet. Es conveniente alentarles en el cultivo de otras actividades lúdicas o formativas.
  2. No dar datos identificativos personales.
  3. No solo consumir o ser receptores pasivos, alentar y motivar para crear y para interrogarse. Mostrarles que de ben ser críticos en la red.
  4. Colocar el ordenador en una zona común de la casa.
  5. Si ven algo extraño, o desagradable o se siente intimidados, han de avisar a sus padres.
  6. No enviar fotografías o videos de  otras personas que le hagan sentir mal por su
    carácter vejatorio o comprometedor.
  7. Marcar un horario de uso y hacer hincapié en que se entre en internet cuando se tenga
    un objetivo concreto.
  8. También existen programas de “control parental” el acceso a páginas de contenido no
    apropiado para su edad.
  9. No permitir que los niños tengan acceso a Internet sin que una
    persona mayor
    esté con ellos o bajo su control.

10. Y en todo hacer en la medida de lo posible un seguimiento de nuestros hijos: detectar actitudes y comportamientos no habituales en ellos, así como comportamientos sintomáticos de posibles
“enganches” a la Red.

Por Mª Carmen González Rivas

Os añadimos una de la intervenvenciones del presidente de Tuenti, en el Congreso CREO EN INTERNET celebrado en Madrid en este mes de Noviembre. Dará algunas pistas para poder saber utilizarlas de manera más conveniente.

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Las mentiras de Antonio

Antonio es un chico de 14 años, estudia 2º ESO, desde hace un tiempo a esta parte está siendo bastante mentiroso, no solo en el Instituto, también en casa los padres están bastan disgustados porque no saben muy bien qué hacer.

Cuando viene un caso como este lo más lógico es echarle la culpa al chico por su comportamiento. Sin embargo según lo que se va viendo en la terapia con la familia. Nos vamos dando cuenta cómo hay un castigo continuado sobre Antonio, su padre le da frecuentemente voces, y en alguna ocasión comenta que le llama “mariquita”.
Además Antonio tiene un hermano más pequeño de 4 años, que está en una edad que requiere mucha atención. Y así es según la madre, que opina que de alguna manera su hijo tiene celos de su hermano porque su padre pasa demasiado tiempo con él. Por otra parte en alguna ocasiones la madre y el padre tienen riñas entre ambos, la madre en ocasiones le desautoriza al padre y todo ello es en presencia de sus hijos
La situación familiar nos da entender que no es Antonio solo quien tiene un problemas, más que nada el es el portador de que algo está ocurriendo en casa para llamar la atención con sus mentiras.

Algunas cosas prácticas que nos valdrían son:

  • Favorecer que el padre tenga un acercamiento más afectivo con su hijo Antonio, que pueda hacer alguna actividad con él que les guste a ambos. Y ayudar al padre para reconocer a su hijo y mejorar su comunicación con él.
  • Por otro lado con la madre, ayudarle a que no desautorice al padre en presencia del hijo.
  • Y con el hijo ayudarle a estar más cerca de su padre. Fomentar su seguridad y reconocimiento.

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“Mi hijo ha llegado bebido”

Ante este tipo de situaciones es normal que cómo padres nos asustemos y pongamos el grito en el cielo cuando en alguna ocasión nuestro hijo llega bebido. ¿Qué hacer ante esto? ¿Existen soluciones o recetas como nos pide esta madre?

En primer lugar hemos de reconocer que la adolescencia marca un periodo evolutivo en donde nuestros hijos tienden a desmarcarse de los padres y no porque pretendan hacernos algún mal,  sino porque necesitan madurar su propia personalidad y comenzar a establecer relaciones con su mundo externo, en donde se encuentran principalmente sus amigos. Generalmente hoy muchos  adolescentes y jóvenes eligen como forma de diversión lugares a los que va todo el mundo o en donde uno se lo pasa “de miedo”. Estos lugares bien pueden ser discotecas light, bien que no lo sean, bien botellones, el caso es que lo padres no pueden controlar de una manera exhaustiva a donde van sus hijos aunque estos les comenten ha donde han ido, y después puedan mentirles o decirles cualquier cosa para que no se enfaden con ellos o les calmen. Ante todo eso como padres les queda la confianza. Este es el pilar fundamental en donde se asientan las relaciones entre padres e hijos. Los padres que han fortalecido su confianza, que les han dando seguridad, comprensión, etc., son padres
que ya tienen mucho trabajo hecho por delante.

A veces esta desconfianza del adolescente puede venir porque los padres no han ido “sembrando” o puede surgir como decíamos por tratarse de un cambio de etapa de la niñez a la adolescencia, que es lo más normal del mundo.

Pues bien el caso que nos presenta esta madre puede venir por algo relacionado con lo que estamos diciendo. Muchas veces el problema de drogas y alcohol no es el problema en si; ya decían los terapeutas sistémicos de que la manifestación de un problema en alguno de los miembros de la familia era signo evidente de algo más que tenía que ver con las pautas de relación familiar.

De esta manera comentar lo siguiente. Al parecer los criterios o límites con su hijo en cuanto al tema de la hora han sido vulnerados; así establecer las 12h como hora de llegada y no cumplirlo, hace pensar que su hijo primero esta vulnerando la norma, no obtiene ningún tipo de consecuencias por incumplir la norma y encima la norma la esta estableciendo él al volver cada día más tarde.

Por todo ello hablamos de que es esencial fijar y establecer normas entre padres e hijos que permitan sobre todo al adolescente obtener un marco de referencia interno al que a tenerse, fomentar su responsabilidad que tiene que ir adquiriendo como propio de la edad. Los límites a estas edades pueden ser por supuesto dialogados, flexibles pero que una vez pautados se cumplan para logran una coherencia y consistencia. Evitar en estas edades castigos infantiles, si
se pautan cómo decíamos las consecuencias que se obtendrán por incumplir las normas mejor que mejor, para obligar a reparar un daño o las consecuencias de los actos propiamente dicho para que el adolescente interiorice todo esto y no actue conforme a un posible castigo como si de un niño pudiera tratarse. Por lo cual la tarea consiste en alejarse del miedo de las amenazas para situarse en el plano de la comunicación.

Comenta esta madre lo de razonar… este vocablo a veces se menciona una y otra vez  entre los padres “es que no entra en razón “, “Es que no se puede con él “,… si partimos de esta premisa cerramos las vías de comunicación con nuestros hijos. Es mejor alentar a la comunicación positiva, escoger los momentos apropiados, escuchar que le ha sucedido, porque ha bebido más de la cuenta, (por curiosidad, presión, dificultades personales, etc). De esta forma les estamos permitiendo que se sientan escuchados y además  les ayudamos a reflexionar sobre lo sucedido.
Todo este tipo de preguntas no intentan juzgar a la primera de cambio y nos  ayudan a entender que también ellos pueden equivocarse perfectamente por las causas que fueren.

Y por último, esta madre comenta de si consultárselo a su marido. A veces la mentalidad de una madre tiende más a la protección, pensar que es mejor ocultar determinadas cosas a los padres porque sus reacciones pueden ser peores. Sin embargo no hay nada más nocivo para la propia pareja que nos aliemos con nuestros hijos. Y es que antes que padres, hay que tener claro que se es
pareja.
Ante lo cual visto lo visto es imprescindible que ambos padres estén compenetrados y compartan ciertos criterios educativos con sus hijos.
Y entre ellos lo dialoguen y lleguen acuerdos y que ante cualquier dificultad siempre lo hablen a solas y no se desautoricen en presencia de sus hijos u oculten cierta información sobre ellos.

 

Medidas que nos ayudan a prevenir el consumo de sustancias y alcohol:

– Ignorar la situación, o minimizarla
– Tomar una posición catastrofista y de temor que no aliente a la comunicación positiva con nuestros hijos.
– Tomar una actitud de confianza y diálogo frente a una constante vigilancia ante comportamientos de nuestros hijos
– Dialogar con él y ofrecerle información adecuada sobre el consumo del alcohol y otras drogas así como los efectos que estos producen. Resulta más eficaz hablarle de estos temas antes de que se detecte su uso. Como decíamosla adolescencia pide la búsqueda de nuevas sensaciones, aventura, etc y todoeste mundo asociado  a esto lo posibilita por lo cual después será más difícil intervenir.
– Proponerle alternativas de ocio saludable.
– Y ante todo fomentar la confianza en nuestros hijos. Mostrarles nuestro apoyo y cercanía.  Mantener siempre abiertas las vías de la comunicación.

 

 

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