Un acompañamiento lleno de vida

Hace poquito pude comprobar cómo el tiempo y el esfuerzo merecen la pena. Así fue cuando vimos a María, una preciosa niña que ha traído gran esperanza para sus padres y su hermano.

Su madre hace casi un año se planteo la posibilidad de abortar, ya que era fruto de algo que no estaba programado o preparado como lo fue su primer embarazo. Lo que si fue importante es que desde un principio confió en los profesionales que la atendíamos, y que su marido la quería y apoyaba para que esa vida siguiera hacia delante.

Simplemente lo que valió para este caso es la escucha activa, el soltar en la terapia las preocupaciones, el replantearse una historia de su propia vida.

Quizás todos podamos hacer esta labor con los que nos rodean y no nos damos cuenta en muchos casos. ¡Hoy por hoy hay una familia más feliz y eso merece la pena!

 

Os dejamos con una palabras de Khalil Gibran, sobre los hijos

 

Vuestros hijos no son vuestros hijos.

Ellos son los hijos y las hijas de la Vida que trata de llenarse a si misma
Ellos vienen a través de vosotros pero no de vosotros.
Y aunque ellos están con vosotros no os pertenecen.

Les podeís dar vuestro amor, pero no vuestros pensamientos.
Porque ellos tienen sus propios pensamientos.
Podeís dar habitáculo a sus cuerpos pero no a sus almas,
Pues sus almas habitan en la casa del mañana, la cual no ser puede visitar, ni tan siquiera en los sueños.
Podeís anhelar ser como ellos, pero no lucheís para hacerlos como sois vosotros.
Porque la vida no maarcha hacia atrás y no se mueve con el ayer.

Vosotros sois los arcos con los que vuestros hijos, como flechas vivientes son lanzados a la Vida.
El Gran Arquero ve la diana en el camino del infinito, y la dobla con su poder y sus flechas pueden ir rápidas y lejos.
Haced que la forma en que dobleís el arco en vuestra manos sea para alegría.
El también, además a amar la flecha que vuela, ama el arco que es estable.

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Lovefield. Corto Provida

Fundacion vida

“Le robé a muchas mujeres la belleza de su maternidad”

Tras presenciar un aborto guiado por una ecografía, Abby Johnson supo que su carrera como directiva en la organización líder en practicar abortos de EE UU, Planned Parenthood, era “una mentira”, y se dedicó a revelar las trampas de esta industria.

Por Isabel Molina E. Fotografía: cortesía de Abby Johnson e Ignatius Press

ABBY JOHNSON se ha convertido en el dolor de cabeza de Planned Parenthood. En su libro UnPlanned –NoPlanificada– (Ignatius Press, 2011, EE UU), pone al descubierto las prioridades abortistas de esta organización y la manipulación semántica que utiliza. Sus antiguos empleadores la llevaron a juicio para intentar silenciarla. Sin embargo, no solo ganó la demanda, sino que el caso atrajo la atención de los medios y lo único que consiguieron fue darle una plataforma para contar su historia. Hoy, Abby Johnson forma parte de Coalition for Life (Coalición por la Vida), la organización provida que trabaja del otro lado de la reja de la misma clínica que ella dirigió, para intentar ofrecer alternativas distintas al aborto a las mujeres que allí acuden.
Usted fue educada en una familia cristiana provida, ¿qué la llevó a involucrarse con Planned Parenthood?
Cuando estaba en la Universidad (Texas A&M University), asistí a la feria anual que promueve causas de distintas organizaciones en las que los estudiantes pueden participar. Me acerqué a la mesa de Planned Parenthood y me encontré con una mujer compasiva con la que sentí que tenía mucho en común. Ella me habló de que esta organización buscaba reducir el número de abortos, proporcionando una asistencia sanitaria segura, asequible y de calidad a las mujeres en dificultades.
Bastó una conversación de diez minutos con esta mujer… Después de eso me hice voluntaria, llegué a ser empleada y, finalmente, directora de la Clínica de Bryan, en Texas, durante ocho años.
Solo al final de esos años descubrió la verdadera agenda de esta organización. ¿Cómo ocultan ellos sus prioridades abortistas?
Planned Parenthood afirma ser una organización que se preocupa por las mujeres y ofrece una asistencia sanitaria de calidad, segura y asequible para ellas. Muchos empleados –me ocurrió a mí también– están allí porque comparten ese objetivo. Sin embargo, hay una parte que ellos no anuncian: que la mayoría de sus ingresos proviene del aborto, no de la “planificación familiar” ni de los demás servicios que ofrecen. Cuando atraviesan dificultades económicas, como sucedió cuando yo era directora de la Clínica Bryan, aumentan el número de abortos para incrementar sus ingresos. Yo siempre creí que estaba haciendo lo mejor por las mujeres, pero luego me di cuenta de que Planned Parenthood le roba a esas mujeres el don de la maternidad, y ante un aborto no hay manera de dar marcha atrás. Es una tragedia… pero ellos lo presentan todo muy bonito.
¿Qué hacen para aumentar sus cuotas de abortos?
Planned Parenthood es un negocio, y esto significa que sus empleados muchas veces están obligados a recomendar el aborto a las mujeres que se enfrentan a un embarazo no planeado. Aunque les preocupen las mujeres que entran a sus clínicas tanto como a las personas provida que están del otro lado de sus rejas, no siempre tendrán la opción de ayudarles de verdad. Muchas veces se verán forzados a sugerirles un aborto.
Su vida cambió tras colaborar en un aborto… ¿qué fue lo que ocurrió?
Al principio, cuando me pidieron ayuda pensé que sería una gran experiencia de aprendizaje, porque durante todos mis años alentando a las mujeres a abortar, nunca había presenciado un aborto. El inicio del procedimiento me resultaba familiar. Sabía cómo sostener la sonda de ultrasonidos, pero tan pronto la sonda permitió ver el feto, mi corazón se encogió. Vi el cuerpo perfectamente formado de un bebé de 13 semanas, al igual que había visto a mi hija Grace en una ecografía. Quise despertar a la mujer, mostrarle que era madre de un bebé hermoso y perfecto, pero ya era demasiado tarde. Mientras se realizaba ese aborto mi corazón ya no era el mismo…
¿Qué cambió en su corazón?
Supe que no quería volver a ser parte de un aborto, y me di cuenta de que no quería ser parte de una organización que practica abortos. Me di cuenta de que la organización en la que había construido mi carrera era una mentira; y que yo le había mentido y robado la belleza de la maternidad a muchas mujeres, incluso sabiendo lo que es ser madre. Mi corazón cambió de manera insospechada. Me di cuenta de que desde la concepción se forma un bebé perfectamente creado para vivir, no un “tejido” ni un “feto que no siente”. En esa sala de abortos –aunque yo no lo sabía en ese momento– nació mi deseo de defender vidas, como la de ese bebé, cada día de mi vida.
¿Cree que si más madres pudieran ver a sus bebés en una ecografía elegirían no abortar?
Sí. Una de las preguntas más frecuentes que me hacían las mujeres durante las asesorías era: “¿Mi bebé sentirá algo durante el aborto?” En Planned Parenthood me enseñaron que “no, que el bebé no siente nada”. Ellas preguntan porque les importa su bebé y quieren asegurarse de que este “procedimiento médico” no le hará daño a la vida que crece dentro de ellas. Sé que si esas mujeres hubieran sabido que su bebé sentiría el aborto, que sufriría dolor y que se sentiría atacado, muchas no habrían abortado.
¿Cómo cambió su misión personal tras el giro que dio su vida?
Mi misión solía ser ayudar a las mujeres y creía que el aborto era un procedimiento necesario en determinadas situaciones. Después de presenciar ese aborto entendí que siempre hay una opción mejor que el aborto. Mi objetivo hoy es denunciar la realidad del aborto y educar a las mujeres, a los hombres y a las generaciones futuras sobre la vida en el útero y las opciones que tienen ante un embrazo no planeado.
Usted habla mucho del trabajo con las “mujeres en crisis” ante un embarazo no planeado, pero, ¿quién se ocupa de los “padres en crisis”?
Hay organizaciones como 40 Days for Life (40 Días por la Vida), que abordan el papel del padre en un embarazo no planeado. Desafortunadamente nuestra cultura está guiada por el lema “es mi cuerpo, yo elijo”, sin embargo, los hombres pueden jugar un papel decisivo en la prevención del aborto. Muchas veces ellos sienten que no tienen voz ni voto pues no llevan al niño en su vientre… Mi consejo es que acudan a organizaciones como 40 Days for Life que los animarán a usar su voz.
Su marido nunca compartió su visión sobre el aborto, pero la amaba incondicionalmente…
Doug fue mi roca durante mis años de trabajo en Planned Parenthood. Dios le dio un regalo maravilloso: la paciencia y el amor más allá del entendimiento. Él me reto de la manera más amorosa: confiaba en que, por fin, yo vería las cosas de forma diferente durante el embarazo de nuestra hija Grace.
¿Cómo cree que reaccionan sus antiguos colegas al leer su libro?
Seguro que a algunos les produce un gran shock, porque nunca se imaginaron que yo, como directora de una clínica de Planned Parenthood, muchas veces no estaba de acuerdo con lo que me tocaba hacer. Nunca conoceré las reacciones de cada uno, pero deseo que ellos busquen la verdad, la vean y que esa verdad los libere de la industria del aborto, tal como me liberó a mí.
En su libro menciona que muchos de ellos se sienten atrapados, pero piensan que alguien tiene que hacer su trabajo. ¿Qué les diría hoy si pudiera hablar con ellos?
He tenido muchas conversaciones de estas desde que me marché de Planned Parenthood. Les cuento que hay brazos amorosos que están dispuestos a ayudarles a encontrar otro trabajo, a apoyarlos mientras lo encuentran, y a caminar a su lado; que no están solos. Les cuento del apoyo que yo recibí cuando me retiré y del peso tan grande que me quité de encima. Cada uno de ellos puede recibir ese mismo apoyo que yo tuve.
Y si nos vamos del otro lado de la reja, ¿qué le recomienda a las personas que trabajan por la vida para que su labor toque mentes y corazones?
La única manera de cautivar las mentes y los corazones es revelar la verdad sobre el aborto y las opciones ante un embarazo no planeado de manera amo­rosa y serena, y hacerlo en oración. Durante mis años en Planned Parenthood, siempre admiré los esfuerzos de las personas provida que se paraban del otro lado de nuestras rejas. Sabía que, al igual que yo, querían ayudar a quienes entraban a la clínica. Gracias a ellos supe a dónde ir cuando decidí dejar la industria del aborto.
Durante los años que describe en su libro, usted y su esposo participaron en servicios dominicales de distintas iglesias cristianas, buscando una comunidad de fe. ¿Han logrado encontrarla?
Sí. Hace un año que mi esposo y yo nos convertimos al catolicismo. Cuando yo dejé Planned Parenthood, fuimos recibidos en los brazos amorosos de la comunidad provida. La mayoría de ellos son católicos y me invitaron a dar charlas y a participar en actividades parroquiales. Poco a poco, fui creciendo en el amor a la liturgia de la Iglesia católica, a sus formas y a sus enseñanzas.
Al despertarse por la mañana, ¿qué le pide a Dios?
Rezo para que en mi país se valore y se ame la vida, rezo por la sanación de los hombres y mujeres que sufren emocionalmente los trastornos de abortos pasados, y rezo por todas las personas involucradas en la industria del aborto o que están pensando en abortar, para que busquen y escuchen la verdad que pueden mostrarles los activistas provida que están del otro lado de la reja. La oración acabará con el aborto. Mi último ruego es que el aborto se acabe y que en todo el mundo se respete la creación más sagrada de Dios: la vida.

CRUZAR LA REJA
Abby Johnson cuenta en su libro por qué pensaba que el feto no era una persona con derecho a la vida –incluso ella misma se sometió a dos abortos de bebés concebidos con su primer esposo y los mantuvo en secreto– y por qué todo cambió el día que tuvo que asistir a un aborto… Dio la casualidad de que el médico abortista utilizó un procedimiento que suele evitarse en las instalaciones de Planned Parenthood para ahorrar tiempo: realizó un aborto asistido por ultrasonido. Una semana después, aunque le angustiaba renunciar a su salario sin tener un nuevo trabajo, decidió cruzar la reja y unirse a la causa provida que durante años había mirado con recelo. Hoy Abby trabaja en proyectos de la campaña 40 Días por la Vida, unas jornadas de oración que se realizan frente a clínicas abortistas. Una de aquellas campañas estaba en marcha frente a su clínica cuando ella dejó el cargo.

fuente: revistamision.org

Alma-cuerpo y vida profesional: vocación natural de la mujer y ethos correspondiente

La mujer tiene la vocación natural de madre pero esto no significa incapacidad para desarrollar otras profesiones propias de su feminidad

1. ¿Particular vocación de la mujer?

Durante la segunda y tercera década del siglo XX se radicalizó la postura de los movimientos feministas. Estos movimientos negaban la posibilidad de una sola y particular vocación profesional de la mujer. En aras de una mayor apertura que reivindicara el valor de ésta en la sociedad, se abogó por un principio de facto de modo que se obtuviese el acceso a una multiplicidad de profesiones femeninas. A este requerimiento se opusieron posturas tradicionales que mantenían el celo por la idea de que la mujer es para el hogar, la educación de los hijos y poco más.

En este contexto Edith Stein desarrolla su fenomenología: ¿tiene la mujer una vocación profesional particular o hay una multiplicidad de profesiones femeninas? Para dar una respuesta se dispone a analizar el argumento desde dos perspectivas: ¿existe una vocación natural de la mujer? y ¿qué profunda disposición del alma exige ésta? Irá más allá de las pretensiones de los grupos feministas y tradicionalistas: respecto a los primeros, al confirmar la imposibilidad de que la intromisión en profesiones masculinas sea propio de la mujer; con los segundos, al dejar claro y sin reducciones el concepto de profesión y la capacidad de la mujer. Es verdad que sólo ella tiene la vocación natural de madre pero esto no significa incapacidad para desarrollar otras profesiones propias de su feminidad.

1.1 Vocación natural de la mujer

A partir de la verdad formulada por el angélico –“Anima forma corporis”–, Stein llega a la conclusión de que tanto al cuerpo masculino como al femenino corresponde un alma en consonancia con su ser. Como consecuencia, es el alma quien determinará la estructura del cuerpo femenino para un particular fin y desarrollo, para ejecutar aquello para lo cual su cuerpo está dotado (compañera del hombre y madre de los hombres). Es por eso que a este fin se orientan las características de su alma. Su vocación natural es la de madre pero no queda sólo ahí.

1.2 Disposiciones corporales y anímicas

La fenomenología aplicada le deja claro los planos típicos del alma femenina: en lo práctico, el pensamiento de la mujer tiende hacia lo vivo y personal, al objeto considerado como un todo. La abstracción es lejana de su naturaleza; teóricamente, no conoce conceptual ni analíticamente sino de modo contemplativo y experimental, está orientada a participar en la vida del otro, a donarse en la compañía.

Con la misma seguridad, advierte de las hipertrofias en las que puede caer el alma femenina cuando su naturaleza no se desarrolla genuinamente: inclinación a ocupar y preocupar, vanidad, deseo de honores, reconocimiento, curiosidad… Estableciendo estas disposiciones se trata de afirmar cómo el cuerpo y el alma empujan a la mujer a realizar cierto tipo de actividades profesionales. A partir de aquí, y por analogía a las disposiciones masculinas, se asienta una diferencia que no dice superioridad cuanto mutua necesidad.

2. Un presupuesto: el ethos (existencia y posibilidad)

Dado que la mujer tiene unas disposiciones, en el ethos o hábito, entendido como una forma interior, como una estable orientación que regula los actos del ser humano, residirá el valor positivo que dará satisfacción a las particulares exigencias objetivas o leyes de las mismas. Ethos es algo duradero que regula los actos del hombre; una forma interior, una estable orientación del alma: un hábito, en lenguaje escolástico.
Es la misma inclinación natural la que permite configurar en ethos las disposiciones existentes con un esfuerzo de la voluntad pequeño si bien inclinaciones y dotes no van siempre de la mano:

“Estar dotado para algo quiere decir que nuestra naturaleza nos lleva hacer algo a gusto. Por regla general tendemos a aquello a lo que por naturaleza estamos dotados, y la actividad correspondiente nos produce satisfacción. Pero la inclinación implica una especial estimación de lo que se hace. Puede suceder que no se estime especialmente aquello para lo que se está dotado, y que en cambio estimemos mucho algo para lo que no estamos dotados en esa misma medida. La estimación produce alegría en la actividad, y la alegría es un incremento de la fuerza. De esta manera, en un terreno determinado es posible llegar por inclinación al grado máximo de la cualidad que las dotes dadas nos permiten alcanzar; es posible incluso conseguir ese máximo con un esfuerzo de la voluntad proporcionalmente pequeño, porque «se va en alas de la alegría»”.

Con este planteamiento, entonces, ¿se puede hablar de un ethos vocacional y profesional? Edith Stein responde que sí. Sin embargo
“Quien considera el propio trabajo sólo como fuente de ganancia o como modo de ocupar el tiempo, lo desarrollará de manera diversa a quien lo considera una verdadera vocación a la que se siente llamado. En sentido estricto, sólo en este último caso se puede hablar de ethos profesional”.

A toda profesión corresponderá un ethos profesional exigido por el significado mismo de la profesión. Este se encontrará de dos maneras: por un don de naturaleza o a través de un desarrollo por medio de la continua repetición de las actividades y de las operaciones requeridas por la profesión misma. Tanto la profesión del varón como la de la mujer tienen un ethos.

Autor: Jorge Enrique Mújica

Fuente:catholic.net

Cuando ella gana más que él: ¿se afecta la relación matrimonial?

Cada vez son más las mujeres que se adhieren a la fuerza laboral para poder contribuir a la economía familiar, incluso muchas de ellas alcanzan cargos superiores, y por consiguiente, mejores sueldos que sus esposos, pero ¿afecta esto la relación matrimonial?

Hasta hace poco era normal que el hombre asumiera el rol de proveedor de recursos para el hogar, y la mujer el cuidado de los hijos y el hogar. Pero los tiempos han cambiado, y ahora son numerosas las mujeres, que por decisión propia o necesidad, han tenido que compaginar el papel de madres con el de ejecutivas, llegando a ser exitosas y muy profesionales en sus quehaceres. Sin embrago, esta situación puede ser motivo de conflicto; bien porque las parejas no logran afrontar adecuadamente la situación, o bien porque la cultura del rol varonil está fuertemente marcada y resulta impensable que sea la mujer quien suministre mayores recursos al hogar.

No está demás aclarar, que por fortuna existen matrimonios que viven bajo estas circunstancias, las cuales no comprometen su estabilidad, puesto que las asumen como una oportunidad para fortalecer la economía familiar y además tienen muy presente que la valía personal no está sujeta a los ingresos (lo que implica un alto grado de madurez).

¿Qué ocurre entonces en los matrimonios donde sí hay conflicto por este motivo?

Actitudes que ponen en juego a las parejas

Los problemas suelen comenzar con un detonante distinto al tema dinero, pero después se descubrirá que es éste el causante de las continuas discusiones.

Por lo general, el hombre comienza a mostrar comportamientos que denotan un nivel bajo de autoestima, inseguridad, frustración e incluso algunos síntomas de depresión. “Estos sentimientos se dan a partir de ideas o reglas que ya se tienen como que `la persona que gana un mejor sueldo es porque es más inteligente y puede lograr mejores oportunidades´. Todo esto es producto de la relación de equivalencia que se ha hecho entre sueldo-poder, sueldo-éxito, éxito-admiración.” Puntualiza la psicóloga Claudia Zabala. *finanzaspersonales.com.co

Y es que el hecho de que estos paradigmas estén tan incrustados en las personas, no es gratis. Desde los inicios de la evolución humana, el hombre ha sido el líder de su grupo familiar, su posición jerárquica se ha caracterizado por ser dominante y aunque la esposa ha mostrado ser su acompañante incondicional, ha debido estar también bajo su sombra. Así que cuando este modelo se transforma, es cuando se abren las puertas para el campo de batalla.

Por otro lado, es común encontrar que las mujeres comienzan a manifestar ciertos vientos de superioridad, emiten comparaciones indeseables por el hecho de estar mejor remuneradas que sus esposos y otras actitudes algo humillantes que obviamente provocan enfados. Además pueden sentir que sus decisiones deben tener más peso dentro de la familia y así quitarle valor a la opinión de sus cónyuges. De esta manera, ellas pueden descubrir facetas hasta el momento desconocidas de sus maridos, lo que puede llevarlas al desencanto.

¿Cuáles son las consecuencias?

Los especialistas resaltan diversas secuelas de este tipo de situaciones, como puede ser el deterioro de la relación precedido de comportamientos hostiles, el detrimento del auto-concepto de los involucrados, la búsqueda de actividades satisfactorias fuera del hogar y en los casos más extremos, el divorcio.

¿Cómo manejar esta situación?

La recomendación entonces, comienza por dar mayor importancia a los logros, esfuerzos, desempeño del cónyuge, sin tener de por medio el factor dinero. Requiere cambiar la idea de que el poder y el dinero están vinculados. En el matrimonio existe algo llamado “comunión”: todo es de todos, decisiones, bienes, dificultades, tristezas, alegrías…

Los aportes que cada quien hace al hogar, deben ser igualmente valorados sin percatarse si son monetarios o no. Se debe tener claro que dedicar tiempo a la educación de los hijos, el cuidado de la casa, etc. también son aportes supremamente significativos.

Algo clave en este tema, es nunca perder la admiración por el cónyuge. Cuando se deja de admirar a quien se ama, sus fortalezas y esfuerzos serán pisoteados. Haga lo que haga, (siempre y cuando no vaya en contra de las leyes y la integridad humana) se debe apoyar al esposo/a, lo que implica también ayudarle a ser cada vez mejor en su actividad profesional.

Cuando ambos trabajan…

La autora Sylvia Villarreal de Lozano expone algunos consejos para los matrimonios donde ambos trabajan:

No compitan. No se trata de una competencia. Cada quien debe sentirse orgulloso de su puesto, sea cual sea, y debe ocurrir lo mismo con el de la pareja.

Reconozcan sus logros. Por pequeños que puedan parecer, es importante motivar a la pareja en todo lo que realice, y de igual manera también el otro debe apoyarle a llevar a cabo las metas.

Piensen en un beneficio mutuo. Se trata de apoyarse en todo momento. No hay que enojarse cuando se requiera que uno de los dos responda económicamente por más cosas. El hecho de que ser hombre, no quiere decir que tenga que ser el único sustento y que siempre será autosuficiente.

Administren el tiempo. Distribuyan los quehaceres y las tareas del hogar. Cuando ambos trabajan, es imposible que sólo uno se encargue de todo. Lo mejor es que platiquen y lleguen a un acuerdo en donde ambos resulten recompensados de igual manera.

No permitan que se acaben los detalles. El hecho de que ahora la esposa también trabaje no quiere decir que es menos mujer, menos femenina, o que deje de ser una dama y su esposo un caballero. Recuerden, ¡la caballerosidad y la femineidad jamás pasarán de moda!

Y no olviden… Para que un matrimonio funcione se requiere de dos; que ambos se ayuden, se tengan confianza, se comuniquen, se valoren, se den libertad y sobre todo, que se amen y se lo hagan saber a cada instante.

Fuente: masalto.com

Cine sobre la maternidad

La mujer en el Islam

Al parecer los musulmanes no están muy de acuerdo con la evolución de la mujer en el resto del mundo.

Luis Recio García

Por eso quizás, hacen comentarios del tipo: “la mujer es una amenaza para el mundo masculino” o que “ la mujer, a través de miles de engaños y fraudes por medios auditivos, visuales, psicológicos,… utilizan su existencia para persuadir a los consumidores a adquirir innecesariamente productos, mancillando su honor y dignidad” según los musulmanes, “ la mujer ha caído en un irrespeto tal que sólo se le mira desde el punto de vista material”.

Pero la realidad podría ser que quizás el resto de los países ha evolucionado cada vez más rápido pero ésta visión refleja la parte más oscura de éste desarrollo, pues el trabajo de la mujer de estos tiempos no consiste en desnudarse en revistas, reinados de belleza, programas de televisión…como comentan en este país. La realidad es que la mujer ha evolucionado de tal manera que su incorporación en el mundo laboral cada vez es más consolidada, y es ya un hecho, ya que la mujer ha seguido una sólida trayectoria luchando para conseguir lo que al parecer ahora está logrando que es respeto y admiración por el éxito de su trabajo, puesto que cada vez las mujeres están tan o más preparadas para poder ocupar puestos igual de dignos para los hombres que para las mujeres.

1. EL MATRIMONIO

El Islam, considera el matrimonio un compromiso sumamente serio, será por eso que los hombres pueden casarse hasta con cuatro mujeres, algo para ellas totalmente prohibido, y condenable, puesto que el Código Penal (en Irán) permite al hombre matar a su esposa si la descubriese manteniendo relaciones con otra persona.

Prueba de ello fue la condena de una nigeriana, Safiya Hussaini, el 31 de octubre de 2007, Safiya Hussaini, fue condenada a morir lapidada después de descubrir que había tenido relaciones sexuales prematrimoniales y quedar embarazada. Pero el intenso apoyo y la presión de los medios de comunicación de todo el mundo, las protestas masivas tanto dentro de Nigeria como fuera del país y las manifestaciones realizadas contra la sentencia de la Shari ´a, así como el apoyo incondicional de Amnistía Internacional quien hizo una campaña de apoyo en una web con el fin de recoger firmas y cartas y enviarlas a las autoridades nigerianas, gracias a esto se consiguió que Safiya quedara absuelta de ser condenada a muerte por lapidación debido a un supuesto adulterio, según indica la prensa nigeriana.

No me parece nada correcto el privilegio del que gozan los hombres respecto a las mujeres en este país, ya que éstas están privadas de libertad y entre sus obligaciones está la de hacer feliz a su esposo, así como complacerle en todos sus deseos, su situación socialmente está por debajo de la de los hombres, deben mostrar sumisión y obediencia ante su padre y marido. Esta situación, está empezando a ser condenada por algunas mujeres, aunque son pocas las que se han llegado a revelar intentando reivindicar sus derechos pero debido al escaso apoyo no llegan a ningún lado.

Los musulmanes tendrían que empezar a aprender a vivir teniendo en cuenta a las mujeres y sobre todo a ir aceptando la evolución de éstas, puesto que tienen mucho que aportar a esa sociedad todavía, a mi modo de ver, arcaica y atrasada.

1.1 El divorcio

En cuanto al divorcio, la mujer como en el resto de las situaciones la ley la desfavorece totalmente.

Según la ley, una mujer puede presentar la demanda de divorcio sólo si su marido se casa con otra mujer , si la abandona o si abusa de ella físicamente. Aún así, este proceso es largo y complicado, y como he dicho, desfavorece totalmente a la mujer.

2. VESTIMENTA

· Túnica y pantalones sencillos y amplios, largos de tela a poder ser monocolor y oscura.

· Zapatos y calcetines oscuros y sin tacón.

· Se prohíbe utilizar adornos y abalorios, así como el uso de cualquier maquillaje, el uso de éste puede llevar a que la mujer sea detenida por estar maquillada, los labios le serán desmaquillados con cristales rotos. Tener flequillo está penado con un año de cárcel, después de poner la cabeza en una bañera llena de bichos, se le rapará el pelo.

Esta forma de vestir discriminatoria y distinta a la del resto de los países, es debido a que: “la mujer es una amenaza constante para la pureza masculina y el hombre debe protegerse contra ese ser maléfico”. Por ello tienen que ir tapadas casi en su totalidad a excepción de la cara para no provocarles, no pueden maquillarse y apenas tienen vida social.

Según el Islam, el burka se utiliza como acto de obediencia, pureza, y castidad, y “es una manera de vestir que hay que mantener”.

3. LA MUTILACIÓN GENITAL

La mutilación genital femenina es el término utilizado para referirse a la extirpación parcial o total de los órganos genitales femeninos, también llamada circuncisión faraónica.

Se practican diferentes tipos de mutilación genital femenina (MGF). Los conocidos son:

§ Excisión del labio mayor, con o sin excisión del clítoris, en su totalidad o en parte.

§ Excisión del clítoris con la excisión total o parcial del labio menor.

§ Excisión de una parte o de la totalidad de los genitales y sutura del orificio vaginal. (Procedimiento conocido como Infibulación). Dicho orificio será de, aproximadamente, medio centímetro, para poder evacuar la orina y el flujo.

§ Pinchazos, heridas o incisiones en el clítoris; estiramiento del clítoris; cauterización, mediante calor, del clítoris; raspadura del orificio vaginal o corte de la vagina; introducción de sustancias corrosivas o hierbas dentro de la vagina hasta provocar la sangre; y otros procedimientos que mezclan las técnicas citadas anteriormente.

El tipo de mutilación genital más utilizado es el de la excisión del clítoris y el labio interior, que se realiza en más del 80% de los casos.

Como vemos, no solo tienen que soportar maltratos físicos y psíquicos, sino también la mutilación genital, realizada en la mayoría de las ocasiones por la propia familia, a bebes, niñas y mujeres.

Las consecuencias que esta conlleva pueden llegar a ser tan graves que incluso en ocasiones puede ocasionar la muerte debido a las tremendas infecciones que pueden contraer tanto si está mal practicado como si los medios utilizados no son los más adecuados y además no están bien esterilizados.

Las razones que se dan al respecto son que disminuyen los deseos sexuales de la mujer, que es una señal de identidad con la herencia cultural, por razones religiosas,…

Se ha intentado abolir este rito, pero actualmente siguen siendo millones de niñas y mujeres las que desgraciadamente sufren esta “ceremonia“.

4. LA VIRGINIDAD EN EL MUNDO MUSULMÁN

Para el mundo árabe, el tema de la virginidad es algo sumamente serio, y toda novia tiene que llegar virgen a la noche de bodas, por eso no es ninguna sorpresa que la virginidad de algunas novias esa noche sea artificial, ya que muchas de ellas en vísperas de su boda acuden al ginecólogo para borrar las huellas de su falta, mediante una sencilla operación que les devuelve su bien más preciado, a pesar de ser muy difícil encontrar un médico benévolo que esté dispuesto a realizar milagrosa transformación, en una virgen con himen.

5. ESPACIOS QUE SIRVEN PARA SU DESAHOGO

Considero, totalmente discriminatorio el hecho de que una mujer solo tenga determinados espacios en los que pueda expresarse libremente y sin represión alguna, es decir, sin que ningún hombre este detrás para reprocharle lo que esta bien o mal, estos lugares son:

· El espacio interior de una casa.

· El hamman, es un baño turco y quizá la única salida permitida y único lugar donde las mujeres ejercen su poder.

· El santuario, aquí las mujeres utilizan la religión como escapatoria, de la privacidad de libertades a las que están sometidas dentro y fuera de su hogar. Aquí se sienten dignas y capaces de despreciar al hombre ya que aquí se ven poderosas y libres.

6. POCO A POCO…

Actualmente las mujeres reivindican su derecho a la educación y al empleo, y que además éste sea valorado, aunque esto es bastante difícil de conseguir, ya están empezando a verse los primeros avances. En la industria y en la administración empiezan a verse ya las primeras mujeres, aunque para ello tengan que tener obligatoriamente dos años de educación secundaria o más.

En cuanto a su actuación en la política, es prácticamente imposible, las dejan participar, para luego ninguna salir elegida.

Para las mujeres que tanto esfuerzo gastan en prepararse para conseguir puesto dignos en el mundo laboral, sus principales preocupaciones e inquietudes son la igualdad de oportunidades en la educación y en el trabajo,… ya que están tanto o más preparadas que los hombres, ya que se les exigen más, a cambio de menos, y no la danza del vientre, el velo,… como ellos están acostumbrados a ver. La mujer del siglo XXI exige cambios y más en este país, donde a penas se puede disfrutar de libertad y mucho menos por parte de las mujeres que incluso en cuestiones de herencia la mayor parte es para el hijo.

El “ mundo masculino”, teme por su situación al ver como las mujeres son cada vez más luchadoras, pero hasta que algunos de estos derechos que se reivindican no se haga vigentes no podremos hablar del triunfo de su lucha, ya que allí se encuentran mucho mas privadas de su libertad que en cualquier otro país.

Aquellas que empezaron la lucha eran mujeres pertenecientes a una clase elevada y noble, que eran las que podían tener el privilegio, al ser una minoría no han podido lograr grandes avances, ya que el resto son mujeres subordinadas al hombre porque no tiene otra opción debido a su escasa educación y situación económica.

Aunque poco a poco, están logrando que por ejemplo la cuarta parte de los profesores universitarios en los países árabes sean mujeres, y aunque no tengan acceso a importantes cargos de la política, cuentan con una importante representación femenina en la administración.

A pesar de no haber conseguido grandes avances en cuanto a igualdad, lo positivo de todo esto es que poco a poco se están ganando el respeto de la sociedad, y todo gracias a su lucha por la igualdad y al valor de hacer frente a la sociedad y reivindicar todo aquello que ellas ven que les pertenecen, y lo bueno, es que gracias a unas pocas, cada vez son más, y cada vez tienen más poder, llegando a formar organizaciones de mujeres que luchan y se centran en campañas de alfabetización y formación de actividades domesticas, reivindicando también la abolición de la poligamia, entre otras injusticias que en ese mundo tienen que consentir como mujer.

¿Cuál es la condición femenina en el Islam?

La condición de la mujer en los países islámicos está cambiando rápidamente. Los hombres pueden tener hasta cuatro mujeres, esto es algo raro en la actualidad y la mayoría tiene solo una. Esto se debe que para tener cuatro mujeres debe tener suficiente dinero para mantenerlas y hoy en día es difícil mantener una y mucho más mantener cuatro.

La tradición dice que un hombre puede divorciarse de su mujer declarando tres veces oralmente que tiene la intención de divorciarse (el repudio), pero la mujer no puede hacer lo mismo. Sin embargo, las reformas en algunos países han permitido desde hace poco que la mujer pueda divorciarse bajo ciertas circunstancias, por ejemplo si el marido se casa con una segunda mujer después de haberse comprometido en el contrato de matrimonio a tener una sola.

Muchas mujeres visten según la tradición islámica, cubriéndose todo el cuerpo incluyendo manos, cara y pelo. Actualmente se permiten mostrar el rostro y las manos, y algunas incluso visten un discreto estilo occidental, aunque conservan su vestimenta islámica para acudir a la Mezquita y para oraciones en casa.

Hoy muchas mujeres jóvenes trabajan, algunas ocupan altos cargos en el gobierno o tienen sus propias empresas. No existen restricciones para el acceso de la mujer a la vida laboral y profesional, salvo para desempeñar la función de Cadí (Juez).

Pero hace unos años esto no era así, la mujer musulmana se pasaba su vida en el aislamiento total del harem, en el que se ocupaban de cuestiones domésticas, de vigilar el trabajo de las criadas, de cuidar a los niños o de bordar. Su vida social estaba limitada a las reuniones de familia.

Lady Montague, mujer de un embajador inglés dice: “las ocupaciones principales de la mujer consisten en visitar a las vecinas, ir a los baños turcos, gastar con prodigalidad e inventar nuevos modelos de vestidos.”

Las mujeres usan distinto tipo de ropa para estar en su casa y para salir. Para salir utilizan un velo que les cubre la cara y además llevaban una especie de chalvolante llamado charchaf. Había una variante de esa vestimenta que era una combinación del feradje y del yachmak; el primero era una especie de manto de formas imprecisas y el segundo un velo que dejaba los ojos al descubierto.

Por otra parte les está prohibido a las damas musulmanas ir en coche o pasearse a pie por los barrios, así como entrar al gran bazar y sentarse en las tiendas. Se les prohíbe también reunirse en grupos públicamente, si la policía las ve es su deber invitar a las interesadas en dispersarse, se le dirá a la dama mayor de todas o a sus sirvientes, esto es a juicio del policía.

Otra regla es que los hombres que dirijan la palabra a una mujer o le hagan señas en la calle, serán castigados de acuerdo a determinados reglamentos ya establecidos.

Pero éstas disposiciones no fueron siempre aplicadas al pie de la letra, hubo una época llamada “de los tulipanes”, en la segunda mitad del siglo XVIII, en que la mujer tuvo cierta libertad, vestida con un feradje asistían a fiestas y espectáculos al aire libre.

Poco a poco se introdujo la vida en el Harem en Persia y Bizancio, pero en el siglo XV se dividió éste en una sección de mujeres o Harem y una de hombres o Selamlik, en poco tiempo se convirtió en una costumbre de la población en las casas particulares.

Hasta que finalizó la primera Guerra Mundial hombres y mujeres viajaban separados en los vehículos de transporte público. Entre 1918 y 1923 fueron varios los cambios que sufrió la situación de la mujer.

Primeramente el éxito profesional correspondía únicamente al hombre; sin embargo aquellas mujeres que no carecían de habilidad ni de inteligencia, llegaron a realizar numerosos intentos para abolir la discriminación e imponer sus derechos en la sociedad.

Desde el punto de vista familiar, la familia está sometida a la autoridad del padre. Éste posee numerosos derechos sobre la esposa. El tipo de familia más característico es la llamada familia extensa patriarcal (usra). Está compuesta por las familias monógamas constituidas por los hijos del mismo padre que viven bajo el mismo techo, todos juntos pueden sumar desde unos 20 a 50 miembros que permanecen unidos mientras viva el patriarca.

El matrimonio es endogámico, es decir se casan entre familiares. La mujer se casa muy pronto, apenas núbil, entre los 8 y 18 años, el varón entre los 14 y 18 años.

Primeramente se acuerda el casamiento entre los padres sin tener en cuenta a los jóvenes, por ello el repudio es tan generalizado. Es la madre del novio quien tiene que encontrar una esposa para su hijo; visita las familias y negocia el mahr (la dote) y el shart (los gastos de nupcias y el ajuar). No se permite el adulterio, y para las mujeres es difícil repudiar, ya que tiene que dar sus explicaciones de porqué, en cambio el hombre puede repudiar sin deshonrar a su familia.

En la época de la Ignorancia, la mujer Árabe sufrió una situación de desastrosa humillación. Fue considerada como simple objeto entre las demás propiedades del hombre.

El Corán se hace cargo de ésta situación:

“Pues cuando se anuncia a uno de ellos el nacimiento de una hembra, su rostro se oscurece y se sofoca, se oculta de la gente a causa de la desgracia que fue anunciada. ¿Cogerá la criatura a pesar del deshonor, o la ocultará en el polvo? ¡Cuan malo lo que juzgan!”

Esto representa lo que ocurre cuando nace una niña a su padre, primeramente se enrojece de humillación, pero luego debe decidir lo peor, quedársela o matarla. En la época de la Ignorancia para un padre lo más humillante era tener una niña, vemos aquí el poco valor que tenía en aquel entonces una mujer. A pesar de todo el Corán continúa igualándolos porque finalmente dice, ¡Cuan malo es lo que juzgan!; claramente hace referencia tanto a la mujer como al hombre, pues siempre que menciona a éste hace referencia a ella, por ejemplo “Los musulmanes y las musulmanas”.

La Dra. Muna Yaqún afirma que la mujer musulmana está aún muy lejos de poder ejercer su derecho y desarrollar el papel social y universal que le corresponde. Su arbitraria marginación limita su existencia, enturbia su quietud y la aparta de toda acción. Vemos así el problema del reconocimiento de la capacidad de la mujer de su participación y de su rechazo a una tutela ilimitada sobre ella, vienen a constituir los aspectos más destacados que preocupan su mente.

BIBLIOGRAFÍA:

- SEGARRA, MARTA. (1998): LAS MUJERES MAGREBÍES, EDIT. ICARIA & ANTRAZYT.
- MORGAN, ROBIN.(1984): ATLAS DE LA SITUACIÓN DE LA MUJER EN EL MUNDO

fuente:encuentra.com

Iglesia, mujer, hogar

Pbro. Dr. Pablo Prieto

La dimensión mariana de la Iglesia. La riqueza espiritual de las labores domésticas.

En la última página de la Biblia, que lo es también de la Historia, Dios propone a la mujer como la señal que separa este mundo que acaba de aquel otro que comienza: HE AQUÍ QUE HAGO NUEVAS TODAS LAS COSAS (Apocalipsis 21, 1-5).

En toda mujer, en efecto, resplandece esta luz, siquiera levemente; ninguna puede sustraerse a este misterio. Asociada a María, toda mujer es Ianua Coeli, puerta por la que Dios y el hombre entran el uno en el otro. En cada mujer recomienza el mundo.

UNA MUJER HACENDOSA ¿QUIÉN LA HALLARÁ? VALE MUCHO MÁS QUE LAS PERLAS… (Proverbios 31, 10) == El trabajo doméstico expresa y realza admirablemente el genio femenino, pues la mujer personifica el hogar, y lo convierte en prolongación de su regazo.

Ahora bien, esto que atribuimos a la mujer en el plano de lo simbólico e ideal nos incumbe a todos en el plano de lo práctico e inmediato. Cada uno a su modo y según sus circunstancias, está implicado en esta trama de servicio, respeto y delicadeza que son las tareas del hogar. ¿Cómo responder si no a esta llamada que Dios nos dirige a través de todo corazón materno? ¿Cómo ingresar en el regazo de Él sin comprometerse activamente en de ella?

El frasco de alabastro está en manos de la mujer; sin embargo es responsabilidad de cada miembro de la familia el que su perfume se difunda y extienda HASTA LLENAR TODA LA CASA (cf. Jn 12, 3).

Bendito el que en ti viene a mí. Así alaba un antiguo autor a la Ciudad-Esposa, Jerusalén, en el domingo de Ramos. Aquel día Jerusalén sale gozosa a recibir a su Esperado, que llega entre vítores a lomos de un borriquillo: ALÉGRATE, HIJA DE SION, SALTA DE JÚBILO, JERUSALÉN: HE AQUÍ QUE VIENE A TI TU REY, JUSTO Y VICTORIOSO (Zacarías 9, 9).

Nosotros, ciudadanos de la nueva Jerusalén, también deseamos cantar a esta Ciudad nuestra, que es la Iglesia, donde Cristo está siempre trayéndonos su victoria: Bendito el que en ti viene a mí.

Y lo mismo exclama el varón honesto, limpio de corazón, cuando encuentra a una mujer hermosa, pues toda mujer es figura de la Iglesia: bendito el que en ti viene a mí.

“Creí haberme casado con una mujer, pero me he casado con muchas”. El amigo que me decía esto no es que sea polígamo, simplemente está comenzando a conocer a su esposa. Ella es como un río: incesante novedad en la permanente identidad.

Ahora te toca, le dije, remontar su curso, hasta encontrar la fuente.

¡ESTA ES LA MORADA DE DIOS CON LOS HOMBRES! (Apocalipsis 21, 3). No se anuncia aquí una mansión cualquiera, por admirable que sea, sino la definitiva: ¡ESTA ES!, ¡por fin!, ¡llegó la hora! ¿Y por qué es definitiva? Porque no se presenta como un edificio que se inaugura sino como una novia que llega, rutilante de esplendor: DESCIENDE DEL CIELO COMO UNA NOVIA ADORNADA PARA SU ESPOSO, como la enamorada que, toda ella, alma y cuerpo, está pronta y preparada para la boda. Y llegado el momento, cuando los invitados aguardan, ella se hace esperar con un secreto regocijo, pues sabe que la expectación forma parte de su adorno. Y cuando por fin hace cruza la puerta, la gente exclama: ¡ESTA ES!

¿Y quién va a ser esta mujer sino la Iglesia? Sí, sólo una mujer en el colmo de su hermosura, o sea una novia, puede simbolizar adecuadamente la morada de Dios. Esta esposa deslumbrante, en trance siempre de llegar, está latente en toda mujer, quienquiera que sea. Y nuestro corazón siente el deber apremiante de celebrarlo: ¡ESTA ES!

De los cuatro, el evangelio más femenino es el de Lucas. En él figuran muchas mujeres, y principalmente María. ¡Cómo se nota que Lucas, investigador serio, acudió a buenas fuentes! Se pone a escribir, dice en el prólogo, DESPUÉS DE HABERME INFORMADO CON EXACTITUD DE TODO DESDE LOS COMIENZOS (Lc 1, 3). ¿Y qué comienzos? ¿dónde comienza Aquel del que se dice que fue ENGENDRADO, NO CREADO? En María. Pues aunque no fuera creado, Cristo sí fue criado: que se lo pregunte a Ella. En Ella comienza, de Ella sale, por Ella se llega. Si quieres investigar al Hijo haz como Lucas, comienza por la Madre.

Y AHÍ TIENES A TU PARIENTE ISABEL, QUE HA CONCEBIDO EN SU ANCIANIDAD… PORQUE PARA DIOS NADA HAY IMPOSIBLE (Lc 1, 36). Para ilustrar el milagro de María, el Ángel propone el milagro de Isabel: una anciana que concibe. ¿Pero por qué este milagro y no otro? Después de los prodigios grandiosos e incontestables de la Sagrada Escritura, ahora que llega la plenitud de los tiempos, ¿basta este signo tan discreto para realzar un momento tan sublime? Y sin embargo el Arcángel insinúa que es precisamente en la concepción de Isabel donde resplandece el colmo de la omnipotencia divina, sólo superada por la Encarnación del Verbo: PORQUE PARA DIOS NADA HAY IMPOSIBLE. Para Dios, en efecto, ser poderoso es ante todo ser fecundo. De ahí que, en el orden natural, la mayor gloria que puede alcanzar un ser humano es ser madre.

En el orden sobrenatural sucede algo análogo, pues no hay verdadera vocación divina que no consista en cierta forma de maternidad espiritual, más intensa que la de la carne: el celibato, la virginidad, el apostolado, la dedicación a los pobres… Habituados a valorar la eficiencia por encima de la fecundidad, los hombres nos hemos vuelto miopes para Dios.

AHÍ TIENES A TU PRIMA ISABEL, dice el Mensajero, porque tú, María, sabrás entender esta señal, que a su vez esclarece la tuya. Sólo el prodigio de una maternidad puede servir de signo para otra maternidad. De ahí ese entendimiento tácito, hondo, que se da entre las madres.

VOCACIÓN DE NIDO. == Nido no es cama, ni sofá con mullidos cojines, donde uno se amuerma perezosamente. Nido es el lugar donde se está lo justo para nacer, para crecer, y para aprender a volar: para perderle miedo a la altura, y lanzarse finalmente al cielo.

De ahí que la madre tenga vocación de nido. La mujer anida a los hijos, al marido, y a todos a cuantos ella prohíja con su amor, que no es ablandarlos con mimos y comodidades. El nido es esa rara forma de ternura que cría fortaleza, de suavidad que produce reciedumbre, de protección que incita al valor: ¡al valor de volar!

Dándole el pecho, la mujer es para su hijo cocina, cocinera, alimento y recipiente al mismo tiempo. En este gesto resplandece la majestad de la mujer. ¿Y qué son las labores domésticas sino una prolongación, en el espacio y el tiempo, de esta función estrictamente materna? ¿Qué otra cosa es un hogar sino un regazo?

Aunque al varón también incumban las tareas del hogar, porque así lo dicta la justicia y la caridad, lo cierto es que el espíritu materno lo informa todo, como el ungüento del Evangelio: LA CASA SE LLENÓ DE LA FRAGANCIA DEL PERFUME (Jn 12, 3).

¡TODO ESTÁ A PUNTO! (Mt 22, 4), exclama el rey de la parábola. ¿Y cuál es el punto de la comida? Es esa feliz combinación entre el aderezo de los alimentos, el apetito de los comensales y la disposición de los corazones. Cuando falla uno de estas tres condiciones el encanto de la comida se desvanece. La comunión a que tendía decae o incluso fracasa.

TODO ESTÁ A PUNTO. Porque esta misteriosa síntesis tiene su momento y lugar precisos, que es necesario respetar. Por eso la comida es una pedagogía de aquella fiesta de bodas que es la Iglesia, donde Dios desposa a la Humanidad. La cita es aquí, en esta vida mortal, que para el Anfitrión eterno dura apenas un instante: lo justo para aceptar y dar el paso. Para nosotros cualquier momento puede ser el decisivo: TODO ESTÁ A PUNTO, VENID…

SÓLO LAS ADOLESCENTES Y LOS SANTOS ven la vida correctamente. Ellas coinciden con los santos en entender la vida como lo que es: un romance, una historia de amor.

PONGO ENEMISTAD ENTRE TI Y LA MUJER (Génesis 3, 15 ) == Aunque tiendan a complicarse más que los varones, lo cierto es que las mujeres ven antes, ven más y ven mejor que nosotros.

El diablo las odia más y las teme más porque ellas pueden más contra él.

MARIDO Y MUJER == Amarse es aprender a envejecer juntos.

“No sólo os doy lo mío, sino que os lo doy condimentado, aliñado, de modo que os guste”. Esto nos insinúa Dios con la parábola del domingo: HE PREPARADO MIS TERNEROS CEBADOS, EL BANQUETE ESTÁ A PUNTO: ¡el Cielo está a punto!, ¡venga, ahora, empecémoslo aquí abajo!, ¡la tierra es un aperitivo, un entrante!, ¿para qué he instituido la Misa sino para abrir boca? La fiesta ya se siente, su aroma percibe en este vestíbulo que es la vida terrena, ¿no lo notas? Basta un rato de oración, un roce con los sacramentos, un gesto de servicio a los demás, y presientes que lo bueno ha comenzado, y que llega a tus oídos el aviso del Rey: ¡TODO ESTÁ A PUNTO: VENID A LAS BODAS! (cf. Mt 22, 1-14).

PREPARAS UNA MESA ANTE MÍ Y MI COPA REBOSA (Salmo 22). == Tú, Señor, preparas el alimento para el comensal y el comensal para el alimento. Mediante la Encarnación del Verbo, tú cocinas lo divino para que tenga sabor humano. Y luego a nosotros, estos zarrapastrosos de los caminos, nos tomas, nos lavas y trajeas y perfumas con tus sacramentos. ¡DICHOSOS LOS LLAMADOS A LA CENA DE BODAS DEL CORDERO!, dice el Apocalipsis. No se lo pierdan, señores, todo está a punto, venid… (Apocalipsis 19, 9)

Atención a esta matrona judía que se alza entre la multitud, esta MUJER DEL PUEBLO, fogosa y enérgica (cf. Lc 11, 27-28). Su corazón materno no puede reprimirse a la vista de Jesús: “¡DICHOSO EL VIENTRE QUE TE LLEVÓ Y LOS PECHOS QUE TE CRIARON!, dichoso ese cuerpo de madre que es como el mío, en Ella, en la Virgen, también me siento madre tuya”. Esto quería decir la MUJER DEL PUEBLO, por cuya boca hablaba el auténtico Pueblo, o sea la Iglesia, a la cual personificaba sin darse cuenta. En Jesús las mujeres se entienden, las madres se solidarizan y las esposas se sienten figura de la Iglesia. ¡Bendito sea el misterio de la Iglesia, que resplandece en todas las mujeres!

PERO ÉL REPLICÓ: DICHOSOS MÁS BIEN LOS QUE ESCUCHAN LA PALABRA DE DIOS Y LA GUARDAN. ¿Y cuál es esta palabra? Cristo, el Verbo encarnado. Por tanto ESCUCHAR LA PALABRA es concebirlo y gestarlo, como hizo María. ¿Y qué es GUARDAR LA PALABRA? Hacerla crecer, como la madre hace crecer al bebé dándole el pecho. Con su réplica Jesús quiso decir: ¡Dichosa mi Madre, que realizó con su alma lo que significó con su cuerpo!.

Fuente:encuentra.com

La ilusión de vivir y la maternidad

Blanca Mijares

Alrededor del ser madre se arremolinan muchos términos como: ilusión, amor, educación, felicidad, sentido, crecimiento. Pero, desgraciadamente también, y me da mucha tristeza, términos como esclavitud y molestia, términos estos últimos que nos hablan de un profundo egocentrismo, una profunda falta de identidad personal y de un profundo sin sentido en la vida.

Me pregunto ¿Por qué hay mujeres -pocas afortunadamente-, que gritan, que se desgarran, que se convulsionan, que luchan incluso contra su propia naturaleza? ¿No se dan cuenta de que su argumentación y lo que defienden no las hace mejores, ni más plenas, ni las ayuda a encontrar la paz interior, ni les reserva un amor verdadero?

Son víctimas de una época que ha tergiversado los valores y que quiere vivir filosofías como las de:

Schopenhauer -Tan citado por las feministas y que por lo visto no han leído- que no ha tenido rival como misógino y que concibió la vida como una maldición y la muerte como la liberación de sus desgracias.

O Nietzsche que al exaltar la voluntad sobre todas las cosas y declarar la muerte de Dios proporcionó una anti-filosofía que al alabar al yo aislado, desafiante de toda ley, ofreció un programa que justifica cualquier cosa que desee la voluntad, incluso el suicidio de su propio autor, que tras intentar convertirse en su propio Dios, cortó toda comunicación personal, y al no quedar nadie para ayudarle a descubrir quién era, se provocó la locura primero y el suicidio después.

O Rand, una mujer con tal egoísmo que se convirtió en enemiga del amor verdadero, arrogante y dogmatica, su filosofía es imposible de ser vivida, ni por ella misma; sin embargo, verdaderos fanáticos la siguen.

O la filosofía eugenésica de Darwin, Galton o Haeckel, que provocó ni más ni menos que el infierno nazi y ha influido en las prácticas eugenésicas actuales.

O la de Jean Paul Sarte que al negar la naturaleza humana, evita definir que es inhumano, punto significativo para la moralidad y de este modo, elimino un fundamento importantísimo para denunciar los crímenes contra la humanidad e incito a realizar actos brutales. La psicología de Sarte es Machista, desprecia a las mujeres de forma evidente: toma el dualismo de Descartes y lo aplica a los sexos, describiendo lo masculino y lo femenino como antagónicos, por eso, se le considera maniqueo y anti-feminista. Se opone al carácter fructífero de la mujer y a la realidad encarnada de la sexualidad. Además de degradar a la mujer al nivel de ser en sí, de materia, Sarte, crea una brecha imposible de salvar entre el Yo y el Otro. En consecuencia, el amor entendido como intersubjetividad se hace imposible y solo se pueden dar relaciones de sadismo o masoquismo. Según él, el modo fundamental de todas las relaciones humanas es el conflicto.

O la filosofía de su pareja Simone de Beauvoir que en contra de lo que se cree, nunca habló en nombre de todas las mujeres; ni el tipo de libertad que apoyó incluye la libertad para contraer matrimonio y para criar a los propios hijos, como se afirma. Su existencialismo Sartreano, desprecio a la mujer porque considero que su feminidad supone una esclavitud del “ser en si” que es. La retrata como un ser víctima de su propia biología e inmovilizada por las expectativas de la sociedad burguesa. Su propia filosofía era más horrible que cualquier otra cosa que le produjera miedo. Admitía que ella era una nada con miedo de todo, aspirando a un ideal masculino, a pesar de creer que los hombres siempre han considerado a las mujeres como el Otro que debe ser oprimido. Ella fue muy infeliz, era una bebedora, fumaba en exceso, experimentó con drogas, intentó suicidarse, sufría episodios de depresión y estaba obsesionada con la muerte.

O que decir del famoso Freud o de Reich, que se centran en la búsqueda del placer, reduciendo al ser humano a pura sexualidad, perdiendo de vista su espiritualidad y las capacidades que ella implica.

O la de todos los modernos planificadores y traficantes de la muerte: Mead, Kinsey, Sanger, Gamble, Humphry, Kevorkian o Singer.

Varios de los cuales vivieron vidas atormentadas, llenas de traumas y hasta anomalías psíquicas. Y que en términos generales se ha cometido el error de generalizar su vivencia personal o su opinión personal o su conveniencia personal sin un verdadero análisis sobre la cuestión.

No cabe duda que la ignorancia es mala cabalgadura. Sinceramente creo que aún buscando un aparente bien estas mujeres están siendo engañadas, manipuladas por personas con intereses eugenésicos y/o machistas. Cuyo único interés es rebajar a la mujer al nivel de cosa para su uso y después, botarla como se hace con un pañuelo desechable sin mayor compromiso o responsabilidad.

Después de plantear la raíz del problema a groso modo, quisiera continuar con su sintomatología en la sociedad. Vemos como se ha perdido la ilusión por vivir, a pesar de que vivimos una época en la que gozamos de más comodidades. Se respira un ambiente de descontento, de stress, de aburrimiento, de indiferencia, de depresión. Los matrimonios se resquebrajan, los jóvenes se suicidan, las mujeres se matan de hambre literalmente, se da prioridad a la imagen sobre el ser, los hombres se han vuelto incapaces para amar y se vuelcan en el tener y en el éxito profesional, se evita todo tipo de esfuerzo o compromiso, se busca el libertinaje, el placer aquí y ahora, se cree que estamos predestinados por nuestro pasado, las estrellas o cualquier otra fuerza misteriosa, o al contrario, se cree que con tan solo desear las cosas, ellas llegarán por obra de magia. La injusticia desaparece del mapa, el único que cuenta es el yo desvinculado de todo… Definitivamente estamos perdidos.

Podemos observar como no existen más los héroes, los modelos que edifican han desaparecido: Nos hemos convertido en botargas, en caricaturas de ser, que salta de una moda a otra, que creen descubrir algo valioso en los medios de comunicación o en las revistas de moda o del corazón, o en la vida de los famosos y sus escándalos. Vemos como el sentido de las palabras se ha manipulado por motivos ideológicos, así lo que durante todo la historia de la humanidad ha sido comprendido por ejemplo, como una aberración, ahora es una opción. Mucha gente nos quiere convencer, nos quiere manipular, debido a una gama de intereses enorme y variada que se insertan en la cultura actual: hedonista, consumista, permisiva y relativista, para lograr sus intereses personales o grupales.

Y me pregunto ¿Y yo donde quedo? ¿Realmente esa soy yo y eso es todo lo que la existencia me depara? ¿No soy más valiosa, no puedo lograr una vida más digna, más llena de sentido, de serenidad y de amor verdadero? Sospecho que soy y puedo mucho más de lo que se me ofrece. Te invito me acompañes por la reflexión que hice para descubrirme y descubrir el sentido de mi existencia:

1. Soy mujer. Es un dato objetivo fundamentado en la biología que dice: en todas tus células está contenida la información de tu sexo, de tu pertenencia a la especie homo sapiens y las características específicas heredadas por tus padres. Es una información proporcionada por la genética y contenida en el ADN desde el momento de la concepción: Se es hombre o se es mujer por el par 23 (XX o XY).

2. Para la concepción de un ser humano es indispensable la aportación de un padre –hombre- y de una madre –mujer-. Ninguno es sustituible porque, una parte de la información debe ser leída del cromosoma de origen paterno y otra diferente del cromosoma materno. Cada lote de cromosomas hace algo específico dependiendo de quién provenga, cada uno por separado no puede construir una imagen completa de la persona. El contenido paterno construye el envoltorio y la búsqueda de alimento (membranas y placenta), el contenido materno suministra los elementos que permiten que el individuo pueda construirse a sí mismo.

3. Por la acción organizada de las hormonas se organiza un sistema nervioso masculino o femenino, base de las diferentes fisiologías y conductas que se observan en hombres y mujeres.

4. Hombres y mujeres poseemos diferentes habilidades cognitivas. Gracias a los estudios psicométricos se ha descubierto que las mujeres muestran una mayor tendencia al uso de la mano derecha y una mayor articulación y fluidez verbal en el hablar que los varones. Las niñas normalmente aprenden a hablar antes que los hombres, tienen un vocabulario más extenso y emplean más pronto construcciones gramaticales. Los varones, tienen una mejor ejecución en tareas no verbales, cuando las relaciones espaciales son preponderantes. Muy interesantes son al respecto los estudios de Kimura sobre las diferencias entre el cerebro de varón y el de mujer en el modo de resolver problemas intelectuales. En conclusión, podemos decir que hombres y mujeres nos conducimos de forma diferente.

5. La antropología Biológica y la Etología han descubierto diferencias entre la sexualidad humana y la animal, que las hacen diversas: La sexualidad humana es capaz de ser expresión de una intimidad, y es esta dimensión, la que le da su más profundo sentido. El fin de la sexualidad humana no es exclusivamente procreativa (lo que no legitima separar sexualidad de procreación). Hay un salto cualitativo entre animales y personas tan grande que no hay punto de comparación. La espiritualidad humana: La vida interior que implica. La inteligencia y voluntad que posee. La capacidad de amar y de trascender en el otro. La capacidad de compromiso libre. La capacidad de apropiarse del futuro a través de actor dirigidos en una dirección elegida libremente. La necesidad del otro para sobrevivir durante toda la vida. La capacidad de crear sinergias y de buscar el bien común, etc, etc. que hace al ser humano totalmente diferente.

6. La Psicología ha aportado al conocimiento sobre varón y mujer, su complementariedad no sólo entre los sexos, sino en el interior de su ser, gracias al psiquiatra Jung, se ha descubierto que cada ser humano está llamado a realizar una personalidad humana completa abarcando todas las virtudes asignadas a ambos sexos, con el matiz propio de su sexo que les hace complementarios.

7. Desde la Antropología cultural, interesa desmascarar a Margaret Mead quien manipulo los resultados de su investigación para auto-justificar sus comportamientos sexuales desviados, la ligereza de su vida y de sus declaraciones. Derek Freeman demostró de forma apabullante como todas las afirmaciones hechas por Mead en su libro eran completamente falsas o estaban gravemente distorsionadas; demostró que la cultura en Samoa estaba profundamente influenciada por el cristianismo y por lo tanto, opuesta a lo que ella se atrevió a afirmar y degradaba a sus pobladores.

8. La Sociología constata que se ha superado, en muchos lugares, la concepción que articulaba la diferencia entre varón y mujer entorno a diferentes roles sociales. Actualmente, el acceso a la cultura y la independencia económica son dos bienes al alcance de más mujeres. Además, se comienza a reconocer su aportación femenina como enriquecedora en las diferentes esferas laborales.

9. La Filosofía tiene la tarea de elaborar una teoría antropológica que engarce la igualdad y la diferencia, que supere la subordinación y el igualitarismo, que son los extremos en los que se han plantado los diferentes pensadores. Necesitamos un término medio donde no se lesiona a nadie y todos podamos realizarnos como lo que somos y podamos aportar a la riqueza de la humanidad con nuestro propio ser masculino y femenino, y nos ayudemos a crecer y a vivir una sociedad más humana. Es necesario volver a hablar de reciprocidad y de complementariedad. De la diferencia en unidad.

10. Ya la filosofía nos ha aportado sobre la igualdad: varones y mujeres somos personas, seres dotados de espiritualidad, por lo tanto, compartimos una misma naturaleza y una misma dignidad y nos compete por igual la responsabilidad de sacar adelante a nuestras familias y a nuestra cultura cooperando y aportando lo que es más propios de cada uno.

11. Sobre esto tiene mucho que decir la Antropología Teológica, que hunde sus raíces en el Cristianismo. Ilumina el entendimiento cuando nos ayuda a descubrir como Dios nos ha querido: Imagen suya, en dos variantes: varón y mujer, y con una misión común: crecer, multiplicarnos, llenar la tierra y dominarla. Aquí la clave es ser imagen suya: Dios es Amor y es Trinitario: es unidad en la diversidad, es comunidad de vida y amor. Esa es nuestra vocación es la razón de nuestro ser sexuado y de nuestro existir.

12. La humanidad entera está llamada a vivir en concordia, en unidad, en la diversidad y en la riqueza que eso implica, en una cooperación que rebase la justicia, que hable sobre todo de amor. Sólo así se logrará la paz y la justicia tan añoradas. Ya basta de experimentos que has resultados tan dolorosos para tantos millones de personas como, por ejemplo, los regímenes comunistas o la propagación del aborto que no sólo es la más grande de las injusticias porque afecta al más indefenso de la sociedad y es ejecutado por quienes deberían de protegerlo, sino también son víctimas todas las mujeres que por ignorancia o por miedo lo han realizado, acorraladas por la presión de hombres irresponsables o de una sociedad con rasgos esquizofrénicos, y que por no poder perdonárselo nunca, ya que va en contra de su propia naturaleza, incluso han llegando al suicidio. En contraste, otras mujeres necesitan justificar su vida libertina y por eso, promueven una supuesta libertad sin límites, que sólo las encadena a sus pasiones, a su egoísmo, a la forma más empobrecedora y triste de vivir la existencia. Estas mujeres han perdido de vista que la moral nos enseña el arte de vivir bien, con dignidad, con belleza, con estilo, con serenidad, con sentido.

13. Somos seres superiores, somos hijos de Dios, podemos y debemos comportarnos como tales y reflejar esa imagen Divina impresa en nuestro ser corpóreo-espiritual. Tanto como varones, como mujeres. Ya basta de sentirnos amenazados por nuestra propia naturaleza sexuada, así somos y lo más sano es asumirnos, aceptarnos, como somos y también aceptar y asumir el fin para el que fueron ideados: Mostrar la imagen Divina aquí en la Tierra, de amor total, incondicional, indiviso y fecundo.

Afortunadamente, si nos fijamos bien, todavía existen modelos a seguir en las mujeres que nos rodean, en las que no aparecen en los medios de comunicación, son aquellas heroínas silenciosas que con su trabajo cotidiano, con su alegría de vivir, con su dedicación, con la entrega de su vida entera a su familia y a su sociedad se realizan. Son mujeres maduras, coherentes, con estabilidad psicológica que con ilusión de vivir, saben el valor que tienen, el valor de su aportación femenina y el sentido de su vida. No importa su nivel económico o cultural, su origen o rango. Lo que les une es la ilusión de ser mujeres y de vivir su feminidad, de aportarla al mundo y complementarse con la masculinidad, para enriquecer la realidad. Aunque reconozcan que todavía haya mucho trecho por recorrer y las contrariedades surjan de la misma cultura en la que vivimos. Son mujeres a las que no les da miedo ser mujeres y realizarse como tales, disfrutan siendo femeninas y humanizan su entorno.

Son mujeres que han tratado de elegir un buen hombre para realizar un proyecto biográfico común, para casarse –comprometiéndose de forma mutua y reciproca-, para amarse y formar una familia. Para formar núcleos familiares dinámicos a lo largo del tiempo, donde se acoge al desvalido, al enfermo, al viejo, al necesitado, y que por lo tanto, ayudan a sus miembros a crecer como personas, que a su vez, al lanzarse a la sociedad la humanizan, la enriquecen.

Viven la ilusión de ser buenas esposas y buenas madres, sin complejos, sin sentimientos de culpa, con coherencia, sin luchas internas que no llevan a ninguna parte. Son felices con tan solo tener la ilusión de hacer feliz a su familia, a sus compañeros de trabajo, de sacar adelante un proyecto de vida, etc. de forma realista y objetiva. Son mujeres que se saben situar en su realidad tanto material como espiritual, y se manejan con una contabilidad que cuida las cosas pequeñas bien hechas, hechas con amor, con generosidad y con sentido trascendente.

Son mujeres ejemplares que aunque las tormentas y los vientos contrarios las visiten, no se dan por vencidas de antemano. Son mujeres que aunque el hombre no haya resultado lo que ellas esperaban, han sabido salir adelante, que han sabido sacar adelante a sus familias, no sin mucho esfuerzo y sacrificio de por medio. Ellas son las que al final de la vida, cuando haya que hacer un recuento de lo realizado y logrado puedan sentirse satisfechas, aunque algunas cosas no se hayan logrado como hubieran querido. Sin embargo, se podrán sentir felices y podrán presentar algo al Creador: Su amor, que al final es de lo único de lo que se nos tomara cuenta: de cuánto y cómo hemos amado.

Vivamos nuestra feminidad y nuestra maternidad con amor, con ilusión, con alegría. Les aseguro no hay mayor satisfacción que ver crecer a los hijos, compartir con ellos sus logros y sus derrotas. No los hagamos inútiles, enseñémosles el valor de la entrega, del sacrificio gozoso por los demás, del servicio compartido dentro y fuera del hogar, sobre todo por los más necesitados, además, es importante que tengan una vida espiritual profunda, que se sepan Hijos de Dios, creados a Imagen Suya, y sepan que el mejor modelo a seguir es Jesucristo: Dios-Encarnado, Carne-Divina. El nos muestra junto con su Madre la Santísima Virgen María el ideal de unidad Corpóreo-Espiritual que somos y que debemos realizar para lograr la plenitud en el existir humano.

Mi deseo más profundo en este día de las Madres es este: Que su mayor ilusión siempre sea luchar, a pesar de las caídas o los problemas, para reflejar esa imagen Divina, que somos, de la forma más perfecta que podamos, sin complejos, sin culpas, al contrario, llenas de entusiasmo, con empeño, con voluntad férrea y un inmenso amor alegre. ¡Feliz día!

Fuente:encuentra.com