“Descubriendo el arte de danzar juntos”: Una propuesta para matrimonios

Para una gran mayoría nos es conocida la película Kramer contra Kramer, donde un matrimonio se plantea el divorcio y por ende se enfrentan en los juzgados por la custodia de su hijo pequeño. Hace unos años podríamos pensar que lo vivido por los personajes de esta película nos tocaba de lejos. Sin embargo a día de hoy es más frecuente de lo que quisiéramos creer.

¿Qué les pasa pues a las parejas que un día concreto en sus vidas se prometieron amor eterno? Muchos matrimonios por muy diversas casusas van distanciándose a lo largo del tiempo y puede que muchos alcancen la separación o el divorcio. Así mismo influenciados por una mentalidad emotivista y divorcista todo les aboca a no ver otras alternativas posibles para solucionar sus dificultades como pareja. Y es que ser fiel a esa primera promesa cuesta lo suyo a medida que la convivencia, los cambios y las cosas menos pensadas van surgiendo. En ese tiempo la pareja se olvida de cuidar un espacio para ella, ¡han dejado de bailar! Y no me refiero a que se tengan que apuntarse  a clases de bailes o salir a bailar. Pero sí que es cierto que en la mayoría de los casos las parejas se conocieron bailando, bailaban juntas, bailaban abrazados, bailaban al compás o lo intentaban poniendo todo su empeño. Ahora si “bailan” les cuesta recuperar esa sincronía, han olvidado  la esencia de lo que supone los primeros encuentros, los ritmos, la melodía que pusieron a sus vidas, y muchas otras cosas quizás que les gustaba hacer antes y que ahora o bien no se acuerdan o la han descuidado por el camino porque han dejado que el ritmo de la vida les domine.

Todas estas ideas me venían a la cabeza a la hora de idear un taller para parejas y darle forma, me lo sugirió la melodía de una canción que volví  a recordar gracias también a una película de actualidad; esta canción se llama shall we dance (bailamos). Sí que nos suenan también películas con ese título y como una de las más famosas parejas de baile Fred Astaire y Ginger Rogers,  danzaban al ritmo de esta canción en perfecta sincronía.

Así es, el baile es movimiento, es ritmo, un arte que quizá todo el mundo no pueda alcanzar pero si recuperar en la vida. Y más aún las parejas, pues ¿que  no es su vida sino el de llevar un equilibrio en su relación donde uno aporta unas cosas y el otro otras  favoreciendo esa complementariedad que ayuda a que la relación crezca? Cada miembro en la relación de pareja en unos determinados momentos o bien se apoya y se sostiene o bien guía y levanta, el peligro viene cuando uno solo mantiene una posición, cuando uno se cansa de bailar de la misma manera, con los mismos zapatos, o por qué no con la misma pareja. Así uno de los miembros de la pareja claudica de sus responsabilidades y lo deja todo en manos de otro, y se va olvidando el reconocimiento mutuo. Y es que como ocurre con la música cuando uno baila, que hay que pararse y  escuchar  primeramente para saber posicionarse; Así ocurre también con la pareja,  ambos tienen que escuchar mucho al otro, y no darlo ya todo por sabido, reconocerse, valorarse y dedicar ese espacio en el que de nuevo comiencen poco a poco a bailar juntos. Es por este motivo que desde la Fundación Cooperación y Misión queremos proponer  una escuela para matrimonios, que pueda ser un lugar de encuentro, diálogo, reflexión para muchas parejas y con ello puedan madurar su amor. Porque es necesario la construcción de nuevas ideas que favorezcan una visión positiva del matrimonio, nosotros sin lugar a dudas lo contemplamos también como nuestra misión porque en palabras de Kierkegard. “El matrimonio es y seguirá siendo el viaje de descubrimiento más importante que el hombre pueda emprender”. Sabemos que vale la pena trabajar para que muchas parejas se sientan acompañadas y se les ayude a resolver dificultades y por su puesto a encontrase. ¡Porque tu matrimonio merece la pena, no lo descuides!, nosotros podemos ayudarte participa en nuestros talleres de psicología familiar para matrimonios.

Mª Del Carmen Gonzalez Rivas

Más información:
FUNDACIÓN COOPERACIÓN Y MISIÓN
C/ Cañada de las Carreras 2, oeste.
28223. Pozuelo de Alarcón.
www.cooperacionymision.org
fundacion@cooperacionymision.org

¿Cómo afrontar las crisis conyugales?

En toda relación de pareja se viven en determinados momentos las llamadas “crisis” es cierto que estos momentos son difíciles en ocasiones, conseguiremos superarlas si en la medida de nuestras posibilidades nos ayudamos de pequeños consejos como los siguientes:

 Encontrar espacios para la comunicación en la pareja.
 Mantener actitudes de respeto y admiración mutuas.
 No rehuir de las dificultades y no insistir en las diferencias
 Dedicarse tiempo, paciencia y ternura.
 Cuidar la vida sexual en la pareja. Es necesario para el matrimonio pues es una dimensión que les une como pareja. Es propio también matizar que cada pareja vive distintos momentos evolutivos, en los cuales ambos tendrán que ir adaptándose.
 Establecer y respetar los “espacios personales”. En el matrimonio ambos son “una sola carne” pero no entendido esto como una fusión, sino que ambos se encaminan hacia un proyecto común pero que necesitan mantener sus distancias personales.
 Mantener un reparto equilibrado y flexible de tareas y roles. Los cónyuges atendiendo a sus cualidades es importante que distribuyan sus funciones.
 Fomentar la complicidad. Es muy importante abrirse a la intimidad aprender a ser compañeros de vida.

“La pareja no está constituida para restar; está para multiplicar en lugar de dividir, para tener más en cuenta lo que les une que lo que les separa” A. Polaino

Envíanos tus consultas a: mcarmengr@psicovinculos.es

 

“Mi novia me ha sido infiel”


Se podría decir que hoy en día vivimos bajo la insistente amenaza que daña a nuestras relaciones de pareja y aunque el mundo de la televisión (en la mayorías de las ocasiones) pretende desdibujarlas o hablar de ellas a la ligera. He de decir que las personas que pasan por una situación de infidelidad sufren. ¡Vaya que si sufren! pero es más aman tanto que siguen apostando por esa relación aunque les duela lo que ha pasado. Así es como estos casos se reciben en las consultas de psicología.

Curiosamente este es el hilo conductor de una película que recientemente se ha estrenado “Crazy, stupid, love”. Quizás habrá mucho que cuestionarse de la película pero si he de rescatar algo positivo de ella es el personaje del hijo, que pide a su padre, tras la infidelidad de su mujer y su ruptura matrimonial que no se rinda y vuelva a recuperar el amor de su madre. No se si esto es muy común hoy en día, pues muchas veces las personas que nos rodean intentado ayudar o nosotros mismos se nos hace imposible volver a recuperar a alguien que creemos que ya no está. Cuando hay un matrimonio, la verdad que la cosa hay que meditarla pero que muy, muy bien. Pero y cuando estamos viviendo un noviazgo, ¿Qué hacemos tras una infidelidad? ¿Merece la pena seguir adelante?

Independientemente de una situación u otra creo que es primordial, pensar que la fidelidad va mucho más allá: las palabras, los conceptos son más ricos cuando más se ahonda en ellos. Habría que volver nuestra mirada hacia aquello que nos propuso un gran existencialista que hablo de la fidelidad en sus escritos, Gabriel Marcel “la fidelidad es creadora y liberadora” y yo añadiría, respeta una promesa.

Envíanos tus comentarios a: mcarmengr@psicovinculos.es

 

Etapas de la vida matrimonial

La relación matrimonial evoluciona con la pareja a medida que nuevas circunstancias van apareciendo. Así, por ejemplo, no es lo mismo estar recién casados y sin hijos que llevar 9 años de casados y tener niños pequeños.

Sin embargo, los cambios son causados no sólo por las circunstancias externas a la pareja tales como la presencia de los hijos, sino también por realidades internas a la relación misma: a medida que una pareja se conoce más y empieza a descubrir los retos que la personalidad o las necesidades del otro le implican, la dinámica de la relación también cambia.

Lo interesante es que todo este proceso es de alguna manera previsible y por tanto es algo a la cual las parejas pueden prepararse. Así, si una pareja sabe reconocer en qué etapa de la relación matrimonial está o a cuál está por llegar, le será más fácil saber qué puede esperar de ese momento y sacarle provecho a las posibilidades que las circunstancias le ofrecen en vez de frustrarse con expectativas irrealizables.

Por ejemplo, es importante saber que no siempre vamos a sentir el amor de la misma manera. Existen distintas etapas emocionales en el matrimonio: Cada una es una oportunidad para dar y sentir de manera diferente, pero no menos intensa o interesante.

Cada etapa matrimonial es una oportunidad para dar y sentir de manera diferente, pero no menos intensa o interesante.

Junto a este hecho se debe igualmente considerar que la relación matrimonial está afectada por las relaciones con los hijos y la vida profesional y que esto lleva a dinámicas tanto emocionales como prácticas muy concretas que se pueden describir en tres etapas claramente definibles.

Fuente: portumatrimonio.org

Las parejas de hecho no comprometen su futuro

Tom O’Gorman – Iona Institute, 21 de julio 2011.

05-08-2011

Un reciente estudio del Institute for Fiscal Studies británico indica que los niños criados por parejas que viven juntas lo hacen igual de bien como media que los criados por parejas casadas –una vez hechas las correcciones adecuadas según el nivel socieconómico del que proceden–, por lo que no debería haber motivos para que el Estado beneficie a éstas últimas.

Esas correcciones tienen en cuenta que los casados suelen ser personas mejor educadas y, por tanto, lo hace bien porque simplemente les “pegan” lo que son. Por eso, resulta que ese estudio ignora completamente el hecho de que la mera convivencia es por definición menos estable que el matrimonio y, por tanto, el camino más directo hacia la monoparentalidad. Existen decenas del estudios rigurosos de las distintas ciencias sociales que muestran que los hijos criados por padres solteros no lo hacen como media tan bien como los que tienes dos padres. Esto lo sabe hasta Barack Obama, que fue criado por su madre (y sus abuelos).
Los datos del estudio de la llamada British Millennium Cohort, por ejemplo, señalan que los padres que conviven tienen 2,5 veces más posibilidades de haberse separado cuando su hijo cumple cinco años que los que están casados.
Todavía más, incluso los matrimonios que terminan en divorcio duran más como media que las parejas de hecho. La duración media en el Reino Unido de un matrimonio que termina en divorcio es de 11,5 años, mientras que la convivencia media de las parejas de hecho apenas supera los 2 años.
Los escasos datos de Irlanda indican que sólo la cuarta parte de parejas de hecho siguen juntas como tales después de siete años. El resto han roto o se han casado.
Lo que los resultados que subraya el estudio del IFS muestran realmente es más bien hasta qué punto la cultura del matrimonio se ha perdido en muchas áreas económicamente deprimidas, que son precisamente las que más necesitan la estabilidad que aporta el matrimonio.

Fuente: www.thefamilywatch.org

Corto: Delicias de la vida conyugal

www.concursosanluis.com.ar//?seccion=ver-corto&id=101#videoid=101

Ideología de género: Entrevistas

Conversando con Jorge Scala

Abogado argentino y profesor de Bioética, habla sobre género y derechos humanos.
Conversando con Jorge Scala, abogado argentino, profesor de Bioética a nivel de maestría en la Universidad Libre Internacional de las Américas de Uruguay, y es autor de libros y artículos en revistas especializadas. Ha dictado más de 350 conferencias en 14 países y coordina Asociaciones Unidas por un Mundo Mejor

¿La Iglesia es percibida en América Latina como una de las mayores instituciones a favor de los derechos humanos?

Jorge Scala: Me atrevería a sostener que la Iglesia católica es la única institución que defiende los derechos humanos en toda su integridad. La Iglesia es experta en humanidad –por seguir a Cristo, perfecto hombre, además de perfecto Dios–, y eso lo percibe cualquier persona con un mínimo de sensibilidad.

Las otras instituciones defienden los «derechos humanos de algunos» que, por tanto, no son verdaderos derechos humanos… Me refiero a las corrientes marxistas, feministas, homosexualistas, etc.; para ellos los «derechos humanos» no pasan de ser una herramienta para obtener privilegios políticos o sociales. No son sinceros, y el común de la gente advierte esa doblez.

¿Qué ha querido transmitir usted con la charla sobre «Género y derechos humanos»?

Jorge Scala: Algunas ideas capitales: Los derechos humanos, son los derechos fundamentales, propios de cada ser humano, y comunes a todos; pues todos compartimos la común naturaleza. Tales derechos acompañan toda la vida del ser humano, desde el comienzo de su existencia (fecundación), hasta la muerte natural; sin que sea admisible ningún condicionamiento para su goce, como podría ser el haber nacido, o tener autonomía propia. En definitiva, son el reflejo jurídico de la dignidad humana.

Al depender de la naturaleza –inmutable de por sí–, son universales, es decir que siempre y en todo lugar deben ser reconocidos por el derecho; y, por ende, irrenunciables para el sujeto, e indisponibles para el resto de la sociedad. Al decir “reconocidos” quiero subrayar que pertenecen a nuestra condición humana y, por ende, son anteriores a las leyes y al Estado.

Luego analizo el cambio cultural surgido a fines de los años sesenta: el hombre deja de ser percibido como ser libre (capaz de autodeterminarse hacia el bien objetivo), para concebírselo como igual a libertad, y esta entendida como autonomía absoluta.

Dicho de modo sintético, el hombre actual piensa que él es libertad, en sentido de convertir en ley propia sus deseos y caprichos. Esta idea tiene un enorme atractivo, en especial para la juventud, pero su aplicación es funesta, como puede verse en el campo jurídico.

¿Adónde conduce esta convicción de que las personas puedan convertir en ley sus deseos?

Jorge Scala: Si el hombre es autonomía absoluta, se les niega la personalidad jurídica -capacidad de adquirir derechos-, a los seres humanos que no son autónomos, es decir, aquellos que no se valen por sí mismos. Por eso se les niega a las personas por nacer el derecho a la vida. Algo similar ocurre con la eutanasia. Y recién estamos comenzando…

La ideología de género es una radicalización de esta idea del hombre como autonomía absoluta. Sostiene que el sexo es un condicionamiento biológico, y que el género sería la percepción personal y social, de la propia sexualidad. El género se podría «construir» de modo absolutamente autónomo, sin ninguna limitante biológica.

Ahora bien, esto significa que ni hay naturaleza humana, ni puede haber reglas impuestas externamente, en cuanto al ejercicio de la sexualidad. Dicho de otro modo, el matrimonio es sólo una opción sexual más, de igual valor que el concubinato, las uniones homosexuales, la poligamia o la pederastia….

No podría imponerse límites a la satisfacción genital subjetiva de cada quien y, además, sería obligación del Estado fomentarla –«salud reproductiva»–, la que sería un “derecho humano”, al igual que el aborto y las uniones homosexuales, entre otras aberraciones.

El género es una ideología, desmentida por las ciencias humanas y experimentales, que sólo puede triunfar si se la impone totalitariamente. Las herramientas para imponer esta ideología son: los medios de masas, la educación formal, y las normas jurídicas. La paradoja es que la democracia «relativista» se convierte, subrepticiamente, en el peor totalitarismo…

Su labor contra la píldora del día después es conocida en todo el continente. ¿Cree que hay un buen conocimiento de lo que es esta píldora y lo que supone entre las jóvenes generaciones de América Latina?

Jorge Scala: No hay un buen conocimiento. Muchos laboratorios ocultan la información sobre esos mecanismos de acción, y muchos médicos son cómplices al callar o mentir al respecto.

Usted tacha de «genocidio» el aborto. ¿Tiene problemas, a nivel de libertad de expresión, cuando hace estas afirmaciones?

Jorge Scala: Hasta el momento nunca los he tenido. Al margen de ello estoy plenamente dispuesto a tenerlos…

fuente:www.zenit.org

Amarse con los defectos

Familias por el Reino de Cristo

Familias por el Reino de Cristo (FRC) nació en 1.991 de la voluntad de unas familias que, perteneciendo a Jóvenes por el Reino de Cristo (JRC) antes de su matrimonio, deseaban continuar la misma espiritualidad del Apostolado de la Oración y se encontraban “fuera de lugar” en los encuentros de JRC.
Jesús Marcos y Teresa Arroyo de Zaragoza, promotores de tal idea, acudieron al entonces Director del apostolado de la oración, Padre Mendizábal, S.J., para exponerle la nueva propuesta. El Padre Mendizábal comprendió rápidamente el problema y acordaron reunir durante un fin de semana las familias donde alguno de sus miembros hubiese sido de JRC.
Este encuentro se realizó en una casa de religiosas en los alrededores de Madrid y asistieron unas ocho familias. Una vez expuesto el proyecto a todas las familias, los sacerdotes (P. Mendizábal, P. Sayés, etc.) llevaron a cabo unas charlas de formación espiritual y humana, para ayudar a las familias a seguir el camino de Cristo, siempre contemplado desde la espiritualidad del apostolado de la oración.
Finalizado el encuentro se acordó organizar, al estilo de JRC, un encuentro de Familias por el Reino de Cristo anual, con la vocación de “acoger” a las familias “salidas” de JRC.
Estos encuentros se han venido celebrando, cada año, con familias de diversa procedencia, siempre con gran fruto espiritual y alrededor de la fiesta de San José, dado que en el primer encuentro fue unánime el acuerdo de ponernos bajo la protección del Patriarca de la Sagrada Familia.
La asistencia a los encuentros ha sido muy variable en número, aunque en el último organizado de forma semi-conjunta con JRC en Salamanca a raíz de la celebración de veinticinco aniversario de la fundación de JRC, alcanzamos la cifra record de 41 familias formadas por 71 adultos y 77 niños.

Fuente: www.jrcfrc.org

Encuentro de Verano 2011 de Familias invencibles