Redes sociales:La generación interactiva

En  nuestra sociedad actual, nuestra forma de vida ha cambiado, en gran medida, debido la  influencia de las nuevas tecnologías. A nivel general, y especialmente en la adolescencia, los medios de comunicación han adoptado un papel determinante en su formación y educación. Y más concretamente las redes sociales en internet.

El concepto de Red Social es muy antiguo, pues como seres humanos que somos siempre tendemos a la relación con el otro. Así todo psicólogo para realizar una buena evaluación psicológica intenta sondear cuál es grado de relaciones sociales que tiene la persona que busca ayuda. Pues bien cuando hoy por hoy mencionamos una red social se nos enciende enseguida una bombilla y hablamos de las comunes en internet: faceboock y tuenti. Estas redes sociales son páginas que permiten
a las personas conectarse con sus amigos e incluso realizar nuevas amistades, a fin de compartir contenidos, interactuar y crear comunidades sobre intereses similares: trabajo, lecturas, juegos, amistad, relaciones amorosas, etc. Su método de uso es muy fácil acceso pues tan sólo se requiere para entrar  un nombre de usuario y un email de  contacto.

Sin embargo se plantea nuestro dilema como padres y educadores ¿son las redes sociales
peligrosas? Digamos que como decía San Ignacio de Loyola: uno debe servirse de las cosas tanto y cuanto me ayuden para el fin para el que hemos sido creados.

Las nuevas tecnologías que, inicialmente, surgen con el objetivo de mejorar y hacer
nuestra vida más fácil y cómoda, pueden llegar a generarnos problemas. Sin embargo por un lado conviene que valoremos sus riesgos y por otros sus beneficios para a partir de ahí tomar las postura ante ellas más conveniente.

Sus riegos son que: favorecen el aislamiento y su uso excesivo puedo llevarnos a la incomunicación; puede que gusten demasiado y producir enganches: se le dedica mucho tiempo y se puede
llegar a prescindir de otras actividades importantes; conexión compulsiva: Poco control de los impulsos, ansiedad, elevada inquietud o aumento de la agresividad;  Se vierten contenidos no aptos;
Publicación de perfiles personales. En ellos nuestros chavales introducen fotos. Comentarios, información. A veces se utilizan mensajes para acosar, envío de imágenes (con contenido sexual por medio del móvil).

Sin embargo también como padres y educadores debemos conocer sus beneficios. Así hemos de saber que las redes sociales en internet nos permiten tener contacto con la gente. Permite
comunicarnos con otras personas desde cualquier lugar
; Ofrecen una gran cantidad de material para la diversión y el entretenimiento: nos permite subir música, fotos, videos; permite mayor independencia y autonomía a las personas discapacitadas e incapacitadas; Pueden ser utilizadas como medio educativo y ayudar a promover buenas ideas.

Y Ante todo esto ¿qué podemos hacer? Los padres deben ser conscientes de controlar, educar y enseñar a sus hijos el  buen uso de internet en general. Y para ello antes de poner en práctica técnicas, pautas, tenemos que interrogarnos por cómo soy yo modelo para mi hijo, como exijo yo unas cosas que a veces no llevo a cabo y como es mi relación en la relación que yo tengo con mi hijo. Porque si caemos en reducir la educación paterno filial a un conjunto de técnicas, de fórmulas y
de conductas es ignorar lo esencial. Sin embargo sí que ayudaran las siguientes recomendaciones específicas:

  1. Que nuestros hijos no encuentren la única satisfacción en Internet. Es conveniente alentarles en el cultivo de otras actividades lúdicas o formativas.
  2. No dar datos identificativos personales.
  3. No solo consumir o ser receptores pasivos, alentar y motivar para crear y para interrogarse. Mostrarles que de ben ser críticos en la red.
  4. Colocar el ordenador en una zona común de la casa.
  5. Si ven algo extraño, o desagradable o se siente intimidados, han de avisar a sus padres.
  6. No enviar fotografías o videos de  otras personas que le hagan sentir mal por su
    carácter vejatorio o comprometedor.
  7. Marcar un horario de uso y hacer hincapié en que se entre en internet cuando se tenga
    un objetivo concreto.
  8. También existen programas de “control parental” el acceso a páginas de contenido no
    apropiado para su edad.
  9. No permitir que los niños tengan acceso a Internet sin que una
    persona mayor
    esté con ellos o bajo su control.

10. Y en todo hacer en la medida de lo posible un seguimiento de nuestros hijos: detectar actitudes y comportamientos no habituales en ellos, así como comportamientos sintomáticos de posibles
“enganches” a la Red.

Por Mª Carmen González Rivas

Os añadimos una de la intervenvenciones del presidente de Tuenti, en el Congreso CREO EN INTERNET celebrado en Madrid en este mes de Noviembre. Dará algunas pistas para poder saber utilizarlas de manera más conveniente.

Mandanos tus comentarios a: mcarmengr@psicovinculos.es

La familia y yo

Reflexión sobre el valor de nuestra familia.

LA FAMILIA Y YO

OBJETIVO:

Reflexionar sobre el valor de nuestra familia. ¿Cómo es?, ¿cómo nos gustaría que fuera?, ¿qué podemos hacer nosotros para lograr que se asemeje a ese ideal?

Comprender y perdonar, en vez de juzgar.

MATERIAL:

Plumones y tres hojas de papel para cada uno.

DINÁMICA:

Esta dinámica consta de tres pasos…. nuestra relación con papá, con mamá y con nuestros hermanos. En los tres pasos, vamos a contestar las mismas preguntas que aquí sugieren. Pedir mucha sinceridad. Si se juzga conveniente, al terminar, se eligen por parejas y se comenta lo que escribieron y dibujaron. Respetar a quien no quiera platicarlo.

1. ¿Cómo siento mi relación con papá? ¿Por qué?
¿Estoy contenta con ella?
¿Siento que me quiere, que me comprende, que me respeta?
¿Puedo platicar con él? ¿Lo conozco realmente?
¿Y yo, lo quiero, lo comprendo, lo respeto, me intereso por él?
¿Cómo me gustaría que fuera mi relación con papá?
¿Qué puedo hacer yo para mejorarla?
(Dibuja ahora a tu papá y a ti, según sientas tu relación actual con él…. de la mano, distantes, abrazados, dando órdenes, platicando, etc.)

2. ¿Cómo siento mi relación con mamá? ¿Por qué? (continuar el cuestionario)

3. ¿Cómo siento mi relación con mis hermanos? (continuar cuestionario)

Como esta dinámica es muy profunda, hay que dar el tiempo suficiente, no presionar. Si es necesario, la información del tema se deja hasta la próxima clase.

Tradicionalmente hemos esperado que la familia sea ese lugar donde podemos encontrar amor, comprensión y apoyo, aún cuando todos los demás nos fallen; el lugar donde podemos refrescarnos y cargarnos de energía, para poder enfrentarnos al mundo y sus problemas. Ese lugar donde somos amados y aceptados, no por lo que hacemos y por qué tan bien lo hacemos, sino simplemente por ser, por haber nacido, por ser personas.

Si en la dinámica, nosotros descubrimos que vivimos todo eso, bien, tu trabajo será mantener y acrecentar la riqueza de esa relación familiar.

Sin embargo, es probable que muchos de nosotros no estemos muy satisfechos con nuestra relación familiar actual, que, al menos en algunos aspectos, quisiéramos que fuera diferente. Y esto no es difícil de explicar. Si tomamos en cuenta que nuestra familia está formada por personas que tenemos algo en común, que es la sangre, pero que somos totalmente diferentes, pues no existen dos personas iguales, con distinta manera de pensar, de sentir, de ser, con necesidades personales que satisfacer y que van cambiando con la edad y la realidad que vive cada quien, con derechos y obligaciones, con expectativas diferentes, y conviviendo juntos casi las 24 horas, vemos por qué esa relación que debería ser lo máximo, es tan difícil, qué diferente es aceptar a una amiga por una o dos horas, que a un hermano todo el día.

La pregunta aquí es, ¿creemos que la familia es necesaria? ¿qué pasaría si no tuviéramos familia? ¿Qué sentiríamos si un día, al regresar de la escuela, nos encontráramos con la noticia de que todos habían muerto en un accidente? A veces es bueno pensar en esto, pues nadie sabe lo que tiene hasta que lo ha perdido.

Por tanto, si consideramos que la familia es necesaria, ¿valdrá la pena estar todos los días renegando, deseando que todos sean diferentes, envidiando a otras familias, o habrá otra forma de vivir más en paz y feliz? Es cierto que nosotros no escogimos a nuestra familia… ellos tampoco pudieron escoger a sus hijos o hermanos… fue en esta familia que Dios quiso que naciéramos…. y si queremos ser felices, conviene que aprendamos a florecer donde hemos sido plantados.

Relación con papá y mamá, nuestra primera relación al nacer, fue con ellos. Ellos nos enseñaron a caminar, a hablar y todas aquellas cosas que nos fueron ayudando a crecer. Sin su cuidado, sin su cariño, no habríamos podido vivir. La vida misma la recibimos a través de ellos. ¿Por qué pues es a veces tan difícil esta relación? Hay varios por qués… Estamos creciendo, y hemos descubierto que papá y mamá son seres humanos, con necesidades y limitaciones, con conductas que no nos agradan, y no los seres omnipotentes que creíamos que eran.

Estamos buscando ser independientes, romper el cordón umbilical que nos une a ellos. Nos molesta que nos cuiden tanto, que no comprendan que queremos más libertad, más permisos.

Esperamos mucho de ellos. Como que el hecho de habernos traído al mundo, los obliga a hacernos y a darnos todo. Nuestra necesidad de amor, de comprensión, de ser importantes para ellos, es insaciable.

Nos deslumbra y emociona tanto el mundo exterior, los amigos, las nuevas experiencias, que la casa y la familia nos ahogan.

Todo esto es bien natural, es parte de nuestro crecimiento.
Así pues, tenemos dos opciones: vivir en guerra con ellos, o buscar formas para vivir en armonía. Una cosa tenemos que tener bien clara…. si nuestra felicidad depende de que papá y mamá cambien y sean como nosotros queremos que sean, hemos decidido ser infelices, pues nosotros podemos cambiar nuestro mundo, pero no el mundo de los demás, si ellos no quieren. ¿Estaríamos dispuestos a cambiar a como cada miembro de la familia quiera? ¿Podríamos darle gusto a todos?

¿Qué se requiere en una familia para que haya armonía y paz? Se requiere comprensión, comunicación, respeto y sobre todo, amor.

a) COMPRENSIÓN. Nuestra canción favorita es que nadie nos comprende, que papá y mamá son unos anticuados, que no comprenden que ya no somos niños, que queremos más libertad, que los tiempos han cambiado, etc. Todo eso es cierto…. más, ¿nos comprendemos nosotros a nosotros mismos? Pedimos que nos comprendan cuando nosotros no nos comprendemos. Y, ¿qué tanto comprendemos nosotros a mamá y a papá? ¿hemos tratado de entender su manera de ser? ¿nos hemos puesto en sus zapatos? Si por ejemplo, no nos gusta que papá tome, ¿nos hemos puesto a pensar por qué lo hace?, le hemos preguntado con interés y cariño, ¿por qué toma? Si mamá anda seguido de mal humor, ¿qué le pasa? Es tan fácil convertirnos en jueces y criticar. Si nosotros queremos ser comprendidos, tenemos también que comprender.

b) COMUNICACIÓN. La única manera de que nuestros papás y hermanos sepan realmente cómo nos sentimos y qué pensamos, es comunicándoselos. La única manera de conocer a fondo a papá y mamá y a nuestros hermanos, es platicando con ellos de lo que sienten, piensan y el por qué de algunas conductas que a nosotros no nos gustan. Comprender no es aprobar. Si no estamos de acuerdo en algunas cosas, como por ejemplo permisos, hay que dialogar, para tratar de llegar a un acuerdo. Lo que pasa es que cuando nos niegan algo, en lugar de hablarlo con serenidad, nos enojamos, damos portazos o levantamos la voz y con eso estamos demostrando que no somos dueños de nuestras emociones y que posiblemente no somos responsables como para obtener el permiso deseado.
Muchas veces pensamos: ni para qué intento hablar con ellos, nunca me escuchan. No es conveniente adelantarnos a juzgar y cerrar la oportunidad de dialogar. Escojamos el momento oportuno y vayamos abiertos a escuchar también su punto de vista. Si nosotros estamos convencidos de que lo que pedimos es bueno para nosotros, es casi seguro que lograremos convencer a nuestros papás.

Los papás aprenden a ser padres a través de sus hijos y de lo que de ellos aprenden. Qué triste que en muchos casos la única comunicación que existe entre papás e hijos, son órdenes y regaños, o cuando hay que pedir permisos o dinero.

c) RESPETO. ¿Qué significa para nosotros “Honrar a tu padre y a tu madre”? ¿Será llevar serenata y regalos el diez de mayo? ¿o el Día del padre?
Honrar quiere decir: respetar, considerar.
Respetar a nuestros papás es respetar su manera de ser, de pensar de sentir, de actuar. Es no ponernos en plan de jueces. Respetar su unicidad. Es no burlarnos de sus fallas o tratarlos en forma grosera. Es ayudarlos y motivarlos en su tarea de papás. Es hacer florecer en nosotros todo lo bueno que han sembrado. Así como nosotros nos sentimos felices aquella vez en la escuela, que sembramos un frijol y que germinó y brotó una nueva plantita, así se sienten felices y recompensados los papás, cuando ven que sus hijos van creciendo y superándose. Respetar es cuidar de ellos cuando enferman o envejecen, y no hacerlos un lado porque estorban.

Si nosotros queremos que nos respeten nuestra manera de ser, necesitamos respetar.

Posiblemente algunos de nosotros nos preguntemos, ¿cómo puedo yo sentir respeto hacia alguien que me ha hecho daño? ¿o que me abandonó cuando era yo un niño? ¿o que nunca me ha demostrado cariño? Etc., etc.
Aquí la pregunta es: ¿y sirve de algo guardar enojo y resentimiento contra ellos? Ya hemos hablado de lo que es un resentimiento. Cómo hace pesada la vida, cómo nos priva de la felicidad. Aún cuando no entendamos el por qué de ciertas conductas, hay que aprender a perdonar…. el perdón nos hace libres para disfrutar la vida y para respetarlos, aunque no aprobemos lo que hacen. Ellos no van a cambiar, si no quieren. Aprendamos a respetar, procurando que no nos afecten y lastimen.

Y, si nos hemos dado cuenta, que ser papás es una misión muy bella, pero que implica gran responsabilidad por lo mucho que los papás influyen y afectan a sus hijos, hagamos el propósito de prepararnos lo mejor posible para ser buenas mamás y buenos papás el día de mañana.

De nuestros papás tomemos todo lo bueno que tienen. Así como cuando una persona se cambia de casa, escoge las cosas mejores para llevarlas consigo y regala o tira lo que ya no quiere o no le sirve, así también nosotros podemos tomar lo que más nos gusta de nuestros papás y hermanos, y no imitar aquéllo que nos lastima o desagrada.

d) AMOR. El comprender, el compartir, el respetar, eso es amar. El amor es el sentimiento más maravilloso que podemos sentir. Y necesita ser demostrado, ya sea con caricias, palabras alentadoras, sonrisas, etc. ¿Les decimos nosotros a papá y a mamá lo que los queremos? ¿y a nuestros hermanos? No llevemos flores a los panteones. Hay que hacérselo saber y sentir, ahorita que están vivos.

e) OBEDIENCIA. El respetar a nuestros papás significa también obedecerlos. ¿Obedecer siempre? ¿Obedecer en todo? Cuando fuimos pequeños nuestra experiencia de la vida era muy escasa. Necesitábamos que papá y mamá nos marcaran el camino a seguir. Ahora que hemos crecido, nos molesta que nos digan qué hacer. Casi siempre nos rebelamos ante sus mandatos, como los hemos etiquetado de anticuados, ni siquiera reflexionamos si lo que nos están pidiendo es lógico y conveniente.

No hay que irnos a los extremos: rebeldes o totalmente sumisos. El mismo Jesús nos da un claro ejemplo de cómo actuar. En su edad adolescente, toma una decisión independientemente de sus padres; es su misión la que está en juego y debe cumplirla, y así que se los hace comprender a sus padres, extrañados y desconcertados. Pero no produce ruptura en sus relaciones familiares, no se afirma destruyendo, sino que, tras el diálogo y explicación, perdura la unión, la integración y la colaboración obediente.

Relación con nuestros hermanos. ¿Por qué casi siempre estamos como perros y gatos? ¿Por qué con los amigos mostramos nuestra mejor cara, y con los hermanos ni nos sonreímos?

Es probable que para valorar lo que es un hermano, necesitaríamos meternos en los zapatos de alguien que es hijo único, para sentir la soledad. Cómo se comparten las alegrías y las tristezas y hasta el trabajo de la casa, cuando son varios hermanos.

ILUMINACIÓN CRISTIANA DE LA REALIDAD

La paternidad y la maternidad es un signo Eucarístico.
En la Eucaristía, Jesús se nos presenta en forma de una mamá, puede decir lo mismo. Ella se ha gastado levantándose desde muy temprano para hacer el lunch, para tenernos ropa limpia, para asear la casa, para servirnos la comida caliente.

Un día, esos papás serán ancianos, estarán acabados….. y sus hijos, nosotros, estaremos en la plenitud de la vida, con todo el vigor en nuestro cuerpo.

Cuántas cosas podía haber hecho papá con su dinero, si no hubiera tenido que mantenernos. Cuánto descanso y tiempo para hacer lo que quisiera, hubiera tenido mamá, si no tuviera que cuidar de nosotros. Más ellos, gustosamente, gastaron su vida, para darnos la vida. Un acto de amor constante, sin vacaciones.

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Fuente:
Pastoral Juvenil Coyuca.
http://pjcweb.org

Conócete a ti mismo: Eres importante.

Ejercicios prácticos de relaciones humanas para que el joven se conozca más.

CONÓCETE A TI MISMO: ERES IMPORTANTE.

1. OBJETIVO

Que el joven se conozca más a sí mismo por medio de unos ejercicios prácticos de relaciones humanas.

2. DESARROLLO DE LA REUNIÓN

2.1. Motivación.

Se habla de la importancia de conocerse a sí mismo, de aceptarse, de conocer las propias cualidades y defectos. Este es el primer paso para lograr una madurez humana.

2.2. Trabajo personal.

Se le entrega una hoja a cada joven con las instrucciones de los tres ejercicios personales.

El animador explica brevemente el trabajo:

EJERCICIO 1: Escribe sin pensarlo mucho todas las CUALIDADES que tienes. Dispones solamente de tres minutos para escribir todo lo bueno que tienes en lo físico, intelectual, moral. Para que puedas escribir más cosas usa sólo una o dos palabras para cada cualidad. Por ejemplo: amable, sencillo.
Vuelve a escribir, sin pensarlo dos veces, todos tus DEFECTOS. Dispones también de 3 minutos.

EJERCICIO 2: Vas a dibujar el ESCUDO de tu vida. Divide el escudo en 4 cuadros. En el primer cuadro dibuja un signo expresivo de tu infancia; en el segundo, de tu adolescencia; en el tercero, de tu presente; en el cuarto, de tu futuro. Dispones de 15 ó 20 minutos.

EJERCICIO 3: En la escala de calificaciones del cero al diez, asigna la calificación que creas merecer como persona. Es un juicio cuantitativo de valores. Escribe tu calificación.

2.3. Pequeños grupos.

Comenten las siguientes preguntas:

¿Cómo te ves a ti mismo?
¿Te gusta tu forma de ser?
¿Quieres cambiar en algo? ¿En qué?
¿Cómo te gustaría ser? ¿Por qué?

2.4. Plenario.

El animador pregunta si los ejercicios personales y la discusión en pequeños grupos les ayudaron a conocerse más. Se da el tiempo necesario para escuchar experiencias personales, impresiones y comentarios sobre los ejercicios realizados.

3. MATERIALES COMPLEMENTARIOS

3.1. Rasgos que te definen a la hora de actuar y manifestarte.

1. De la siguiente lista de adjetivos, señala cinco que reflejen las actitudes que se dan en ti normalmente:

inquieto
locuaz
indeciso
cínico
quijotesco
utópico
solitario
frustrado
servicial
libre
animado
reflexivo
desanimado
muerto
auténtico
impulsivo
realizado
incrédulo
manejado
confiado
eficaz
responsable
comprensivo
evadido
sensible
lanzado
entregado
comunitario
infantil
realista
dependiente
sincero
optimista
triste
revolucionario
comprendido
crítico
expectativo
tímido
coherente
inútil
cegado
fructífero
comprometido
fanático

2. De los cinco adjetivos elegidos, subraya los que expresan:
– tu actitud más positiva
– la actitud que más te gustaría cambiar

3. Comparte con otra persona tus actitudes.

4. Deja que otro miembro del grupo te comunique las actitudes que más se reflejan en ti.

3.2. ¿Quién soy?

¿Quién soy? Me dicen a menudo
que salgo de mi celda
sereno, risueño y firme,
como un noble de su palacio.

¿Quién soy? Me dicen a menudo
que hablo con los carceleros
libre, amistosa y francamente,
como si mandase yo.

¿Quién soy? me dicen también
que soporto los días de infortunio
con la indiferencia, sonrisa y orgullo,
como alguien acostumbrado a vencer.

¿Soy realmente lo que los otros dicen de mí?
¿O bien sólo soy lo que yo mismo sé de mí?
Intranquilo, ansioso; enfermo, cual pajarillo enjaulado.
Pugnando por poder respirar,
como si alguien me oprimiese la garganta
hambriento de colores, de flores, de cantos de aves,
sediento de buenas palabras y de proximidad humana,
temblando de cólera ante la arbitrariedad y el menor agravio,
agitado por la espera de grandes cosas,
impotente y temeroso por los amigos en la infinita lejanía,
cansado y vacío para orar, pensar y crear,
agotado y dispuesto a despedirme de todo.

¿Quién soy? ¿Éste o aquél?
¿Seré hoy éste, mañana otro?
¿Seré los dos a la vez? ¿Ante los hombres un hipócrita,
y ante mí mismo un despreciable y quejumbroso débil?
¿O bien, lo que aún queda en mí semeja el ejército batido que se retira desordenado ante la victoria que tenía segura?
¿Quién soy? Las preguntas solitarias se burlan de mí.
Sea quien sea, tú me conoces, tuyo soy, ¡oh, Dios!

(D. BONHOEFFER, 1944)
Prisionero por su compromiso contra el régimen nazi

3.3. “El Rey de lo Creado”.

Llamados a diferenciarnos y ser conscientes.
Hace años, un papá se consiguió un chimpancé recién nacido y lo juntó con su hijito, también él un bebé. Durante los primeros meses el niño y el chimpancé crecieron a la misma velocidad. Jugaban juntos y casi no había diferencia entre ellos. Pero al comenzar el segundo año empezó a verse una diferencia grande. El niño empezaba a ser consciente de sí mismo, a darse cuenta de quién era y a percatarse de su propio yo. En este momento el animal y el hombre comenzaron a diferenciarse radicalmente. El hombre empezó a ser capaz de verse a sí mismo, de observarse a sí mismo.

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Texto propiedad de:
Un proceso de Formación para los Grupos Juveniles 1
Javier González Ramírez
Editorial San Pablo
(Este texto sólo puede ser utilizado para fines de formación juvenil. Se prohíbe el uso lucrativo con cualquier contenido de este material)

Fuente:
• Pastoral Juvenil Monterrey.
http://www.pastoraljuvenilmty.org.mx/

Problemas de pareja entre los jóvenes

Quienes llaman a la línea de ayuda se sienten incómodos con su vida sexual de pareja

Hablar de pareja es también hacerlo de la gran mayoría de nosotros. Según la Encuesta Nacional de Juventud 2005, del Instituto Mexicano de la Juventud (IMJ), el 80% de los jóvenes han tenido alguna vez en su vida un(a) novio(a). Asexoría, trabajando con los datos arrojados por las estadísticas de uso de la línea de ayuda, ha identificado que muchas personas llaman porque atraviesan por algún problema con su pareja y observamos lo siguiente:

El 29.41% estaban involucradas en una relación conflictiva de infidelidad; 25.5% se sentían mal debido a que pensaban que faltaba amor en su vida sexual de pareja; 13.73% tenían problemas cotidianos que, con las fricciones de todos los días, estaban haciéndose más grandes.

Curiosamente, en todos los casos, había hecho falta por lo menos alguno de estos tres elementos que median las relaciones humanas, sobre todo las de pareja:

1.Comunicación 2. Confianza 3.Respeto

El ser humano es tan complejo que es imposible que no existan conflictos en sus relaciones interpersonales, pero la comunicación puede favorecer a la construcción de una sana relación; no sólo comunicando al otro lo que se quiere, sino escuchándolo también.

Quienes llaman a la línea de ayuda porque se sienten incómodos con su vida sexual de pareja afirman, en todos los casos, no llevar vida de pareja; es decir, la relación se ha centrado en las relaciones sexuales, pero no son satisfactorias, dejándoles un sentimiento de vacío. En estos casos, la confianza y la comunicación son indispensables para que la pareja pueda ir creciendo en el amor y la entrega.

En la Encuesta Nacional de Juventud 2005 del IMJ, se preguntó a hombres y mujeres qué buscan en su pareja: El 36% sinceridad y el 20% responsabilidad. La comunicación sólo será efectiva si está mediada por la verdad y la sinceridad; Por otro lado, la responsabilidad es la capacidad de responder a las circunstancias, buenas o malas, de cada día y la forma en la que se cultiva y cuida al otro en cualquier caso.

Asexoría te recomienda:

COMUNICA: ¿Qué tanto se conocen? ¿Saben cuáles son los planes, metas, objetivos de cada uno y los comparten? ¿Cuál es su opinión sobre aquellos temas que tanto te preocupan o te parecen tan importantes? Comunicar es conocer; desenmascarándote y permitiéndole a él/ ella que también lo haga.

CONFÍA: ¿Se dejan llevar por lo que dicen los demás? ¿Crees en él/ ella? Creer en el otro es una muestra de amor…pero no te lances al vacío, sin asegurarte de que haya una red debajo para amortiguar tu caída. Foméntala todos los días a través del crecimiento de ambos y búsqueda constante por alcanzar sus mutuas aspiraciones.

RESPETA: ¿Buscan y quieren lo mismo? ¿Se aceptan tal como son? Procura tener en cuenta que frente a ti tienes a una persona con sus propios gustos e intereses y que probablemente sean diferentes a los tuyos; conócelos y respétalos. Una relación es de dos, y no de uno sólo.

Nos conocemos por nuestras semejanzas, pero crecemos
a partir de nuestras diferencias.

Los datos analizados corresponden a 110 personas que han llamado a nuestra Línea de Ayuda

Fuente: catholic.net