Los jóvenes se sienten más solos que sus padres y abuelos

Más cerca, pero a la vez más lejos. Esta es la principal paradoja que ha traído la modernidad a nuestras vidas. Pese a que las nuevas tecnologías nos permiten mantener contacto con compañeros de colegio, amigos o familiares, las personas se sienten cada vez más solas. Y especialmente los más jóvenes.

Así lo indica, al menos, un estudio realizado en Gran Bretaña por la Mental Health Foundation: la encuesta realizada a 2.256 personas arrojó que un 53% de éstas entre 18 y 24 años, tiene sentimientos de soledad. Una cifra alta si se compara con los mayores de 55 años, entre los cuales sólo un 32% se siente solitario.

Las cifras en Chile no son muy distintas. Un estudio realizado por Datavoz indica que un 25% de los jóvenes entre 16 y 25 años se sienten solos, mientras que según el Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama) en los mayores de 65 años sólo un 13% lo siente a menudo.

El dato no es menor para los investigadores, pues rompe con la creencia de que los padres y especialmente los abuelos tienen mayores sentimientos de soledad que las nuevas generaciones.  ¿Qué está pasando? Cda vez hay más familias con menos hijos, los que tienden a privilegiar los contactos y amistades virtuales. El problema: muchas veces se encapsulan en ese mundo, volviéndose incapaces de establecer relaciones cara a cara y, por lo tanto de calidad. Es que es más fácil hablar de uno mismo a través de un computador, así como eliminar en un click a “un amigo” cuando se tiene un problema.

¡BUENOS DÍAS INTERNET!
En Chile, un 60% de los jóvenes usa el computador todos los días, cifra que se empina hasta el 92% en el segmento ABC1 y hasta el 79% en el C2. Un 49% de ellos ocupa internet para chatear y el 42% para conectarse a Facebook.

En contrapartida, sólo un 28% de estos jóvenes participa en actividades comunitarias, como agrupaciones culturales, deportivas o clubes sociales. Además, la mitad de los jóvenes reconoce que tiene problemas de comunicación con su familia y que le falta tiempo para compartir con ella.

Éstos jóvenes buscan compañía en la red, pese a que los expertos sostienen que tales relaciones humanas no se dan en igual profundidad que en la vida real. Mientras las relaciones virtuales se centran en la palabra, el contacto cara a cara involucra otras señales, como el tono de la voz, la expresión del rostro y el contacto físico que comunican más cosas y porque además, permiten establecer nexos de verdad y no tras un teclado.

LA IMPORTANCIA DEL CONTACTO
No es todo. Según un estudio de la Universidad de Columbia, un mayor contacto físico al interior de la pareja, con besos, abrazos y caricias, ayuda a elevar la secreción de esta hormona, encargada de la generación de empatía en las personas y de reducir los niveles de estrés. Entre amigos, los palmoteos y golpes de manos están asociados a sensaciones positivas como agradecimiento y simpatía. “El lenguaje no verbal expresa de manera muy eficiente los afectos de los sujetos, pero todo eso queda afuera en una relación virtualizada”, explica Emanuel Rechter, psicólogo de la U. Andrés Bello.

Los especialistas advierten, sin embargo, que tampoco hay que despreciar la ayuda que ofrece el mundo virtual. Mariana Falgade, sicóloga de la U. Diego Portales, dice que internet llegó a cumplir el rol que antes desempeñaban las cartas: ser una primera aproximación para establecer intimidad con otras personas. “El problema se produce cuando el joven sólo establece relaciones a través de internet y no cara a cara”, advierte.

http://www.latercera.com/contenido/659_262689_9.shtml

Decálogo para las víctimas del ciberbullying

Posteado por: pantallasamigas en: 10/09/2010

Ilustración sobre el ciberbullyingCuando se presenta un caso de ciberbullying, es preciso minimizar el daño hasta conseguir acabar con el problema. Este decálogo supone una ayuda para ello.

Se ha recorrido ya un largo camino para sensibilizar e informar sobre la amenaza del ciberacoso. Se ha conseguido llamar la atención sobre este fenómeno para movilizar a la ciudadanía y a las diversas administraciones públicas que, en muchos casos y especialmente en el ámbito escolar, han activado planes y recursos preventivos. Sin descuidar lo anterior, porque la lucha es constante, hay que avanzar un paso más y crear recursos y procedimientos para la intervención… ¿qué hacer cuando se produce un caso? Es preciso establecer tanto servicios de apoyo como protocolos de intervención para la gestión autónoma. Cuando se descubre una situación de este tipo, la comunidad educativa trata de dar una respuesta basada en el conocimiento del bullying tradicional y los planes de convivencia diseñados. Sin embargo, son muchos los matices y diferencias en relación al tradicional acoso escolar y demasiado importantes las consecuencias como para permitirnos el lujo de equivocarnos. Cada minuto que pasa la víctima está a un click de sus acosadores. Intervenir de inmediato y hacerlo de forma adecuada es clave. En ocasiones la iniciativa debe ser de la propia victima y, en todo caso, es precisa su colaboración.

Decálogo para una víctima de ciberbullying

  1. Pide ayuda. Si eres menor recurre a tu padre o tu madre o, en su defecto, a una persona adulta de confianza. Asegúrate de que esa persona conoce y entiende estas pautas para que ambos podáis remar en el mismo sentido y para que, en su ánimo de protección, no haga cosas que acaben siendo perjudiciales.
  2. Nunca respondas a las provocaciones. Hacerlo no te ayuda en nada y, sin embargo, es un estímulo y una ventaja para quienes te acosan. Mantén la calma y no actúes de forma exagerada o impulsiva en ningún caso.
  3. No hagas presunciones. Puede que ni las circunstancias ni las personas que parecen implicadas sean como aparentan. Mantén un margen para la duda razonable porque actuar sobre bases equivocadas puede agravar los problemas y crear otros nuevos.
  4. Trata de evitar aquellos lugares en los que eres asediado en la medida de lo posible hasta que la situación se vaya clarificando. Si se trata de redes sociales o comunidades online no te será difícil. Si el acoso llega por el teléfono móvil, no descartes cambiar de número.
  5. Cuanto más se sepa de ti, más vulnerable eres y más variado e intenso es el daño que pueden causarte. ¿Imaginas una mentira ridiculizándote construida sobre datos privados reales escrita en tu muro?, ¿qué pasaría si alguien, haciéndose pasar por ti, insulta a tus amistades? Es momento, por lo tanto, de cerrar las puertas de tu vida online a personas que no son de plena confianza. Para ello:
    1. Evita intrusos. Para ello debes realizar, en orden, estos pasos:
      1. Realiza un chequeo a fondo de tu equipo para asegurarte de que no tienes software malicioso (troyanos, spyware…) que puede dar ventajas a quien te acosa. Es importante. Dispones de herramientas gratuitas para ello en la dirección www.osi.es.
      2. Cambia las claves de acceso a los servicios online que usas, pero nunca antes de haber realizado el paso anterior. Recuerda que deben ser complejas de adivinar y llevar combinados números y letras.
    2. Depura la lista de contactos. Revisa y reduce la lista de contactos que tienes agregados en las redes sociales (o en otros entornos sociales online).
    3. Reconfigura las opciones de privacidad de las redes sociales o similares en las que participes y hazlas más estrictas. Asegúrate de que sabes bien cómo funcionan estas opciones y sus implicaciones.
    4. Comprueba qué cuentan de ti online. Busca la información sobre ti publicada otras personas y trata de eliminarla si crees que puede ser utilizada para hacerte daño.
    5. Repasa la información que publicas y quién puede acceder a ella y poner, a su vez, al alcance de terceras personas.
    6. Comunica a tus contactos que no deseas que hagan circular informaciones o fotografías tuyas en entornos colectivos.
    7. Ejerce tu derecho sobre la protección de datos personales. Tú decides el uso que se puede hacer de ellos, incluyendo tu fotografía.
  6. Guarda las pruebas del acoso durante todo el tiempo, sea cual fuere la forma en que éste se manifieste, porque pueden serte de gran ayuda. Trata también de conocer o asegurar la identidad de los autores pero, en todo caso, sin lesionar los derechos de ninguna persona.
  7. Comunica a quienes te acosan que lo que están haciendo te molesta y pídeles, sin agresividad ni amenazas, que dejen de hacerlo. Recuerda que no debes presuponer hechos o personas en tu comunicación, por lo que debes medir muy bien cómo lo haces, sin señalar a nadie en público, pero a la vez tratando de asegurarte de que se entera la persona o personas implicadas.
  8. Trata de hacerles saber que lo que están haciendo es perseguible por la Ley en el caso de que el acoso persista. Les puedes sugerir que visiten páginas como www.e-legales.net o www.ciberbullying.net para que lo comprueben por sí mismos.
  9. Deja constancia de que estás en disposición de presentar una denuncia, si a pesar del paso anterior continúa el acecho. Manifiesta que cuentas con pruebas suficientes recopiladas desde el inicio y que sabes cómo y dónde presentarlas. Debes indicar que, si el acecho persiste, te verás obligado a acudir a la policía.
  10. Toma medidas legales si la situación de acoso, llegado este punto, no ha cesado.

Algunas notas que considerar para la puesta en práctica de estas recomendaciones:

  • Aunque son, en su mayoría, pautas de aplicación también para víctimas adultas y fuera del contexto escolar, cuando se deseen transmitir a niños y adolescentes se precisa una modulación en la forma de comunicar el mensaje.
  • Cada caso y persona es diferente. Por ello, estas indicaciones pretenden ser de ayuda, de forma completa o parcial, en los sucesos más comunes.
  • El orden en que se toman las medidas es importante. No obstante, la gravedad de los hechos en algunos casos puede requerir acelerar la ejecución de determinados pasos, reducir el intervalo entre ellos o directamente obviarlos.
  • En casos extremos, la solicitud de ayuda a la policía debe ser inmediata.

Este decálogo es una de las aportaciones de PantallasAmigas al primer Protocolo de Actuación Escolar ante el Ciberbullying desarrollado por el EMICI con la colaboración del Departamento de Educación del Gobierno Vasco. Mientras se ultima su revisión el curso escolar ha empezado y, por ello, deseamos avanzar aquí estas pautas básicas e inéditas para quien le puedan resultar de ayuda.

Fuente: Un blog en Red

Facebook, hi5, Tuenti, MySpace y otros

(Por Emili Avilés Cutillas, Colaborador de Mujer Nueva, 2009-09-12)

Un buen amigo me consulta sobre el uso de las redes sociales -Hi5, Facebook, Tuenti, MySpace y otros- en internet. Le comento que es claro que pueden ayudar a estar mejor comunicados y difundir noticias, opinión, iniciativas de solidaridad, etcétera. Pero nos será preciso a todos la prudencia, para no convertir las modernas oportunidades en esclavitudes.

Ya comprobamos en las diversas circunstancias de la vida que el hecho de tener información no es suficiente, interesa saber administrarla de forma adecuada y no sólo para el propio provecho, si es que buscamos el bien común y el progreso real de este mundo nuestro.

El caso es que las redes sociales permiten a los usuarios fijar límites para que sólo ciertas personas puedan ver sus páginas, pero pocas veces se usan. Tan es así que muchos admiten haber caído en cierto exhibicionismo pues no tenían ni idea de que sus páginas podrían ser vistas por cualquiera.

Además, es evidente el riesgo de derrochar energías y tiempo lo que para todos supone atender la inmediatez que producen este tipo de redes. Pueden crear una peligrosa dependencia-necesidad-obligación artificial de ser “oído” o “reconocido” inmediatamente por otros. ¡Cada uno deberá medir sus posibilidades y que libremente decida! Lo mismo se puede decir de los blogs que demandan atención permanente las 24 horas al día, como si de un indefenso y preciado ser vivo se tratase.

Tengamos presente que para nuestro descanso, crecimiento y salud necesitamos momentos de afecto-silencio-intimidad-amistad-tertulia que nos ayuden a amortiguar el excesivo “ruido informativo ambiental”. Siempre que no nos distorsione de las principales responsabilidades familiares, laborales, de amistad, de una profunda preparación profesional, adelante con Facebook.

Las redes sociales vía internet son un medio estupendo, pero nunca un fin. Es muy oportuno que nos interroguemos sobre ello y que compartamos reflexiones e inquietudes con los más jóvenes, en un clima de confianza y transparencia. Y, a la vez, hemos de evitar los perjuicios que para un equilibrado desarrollo comportan el individualismo y la falta de mesura en las relaciones personales. Podremos disfrutar más de esta sociedad nuestra “tan moderna” y hacer un gran bien a los demás si nos ejercitamos en un uso realmente libre, sensato y responsable de internet.

Por eso, depende de los contenidos que seamos capaces de generar con ellas, las redes serán estupendas. O, al contrario, dificultarán el desarrollo personal y social. Y es aquí que vuelvo a hablarles de educación, pues padres, educadores, políticos, formadores de opinión, todos de una manera u otra, es preciso que tengamos en cuenta la globalización y las nuevas tecnologías como elementos necesarios a los que acogerse y vincularse, con creatividad y sin prejuicios.

No pongamos puertas al campo, pero sí será preciso evitar el ruido de los “portazos” incomunicadores que cualquier adicción –incluso la de engrosar la cantidad registrada de amigos en red- podría suponer para una buena convivencia o para la mejora humana y profesional de cada uno de nosotros.

Nos es preciso avanzar mucho en la capacidad de reflexionar con tino, sin autoengaños. Hemos de estar alerta ante pulsiones exageradas y sentimentalismos inmovilizadores o autocomplacientes. Y es que al preguntar a hombres y mujeres jóvenes qué les hace realmente felices, contestan mayoritariamente que la armonía de las relaciones familiares, de amistad y de pareja. Pues ¡ea!, para conseguirlo necesitamos una importante “dosis” de presencia; un sincero, cotidiano y, por qué no, apasionado “tête-à-tête”. Como dice el refrán castizo: “El roce hace el cariño”.

Y no me salgo del tema al recordar que nuestros jóvenes se reconocen, con desagrado, consumistas, egoístas y poco comprometidos. Pues tengamos eso en cuenta, ya que sus inseguridades y miedos ante imposiciones, manipulaciones y situaciones de crisis, sólo se pueden superar aprendiendo a “vivir-con”, no sólo a “vivir-junto”. Para ello nos hemos de ejercitar todos en unas relaciones sociales, socialización grupal básica, más solidarias, que no olvidemos tienen su fundamento primigenio en la familia. Así, con medios modernos o tradicionales, el dinamismo humano y la creatividad estarán siempre presentes.

Sea como sea, sepamos sacar buen partido al tiempo y energías que nos quedan por delante. Y recordemos que no toda la realidad de nuestra vida es la que pasa por la red. Ni muchísimo menos. Animemos a nuestro alrededor el hábito de pensar, argumentar y razonar; ejercitemos el buen humor y el respeto; tengamos la felicidad de los demás como objetivo real y concreto. Que a eso lleguemos todos, en la red más rápido y de más formas, con la idea clara del inefable e íntimo valor de cada persona.

La cohesión familiar” limita los efectos negativos de Internet, afirman estudios empíricos

 

Domingo 04 de Julio de 2010

Norberto González Gaitano

Cuando los padres comparten actividades habitualmente en la red, tiende a disminuir la exposición de los niños a contenidos perjudiciales (violencia, pornografía, sitios que promueven odio, estafas y acoso de predadores). Así lo probó ya el estudio de Cho y Cheon publicado en el Journal of Broadcasting Electronic Media en 2005.

En análoga dirección se mostraban los resultados del estudio de Mesch, de la Universidad de Haifa, sobre el uso de Internet por parte de adolescentes israelíes: el tiempo de uso de Internet está negativamente relacionado con la dedicación de tiempo a actividades familiares y, más específicamente, el “uso social” de la red (chatear, jugar on line y participar en grupos de discusión) porta al aumento de conflictos entre padres hijos, a diferencia de lo que sucede cuando la red se usa para fines instructivos o educativos (The Journal of Family Communication, 6, (2), 2006).

En definitiva, la cohesión familiar limita los efectos negativos de la red y, a su vez, ésta se ve limitada, si bien indirectamente, por el tiempo invertido en la red y por el uso social predominante de Internet. El concepto de cohesión familiar es un concepto acuñado por al sociología que mide la “intensidad de los lazos emotivos que los miembros de una familia desarrollan entre sí”, medidos en términos de relaciones más frecuentes y estrechas entre ellos, y que se expresa generalmente en actitudes de apoyo mutuo, realización de actividades juntos y afecto recíproco. Pues bien, está ampliamente probado por los estudios de sociología de la familia que la cohesión familiar afecta positivamente el desarrollo de los hijos y favorece el juicio moral de los niños. En ese tipo de familias los padres son la fuente principal de influencia moral y ejercen un mayor control en los estándares morales de los hijos.

Los dos estudios citados confirman esos hallazgos para el caso de este nuevo medio que ha entrado de lleno en el contexto de la vida familiar, y de cuyos efectos aún sabemos poco, como afirma Mesch. Lo que sí sabemos es que los niños usan la red y se exponen a contenidos negativos mucho más de lo que sus padres imaginan, como el primero de los estudios prueba. O sea, los padres tienen una percepción equivocada sobre su control de uso de la red por parte de sus hijos.

Si a estas conclusiones añadimos algunos datos sobre los contenidos de la red, de acuerdo con el reciente estudio de Optenet (www.optenet.com), hecho a partir de una muestra de 4 millones de URLs se ve que hay motivos para mejorar en una educación a los medios y con los medios en el ámbito familiar. Según el Informe del 2010 de esta empresa pionera en ofrecer seguridad sobre los contenidos a empresas comerciales y a familias (100 millones de usuarios terminales), la pornografía supone aún el contenido predominante de la red (37%); los websites para jugar on-line (RPGs), tales como World of Warcraft, Final Fantasy and Grand Theft Auto 4, han crecido un 212%; los sitios que contienen violencia han aumentado un 11%; los que incitan al terrorismo, un 8% y los que venden drogas ilegales, un 7%. En definitiva, no hay motivos para bajar la guardia.

Autoestima, personalidad y uso de Internet

Lo que no sabemos, o al menos es pronto para afirmarlo con los pocos estudios disponibles, es cuánto incide la personalidad de los sujetos en la frecuencia y en el tipo de uso de Internet. Presumiblemente, determinados rasgos caracteriales y de personalidad estarían asociados a un uso intenso de Internet, especialmente de carácter social. Se ha visto que los jóvenes con baja autoestima, debida principalmente a falta de apoyo paterno y a sentimientos de minusvaloración por parte de los compañeros, son más adictos a Internet. De modo que la variable “autoestima” debería afectar al modo en que el uso de Internet incide en la cohesión familiar a través del aumento de conflictos entre padres e hijos y del mayor tiempo restado a las relaciones familiares. Sin embargo, el estudio de Mesch que controla el peso de esa variable, no observa alteraciones. En definitiva, el uso social de la red y el tiempo dedicado a Internet disminuyen la cohesión familiar con independencia del carácter del sujeto.

Metodología de los estudios

El estudio de Mesch ha sido efectuado a partir de una muestra representativa nacional total de 1.000 adolescentes israelíes de entre 13 y 18 años conducida por el Minerva Center for Youth Studies de la Universidad de Haifa. Los entrevistados finales, usuarios habituales de Internet, son el 42%, que se ajustan al 44% de hogares con conexión a la red. La muestra y el sofisticado estudio estadístico con los parámetros que miden la cohesión familiar, conflictos padres-hijos, el tiempo de actividades en familia, uso de Internet y la variable de control “autoestima”, avalan la calidad del estudio. Sin embargo, como el propio autor reconoce, el estudio tiene una limitación fundamental: la de medir sólo la percepción subjetiva de los jóvenes y no la de los padres.

A diferencia del precedente, el estudio de los profesores de la Universidad de Austin (Texas) y Florida, sobre un total de 190 familias de las 390 seleccionadas, acopla las respuestas de los cuestionarios a los hijos (entre 11 y 16 años) con los de sus respectivos padres. Esto ha posibilitado medir y comparar las percepciones de padres e hijos. Los cuestionarios han sido suministrados a través de los colegios donde los niños estudian.

http://www.familyandmedia.eu/

EL INTERÉS DE LOS PADRES POR TENER MÁS CONTROLES SOBRE CONTENIDOS TELEVISIVOS E INTERNET

Carmen de Andrés

Coordinadora de Comunicación del Grupo Educativo COAS.

Miembro de ATELEUS (Asociación de Telespectadores y Radioyentes de Euskadi).

Original para sontushijos

Una encuesta en EE.UU desvela

En el pasado mes de abril se publicó una encuesta en Estados Unidos muy interesante, ya que desvela opiniones muy reveladoras de los encuestados, como que los padres mayoritariamente utilizarían, si fuera posible, más y mejores controles para hacer más difícil el acceso de los hijos a determinados contenidos televisivos e internet.

Una de las preocupaciones más significativas que exponen los padres en este trabajo es el grado de indefensión al que están sometidos los niños de entre 2 y 14 años. Los padres demandan más ayuda de las empresas audiovisuales y del Gobierno para cumplir con la normativa relativa a la protección del menor en emisiones desapropiadas para su edad.

Esta encuesta se realiza por encargo de la Conferencia Episcopal Católica de Estados Unidos (The United Stated Conference of Catholic Bishops). La justificación de este trabajo de investigación, según aparece en el documento, es la preocupación de muchos padres ante los contenidos televisivos que se emiten sin clasificación previa y fuera del horario de protección. La Conferencia Episcopal hace un llamamiento a los progenitores advirtiendo que éstos son esenciales a la hora de establecer criterios sobre el buen uso de la televisión en familia. Asimismo, insta a la Administración para que mejore la clasificación de los contenidos y dote a los padres de más recursos para bloquear contenidos no deseados.

En la encuesta aparece como abrumador (más del 80% de los encuestados) que los padres de hijos entre 2 y 14 años demandan un mayor control sobre los medios de comunicación, que muestren violencia, sexo, consumo de drogas ilegales, abuso de alcohol y un idioma malsonante. Hubo particular preocupación en señalar la imagen de consumo de drogas y alcohol, ya que estos contenidos no son considerados en muchos sistemas de clasificación.

Los padres por su parte hacen lo que pueden y está en su mano. La encuesta mostró cómo éstos tratan de controlar lo que sus hijos ven, y más del 90% informó sobre las reglas caseras que utilizan para el buen consumo de los medios. Pero, alrededor de dos tercios cree que usarían más los controles parentales si tuvieran: más información sobre la capacidad de bloquear contenidos poco apropiados y una mayor disponibilidad de productos multimedia con este recurso.

Lo relevante de esta encuesta, en mi opinión, es que los padres demandan de los organismos gubernamentales más controles y recursos tecnológicos para hacer más efectivo el control parental sobre televisión e Internet. Son muchas las voces, en Estados Unidos y en Europa que reclaman una mayor protección de niños y jóvenes ante la exposición a las pantallas. Sin ir más lejos, en España, son muchos los padres y otros organismos los que han denunciado reiteradamente esta cuestión a las asociaciones de telespectadores y la empresa televisiva. Sin embargo, la solicitud de recursos tecnológicos para llevar a cabo este control me parece muy novedoso.

Esta nueva solicitud, en mi opinión, no debe ensombrecer lo primordial: la educación de los hijos en el buen uso de las pantallas. Los padres deben formar a los hijos en “competencia televisiva” para que los hijos adquieran criterio y sean capaces de diferenciar los valores positivos y negativos que difunden determinados programas. La tecnología no puede ni podrá suplir nunca la enseñanza que aportamos los padres, ésta no caduca nunca, la tecnología sí.

“En internet los jóvenes hacen demasiadas confidencias”

 

Javier Meaurio – Diario Vasco, 9 de julio 2010.

Montse Ereño Incera (Galdakao, 1961) lleva ya como profesora 21 años en Mondragon Unibertsitatea y ayer se acercó al Palacio de Miramar, a los Cursos de Verano, para hablar sobre los peligros que Internet tiene sobre nuestros hijos, si no los vigilamos.

Cuando todo el mundo dice maravillas sobre internet a usted le toca añadir un pequeño borrón.

Porque internet es un lugar con riesgo. ¿Cómo viven los jóvenes en la red?. Si vigilamos lo que comen nuestros hijos, ¿por qué no vigilar cómo utilizan internet?

¿Y cree que internet es malo?

No es que crea. Estoy segura de que internet no es malo por sí mismo y si conoces los riesgos que tie ne el sistema sabes lo que puede pasar. Los padres vivimos en un mundo gobernado por la tecnología, pero somos unos ‘inmigrantes digitales’. Carecemos de experiencia y no sabemos ayudar. Nuestra labor, y yo la de la tecnología, no la entiendo siempre. Va en contra de lo que hacen tus hijos.

Dice que en internet se cuentan demasiadas confidencias.

Claro.Y a veces las mismas empresas ven su lado más negativo. Esos datos que aportan nuestros hijos sin ninguna necesidad, donde hablan de sus novios o novias, de sus vicios, de sus pasiones… Es todo demasiado sincero para tratarse de un ‘curriculum’ y algo que los padres o los responsables deberíamos controlar más y mejor. Creo que las empresas se fijan demasiado en estos detalles y piensan que son verdad.

¿Y ante esta situación que dibuja qué podemos hacer?

Yo abogo por la implicación de todos los afectados por estas situaciones: padres, psicólogos, abogados…, y pienso que dejar pasar el tiempo ante este tipo de problemas es lo más peligroso. Hay que intervenir de inmediato, si existe un problema, e invertir en la formación de los parientes y de toda la sociedad».

Con todo permítame decirle que me parece un problema del que se habla poco.

Describo la situación como un agua que ha empezado a hervir y nuestro trabajo es hacer de ‘malos de la película’ y de hablar de los peligros que también existen en internet. En este sentido la comunidad científica está cambiando muchísimo, y lo que antes era ‘supermaravilloso’ ya tiene un pequeño parche.

Cuáles son los objetivos principales del curso en el que participa estos días en el Palacio Miramar?

Pues promover el conocimiento de los adultos sobre cómo los jóvenes usan internet, el hábito de uso que tienen y cuáles son los riesgos asociados.

‘Ciberbulling’, ‘sexting’ y ‘grooming’ son algunos de los problemas que incorpora internet a sus usuarios.

Es cierto. El ‘ciberbulling’ implica maltrato psicológico continuado entre iguales usando las nuevas tecnologías ‘on-line’. La repercusión es impresionante, ya que todos pueden ver lo que pasa y además esa información te puede perseguir durante toda la vida. El ‘sexting’ también resulta muy peligroso. Los menores de edad, especialmente los adolescentes, crean y difunden imágenes de carácter erótico, o al menos atrevidas de sí mismos, no de terceros. La difusión puede ser masiva e incontrolada. Por último el ‘grooming’ es una práctica ‘on-line’ ejercida por ciertos adultos, que crean lazos emocionales (de amistad) con el menor, normalmente simulando ser otro niño o niña. El adulto consigue datos personales y de contacto del menor que luego utiliza para amenazarle si no mantiene contacto con él.

¿Y los juegos en la red?

Presentan riesgos para los menores. Ahí están los roles multijugadores masivos. Estos juegos consisten en crear un personaje y vivir una vida virtual con él. Es como vivir una vida paralela, por eso engancha. Pero más peligrosos son los casinos, ya que no todos controlan la edad y ahí puede haber un riesgo económico brutal.

Infidelidades on-line

 

Algunos piensan que tener amistades por Internet no puede afectar o destruir un matrimonio ¿en realidad es tan inofensivo?

 Hace unos años, en los principios de Internet en nuestro país, un amigo íntimo con el que hablaba periódicamente, me comentaba que había comenzado a utilizar Internet y que había descubierto muchas cosas, entre otras a entrar en algunos foros y, principalmente, a chatear. Comentaba que empezaba a tener relaciones con mujeres, algunas bastante íntimas pero inofensivas.

Recuerdo que en aquella ocasión le hice una pregunta:

- “¿Quieres a tu mujer?”,

- “por supuesto”, contestó.

- “Pues en este caso deja de chatear, le recomendé”.

- “¡Va!, con esto no hay ningún problema”.

Así las cosas, seguí preguntando:

- “¿Qué te parece si tu mujer se pusiera a flirtear con el vecino desde la ventana de vuestra habitación?”

- “No quiero ni pensarlo”, contestó.

Seguimos hablando:

- “¿qué pasaría si tus conversaciones cibernéticas la tuvieras personalmente con la compañera de oficina?” (en aquel tiempo trabajaba en una entidad bancaria, en una pequeña oficina en la que sólo eran dos).

- “No es lo mismo”, contestó.

Le recomendé que si realmente quería a su mujer y no exponerse a destrozar su familia, lo más prudente es que dejara de chatear.

Después de un tiempo volvimos a hablar.

- “Qué, ¿enganchado a internet?”

- “No, tenías razón, tuve que cortar, hubo una que me pidió el teléfono, me llamaba a casa y a la oficina, estaba dispuesta a que nos viéramos en Girona. Nunca más. Tú tenias razón, gracias por haberme avisado, ha servido para cortar a tiempo. Además conozco a otros amigos que no han cortado a tiempo.

De esto hace unos años, pocos. Entonces se trataba de un caso aislado, pero hoy es una moda extendida ampliamente. No hace mucho pudimos leer el titular: “Infidelidades por Internet se convierten en un nuevo motivo de separación”. Se trata de casos reales, como el de mi amigo, personas que empiezan a confraternizar de manera íntima con sus “amistades” on line. En algunos países esta práctica se ha convertido el primera causa de divorcio.

Las estadísticas indican que son muchas las personas que se conectan diariamente a foros, chats, comunidades on-line. Estas personas en muy poco tiempo consiguen largas listas de amigos con los que casi diariamente es escriben mensajes mail y en algunos casos incluso llegan a llamarse telefónicamente.

El proceso es muy rápido, en menos de tres meses cualquiera puede conseguir varios amigos con los que a la larga se escribirá e-mails de forma diaria. El problema aparece cuando esta persona empieza a encapricharse de uno de sus amigos on line. “Me quedaba hasta más tarde en el trabajo para hablar con él. Me decía cosas maravillosas. Después me llamaba por teléfono y era increíble lo que me hacía sentir”, esta es la explicación de una joven ejecutiva que actualmente, después de separarse de su pareja, vive con “su amigo on line”.

El perfil de estas personas no es para nada homogéneo, pues entre los aficionados a las conversaciones online, aunque el tramo más frecuente es entre los veinticinco y los cuarenta y cinco años, se dan muchos casos de mayor edad, la profesión –aunque abunda los de buena posición o de cierto nivel cultural- tampoco es el factor limitante: la plaga parece extenderse a todos los sectores.

Los diferentes estudios realizados por instituciones sociológicas, ponen de manifiesto que el hecho de anonimato inicial aporta una gran dosis de seguridad. La relación se inicia en total anonimato, ya que el ciberaffaire, a diferencia del adulterio físico, pasa totalmente inadvertido. Otro de los elementos que exponen los estudios realizados es la clara relación entre las relaciones románticas o sexuales on line y el divorcio.

Como en el caso de mi amigo, muchos tienen el peligro en casa, aunque en estos casos el problema no es Internet sino la falta de voluntad o la timidez. Es lógico: acciones que algunas personas jamás cometerían a luz del día pueden llevarlas a cabo fácilmente escondidos tras el anonimato de la Red. Pienso que estas acciones no son por ello más sinceras y que su reiteración, inicialmente inocente, ayudan perder el miedo y a llegar tan lejos donde uno jamás quiso hacerlo.

 Jesús Domingo

www.encuentra.com (portal católico)

Los menores en Internet: www.protegeles.com

“JUNTOS ANTE LA PANTALLA”

 

Original para sontushijos

Cuando llega la mitad del mes de septiembre, el calendario marca un retorno a la vida normal, pasado ya el periodo estival. El inicio del curso escolar condiciona para muchas familias este retorno a la normalidad de la vida de cada día. Un nuevo curso escolar nos invita a pensar también en el que podemos llamar un nuevo curso de educación en familia.

Quisiera ofrecer unas reflexiones sobre este nuevo curso en lo que atañe al consumo televisivo en nuestros hijos, apoyada por una ponencia que la profesora Carmen Marta Lazo hizo en un Congreso sobre Comunicación y Educación.

De todos es conocido que los padres suponen un modelo importante en la relación que los niños, como telespectadores, establecen con la televisión. Por una parte, los hábitos de consumo de los progenitores sirven como patrón de actuación a los más pequeños. De tal forma, que si la cantidad de consumo televisivo es muy elevado esto comportará un comportamiento imitativo, por parte de los más pequeños. Por otro lado, los padres sirven como guía en los contenidos que los niños ven. En este sentido, el control paterno/materno es esencial a la hora de establecer criterios relativos no sólo a la cantidad de exposición diaria al medio, sino también a la relación a los programas que resultan más o menos acordes atendiendo a la edad de los niños.

Por ello, las pautas que los padres ofrecen a sus hijos en relación al consumo televisivo, tanto en el aspecto cuantitativo como en el cualitativo, serán esenciales para la interacción que el niño tenga con el medio. Y una de las variables más importantes a la hora de plantearse la re-interpretación de los mensajes es el diálogo familiar respecto a los contenidos emitidos por televisión.

Fruto del intercambio de opiniones y del análisis compartido de los mensajes, el niño pasa por un proceso de reflexión de lo que los medios le muestran. Estas mediaciones en la familia y el en colegio suponen una vía para que el niño vaya adquiriendo “competencia televisiva” y pase de ser un mero receptor a convertirse en perceptor crítico.

Por otra parte, la compañía de los padres durante el consumo televisivo es de gran importancia para ofrecer orientaciones sobre valores positivos o en su caso, negativos y contravalores, que se desprenden de determinados contenidos televisivos. A raíz de los filtros que los adultos les proporcionen y de la contextualización de aquello que no lleguen a entender, los pequeños activarán mecanismos de defensa para encender una luz en futuras aproximaciones al medio en las que puedan realizar un consumo en solitario e irán adquiriendo experiencia para realizar una lectura crítica de los mensajes.

Otro de los parámetros que los padres pueden enseñarles son la diferenciación entre realidad y ficción, los géneros que representan la realidad y los que se fundamentan en lo imaginario, los aspectos críticos que se esconden detrás de algunos mensajes y la finalidad de los mismos, y por supuesto, el modo de discernir entre contenidos destinados a ellos como público objetivo y aquellos que son para adultos, y que no deberían ver si no son apropiados a su edad.

Por ello, que el niño realice un consumo más o menos responsable cuando se encuentre solo delante de la pantalla dependerá de la guía previa que sus padres le hayan ofrecido y de cómo hayan intervenido en el modelo perceptivo de sus hijos, modelo que en las etapas de la temprana infancia es imprescindible tutelar.

Asimismo, compartir junto con los hijos el tiempo dedicado al medio supone una forma de saber cuáles son sus gustos, preferencias y actitudes, lo que ayuda a los padres a conocer los usos que los más pequeños harán del medio cuando no se encuentren junto a ellos viendo la televisión.

En contraposición, el consumo habitual sin compañía alguna y la falta de diálogo respecto a lo visto en televisión puede afectar a una falta de cuestionamiento de lo emitido y a una ausencia de criterio respecto a todo aquello que pueda perjudicar el aprendizaje y el desarrollo del menor desde edades tempranas y a lo largo de todo su proceso evolutivo. En este sentido, Aguaded (1999) apunta que “la actitud familiar ante la televisión tiene mayor trascendencia si consideramos que ésta comienza a influir de forma sistemática desde la primera infancia, ya que los modelos paternos de esta época se mantienen en los periodos de mayor plasticidad en la evolución de los niños”.

Carmen de Andrés

Coordinadora de Comunicación del Grupo Educativo COAS. Miembro de ATELEUS (Asociación de Telespectadores y Radioyentes de Euskadi).

«LA CONSOLA NO HA DE SER LA NIÑERA DE NUESTROS HIJOS»

Arturo Canalda

Defensor del menor de la Comunidad de Madrid

  «LA CONSOLA NO HA DE SER LA NIÑERA DE NUESTROS HIJOS»

En la oficina del Defensor del Menor del Menor tienen claro que en el sector de los videojuegos 18+ hay que actuar. Arturo Canalda, habla de esta problemática. “En España la regulación se limita a que aparezcan unos códigos sobre el contenido en las carátulas de los videojuegos. Es un elemento informativo, nada más. Esto contratasta de manera frontal con que en las redes comerciales de nuestro país no se impida a los menores que puedan comprar videojuegos para adultos”.

“Junto a esto”, continúa Canalda, “es de capital importancia que exista una clasificación de los videojuegos por edades y que, al igual que sucede con las películas, tengan un sitio reservado para su alquiler o compra. Otro punto de gran trascendencia es el educativo. Pienso que los padres deben jugar para saber si lo que compran para sus hijos es adecuado o no”. Secuelas psíquicas, físicas y sedentarismo son, a juicio del Defensor del Menor, algunas de las consecuencias de los videojuegos de adultos en los menores. “Los adolescentes se sienten enganchados y cada vez les cuesta más diferenciar la realidad y lo virtual. El problema surge cuando hacen en la vida real lo que han visto en el mundo virtual – conductas xenófobas, violencia gratuita…-. Junto a esto, las muchas horas delante de la pantalla hacen que acechen peligrosamente las conductas sedentarias y que se relegue a un segundo o tercer plano la actividad física en los momentos del ocio. Asociado a esto, aparece como una secuela física la obesidad. Hay compañías como Nintendo que para evitar estos problemas han lanzado juegos más interactivos”.

Otro punto que surge en no pocas ocasiones asociado a conductas adictivas con los videojuegos es el fracaso escolar. “No tanto”, apunta Canalda, por las consecuencias psíquicas, que en ocasiones también, sino por el número de horas dedicadas a la consola, que no se ha de convertir en la niñera de nuestros hijos. En este sentido, me gustaría recalcar la importancia de limitar el tiempo dedicado a los videojuegos. Hemos de poner freno y ofrecer este tipo de ocio como recompensa a un trabajo bien hecho y a unos estudios constantes. Hay que luchar contra la consola como la primera `obligación’ de nuestros hijos cuando llegan a casa. Primero los deberes, el estudio y si queda algo de tiempo, quizá un rato de videojuegos”.

“Personalmente”, concluye Canalda, “soy partidario de una mayor regulación, un control más estricto en los puntos de venta, una mayor labor de recordatorio para los padres de las recomendaciones de cada producto y un etiquetado más riguroso”.

   La Gaceta