Me lo pido… ideas para regalar a nuestros hijos

Como bien sabemos toda Navidad llega cargada de ilusiones para los más
pequeños de la casa. Gracias a ellos por su capacidad de asombro son capaces de
contagiarnos su alegría y ayudarnos como padres a adentrarnos en el misterio de
la Navidad. Por eso mismo tiene tanta importancia como los padres eduquen a sus
hijos entorno al significado de los regalos y que valores vienen asociados a
ellos.

Por ese motivo os dejamos algunas ideas para regalar esta Navidad. Para ello es importante:

- Intentar hacer regalos que puedan ser menos materiales, que supongan el poder pasar un tiempo con ellos, a modo de alguna invitación, ir a ver un partido de futbol
juntos o ir a algún espectáculo infantil. Esto nos ayudará a ser creativos y
poner un mayor esfuerzo. Y no caer siempre en los mismos regalos materiales.

- Si tenemos que hacer algún reglado material, que no sea muy costoso. Que quizás sea mejor dos cosas que no una y se puedan dar cierto uso a largo plazo, y a su vez que pueda compartirlo con otros amigos, o hermanos.

- Si hacemos regalos materiales necesitan ser juegos que favorezcan su actividad física y permita el contacto con la naturaleza como por ejemplo: una bicicleta ounos patines, etc.

- No regalarles siempre lo que esperan o han pedido porque a veces hacemos nuestros hijos muy exigentes y nosotros como padres nos desvivimos por ir de tienda en tienda en su búsqueda. Recordemos que no es lo importante el regalo sino como lo valoremos y ayudemos a nuestros hijos a tal fin.

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Noviazgo adolescente: ¿Qué hacer?

En el desarrollo evolutivo de los hijos, los padres sienten dificultades, asi lo es el caso de la adolescencia, pero no solo eso les preocupa ¿Que debo hacer cuando mi hijo o mi hija comienza  salir con alguien?

 

Tengo una hija de 17 años y quiere tener novio,incluso creo que ya lo tiene, yo no vivo con ellos porque estoy divorciado de la mama de ella. No me considero alcaguete pero creo que ella merece una oportunidad, doy gracias a Dios por mi hija porque es muy buena e incluso hace el papel de mama por que tiene que cuidar los hermanos mientras la mama siempre anda en la calle con el novio. incluso hasta altas horas de la noche. la mama le prohibe el novio, no por celos, sino porque terndria que estar en la casa los dias de visita. que puedo hacer no quiero que mi hija se revele porque ya escuche un comentario que cuando tenga 18 se va de la casa.. su ayuda es muy importante gracias… los felicito que manera de ayudar a las personas por medio de internet… reciban bendiciones

¿Qué podemos hacer? Los casos son muy distintos, pero algo nos puede servir lo que le contestamos a este lector.

Primeramente felicitarte porque se ve de tu preocupación como padre. Considero que es una situación difícil el relacionarte de la mejor forma posible con tu hija. Es algo común dentro de la adolescencia el sacar algo de rebeldía en casa, propio de alguien que esta formando su identidad. Cuando ocurre esto es normal que los padres se alarmen y con ello, que se relacionen con sus hijos desde el castigo y la negatividad. Lo primordial es que pueda hablar con su hija, escucharla, abrir la vias de comunicación utilizando un espacio apropiado en donde pueda confiarle sus preocupaciones. De alguna manera ella esta viviendo algo que es complicado para su edad, demasiada responsabilidad y negatividad en casa.

 

Si te preocupa este tema: envíanos tus preguntas a mcarmengr@psicovinculos.es

 

Comienza el cole: ¿cómo ayudar a nuestro hijos?

Nuestros hijos disfrutan de unas vacaciones escolares que son bastante largas, de ahí que a veces les sea difícil adaptarse al inicio de un curso que se aproxima de nuevo.  Es por ello que os recomendamos los siguiente puntos:
  • Entender que el periodo de adptación al cole lleva unos cuanto de días. Tanto para nuestros hijos como para los padres.
  • Preparar a nuestros hijos, y mucho más a los más pequeños para mentalizares de “la vuelta a cole” de una forma positiva (ej. reencuentro con sus amigos).
  • Hay que ir introduciendo de nuevo rutinas y horarios del curso con flexibilidad. Acompañar los padres, si puede ser a su primer día de clases. Y fomentar desde ahí su confianza y seguridad.
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Etapas de la vida matrimonial

La relación matrimonial evoluciona con la pareja a medida que nuevas circunstancias van apareciendo. Así, por ejemplo, no es lo mismo estar recién casados y sin hijos que llevar 9 años de casados y tener niños pequeños.

Sin embargo, los cambios son causados no sólo por las circunstancias externas a la pareja tales como la presencia de los hijos, sino también por realidades internas a la relación misma: a medida que una pareja se conoce más y empieza a descubrir los retos que la personalidad o las necesidades del otro le implican, la dinámica de la relación también cambia.

Lo interesante es que todo este proceso es de alguna manera previsible y por tanto es algo a la cual las parejas pueden prepararse. Así, si una pareja sabe reconocer en qué etapa de la relación matrimonial está o a cuál está por llegar, le será más fácil saber qué puede esperar de ese momento y sacarle provecho a las posibilidades que las circunstancias le ofrecen en vez de frustrarse con expectativas irrealizables.

Por ejemplo, es importante saber que no siempre vamos a sentir el amor de la misma manera. Existen distintas etapas emocionales en el matrimonio: Cada una es una oportunidad para dar y sentir de manera diferente, pero no menos intensa o interesante.

Cada etapa matrimonial es una oportunidad para dar y sentir de manera diferente, pero no menos intensa o interesante.

Junto a este hecho se debe igualmente considerar que la relación matrimonial está afectada por las relaciones con los hijos y la vida profesional y que esto lleva a dinámicas tanto emocionales como prácticas muy concretas que se pueden describir en tres etapas claramente definibles.

Fuente: portumatrimonio.org

La Timidez: El muchacho que no supo decir NO


Gabriel Marañon Baigorrí

Las buenas noches de tus hijos II: Virtudes

Eran cuatro amigos. Uno de ellos era rebelde, malo, perverso. Desde pequeño andaba a pedradas contra otros chicos, que los perseguía sin motivo alguno, con odio y saña. Los tres restantes no eran propiamente malos, pero sí rebeldes, excepto uno de ellos, que era realmente bueno, pero con un defecto en su espíritu que no supo vencer: su timidez. Era un muchacho que no sabia decir: “¡No!”

Un día se reunieron los cuatro en un bar y el peor de los amigos propuso a los demás asaltar y robar a un conocido suyo, hombre ya mayor, que al día siguiente tenía que cobrar en la fábrica. De los cuatro amigos, tres estaban de acuerdo. El muchacho que era tímido y formal es seguro que aquello le pareció indigno. Pero no tuvo valor para oponerse y decir: “¡Eso está mal. Yo no lo hago”. Pero no lo dijo. Se calló.

Al día siguiente los cuatro individuos se apostaron a la entrada del túnel que atravesaba la carretera. Esperaron un buen rato. Estaban embozados. Por fin apareció el obrero, víctima elegida de ellos. Cuando el obrero entró en el túnel, camino de su casa le asaltaron los cuatro individuos e intentaron sujetarlo, pero el obrero forcejeo con tal fuerza que a uno de ellos le quitó el embozo. Quedó la víctima asombrada al ver que conocidos suyos intentaban robarle. El joven, al verse descubierto, se abalanzó contra él y a puñetazos lo derribó al suelo; se ensañaron con él. Uno de ellos trajo una estaca y dándole un fuerte golpe en la cabeza lo dejó medio muerto. Arrastraron a la víctima a unos matorrales y la abandonaron. Unas trescientas pesetas se cree que le robaron.

Al cabo de varios días encontraron el cadáver unos individuos y dieron cuenta a la Guardia Civil.

El muchacho sensato, pero tímido, que participó en el crimen no podía comer ni dormir. Su intranquilidad era enorme. Le horrorizaba lo que habían hecho. Su madre le preguntaba a ver qué le pasaba. Por fin el muchacho le declaró una mañana: “Madre, he visto matar a un hombre”. Pero el joven no manifestó a su madre ser él cómplice en el asesinato del obrero. La pobre madre quedó consternada. Y sin decir nada a su hijo, fue al cuartel de la Guardia Civil y dio cuenta de la revelación de su hijo.

El muchacho fue llevado al puesto de policía y allí, acosado a preguntas, declaró cómo fue el asesinato. Los cuatro jóvenes, que eran mayores de dieciocho años, quedaron detenidos. El Tribunal de Justicia los condenó a muerte. Uno de ellos no quiso confesar ni comulgar. Otros, en cambio, lo hicieron.

Los cuatro jóvenes recibieron en la plaza, del pueblo la muerte a garrote vil.

Explicación Doctrinal:

Es necesario que tengas amigos. Con ellos se va fraguando tu personalidad, pues te enriqueces con las ideas y sentimientos de tus amigos. Ten en cuenta que entre amigos se discute, se cuentan chistes, se habla de cultura, de estudios, etc., y todo ello contribuye a formar tu carácter varonil. Pero depende de los amigos que tengas: si son unos insustanciales, vagos y perversos, serás tú también uno de ellos. Pero si tienes amigos dignos, de ideas y sentimientos nobles, tú serás también uno de ellos. Un amigo bueno es un tesoro.

Pero con los amigos, conocidos, compañeros de trabajo, etcétera, te vas a encontrar que te van a pedir que hagas tal cosa, que va contra tu honor, o contra tus bienes y derechos, o contra lo que no te conviene, o contra la justicia. Y debes adquirir la cualidad de tener un espíritu fuerte y decir al amigo o conocido que te pide algo y no debes concedérselo: “¡No puede ser!” El que es tímido, encogido, el que no es verdaderamente hombre, ese dice, con bajeza y cobardía: “¡Conforme” El verdadero hombre dice con decisión y firmeza: “¡No!”.

La firmeza contra la timidez se adquiere repitiendo todos los días, mañana y tarde: “Al tímido le aplastan, abusan de él. Al hombre de espíritu lo respetan y le temen.” Aprovecha todas las ocasiones que te presenta la vida para fortalecer tu espíritu. Por ejemplo; vas en el metro, en el autobus, en el tren o por la calle, y un individuo dice a una joven una grosería. Aprovecha esa ocasión y dile con educación a ese individuo: “Oiga, joven, todos merecemos respeto y buen trato, pero sobre todo la mujer.” Si lo haces así adquieres una gran personalidad, y así en otras muchas cosas.

Norma de Conducta:

Seré firme en decir a mis amigos, familiares y conocidos: “¡No¡”

fuente: encuentra.com

Sí, hablemos de sexo


La táctica del silencio en estos temas es siempre deplorable.

El hecho de que se plantee una cuestión es señal de que está ya en edad de contestarle.

Deben acertar a captar ahora, cuando todavía no está despierto en ellos con toda su fuerza el instinto sexual, la naturaleza de ese amor humano.

Los niños ya desde pequeños muestran curiosidad por las cosas relacionadas con el origen de la vida y suelen hacer preguntas en este sentido. Y son los mayores quienes a veces pueden proyectar lo turbio de su propia sexualidad en la pregunta del niño o la niña, en la que no hay sino curiosidad sencilla, pasmo, sorpresa o, como mucho, ligera picardía.

Si los mayores no obran con naturalidad, los chicos cazan al vuelo que en su pregunta hay algo raro, que no se les contesta de la misma manera que otras veces, e incluso que no se les contesta. Entonces la curiosidad aumenta, y como ven que en sus padres no van a encontrar respuesta adecuada, preguntan por otro sitio. Y les llega el descubrimiento a través de otras personas que, casi siempre, lo hacen de forma torcida, maliciosa, causándoles una impresión que será difícil borrar y que, en muchos casos, puede influir negativamente en su futura vida afectiva y moral.

¿Cómo se logra la naturalidad?

La educación sexual es algo que debe darse fundamentalmente en casa, que compete en primer lugar a los padres. Una tarea en la que –se trate de un chico o de una chica– ni el padre ni la madre deben desentenderse.

No importa que no seas un gran orador ni un gran experto. Eres su padre, o su madre, y eso es lo importante, porque a los padres corresponde dar una respuesta –clara y a tiempo– en esas cuestiones. Además, no es tan difícil. Hay que documentarse un poco, quizá leer algo sobre el tema, pedir consejo, y… lanzarse. Te saldrá mejor de lo que imaginas.

Lógicamente, será mucho más fácil si has sabido ganarte la amistad y confianza de tu hijo. De todas formas, si no estás muy satisfecho a este respecto, quizá sea ésta una buena ocasión para empezar a resolverlo, porque hablándole de cosas serias, que le interesan, aumentará tu confianza con él o con ella. Puede ser un paso importante en ese afianzamiento de vuestra amistad.

Ponerse a su nivel

Hay que saber ponerse a su nivel, contestar a todas sus preguntas, y facilitarles que hablen con confianza. A esta edad están muy receptivos ante estas cosas, y muy interesados. No rehuirán –al contrario– una conversación orientadora al respecto.

Como se trata de algo muy vinculado al mundo afectivo de cada persona, es preferible tratarlo de modo individual. Y cuando hay que entrar en más detalle, nadie mejor que papá para explicar todo al chico, con palabras que entienda, y mamá a las niñas. De uno en uno, a la edad adecuada y con naturalidad.

No seas ingenuo: es mayor de lo que parece

Es curioso observar con qué facilidad algunos padres olvidan su propia infancia y consideran a sus hijos almas cándidas e ingenuas, libres de todo peligro o tropiezo. Son quizá poco conscientes del desarrollo sexual de sus hijos y de cómo han cambiado las cosas en los últimos años.

No hay que olvidar que se ha pasado en poco tiempo de una época en la que se daba muy escasa información sexual, al extremo contrario, en el que es raro encontrar un chico o una chica de esta edad que no haya contemplado en la televisión o por la calle escenas que sin duda le habrán impresionado bastante y le habrán abierto muchos interrogantes.

Hay que lograr que pregunten, y que se lancen a hablar con claridad. No hay miedo de que pregunten algo inconveniente: sienten curiosidad y se plantean preguntas precisamente sobre los temas que conviene aclararle a cada edad.

Ojo a la terminología

Un primer problema es que puedes emplear palabras que ellos no entiendan. Háblale con precisión, sin evadirte, y sin faltar a la verdad.

Empieza por traducirle el argot a términos más correctos y todo irá mejor. Procura emplear desde el principio las palabras que se emplean en anatomía y fisiología para determinar los miembros y actos relacionados con el sexo. Cuando lea u oiga hablar sobre estas cuestiones, le alegrará comprobar que desde el principio ha sabido bien las cosas, que no le han ocultado nada y ya lo sabía todo, incluso con las mismas palabras.

El síndrome del manual de instrucciones

Hemos dicho que hay que hablarles con verdad, a fondo, y empleando los términos más exactos que sea posible. Pero no es cuestión sólo de explicarle todo de modo aséptico, como si fuera una información técnica, haciendo las veces de una enciclopedia.

Tan grave sería el angelismo de las explicaciones irreales e ingenuas, como el error opuesto, que se limita a un biologismo puramente científico, como quien hablara de la síntesis de la glucosa en el hígado o de la circulación de la sangre: es evidente que estos temas requieren un tratamiento distinto.

No podemos reducir la formación afectivo-sexual a leerle un manual de instrucciones sobre la facultad generadora. Para eso hace falta poco ingenio. Hay que hacerlo –por supuesto–, pero reducirse a eso sería olvidarse de la trascendencia de su maduración afectiva, por la que llegará a ser dueño de sí y aprenderá a comportarse correctamente en sus relaciones con los demás. Lo que requiere arte y tiempo es formar correctamente, no simplemente informar.

Visión de futuro

Tampoco está de más pensar ya en prepararle para el amor matrimonial. Quizá al lector parezca extraña semejante afirmación. ¿Hablar ahora del amor matrimonial a un chico o una chica que no ha llegado siquiera a los doce años? La razón es la misma de siempre: aunque es algo que concierne de modo más directo a edades superiores, un tratamiento excesivamente tardío o ingenuo de estas cuestiones tendría luego difícil arreglo.

PARA PENSAR:

No es recomendable recurrir a la fábula –hablar de cigüeñas, de que los niños vienen de París, o historias semejantes– para escapar de las dificultades que lleva consigo la educación sexual. La naturaleza humana aspira a la verdad y el niño o la niña, por pequeños que sean, tienen derecho a ella.

No podemos reducir la formación afectivo–sexual de los niños a una instrucción sobre el comportamiento fisiológico de los órganos sexuales, como si se tratara de una simple información biológica sobre el aparato sexual masculino y femenino y de su funcionamiento, y de cómo se origina el ser humano, o cómo nace.

Debe prestarse una gran atención a la educación de la afectividad, de modo que –a pesar de su corta edad– puedan ir intuyendo la naturaleza del amor humano: cómo dos seres humanos dan y reciben amor, y cómo el sexo pertenece a la intimidad humana y que debe ejercerse en el marco de una donación personal.

Y ACTUAR:

¿Cuándo? Hay que aprovechar las ocasiones más favorables, que de ordinario se presentan cuando hace preguntas sobre estos temas. Siempre hace preguntas que pueden dar lugar a entrar en materia, salvo que le retraigas de hacerlas por culpa de la parquedad de tus respuestas o por el aire de misterio que pones. Busca la ocasión oportuna. Y si parece que la ocasión oportuna nunca llega, ten en cuenta que se puede crear la oportunidad.

Fuente: Interrogantes.com

Disfruta del verano sin dejar de aprender

El ansiado verano es una época que relacionamos con sol, playa, relax y tiempo libre para disfrutar de la familia y los amigos. Por eso, es muy importante que planeemos bien las actividades de nuestros hijos, para que gocen de todas las actividades propias de la época estival, sin olvidar que la mejor fórmula para educar es la que aúna ocio y diversión con aprendizaje.

Si pensamos en todos y cada uno de los miembros de una familia, nos daremos cuenta de que cada familia es un mundo, porque cada persona lo es. Por ello, un buen consejo de Pilar Quicios, miembro de la Sociedad Española de Pedagogía y del Consejo Asesor Nacional de la revista Bordón, es que para temporalizar adecuadamente las actividades veraniegas, es muy enriquecedor y también muy práctico, que la familia, bolígrafo en mano, vaya apuntando las apetencias, necesidades e ilusiones de cada uno de sus miembros. Y la época perfecta para hacerlo es el mes de junio. Así, de este brainstorming o lluvia de ideas se pueden extraer las actividades a las que dedicaremos al verano y en las que además de divertirnos, aprenderemos.

“La verdad es que cada vez más padres son conscientes de que la vía más fácil para que el niño aprenda es que lo haga de una forma divertida. Sabemos que todo lo que aprendimos siendo niños divirtiéndonos o a lo que podemos unir alguna anécdota, lo recordamos el resto de la vida”, afirma Sonia Pérez, experta en contenidos pedagógicos de Imaginarium.

Todos queremos descansar, y nuestros hijos también. Pero el descanso se consigue tanto a través de la inactividad controlada, como a través de la realización de actividades gratificantes que no se realizan habitualmente a lo largo del curso.

“Por supuesto, habrá que llegar a un punto equilibrado a lo largo del día entre las actividades que requieran movimiento, y un mayor desgaste de energía, y las que se necesitan una mayor concentración. Las actividades ideales para el verano son: los deportes en general que les ayudan a liberar energía y a jugar en grupo, montar en bici para mejorar la coordinación de movimientos, las actividades de agua ya que a la vez que se refrescan, experimentan nuevas sensaciones en un nuevo medio y desgastan energía. Al combinar el agua con la arena, mejoran su destreza manual y potencian la imaginación. Los juegos de mesa para relacionarse con los demás y que también pueden ser utilizados en exterior. Estos juegos les enseñan a aprender a ganar y perder, a crear nuevas estrategias y soluciones y a fomentar la cooperación, entre otras cosas. Además, hay que reservar un tiempo todos los días para la lectura y disfrutar de ella. Este momento se transforma en algo íntimo en el que el niño pone a funcionar su imaginación y aprende a representar conceptos. Incluso los libros de actividades para repasar conceptos aprendidos durante el año escolar pueden ser muy divertidos”, afirma Sonia Pérez.

También debemos tener en cuenta que en muchos casos, los niños necesitan un apoyo exterior a la familia como el sistema de aprendizaje de matemáticas y lenguaje desarrollado por el japonés Toru Kumon, cuyo objetivo es desarrollar al máximo el potencial de aprendizaje de los alumnos; algo que se puede hacer sin dejar de ir a la piscina o a la playa.

“En Kumon tenemos matriculados todo tipo de alumnos, alumnos que no van bien en el colegio, que van muy bien, alumnos de Educación Infantil, alumnos con necesidades educativas específicas… etc. Lo que queremos es desarrollar al máximo su potencial de aprendizaje independientemente de cuál sea éste de partida”, nos cuenta Miguel Ángel González Expósito, director de la zona de Madrid.

Fuente: padresycolegios.com

Celebrar la vida

Que todos los días aprendemos cosas nuevas es algo conocido, pero cuando lo único que hacemos es discutir con los adolecentes y finalmente logramos aprender algo de ellos el resultado es una experiencia muy gratificante.

Hemos escuchado de boca de los psicólogos que la adolecencia es una época maravillosa, que los adolecentes son geniales, etcétera, cuando en realidad todos los oyentes están pensando que es solo para captar la atención porque la verdad es que son pequeños monstruos.

En general los padres coinciden que son egoistas, inconcientes y algo tiranos. Y por lo general es verdad. Es verdad que frases como “lo hago porque me divierte” desespera escuchar por nuestro afán de hacerlos más responsables y pensamos que deben hacer algo productivo con su vida. Pero si analizamos “responsablemente” la diversión podemos descubrir más cosas positivas que se esconden detrás de esa palabra que tantas veces la igualamos a ocio, o lo que para algunos es lo mismo, perder el tiempo.
Hay programas de nuestros hijos que no entendemos porque nos tomamos la vida demasiado en serio. Los momentos que al final de la vida verdaderamente importan son momentos en que pudimos divertirnos relacionándonos con los demás, momentos que recordaremos con una sonrisa. La diversión es lo que nos permite distendernos y es la fuerza que mueve los pasos de nuestra vida. La pasión hasta puede hacer que seamos mejores personas.

Permitamos a nuestros hijos, que a través, del disfrute de sus actividades, por más extravagantes que parezcan, nos den una lección de vida. Divirtámosnos hoy, solo por el hecho de que podemos hacerlo. La vida es única, y solo nos da una oportunidad terrenal de aprovecharla bien. Divertirse, pero ¿cómo?. Mediante el baile, el canto, un concierto, viajar o pasear, la risa, la cocina, el cine, el deporte -nadar, surf, paracaidismo o cualquier actividad por más “absurda” que pueda parecer-, jugar por el placer de jugar o practicar un hobbie sin importar el resultado.

“La vida es una aventura arriesgada o no es nada”, dijo Helen Keller, pero podemos aprenderlo de nuestros hijos. No tengamos miedo. Cuando un padre responsable, sufre un infarto, y mira para atrás y ve cuántas horas dedicó a su trabajo, quizás demasiadas, se da cuenta del verdadero valor de tiempo
dedicado al juego con sus hijos.

fuente: sembrarfamilia.org

Lecciones para los hijos sobre el manejo del dinero

En una sociedad donde el dinero es adorado por muchos y además es símbolo de poder, éxito y “felicidad”, resulta importante enseñarles a los hijos a tomar conciencia del consumismo que les rodea y desarrollar en ellos el criterio para tomar sus propias decisiones.

La enseñanza que se les debe ofrecer a los hijos en relación al dinero, no es sólo darles a entender en qué y cómo gastarlo, es mucho más que eso. Comprende aspectos tan determinantes como es la capacidad de razonamiento, la actitud frente a las dificultades financieras, el desarrollo del autocontrol, la cordura que exigen ciertas situaciones, la recursividad e imaginación para la búsqueda de soluciones, la valoración del esfuerzo, la responsabilidad, la honestidad, la ética en el trabajo, etc. los cuales únicamente se aprenden en la familia, de ahí su urgencia y relevancia.

Justamente las siguientes enseñanzas pretenden brindar a los padres lineamientos para lograr que los hijos interioricen los anteriores conceptos, que sin duda estarán en juego por el resto de sus vidas.

El dinero es un medio para obtener ciertas cosas, no un fin. Quiere decir que el dinero no es un pretexto para pasar por encima de las personas o de los principios personales, sino que es la vía para lograr metas que signifiquen beneficios propios y para los demás.

El dinero no es malo, lo malo es el deseo posesivo y desenfrenado hacia él. Cuando una persona basa todos sus esfuerzos y felicidad alrededor de éste, su vida se torna pobre y vacía.

Se debe ser poseedor de dinero, en lugar de ser poseído por él. El hombre es dueño de sus actuaciones y de su riqueza, pero no debe ser esclavo de ella.

Dinero no es igual a felicidad, con el dinero se adquieren bienes u otros beneficios, pero nunca podrá comprar la verdadera y única felicidad, como son los momentos que se viven en familia o el hecho de gozar de una salud próspera.

El dinero requiere esfuerzo, se trabaja para lograrlo y se aprende a administrarlo. En este punto concreto, es donde los papás deben adjudicarles a los hijos, pequeños encargos acordes a su edad. De esta manera vivirán en carne propia el valor del esfuerzo y apreciarán el trabajo que realizan los padres para poder brindarles su educación, recreación, vivienda, alimentación, vestido, entre otros.

Ahorrar es una necesidad y así se les debe enseñar desde que los hijos están pequeños. Una persona que desde tempranas edades ha sido acostumbrada a reservar parte de sus ingresos (así sea la mesada) para el ahorro, es más probable que cuando sea adulto tenga autocontrol y piense con cabeza fría antes de hacer un gasto.

Compartir con otros. Algunas veces el ser humano necesita ver realidades opuestas a la suya, para poder asimilar algunos aspectos. Por ello es conveniente que los hijos conozcan la vida de otros niños con más necesidades y así llegar a su propia conclusión de lo afortunados que son y lo mucho que pueden ayudar a otros.

Evaluar el costo-beneficio y precio-calidad. Cada que el niño pida algún juguete u otro objeto, es recomendable que se le invite a pensar si realmente lo necesita, si el valor que pagará por éste es justo o no, si le sacará provecho a largo o a corto plazo, así como a valorar otras ofertas y si la calidad es acorde al precio; claro está que se debe explicar en los términos que el niño comprenda. Esta reflexión hará que sus decisiones estén en razón a evaluar el costo más allá del simple antojo.

La regla de oro: El ejemplo. ¡Cómo iba a faltar semejante elemento! No olvidemos que los hijos tienden a repetir las conductas de sus padres, y la cuestión del dinero no es la excepción.

Fuente: lafamilia.info

7 Principios para educar a los hijos en el uso de las nuevas tecnologías


Los adultos de hoy no tuvieron que recibir charlas de sus padres acerca de los peligros que podían encontrar en la web, o de los virus que allí circulan, o del comportamiento que hay que asumir frente a las redes sociales, o del peligro de entablar conversaciones virtuales con extraños. Pero los papás de hoy se ven cada día más obligados a prepararse mejor, a actualizarse y a estar informados sobre las múltiples realidades que se viven en el entorno de sus hijos para brindarles las lecciones adecuadas.

Las nuevas generaciones han nacido junto a la tecnología, acceden muy pronto a la web, a las redes sociales, a los chats, a los juegos on-line. También avanzan al ritmo vertiginoso con que lo hace el mundo tecnológico; indudablemente aprenden con mayor facilidad. Estamos hablando entonces de niños que están expuestos a un universo sin fronteras a tempranas edades, que tienen el mundo a sus pies con sólo un clic; lo cual representa una gran cantidad de beneficios, pero al mismo tiempo, algunos riesgos que hacen perentoria la orientación de los padres.

Para ello hemos recopilado en estos siete puntos, los principios a los que deben recurrir los padres para facultar a sus hijos en el buen uso y manejo de las diferentes posibilidades que ofrece la web.

1. Tomar parte activa

Es frecuente encontrar que algunos padres se consideren “invalidados” en estos temas de tecnología y se escuden en pretextos facilistas como por ejemplo que nacieron en otra época o que nunca podrán lograr el conocimiento que tienen los chicos de hoy. Esta actitud pasiva puede conducir a riesgos inevitables que lamentarán más tarde, pues dejar solos a los hijos en este camino, es un gran error.

Urge que los padres se empapen de todo este universo virtual, que conozcan en cabeza propia qué es un chat, una red social, un correo sospechoso, un juego on-line que parece confiable pero que lleva a insinuaciones nocivas, una página web pornográfica que aparece en medio de una sana búsqueda de una tarea escolar. Recordemos que hay tantos peligros en las calles, como en las computadoras. Por eso no está de más actualizarnos en el uso de filtros y bloqueos que garanticen que nuestros hijos no tengan acceso a determinadas páginas.

2. Llegar a tiempo

Los padres sabemos que hay temas “obligados” en la formación de los hijos (educación sexual, drogas, alcohol, amigos, proyecto de vida, etc.) en los cuales somos los primeros educadores. Pero el uso de las nuevas tecnologías también ha tomado un lugar en este grupo de conversaciones que requieren abordarse a tiempo.

No es la intención demonizar ni tachar de maléficas las herramientas tecnológicas, pues queramos o no, éstas hacen parte de su vida y en la actualidad, también de la nuestra, con todos los beneficios que esto representa. Lo que se debe hacer, es presentar a los hijos el repertorio de situaciones con las que pueden toparse en la web y ponerlos en situación de “pensar” qué podrían hacer o como deberían actuar, para juntos establecer pautas. Lo anterior es saludable porque no sólo los entrena gradualmente en la toma de decisiones y de postura crítica frente al ambiente, sino que les hace saber que no están solos, que los padres estamos ahí para acompañarlos, antes de que ellos se vean envueltos en situaciones que no tienen la madurez para resolver.

3. Mejor educar que prohibir

Lo prohibido se convierte en tentación; es una realidad irrefutable. Además sería ilógico y contraproducente prohibir el uso de la computadora a un niño en pleno siglo XXI, cuando son tan estupendas las posibilidades que brindan las nuevas tecnologías.

Lo anterior saca de nuevo a relucir la importancia de “educar” en el uso de estos medios, de brindarles a los hijos el acompañamiento y los instrumentos necesarios para hacer de la tecnología una aliada de la formación y del sano esparcimiento.

4. Lo bueno y lo malo en el mundo real, también lo es en el mundo virtual

Esto es obvio, porque el internet al ser una invención humana tiene todo lo bueno y lo malo que ha producido la humanidad. En este punto podemos apoyarnos en una de las armas educativas más poderosas que tenemos y que tienen nuestros hijos, que es la conciencia. Esa voz interior que nos dice que algo está bien o mal.

La privacidad y el derecho a la intimidad por ejemplo, son válidos en lo real y en lo digital. ¡Internet sí que tiene memoria! Todos sabemos que difícilmente se borra lo que allí queda consignado sobre una persona.

El mismo criterio se aplica a la correcta expresión de nuestras ideas y a todo lo que tenga que ver con nuestra libertad personal. Al igual que en el mundo real, las apariencias en la red pueden ser engañosas, aunque más difíciles de desenmascarar. Hay que explicar a los hijos que muchas veces creemos que el mundo virtual ofrece libertades personales que no se pueden tener en el mundo real, como es mentir acerca de la identidad, pero en últimas, al igual que en la vida real… ¿Quién engaña a quien? ¿Son esas las relaciones personales que gratifican y que te hacen mejor persona?

5. Enseñar el concepto de privacidad y el cuidado de sí mismo

Además de tomar medidas en casa para controlar el uso del computador, y de no ubicar estos aparatos dentro de las habitaciones de los niños, se debe educar en valores y virtudes que harán de los hijos personas maduras y autónomas, pues está claro que los padres no pueden estar controlando qué hacen sus hijos en todo momento. Un claro concepto de la privacidad, del pudor y del cuidado de sí mismo, son claves para que los hijos aprendan a desarrollar su criterio propio.

La meta es lograr que los hijos puedan identificar cuándo hay una situación de riesgo y el momento de abandonar esa conversación o esa acción perjudicial.

6. Promover la autoestima

Estimular en los niños la autoestima, les ayuda a tomar decisiones asertivas, a desenvolverse con seguridad, a expresar adecuadamente sus sentimientos, a tener el valor suficiente para enfrentar dificultades; todo esto hace que disminuyan las probabilidades de caer en circunstancias adversas.

La seguridad en sí mismo y la propia valoración se logran entre otras, gracias al ambiente familiar positivo y sólido en el que se desarrollen los seres humanos.

7. Generar confianza y vías de comunicación

Para finalizar, uno de los principios cardinales en la educación: el diálogo. Nada más fructuoso que una relación de confianza entre padres e hijos, que goce de líneas abiertas de comunicación, de forma que cuando algo ocurra, los hijos tengan pleno acceso a sus padres.

Cuando los niños callan, puede deberse a la falta de confianza que hay en la relación con sus padres o al temor de recibir reproches, en lugar de amor y comprensión.
fuente: lafamilia.info