Adolescentes y padres modernos

 

El tema educativo está siempre de plena actualidad en esta sociedad que nos ha tocado vivir. Ahora tratan de vendernos la posibilidad  de establecer la obligatoriedad de  la enseñanza hasta los dieciocho años como uno de los remedios para acabar con la sangría que supone el enorme fracaso escolar que padecemos. Para ello, como en tantas ocasiones, seguramente no se van a escuchar las opiniones de esos adolescentes-jóvenes que se van a ver involucrados en  esta nueva normativa, si por fin llega a aplicarse. Pero empecemos por el principio.

El periodo adolescente se suele considerar desde los doce a los dieciocho años. Eso teóricamente, porque dicho periodo cada vez se abre más y ya nos encontramos con “adolescentes” cercanos a la treintena. La adolescencia es un periodo inventado por razones educativas. En siglos pasados, la niñez se terminaba muy pronto con la incorporación de los niños al trabajo. Esto era injusto porque impedía que estos niños recibieran la educación adecuada. Pero de ahí hemos pasado a la situación actual donde el adolescente disfruta de un estado de autonomía prematuro, ajeno a su finalidad educativa, que no nos atrevemos a tocar. Primamos los derechos sobre las obligaciones y estamos dejando vivir a nuestros adolescentes en un vacío de referencias. Era injusto ponerles a trabajar a tan corta edad, pero es un disparate de igual tamaño librarles de toda responsabilidad como sucede en la actualidad. Los estamos educando mal.

Qué cosas no sirven

No sabemos cómo recuperar la autoridad, les estamos contagiando nuestro desdén por todo lo ético, les estamos llevando al consumismo más feroz y creo que no estamos dándoles la educación moral adecuada. Hablemos claro. Detrás de la manoseada expresión “educación en valores” hay todo un mundo de intereses. Hay una generación de padres, a los que podríamos llamar modernos, porque ellos mismos así se consideran, que tienen muy buenas intenciones, pero a los que le falta una cierta formación pedagógica. Pero una formación pedagógica en cosas tan sencillas como son el saber qué cosas no sirven con los hijos adolescentes. Por ejemplo estas:

1. CREERSE TODO LO QUE DICEN. Suelen decir cosas como “sois los peores padres”. A expresiones de ese tipo hay que darles el valor justo y entender que son fruto del enfado. Sin embargo los padres se sienten mal y culpables, es decir, caen en su trampa.

2. ACTUAR EN ESPEJO. Cuando el adolescente se enfada, los padres también. A ellos les pasa el enfado rápidamente y en diez minutos están tan tranquilos hablando con sus amigos. Mientras tanto a los padres les cuesta mucho salir de esa situación.

3. TENDENCIA A SERMONEAR. El adolescente escucha las tres primeras palabras… y luego desconecta. Es un error echar sermones o dar largas explicaciones.

4. SUPERVISAR CON PRESIÓN. Estar encima de ellos constantemente no es la estrategia adecuada. La presión paterna abruma.

5. MOSTRARSE DÉBIL. No se trata de hacer un acopio de fuerza, pero mostrar debilidad puede favorecer su tendencia a manipular y conseguir lo que quiere.

6. ATACAR SUS IDEAS. Es lo peor que se puede hacer porque se afianzan en su enfado y se reafirman en sus pensamientos.

En definitiva, que educar a nuestros adolescentes no es tarea fácil y nunca lo ha sido. Pero debemos dejar el pesimismo para otros tiempos y poner manos a la obra, eso sí, con base y fundamento. Si nos dejamos llevar por la corriente de la sociedad actual estamos llamados al fracaso más absoluto. Educar exige una larga y valiente paciencia y es cosa de todos, incluidos los propios jóvenes. Hay una buena parte de ellos con una espléndida formación, pero debemos aspirar a que esa buena formación les llegue a la totalidad de nuestros adolescentes y jóvenes. Ánimo pues para todos, incluidos los padres modernos.

Antonio Béjar
Maestro. Licenciado en Ciencias de la Educación

Educación diferenciada

 

Cada día nos desayunamos con titulares como éstos: ”España aún “suspende” en Educación Secundaria dentro de la OCDE” o “España no rompe la barrera del fracaso escolar y sigue en el furgón de cola de la OCDE”. Nos hemos acostumbrado a estos informes negativos y hemos terminado por verlos como algo natural. No debería ser así. Es preocupante conocer datos que nos dicen que el fracaso escolar en nuestro país se mantiene en los últimos lugares de los países desarrollados -ocupamos el puesto 26 de 30 países- sólo superado por México y Turquía.

Recobra actualidad

Con este panorama vuelve a la actualidad el tema de la Educación Diferenciada, es decir, la escolarización en distintas aulas o centros para niños y niñas.

La retirada de subvenciones a centros que ya imparten este tipo de enseñanza en dos comunidades autónomas ha traído a la actualidad el tema una vez más.

Llegados a este punto muchos nos preguntamos qué hacer para mejorar estos datos y la educación en general en nuestro país. Pues bien, una propuesta, por cierto muy novedosa y atrevida para los tiempos que estamos viviendo, nos la ofrece la profesora universitaria María Calvo con una campaña en pro de la EDUCACIÓN DIFERENCIADA entre chicos y chicas, opción que ya triunfa en colegios públicos de los países avanzados. Para ello ha publicado un libro titulado “Diferentes pero iguales. Cerebro, hormonas y aprendizaje”.

Estudios científicos muy profundos de organismos independientes y de expertos en Pedagogía, como es el caso de Nicole Mosconi, de la Universidad de París, ponen de manifiesto que “no respetar el ritmo de aprendizaje y cognoscitivo de niños y niñas crea una frustración que puede traducirse en actos de violencia contra las niñas, provocando reacciones machistas”. Es una de las afirmaciones de la citada autora en su libro.

Es admitido que hombres y mujeres somos iguales en derechos y deberes y también en inteligencia -de ello hay un estudio muy completo de la Universidad de Yale-; también somos iguales en cuanto a las metas que podemos alcanzar, pero las formas de llegar a ellas son muy diferentes por nuestra forma de actuar, de vivir. La sensibilidad y la sexualidad son igualmente diferentes.

No volver atrás

Podría parecer que se está pretendiendo una vuelta a la educación diferenciada de hace cuarenta o cincuenta años. Nada más lejos de la realidad. Los descubrimientos científicos de los últimos diez años nos han demostrado que en educación infantil y primaria las niñas van por delante de los niños en el ritmo de aprendizaje y en habilidades lingüísticas. Maduran antes y de ello somos testigos tanto profesores como padres. No tener en cuenta estas diferencias puede perjudicar a los varones. De hecho el fracaso que tenemos en España es mayoritariamente masculino.

Si pensamos en la adolescencia, en una escuela diferenciada están más tranquilos ya que estar delante del sexo opuesto durante el horario lectivo perturba la concentración. Y otro motivo igualmente importante para optar por la educación diferenciada sería el de la libertad de los padres de poder elegir un modelo educativo que ahora mismo en España no se da en centros públicos, algo posible en países de nuestro entorno como son Alemania, Francia Suecia y, en otros, como Australia y EE.UU. En estos países la posibilidad de una escuela diferenciada se ha implantado al comprobar que los chicos/as cuando están separados escolarmente, su respuesta académica es fabulosa.

Sepamos también que hay centros con Educación Diferenciada solamente en determinadas materias. En Australia, donde hay ya más centros públicos separados que mixtos, los hay donde chicos y chicas están en el mismo centro pero en distintos pisos, o bien separados solamente en determinadas materias. En Alemania dan clases especiales de Matemáticas en Secundaria a las chicas y a los niños en Primaria le dan clases específicas de lectura y escritura. En definitiva se trata de personificar la educación

Éstas son algunas de las ideas que María Calvo expone en el libro citado. Cuando se le pregunta si los defensores de esta tendencia hablan de alcanzar la modernidad, lo cual parece ir en contra de los vientos que corren en estos momentos en el revuelto mundo de la educación en España, María Calvo responde: “cuando hablamos de modernidad tratamos de transmitir todo lo último de grandes neurólogos como por ejemplo el Dr. Hugo Liaño, jefe de Neurociencia de la Clínica Puerta de Hierro de Madrid, que demuestran gracias a las últimas tecnologías, que el cerebro masculino y el femenino funcionan de forma distinta”.

Estamos ante algo realmente novedoso. Basado en estudios científicos. Realizado por expertos. Nada que ver con “las ocurrencias” de políticos y falsos pedagogos. No olvidemos que si formamos parte de una “aldea global” como parece ser, no podemos permanecer al margen de actuaciones y teorías que en otros lugares están funcionando.

Mientras tanto, nosotros aquí, seguimos aplicando métodos rechazados en otros países por sus malos resultados. Un ejemplo: “no es necesario que en las aulas haya autoridad, algo propio de los años sesenta.”

Es posible que en la Educación Diferenciada tengamos parte de la solución al grave problema del fracaso escolar. No será seguramente la panacea para acabar con esta situación, pero posiblemente con ella se atenuarían las cifras. En cualquier caso es otra opción para los padres que así  lo deseen. No olvidemos nunca que los padres somos los principales responsables de la educación de nuestros hijos. Ojalá no tengamos que esperar a la próxima generación para comprobarlo.

Antonio Béjar
Maestro. Licenciado en C.C de la Educación