EDUCAR EN EL ESFUERZO

Cristina López Maté
Diplomada en Educación Primaria, Educación Musical y Educación Infantil.
10 años dedicados a la docencia como profesora de Educación Primaria y Musical.
Actualmente es profesora de Euskera en el primer ciclo de Pimaria en el Colegio Ayalde Ikastetxea.

Entre los 7 y los 12 años es el momento adecuado para crear en los niños/as la capacidad de esfuerzo.

“Es que no me apetece…, es que no tengo ganas…”. Si ésta fuera la razón para hacer las cosas los hijos ¿estudiarían alguna vez?, ¿se harían la cama? Y cuando crezcan, ¿sabrán enfrentarse a las dificultades de la vida? Para no hacer niños blandos es necesario enseñarles el valor del esfuerzo, la necesidad de tener fuerza de voluntad…

Para tener fuerza de voluntad han de esforzarse, diaria y continuamente, en esa multitud de pequeños detalles que a veces no damos importancia. Los hijos han de ser capaces de valerse por sí mismos porque han de ser ellos y no sus padres, quienes tendrán que superar las dificultades futuras.

Solo hay que pensar en la típica imagen bastante frecuente entre los adolescentes y jóvenes de hoy: chicos y chicas blandos con una personalidad débil, caprichosa e incostante, incapaces de ponerse metas concretas y cumplirlas. Al no haber luchado ni haberse esforzado a menudo en cosas pequeñas, tienen el peligro de convertirse en no aptos para cualquier tarea seria y ardua en el futuro y vencerse ante las dificultades.

En ocasiones se puede caer en la tentación de creer que una parte importante de la labor de los padres consiste en evitar las dificultades a los hijos. Sin embargo, la mejor herencia para ellos consiste en dotarles de la capacidad de valerse por sí mismos en cualquier circunstancia, incluso en las dificultades.

Por lo que puede ser contraproducente para los niños:
– Que le proporcionemos una vida fácil y cómoda.
– Que les demos todo hecho
– Que les tratemos siempre como a niños…

Fomentar la fuerza de voluntad

Para fomentar en los niños la fuerza de voluntad, se puede comenzar teniendo en cuenta una serie de criterios generales para vivir el esfuerzo en el hogar:

– El ejemplo por parte de los adultos tiene una gran importancia, especialmente el de los padres.
– Es necesario que los niños entiendan porque tienen que sacrificarse,

renunciar a lo más cómodo. Es el modo de que quieran hacerlo por ellos

mismos y no únicamente cuando lo decidan sus padres o profesores.

*Ej: Si atiendes en clase aprenderás mucho.
Si haces los deberes dentro del tiempo marcado para ello luego
tendrás tiempo para poder jugar un rato.

– A esta edad hace falta cierta exigencia por parte de los padres, exigencia combinada con cariño y comprensión Con los años esta exigencia se transformará en autoexigencia. Es un error, a veces involuntario, evitar el esfuerzo de los hijos, haciendo por ellos un trabajo que puede contribuir a su formación.

* Ej: Ayudarles a vestirse, hacerles la cama, ponerles sólo la comida que
les gusta…

– Hay que plantear metas a corto plazo, concretas, diarias, que los padres puedan controlar fácilmente, y los niños acaben lo que comienzan.

* Ej: Ponerse a hacer los deberes a una hora fija, dejar la ropa doblada
por la noche…

– Las tareas que se propongan a los hijos han de suponer cierto esfuerzo,

adaptado a las posibilidades de cada uno. Que los niños se ganen lo que

quieren conseguir.

*Ej: Poner o recoger la mesa, ayudar a su hermano pequeño, hacer la
cama…

– Las tareas tendrán una dificultad graduada y progresiva, según vayan madurando. Conseguir metas difíciles por sí mismos, gracias al propio esfuerzo, les hace sentirse útiles, contentos y seguros.

– No tienen que tener miedo a los riesgos, o al fracaso, porque muchas veces el fracaso será más eficaz que el éxito, en la búsqueda de una voluntad fuerte (de los errores también se aprende).

– Reconocerles y valorarles positivamente cuando se han vencido en algo que les costaba esfuerzo.

*Ej: Le recompensamos con una sonrisa cuando a la hora de comer ha
hecho el esfuerzo de comer lo que no le gusta.
Le reconocemos y felicitamos por dejar sus cosas recogidas antes de ir

a la cama.

– Fomentar especialmente la satisfacción interna, la satisfacción de la obra

bien hecha. Aunque cuando son pequeños también les ayudan otros

motivos:

● Satisfacer a los padres o profesores.
● Vencerse a sí mismos.
● Que los demás tengan buena imagen de ellos.
Resulta peligroso fomentar la motivación externa mediante regalos

materiales, porque se puede conseguir el efecto contrario, cuando el niño

obtiene lo que quiere deja de realizar el esfuerzo porque ya no le interesa,

e internamente no esta motivado.

– El esfuerzo tiene que ser prolongado.

*Ej: Es mejor que ponga todos los días la mesa todos los días a que un solo
ía este toda la mañana ayudando en la cocina.

– Por último, importa más el esfuerzo del niño, en vez del nivel objetivo

alcanzado.

Un hijo fuerte será capaz de realizar esfuerzos sin quejarse. Por ejemplo:
– Levantarse a su hora
– Hacer los deberes en el tiempo previsto
– Cumplir sus compromisos aunque no tenga ganas
– Soportar un pequeño malestar sin quejarse.

Disciplina

Un buen medio para fortalecer la voluntad consiste en seguir una disciplina y una exigencia.

· Ej: Ateniéndose a unas normas de convivencia en casa, en el colegio…

Por eso son importantes los juegos o los deportes, porque en ambos casos se tienen que respetar unas normas o unas reglas preestablecidas que les crean hábitos de disciplina.

Al hacer vivir esta disciplina hay que tener en cuenta el modo de ser, la edad y las posibilidades de cada niño, respetando su personalidad y sabiendo conjugar la exigencia y la firmeza, con el cariño y la comprensión.

Obediencia

Es importantísimo que los niños lleguen a comprender el valor de la obediencia. Haciendo caso a los padres y profesores, los niños actúan con un objetivo concreto y preciso en vez de seguir sus ganas o apetencias. Pero para que haya obediencia ha de existir autoridad efectiva de los padres: no hay que tener miedo a exigir.

– Contar con un horario les ayudara a desarrollar su capacidad de autoexigencia. Dentro del horario tiene una particular importancia la puntualidad al levantarse.

Si desde pequeños se acostumbran a hacer en cada momento lo que deben y no lo que le apetece, se habrá avanzado decididamente hacia una voluntad fuerte.

Renuncias y sacrificios

El dominio de sí mismo es otra buena forma de fortalecer la voluntad.

El autodominio consiste en controlar los impulsos espontaneos que no vengan a cuenta. Por ejemplo:
– Vencer el mal humor.
– Renunciar a la curiosidad en cosa que no les incumben.
– Saber acabar lo que han empezado.
– Dominar la impaciencia

El vencimiento habitual en estas pequeñas cosas, irá creando hábitos de autodominio, de renuncia.

A veces convendrá renunciar a cosas buenas para fortalecer esa fuerza de voluntad: Por ejemplo:
– Ceder el asiento a una persona mayor
– Dejar la golosina para el hermano pequeño.

Otras veces se puede intentar crear las ocasiones, por ejemplo:
– Preparar una excursión con la familia en la que se ande mucho
– Cocinar con intención un plato que no sea especialmente del agrado de nuestros hijos…

Trabajo bien hecho

No hay medio más efectivo para desarrollar la fuerza de voluntad que el trabajo; pero el trabajo bien hecho.

Por ello, hay que enseñarles a realizar su actividades con perfección, ya se trate de los deberes o de los encargos que tienen en casa o en el colegio para ser útiles. Que terminen bien las cosas y no se acostumbren a ser chapuceros o a dejar sus tareas a medio hacer

La obra bien hecha, el trabajo bien acabado, es un fundamento seguro para educar una voluntad fuerte.

Pautas a seguir para educar en el esfuerzo:

1) Es bueno establecer junto al niño un horario, con el suficiente tiempo libre

para que no sea ni agobiante ni fácil. Así siempre sabrá lo que tiene que

hacer y lo que no.
2) Al comenzar algo, hay que preguntarle si cree que va a terminarlo, porque si lo empieza se le exigirá que lo acabe.
3) En sus deberes del colegio y en sus encargos se le debe exigir la mayor perfección, de acuerdo a su madurez, que sea capaz de alcanzar.
4) A veces, es bueno provocar situaciones algo molestas por su incomodidad: caminatas largas, comida que no le gusta, recados molestos, madrugones…
5) Dejar pasar tiempo entre una petición que haga y su cumplimiento ayudará a fortalecer su voluntad. Si se lo gana, aún mejor.
6) Antes de hacerle nada, hay que probar a que lo haga el por sí mismo. A pesar de que los padres les cueste la mitad de tiempo.
7) Es necesario exigirle autodominio en sus impulsos espontáneos, en su mal humor y en su impaciencia.
8) No hay que permitirle quejarse de los esfuerzos y las contrariedades. Y que tampoco oiga nunca comentarios de autocompasión hacia él.
9) Es necesario una exigencia, conjugada con el cariño y la comprensión.
10) Se les debe acostumbrar a ir asumiendo responsabilidad en sus acciones y decisiones.

¿Quieres ser una persona fuerte?
– Niégate a lo fácil, desconfía de cuanto se te ofrece sin esfuerzo.
– Exígete una mayor perfección cada día en lo que haces: en tus apuntes, en tus deberes…
– Lucha cada día contra los defectos que tienes y que los conoces muy bien.
– No te dejes vencer por el desánimo y vuelve a insistir todas la veces que sean necesarias.
– Entiende el valor positivo de los sacrificios. Por ejemplo, comer algo que no te gusta pero que es bueno para tu salud.
– Cuida los detalles pequeños: por ejemplo, si importa usar jabón al lavarse las manos.
– Piensa dos veces las cosas antes de hacerlas, y afronta con serenidad los acontecimientos.
– No dejes que te domine la pereza, ten siempre algo que hacer.
– Imponte un horario para las actividades, como modo permanente de exigirte.
– Cumple todos los compromisos, no reveles los secretos que te confían y acaba lo que empiezas.
– Asume la responsabilidad de lo que haces.
– Mantén el buen humor cuando las cosas no han salido como deseabas.
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Fuente: sontushijos.org

Educacion de la voluntad ¿Cuando y cómo educarla?

Para saber la importancia que tiene la educación de la voluntad, tendremos que partir del concepto de educación.

¿Qué es educar?

Educar cobija en su seno distintos significados. Educar es convertir a alguien en persona libre e independiente. Cautivar con argumentos positivos.

Educar es entusiasmar con los valores. Ayudar a nuestros hijos a que se desarrollen física, psíquica y espiritualmente.

Por eso alberga en su interior dos vertientes: comunicar conocimientos y promover actitudes. Información y Formación.

Educar no es enseñar matemáticas, ni gramática ni historia… sino preparar a cada uno de nuestros hijos para vivir su historia personal de la mejor manera posible.

Educar es despertar curiosidades, provocar sorpresas, enseñar a pensar y a resolver conflictos. (Enrique Rojas).

En resumen: “Enseñarles a gestionar su propia vida con Éxito.”

Para conseguir esto, la educación debe ser integral, es decir que tiene que comprender la educación de la inteligencia, la educación de los sentimientos y la educación de la voluntad. Pero es ésta última la que se encuentra en la base de las otras dos.

¿Qué es la voluntad?

Educar la voluntad es la educación de las educaciones.

Se puede definir como la capacidad para hacer algo anticipando las consecuencias. Ponerse en movimiento para conseguir una meta pero aplazando la recompensa .Es tesón, empeño decidido, perseverancia que se crece ante las dificultades, energía y firmeza para no darse por vencido.

La voluntad es la piedra angular del éxito en la vida y uno de los más excelentes rasgos de la personalidad

¿Cuándo empezar a educar la voluntad?

Desde que nacen, porque hay un binomio formado por el orden y la constancia, que están en la base de la educación de la voluntad.

El período sensitivo del orden se da entre los 0-3 años, que nos indica que es el mejor momento para trabajarlo. Empezaremos por el orden en los hábitos básicos: Higiene, alimentación y sueño. Seguiremos con el orden material para ir avanzando hacia un orden en el tipo de vida hasta llegar a tener una jerarquía de valores.

Poco a poco y según vayan avanzando en edad se irán dando los diferentes períodos sensitivos de otras virtudes como la obediencia, la generosidad, la fortaleza… y deberemos ir aprovechando para educarles en esas virtudes, ya que una persona con voluntad es una persona con virtudes.

¿Cómo podemos educar a nuestros hijos la voluntad?

1.-UNIDAD ENTRE PADRE Y MADRE: PROYECTO EDUCATIVO

Para que se de esta unidad debemos tener los objetivos claros ¿Cómo queremos que sea nuestro hijo?¿Que virtudes queremos educarle? ¿Cómo lo vamos a hacer,¿Qué dificultades nos podemos encontrar?¿ Con qué ayudas podemos contar? TENER UN PROYECTO EDUCATIVO. Que se irá enriqueciendo y modificando según vaya creciendo nuestro hijo.

Si funcionáis así evitaréis llevaros la contraria, y aunque haya diferencias, delante de los hijos los dos están de acuerdo, jamás se llevan la contraria.

Si el niño nota nuestra discrepancia, deja de obedecer e incluso convierte a uno de los dos en su propio cómplice y acaba gobernando a los dos.

Cada hijo es distinto y requiere una educación individualizada. Podemos y debemos tener un proyecto de familia, pero debemos adaptarlo a las características de cada hijo. Si lo tomas como un trabaja artesanal TRIUNFARÁS

2.-SINTONÍA ENTRE FAMILIA Y COLEGIO

Es muy importante mantener la coherencia en planteamientos y actuaciones.

La educación debe seguir siempre una misma línea.

El Colegio, es un colaborador y como tal debe estar en sintonía con nuestros `planteamientos educativos.

La falta de coherencia crea en los niños inseguridad.

3.- NORMAS SI, ORDENES LAS IMPRESCINDIBLES

No debemos dar demasiadas órdenes y éstas deben ser justificadas. No vale un “porque lo digo yo”

Las normas sin embargo, son como un mapa que les guía en el camino. Nuestros hijos necesitan las normas para saber cómo tienen que comportarse y qué se espera de ellos.

Las normas deben ser: claras, concisas y breves debemos asegurarnos que cuando se las damos estén tranquilos y que nos han entendido lo que tienen que hacer.

Tener autoridad no es dar muchas órdenes. La autoridad es una mezcla de prestigio y persuasión

4.-LOS NIÑOS SON UN REFLEJO DE LOS MAYORES: EL EJEMPLO

“La educación entra por los ojos, los oídos son un mero acompañamiento”.

Lo que realmente se trasmite a los hijos es la actitud ante la vida y el ejemplo. Un ejemplo que sea un esfuerzo por mejorar.

Hay que enseñarles a hacer lo que les pedimos, no vale con mandar, hay que acompañar.

Debemos invertir tiempo en enseñar para no perder tiempo en corregir.

5.-EDUCACIÓN POSITIVA: CUIDA SU AUTOESTIMA

La autoestima implica saber y percibir que uno mismo tiene habilidades y cualidades positivas con las que conseguir objetivos y que además te sientes querido y aceptado en tu propia familia

Si los padres nos sentimos orgullosos del trabajo bien hecho de nuestros hijos, estaremos motivándole para que vuelva a repetirlo.

Para desarrollar la autoestima y la seguridad no basta con dar mensajes positivos hay que basarlos en éxitos conseguidos.

6.-TIEMPO DE CALIDAD: CUANDO ESTÉS CON TUS HIJOS CÉNTRATE

Los niños necesitan que pasemos tiempo con ellos, compartir juegos y charlas y sobre todo que se les escuche.

Muchas veces hemos estado con ellos toda una tarde pero sólo físicamente porque la cabeza estaba en otro sitio.

Los niños son muy sensibles al grado de atención que reciben.

Lo importante no son la cantidad de horas que pases con ellos sino la calidad.

Por último, debemos tener en cuenta que:

EXIGENCIA+CARIÑO+TIEMPO
=
ÉXITO EN LA EDUCACIÓN

Exigencia que quiere decir hacer cumplir las normas y pedir a cada hijo dar el máximo dentro de sus capacidades. Cariño que no es consentir sino tener en cuenta que la base de una buena educación se encuentra en el amor entre los padres, y el que éstos profesan a sus hijos. Tiempo para enseñar para jugar y para disfrutar.

La mayor alegría que pueden tener unos padres es ver que sus hijos están “gestionando con éxito su vida”

Ana Camiruaga
Fuente:www.sontushijos.org

LA SUPERACIÓN PERSONAL

Todo en mi mundo era extraño, gris y oscuro, sin rumbo y sin sentido.

Pero ocurrió que en una ocasión en que necesitaba ayuda urgente, escuche a mi hermana hablar sobre ser tú mismo y vivir la vida como tú la sientes, aceptándote tal cual eres y diciéndote que tú eres el causante de sentirte feliz o no.

El tema me empezó a interesar, y según lo iba contando ella, me parecía cada vez más fascinante, sobre todo cuando ella decía eso de “ser tú”, que en aquel momento me parecía imposible de conseguir y mucho menos de intentarlo, pero ella me decía que lo leyera que era muy interesante y que luego hablaríamos sobre ello.

Cuando me trajo el libro a casa tenía la sensación de que era como esos regalos que te dan por sorpresa y estás ansiosa por abrirlo a ver qué encuentras…

Me senté en el sofá, con mucha delicadeza como si llevase a un bebe en brazos, y a la vez parecía que estaba haciendo algo secreto, que estaba a punto de rebelarme una formula para acabar con todo.

La primera hoja que leí fue brutal, estaba escrito con una sinceridad a la que no estaba acostumbrada y cerré de golpe el libro enfadada.

Me hablaba de todo lo que me había dicho mi hermana, pero aun así esperaba que fuese un poquito más suave y justo la primera hoja que leí decía:

“ tú eres el causante de todo lo que pasa en tu vida”

Era como un insulto hacia mí misma, palabras duras y terribles en aquel momento de mi vida, donde nada parecía tener sentido, y que alguien te dijera eso, aunque fuese en un libro, me pareció de todo, menos algo bueno para mí.

Mi hermana me había recomendado aquel libro, con la mejor intención, y parecía que era la respuesta que yo necesitaba, pero la primera impresión fue como un puñetazo en toda la cara y mis ojos ante el asombro parecieron crecer de golpe, como espantados de ver a un monstruo.

Después de un rato de enfado con aquel libro, que solté de golpe y el cual me observaba en la mesa pidiéndome que lo volviera a leer, respiré hondo y me atreví a cogerlo de nuevo.

Algo en mi interior, a pesar de la impresión que me llevé, me decía que lo leyera sin miedo y decidí adentrarme en aquello que parecía una jungla, lo sentía como una aventura en la selva tropical, donde te puedes encontrar cualquier cosa, y decidí adentrarme despacito ¡por si acaso!

Desde entonces hasta hoy, devoro todo lo que cae en mis manos sobre la superación personal, y ni que decir tiene que aquella primera vez en que volví a leer aquel libro no paraba de llorar, era como una tormenta que arrasaba con lo que había a su paso, y en aquel momento había mucho que limpiar.

Aquella sinceridad, a la que no estaba acostumbrada, me rompió de golpe por dentro, llamar a las cosas por su nombre, quitándote del papel de victima y haciéndote responsable de tu vida, no era algo muy común de encontrar, y desde luego el proceso de limpieza se preveía largo y lento, y muy lento en ocasiones, ya que el barro de las tormentas de mi vida, cubrieron demasiado la verdad en mí, y había que escarbar mucho para encontrar el agua pura, y ver el paraíso que se escondía detrás, donde sí entraba el sol.

Recuerdo que en aquellos momentos de mi vida, daba largos paseos para relajar mi cuerpo y mi mente, que por momentos parecía que iban a explotar, y al ver edificios en construcción me paraba a mirarlos y observaba la difícil y dura labor que conlleva levantar un edificio, y todos los pormenores que hay que tener en cuenta para que todo este dispuesto y en perfectas condiciones para ser habitados. Así me sentía yo, comenzando la construcción de mi vida, eso sí en esta ocasión intentaba que estuviera edificado en una base firme y sólida, a prueba de duras tormentas, para evitar que fuese como la casita de los tres cerditos, que el lobo con su soplido enfurecido logró derribar, como hizo en mi vida en muchas ocasiones…

Desde entonces, el tema de la superación personal, me parece algo imprescindible en nuestra vida, y muy necesario, tanto es así que a medida que te adentras en este tema, te das cuenta de que toda tu vida depende de ello, tu camino, tus creencias, los triunfos, los éxitos, las relaciones personales, en una palabra la felicidad que todos buscamos en todo lo que hacemos en nuestra vida, depende muy mucho de cómo entiendas la vida, y la visión que tengas de ella.

Si tu visión es optimista, comprensiva, si intentas sacar algo positivo de todo lo que vivas, si buscas en cada experiencia alguna enseñanza que te regala la vida, es seguro que aunque pases por momentos bajos, siempre tu vida será ascendente, siempre caminarás hacia la cima de la montaña, y cada vez descubrirás cosas nuevas de las diferentes montañas de nuestra vida.

Si por el contrario, ves la vida como un castigo, donde todo te parece malo e incluso absurdo, sin sentido y sin razón, es seguro que tu vida no será muy feliz, porque esa es la visión que tienes y es lo que tú ves, no la realidad que te rodea.

Es como si la persona optimista, siempre tuviera los cristales de su ventana limpios para ver lo que ocurre en realidad fuera, y en cambio la persona negativa tuviese por el contrario, los cristales de su ventana sucios y piensa que lo que ve a través de ella distorsionada por la suciedad es la realidad, todo sucio y turbio.
Como me dijo alguien una vez, no me creas, ponlo en práctica y ya me contarás.

El camino de la superación, es un camino de continuidad por toda nuestra vida, es la senda que te ayuda a llegar donde quieres llegar y te da los medios para conseguirlo.

Qué diferente sería nuestra vida si en los colegios desde nuestros comienzos, incluyeran una asignatura que se llamara “aprender a vivir”, y donde no solo nos enseñaran la teoría, sino también la práctica, ya que algunos no tienen la posibilidad de aprender valores en su núcleo familiar, e incluso esa asignatura les ayudaría a comprender a sus padres, y evitarían años más tardes trastornos psicológicos que en ocasiones les cuesta mucho superar.

Con ejercicios de valoración, para descubrir cómo se ve cada uno a sí mismo, como ven a sus familias, qué les falta para ser felices, cómo ven a sus compañeros, qué admiras de la gente que te rodea, qué te gustaría ser en la vida, y por qué, cuáles son tus creencias, qué piensas de la vida, qué te mueve en los momentos difíciles, qué te hace feliz, etc.

Hacer incluso visitas guiadas, para visitar los ancianitos, a los niños que están en hospitales y en escuelas de primaria, visitas a los enfermos en los hospitales, descubriendo así los diferentes procesos por los que pasa el ser humano, y dándole una valoración mas profunda, que vaya mas allá de las marcas de ropa, o de toda esa publicidad que nos hace dependientes de una forma de vida que no necesitamos y que nos convierte en personas superficiales, que dejan pasar las cosas importantes delante de sus ojos, simplemente porque alguien nos dice que vivir de una forma determinada es ser moderno, y que hay que vivir con los tiempos.

Esta valoración de la vida en profundidad, nos haría más humanos, más sinceros, más abiertos, más creativos, en una palabra más vivos.

Y es evidente que esa valoración, es la que nos llega al alma, la valoración del amor, la que nos acerca a todos, la que nos ayuda a vernos iguales, a sentir que podemos aportar mucho a la vida del otro, y el otro aportar mucho a nuestra vida, con lo cual nos ayudaría a tener los pies en la tierra y la mente en el cielo, en definitiva a ir adquiriendo el sentido común que todos necesitamos para andar por la vida

No cabe duda que todo ello ayudaría a nuestros hijos a caminar por la vida con otra escala de valores, a hacerles fuertes y más felices, y seguro que tendríamos profesionales más capacitados y mejor preparados para ayudar y ayudarse a si mismos.

Seguro que el fracaso escolar no existiría, porque cada niña/o, encontraría la motivación adecuada a su vida, y algo mucho más importante, encontraría la valoración personal que algunos no encuentran en sus hogares.
El tema de la superación personal, ¡es apasionante! es una aventura a un mundo desconocido, que eres tú mismo, es un camino que siempre te da sorpresas, y todas ellas sorprendentes, es un camino alegre e incluso divertido, porque aprendes a verte con humor, sin demasiada seriedad, a reírte de tus historias, dándole simplemente el valor justo, y que a su vez todo ello te libere de viejas ataduras.

Es un camino de felicidad, porque cuando te liberas de todo lo que te ata, te da miedo o te impide vivir, vas mar abierto por la senda que te marca la luz, con seguridad y sin miedo.

En este punto, surge la pregunta del millón, al menos a mi me surgió,:

¿Significa que el camino de la superación te impide vivir situaciones o problemas y siempre vas a vivir feliz?

Es evidente que no; no se trata de una fórmula mágica que te hace inmune a todos los problemas, como si de una coraza se tratara, porque eso significaría que dejarías de aprender y te estancarías, y dejarías de ser libre para estar preso de ti.

El aprender a conocerte, a valorarte y aceptarte tal como eres, y aceptar a los demás tal cual son y a las circunstancias que te rodean, significa que te enseña a ver cada situación desde una óptica positiva, que te enseña a buscar soluciones y no a hundirte en la búsqueda, a mirar con optimismo a pesar de lo que suceda fuera, porque crees en ti y aprendes a creer en lo que haces, aunque los resultados puedan tardar en llegar, en la paciencia está la virtud de vivir la vida con intensidad.

Por supuesto en ese camino de búsqueda interior, pasas por muchos momentos de desconcierto, de dudas, puede haber lágrimas, porque lo que estás haciendo es conocerte y eso conlleva todo lo que eres, a veces alegre, a veces un poco triste o desconcertado por lo que vives, y a veces solo hay silencios.

Nadie ha dicho que esto sea un camino perfecto, tal y como se entiende la perfección, es decir, todo siempre positivo, siempre alegre, siempre lleno de éxitos, tampoco significa lo contrario, simplemente es un camino donde hay de todo, porque ese todo es el que te ayuda a caminar y a valorar en su justa medida tanto los éxitos como los que no son éxitos.

Porque si lo miras desde el prisma del crecimiento personal, como ser humano adulto y consecuente con tu vida que eres, te darás cuenta que incluso en los momentos que llamamos malos, aprendemos muchísimo, por tanto se podría decir que también son éxitos.

Si vivimos la vida pasito a paso, será mucho mas divertido que querer saltarnos de golpe toda la escalera, porque al final terminas cayendo.

Alguien me dijo una vez “Atrévete a vivir algo diferente”, y aquella frase caló tan hondo en mi alma que aún no he parado, ¡ni pienso parar!, porque ya forma parte de mi vida, y lo tengo tan integrado como los poros de mi piel, aquella frase fue como la clave que abre una puerta de seguridad, y que estaba cerrada a cal y canto.

¡Afortunadamente, se abrió la puerta y desde entonces todo han sido grandes sorpresas, sobre todo el encontrarme a mi misma, detrás de aquella puerta!

(c)2009 Rosa Díaz Santiago
fuente:buzoncatolico.es

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