Los efectos positivos de la voz de mamá

Hablando de los beneficios de la voz de los padres en los hijos, hay algunos  pasajes bíblicos que nos hablan del efecto que puede causar la voz en los suyos […] El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. A él le abre el portero, y las ovejas oyen su voz. Y cuando saca fuera a todas las suyas, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. (Juan 10:2-4)
Bien, les dejo una interesante noticia que aborda uno de los efectos positivos de la voz de la madre en sus hijos:
Las madres que no puedan estar junto a su hijo o hija cuando estos se encuentran en una situación estresante deben llamarlos por teléfono.
Su voz tendrá el mismo efecto tranquilizante que un abrazo, según sugiere un estudio publicado en la revista Proceedings of the Royal Society del Reino Unido.
Un equipo de investigadores estadounidenses realizó el experimento con 60 niñas que fueron colocadas antes situaciones estresantes y monitorearon su actividad hormonal cuando eran abrazadas o recibían una llamada telefónica.
Escuchar la voz de sus madres produjo prácticamente la misma cantidad de la hormona oxitocina que las generadas cuando las niñas experimentaron algún tipo de contacto físico.
La oxitocina, bajo ciertas circunstancias, inhibe la liberación de hormona cortisol, común ante situaciones estresantes, y además parece estar involucrada en el reconocimiento y establecimiento de relaciones sociales.
Las niñas, con edades de entre siete y doce años, fueron presentadas con distintas tareas. Debían realizar un discurso improvisado, o resolver una serie de cálculos matemáticos en frente de un panel compuesto por desconocidos.
Durante estas experiencias, las niñas manifestaron un aumento de los latidos del corazón y los niveles de la hormona cortisol aumentaron.
MADRE EN LÍNEA
Para un grupo de niñas, su mamá estuvo con ellas inmediatamente después de cada prueba, para ofrecerles apoyo mediante el contacto físico con un abrazo o una mano tendida por encima del hombro.
Al segundo grupo, les pasaron una llamada telefónica de sus madres, mientras que al tercero, le mostraron el documental “La marcha de los pingüinos”, que es visto como emocionalmente neutral.
La hormona oxitocina, que se cree está asociada a la creación de lazos afectivos y que alivia los efectos de la hormona cortisol, aumentó considerablemente en los primeros dos grupos. Los niveles de oxitocina en el grupo que vio el documental se mantuvieron constantes.
“Hasta ahora se pensaba que la oxitocina, secretada en contextos de afectividad, usualmente requería del contacto físico”, expresó la doctora Leslie Seltzer de la Universidad de Wisconsin – Madison, quien lideró el estudio.
“Pero estos resultados dejan claro que la voz de una madre puede tener el mismo efecto que un abrazo, incluso si no está presente”, agregó.
Investigaciones previas realizadas en roedores sugerían que era necesario el contacto físico para que el organismo secretara oxitocina, en respuesta a situaciones estresantes, sin tener en cuenta el impacto humano del lenguaje, aclaran los investigadores.
Científicos sugieren que incluso el feto dentro del útero, al menos durante la última etapa del embarazo, es capaz de reconocer la voz de su progenitora.
Pero de ahí a que esto tenga algún impacto emocional a tan corta edad, aún no está claro.
Fuente: BBCMundo

Establecer diálogos

Para que haya un buen diálogo hay que saber escuchar y, como siempre, no podemos olvidar que hemos de hacer malabarismos para encontrar tiempo y entregarlo a nuestros hijos; es el bien más valioso que podemos ofrecerles.

¿Cómo lograr una buena comunicación? Una actitud idónea para que surja el encuentro deseado es olvidar que los padres tenemos toda la razón, ya que esto no es cierto, la mayoría de materias son opinables, y escuchando aprendemos y conocemos con profundidad a nuestros hijos, que no nos abrirán su corazón si somos dogmáticos, rígidos y poco flexibles. Ya se ve que, para que haya buena comunicación, es muy importante ir con la sencillez de quién quiere ayudar, nunca imponer.

Podemos caer en el defecto de pensar que ya sabemos lo que nos dirán. Saber ya la respuesta porqué creemos que nuestro hijo es de una determinada manera y no dar posibilidades a nuestro hijo o hija de expresarse sinceramente. Si no los dejamos explicarse del todo no les damos la oportunidad de mejorar, puesto que nos faltará la información completa y no sabremos que hacer para aconsejarle.

Enumeraremos algunas cualidades convenientes para llegar a establecer un buen diálogo, teniendo en cuenta que la primera de todas será responder a todas las preguntas que nos hagan.

1. No interrumpir y tener paciencia. Esto vale para todas las edades, desde el hijo o hija que casi no sabe hablar, pero nos quiere pedir algo, hasta el adolescente que nos quiere explicar un problema o una alegría y lo hace de una forma acalorada. Por ejemplo, nos están explicando una cosa y nosotros nos preocupamos más de la forma gramatical que están empleando que del contenido de lo que nos explica y de los sentimientos del hijo; mal haríamos sí corrigiéramos la gramática a media explicación porque quizás ”cortaríamos” la espontaneidad.

2. Cuidar el lenguaje no verbal. La mirada y el gesto ocupan un papel primordial. Mirar a los ojos de nuestro hijo y aprobar afirmativamente con el gesto para animar y demostrar que nos interesa lo que nos dice; con la mirada de los padres se puede demostrar interés y afecto y descubrir, en la de los hijos, todo su estado de ánimo. Mirada y gesto establecen la complicidad de la amistad y de la confianza mutua.

3. Saber preguntar. Conviene hacer una pregunta de manera positiva para asegurarnos de que nos enteramos y entendemos lo que nos dicen; también sirve preguntar para captar el nivel que tienen de entendimiento del tema que sea, y por lo tanto, adelantar informaciones sobre sexualidad, diversiones, adicciones a juegos, “chats”, Internet, etc. aprovechando los momentos de ocio y tranquilidad para tener estas conversaciones y dar información y criterios a seguir.

4. No mirar el reloj. Para los hijos es muy importante que demostremos un interés real por sus cosas; tenemos buenos momentos para comunicarnos sí los sabemos aprovechar aunque la experiencia nos diga, que el ”momento” del hijo quizás no coincide con el nuestro, pero la atención a las personas de nuestra familia es siempre nuestra primera y amable responsabilidad.

5. Vivir la discreción. Muchos hijos adolescentes se quejan de que los padres cuentan a los demás las cosas íntimas que les han confiado. Seguro que los padres no actuamos con mala intención al hacerlo, se puede hacer o para vanagloriarse o para quejarse pero se comprende que es un defecto que indica poca comprensión y respeto para los sentimientos de los hijos.

Para finalizar esta frase de André Frossard para nuestra reflexión: ”Miramos por la ventana el bullicio la calle y nos olvidamos de alguien que está a nuestro lado y necesita nuestra compañía”.

Victoria Cardona Romeu

Profesora y educadora familiar