Conciliar la vida laboral y familiar mejora la productividad.

La empresa llamada ‘hogar’

 

El hogar es toda una empresa donde se tienen que administrar diferentes fuentes de ingresos, gastos e imprevistos. Pero para hacerlo exitosamente, se necesita que los cónyuges establezcan de común acuerdo las reglas que regirán la economía de su hogar y le den la importancia que se merece para lograr el máximo rendimiento. 

Aunque no es una tarea fácil, manejar el hogar como una empresa  puede traer a la familia grandes satisfacciones. Si se es organizado con las finanzas y el ahorro, habrá más posibilidades de que los miembros de la familia se beneficien en áreas como recreación, educación, deporte, cultura y salud.

Sin embargo es necesario contar con las habilidades de ambos cónyuges y las de los hijos, quienes pueden aportar  excelentes ideas, para lograr éxito en los planes que se tracen. Al determinar quién de los cónyuges es el mejor para las finanzas y quién puede administrar el dinero con mayor eficiencia, se pueden distribuir las responsabilidades. Eso sí,  la buena comunicación y una total transparencia son vitales en el éxito de esa empresa llamada hogar.

Las áreas de atención

En el hogar no se trata de tener o no tener, de gastar o ahorrar. Los bienes materiales son sólo medios para ayudar al proceso de la perfección de la persona y en el tipo de convivencia de la familia que busca alcanzar la felicidad y el bien común.

El secreto está en saber administrar los bienes y el dinero. Por esto, como en toda empresa, el hogar tiene diferentes áreas a las que hay que prestarle atención. Estas son las principales:

 
  • Área  administrativa
  • Área financiera y legal
  • Área de salud e higiene
  • Área de educación
  • Área de planeación del tiempo libre
  • Área de relaciones públicas
  • Área de compras
  • Área de nutrición
  • Área de mantenimiento

En cada una de estas áreas debe haber planeación tanto en el presupuesto como en la ejecución. Por ello es importante hacer de la planeación un hábito familiar. Al tratarse de una pequeña empresa, debe haber apoyo incondicional en la estrechez, así como alegría y satisfacción al conseguir los logros soñados por ambos cónyuges para su familia.

En muchas ocasiones se ha visto cómo matrimonios aparentemente sólidos y armoniosos sufren dificultades, angustias y fricciones por no poner en claro sus objetivos económicos, y por carecer de una buena comunicación que les permita  manejar las cuentas claras.

Pautas para planeación

La regla de oro es  entradas = salidas. Por ello se debe saber cuáles son los ingresos de la familia y cuáles lo gastos.  

Lo segundo es establecer cuáles son los gastos fijos y cuáles los gastos variables. En los momentos de crisis, se deben reducir los gastos variables, y se evalúa que gastos fijos no son imprescindibles, hasta definir qué porcentaje del presupuesto está comprometido con los gastos fijos.

Estas son algunas pautas para tener en cuenta en la economía familiar:

  • El pago de la vivienda (alquiler o cuota) no debe exceder el 25% de los ingresos.
  • Si le queda dinero para ahorrar, es mejor que lo haga a principio de mes. Lo ideal es el 10% de su salario.
  • Al hacer mercado, siempre lleve lista y aténgase a ella.
  • La deuda es una herramienta que debe utilizarse de manera inteligente, pues de lo contrario puede salirse de sus manos.
  • Si puede, cancele mensualmente sus saldos por uso de tarjetas de crédito.

Si se debe pedir dinero prestado, averigüe todo lo relacionado con el préstamo, incluyendo tasas de interés, honorarios y multas por pago atrasado o pago por adelantado.

Fuente: lafamilia.info

Ver el futuro con optimismo

American Express acaba de lanzar su campaña dirigida a los pequeños negocios familiares, con el concepto “booming”, que se refiere a la innovación y optimismo necesarios para recuperarse de la crisis.

www.thefamilywatch.org

La libertad de conciliación de las mujeres

(Por Pilar Perez Rodriguez, Colaboradora de Mujer Nueva, 2007-01-18)

Raro es el día en que no aparece en los medios la conciliación de las mujeres como un bien para las empresas y para la humanidad entera. Hay que reconciliar, dicen, trabajo y familia, empresas y tiempos de ocio, vida familiar, personal y laboral, a hombres y mujeres….

¿Y no será que lo de “la conciliación obligatoria fuera del hogar”, como dogma de fe, es dificil para algunas y algunos de encajar?.

Hay muchas mujeres que concilian Familia y Hogar sin mayor problema que el de la discriminación que se les hace desde muchos frentes ( el frente económico entre otros). Incluso muchas de ellas son madres de varios hijos a los que no sólo engendran, sino que además educan día a día con su ejemplo y su presencia, con su acompañamiento continuo en sus diversas etapas de desarrollo.

Está muy bien que las empresas quieran madres, pero es mucho mejor que las madres puedan elegir donde realizarse con libertad. ¿Está mal que quieran dedicarse en plenitud, y dar lo mejor de si mismas a sus familias?. ¿O es lo mejor para los hijos y dependientes? ¿O es indiferente?.

Está muy bien que las empresas ayuden a la división del trabajo doméstico, incluso que se establezcan cuotas de repartos desde la empresa, pero creo que sería mejor que las protagonistas del asunto, las familias, se planifiquen como prefieran, que sean ellas las que decidan los mejores horarios y la mayor o menor implicación, supongo que pensando en el bien de los hijos, de los dependientes etc… porque esa es su mejor empresa.

Esto de imponer modelos de comportamiento únicos empieza a oler mal, sean personales o colectivos. Que cada familia se organice como quiera, y si hay madres profesionales que quieren dedicarse a su familia, que no tienen que reconciliarse con nadie ni con nada, ni quieren medias jornadas ni medias vidas…. pues supongo que tambien tienen sus derechos y me gustaría verlos reflejados al menos de vez en cuando. Mientras a estas mujeres se las siga ignorando, la conciliación es una verdadera imposición que no podemos aceptar.