Cómo prevenir una depresión postparto

Tener un hijo es uno de los acontecimientos más importantes en la vida de cualquier persona y también uno de los más estresantes. Para evitar situaciones límite, conviene prever con antelación las posibles situaciones y soluciones.

Tener un hijo es de los acontecimientos que más cambian la vida de una persona. Por eso es importante, en especial para los padres primerizos, saber con antelación lo que los aguarda. La falta de información previa se traduce a menudo en sentimientos de abandono, inseguridad, celos, incomprensión… en uno o ambos miembros de la pareja, explican los expertos.

Las madres, por ejemplo, se sienten a menudo exhaustas, pero, como están profundamente convencidas de que nadie lo hace mejor que ellas, siguen depositando toda la carga del cuidado del hijo a sus espaldas y no aceptan ayudas (de la pareja, la madre, la suegra, la amiga…) que podrían ser valiosísimas. Por su parte, los padres sienten que no hacen nada a derechas, que su aportación es ridícula y que realmente no tienen espacio en la vida del recién nacido.

Para evitar malentendidos y situaciones límite, los expertos sugieren estudiar en pareja las posibles situaciones y soluciones antes de que nazca el bebé y enfocar su llegada como una oportunidad para el acercamiento, en lugar de como una complicación. Si los padres ven la llegada del bebé como algo positivo para la relación y no como un obstáculo que puede separarlos, se minimizará la sensación de soledad y abandono que experimenta cada uno a menudo, señalan los especialistas.

Seguir estas pautas también puede ser de gran ayuda:

1 Lee textos que den pautas sobre cómo debe enfrentarse la pareja a la paternidad/maternidad.

2 Asiste con tu pareja a clases de educación prenatal.

3 Habla con otras madres y padres de los problemas de la crianza, intercambia información y consejos con ellos.

4 Piensa en las tareas cotidianas que te será imposible cambiar y en cómo llevarlas a cabo con el mínimo esfuerzo y estrés.

5 Reserva tiempo y espacio para tu pareja.

6 Recuerda que los límites te los pones tú y los antiguos estereotipos acerca de la maternidad.

Papá necesita el contacto

Veinte padres colocan junto a sus pechos desnudos a sus hijos recién nacidos. Otros veinte padres se quedan mirando cómo sus mujeres abrazan a sus bebés. Dos semanas después, todos esos padres acuden al Instituto Karolinska de Estocolmo para un experimento. Les preguntan qué sienten por sus hijos. La diferencia fue impresionante, de acuerdo con los autores del ensayo. Los que habían estrechado a los bebés decían cosas como: “Es el bebé más maravilloso del mundo”. Los que no lo habían hecho eran mucho más comedidos, con frases como: “Ojalá se críe sano”. Las explicaciones revelaban que el contacto físico con el hijo recién nacido genera un vínculo afectivo más intenso en el padre.

Cómo prevenir la depresión postparto

Los cambios hormonales, metabólicos, sanguíneos, inmunitarios… que se producen en el organismo de una mujer antes y después del parto son monumentales. Por si no fuera bastante, la falta de sueño, las nuevas responsabilidades… se suman para producir un gran desgaste mental y físico. Es comprensible que el postparto sea un periodo de sentimientos extremos: tristeza y felicidad; lloros y risas; ansiedad y apatía…

Aunque esas sensaciones son normales, se cobran un precio. El mejor remedio para enfrentarse a los cambios de la nueva situación es pensar en cuidarse:

• Durmiendo bien.

• Adoptando una dieta sana.

• Haciendo ejercicio de forma moderada.

• Teniendo una vida activa también fuera de casa.

• Escuchando al cuerpo cuando pida descanso.

• Aceptando la ayuda de personas responsables.

• Siendo receptiva al afecto de la pareja.

• Comentando la experiencia de la maternidad con otras mujeres.

• Acudiendo al médico si la situación de agotamiento, ansiedad o tristeza persiste.

Los síntomas de depresión postparto pueden incluir:

• Cansancio constante y cambios de humor intensos.

• Desinterés social y falta de deseo sexual.

• Sensación intensa de falta de libertad y de fracaso.

• Falta o exceso de preocupación por el bebé.

• Insomnio severo.

Estos síntomas requieren acudir al médico cuanto antes. El tratamiento suele incluir psicoterapia.

Marisol Guisasola

fuente: www.conmishijos.com

Pocos bebes con Sindrome down llegan a nacer

Una de las consecuencias de la nominación de la gobernadora Sarah Palin, como candidata a la vicepresidencia por el Partido Republicano, ha sido una mayor atención al síndrome de Down. El 18 de abril, Palin dio a luz a Trig Paxon Van Palin, a quien los médicos diagnosticaron síndrome de Down el pasado diciembre, informaba Associated Press el 3 de mayo.

Un artículo del columnista Michael Gerson, publicado el 10 de septiembre en el Washington Post, observaba que, cuando los análisis revelan síndrome de Down en un niño nacido, cerca del 90% son abortados. Y añadía que el número de niños abortados con síndrome de Down podría aumentar, si se escucha la recomendación que hizo el año pasado el Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos. El colegio animó a que se hiciera la prueba para el síndrome de Down a todas las mujeres embarazadas, no sólo a las de más edad que, por ello, tienen más posibilidades de tener niños afectados por esta enfermedad.

Gerson admitía, sin embargo, que los niños nacidos con síndrome de Down “no son vistos por sus padres como una maldición sino como una compleja bendición”. Muchos médicos y consultores, no obstante, animan a las madres a abortar en vez de seguir adelante con un embarazo con síndrome de Down, observaba.

Esta práctica de acabar con vidas “imperfectas”, continuaba Gerson, no puede separarse de cómo miramos y tratamos a toda persona con discapacidad. “Y esto alimenta un darwinismo social en el que el más fuerte es visto como mejor, el dependiente es considerado menos valioso, y al débil, en ocasiones de le debe eliminar”, concluía.

Verdades reveladoras

A pesar de las dificultades de criar a un niño con síndrome de Down, algunos periódicos han publicado historias que subrayan las experiencias positivas de los padres de tales niños.

Criar a un niño con síndrome de Down puede revelar muchas verdades profundas sobre los padres y sus hijos, informaba el 14 de septiembre el Washington Post.

El artículo describía la situación de Adrianne Pedlikin, madre de tres hijos, incluyendo a uno de 10 años con síndrome de Down. El artículo reconocía las dificultades y desafíos de cuidar a un chico con síndrome de Down, pero describía cómo, al mismo tiempo, Adrianne y su marido Philip declaraban su amor por su hijo y afirmaban que su nacimiento había cambiado de modo positivo su forma de ver el mundo.

El artículo también refería la experiencia de otras familias, que con frecuencia encontraban oposición de las instituciones educativas a la hora de buscar que se permitiera ir a la escuela a sus hijos con síndrome de Down. También solían encontrarse con que otros padres tendían a excluirlos y que sus hijos no recibían invitaciones a jugar de otros chicos.

Otro testimonio personal sobre la experiencia positiva de ser padre de un niño con síndrome de Down fue publicado el 2 de junio en el periódico británico The Guardian. Annie Rey describía cómo, mientras crecía, le aterrorizaban las personas con discapacidades. Luego sobre los 40 se quedó embarazada y descubrió que su hijo tenía síndrome de Down.

“Durante el embarazo pasaba del optimismo a la desesperación: optimismo de que el niño, que a las 20 semanas sabíamos que era un chico, no tuviera Down, y desesperación porque sí”, escribía.

Su hijo Paddy tiene ahora dos años, y ella ha aceptado la idea de tener un niño con Down. Afirmaba haberse dado cuenta que “él no era un diagnóstico”, sino un niño con muchas cualidades.

“Creo firmemente que si mi precioso chico no existiera, nuestro mundo, y probablemente el mundo en general, sería un lugar más pobre”, concluía.

Feliz y con síndrome de Down

Desde Canadá, la familia Shaw contaba su experiencia con un niño con síndrome de Down en un artículo publicado el 2 de marzo en el Ottawa Citizen. Michael y Lesley Shaw hubieran abortado si hubieran sabido que su hija, Sydney, tenía síndrome de Down, declararon al periódico.

Ahora que Sydney tiene 9 años, su padre declaraba que han cambiado su mente y ahora consideran a su hija como “una niña maravillosa y feliz”.

“Ella ha enriquecido mi vida hasta un grado punto que no creí que fuera posible”, afirmaba Michael Shaw. “Ha hecho que me centre en la vida, en lo que tiene valor y en lo que no tiene valor, y en lo que consideramos valioso”.

Michael Shaw forma parte del equipo directivo de la Sociedad Canadiense para el Síndrome de Down, una organización preocupada por la llegada de pruebas prenatales más amplias en Canadá y lo que eso significa para los niños con síndrome de Down.

En febrero de 2007, la Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Canadá publicaba nuevas directrices recomendando que se ofreciera a toda mujer, sin importar su edad, el análisis genético prenatal no invasivo.

Según el Ottawa Citizen cerca del 80%-90% de las mujeres canadienses a las que se diagnosticó en su hijo el síndrome de Down eligieron abortar.

Se están desarrollando nuevas pruebas que harán más fácil, si cabe, la práctica de los padres que eliminan a los hijos menos perfectos. El 21 de junio el periódico Times de Londres informaba de una prueba experimental, desarrollada por un equipo de la Universidad china de Hong-Kong, que promete mostrar si un feto tiene síndrome de Down a través de una prueba con la sangre de la madre.

Prueba de muerte

Actualmente se están utilizando pruebas más invasivas y peligrosas como la peligrosa amniocentesis y muestras de tejido coriónico. Estos procedimientos exigen penetrar una aguja en el vientre materno para remover el líquido amniótico que rodea al feto, o una pequeña porción de la placenta. El Times añadía que estas técnicas provocan un aborto en una de cada 100 mujeres, y 320 embarazos sanos se pierden cada año en Gran Bretaña debido a pruebas para el síndrome de Down.

La nueva prueba está todavía en fase de experimentación, pero podría ser de uso público en unos pocos años. Los peligros de las pruebas del síndrome de Down son, sin embargo, mucho mayores, según un artículo publicado en el periódico británico The Observer el 14 de septiembre. Nuevas investigaciones revelan que por cada tres niños con síndrome de Down que se evitó que nacieran, se malograron dos bebés sanos por la utilización de métodos para detectar dicha afección.

Las nuevas investigaciones, publicadas hace poco en la revista Down Syndrome Research and Practice, sostenían que para detectar y prevenir el nacimiento de 660 bebés con Down, se perdieron 400 fetos sanos.

Estos números son más altos de los proporcionados por el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido, que cita un índice de abortos del 1% al 2% como consecuencia de las pruebas invasivas de la amniocentesis y de las muestras de tejido coriónico.

The Observer comentaba que, aunque los autores de la investigación, Frank Buckley u Sue Buckley, pertenecen a la organización Down Syndrome Education International, y pueden ser acusados de tendenciosos, sus descubrimientos han sido mostrados a numerosos expertos que han respaldado positivamente sus resultados.

Mejores cuidados

Un artículo publicado el 8 de septiembre en el periódico Salt Lake Tribune comentaba que a los niños con síndrome de Down se les etiqueta al nacer, y suelen sufrir mucho. En los últimos años, la última generación de niños con síndrome de Down ha permanecido con sus familias.

Además, los avances en los cuidados médicos y en la educación han dado como resultado que vivan vidas más plenas, con frecuencia terminando los estudios precedentes a la universidad y desempeñando trabajos.

Queda mucho por hacer, afirmaba Madeleine Will, vicepresidenta de política pública de la National Down Syndrome Society, en un artículo publicado el 9 de septiembre en USA Today.

Junto con un mayor acceso a la educación, Will indicaba que se debería exigir a los médicos que proporcionaran a los padres, que reciben el diagnóstico prenatal y postnatal, una información más detallada sobre el síndrome de Down, incluyendo datos sobre la esperanza de vida y contactos de grupos de apoyo locales.

También pedía una mayor asistencia económica para las familias con niños con síndrome de Down. Irónicamente, sólo cuando se abren nuevas posibilidades para los afectados con síndrome de Down, nuevas pruebas y más persuasión de la profesión médica amenazan con aumentar la presión sobre los padres para que pongan fin a estas vidas inocentes..

Fuente:acapsi.com

el aborto no libera a las mujeres

La mayoría de las feministas modernas han hecho del acceso fácil al aborto, el símbolo mismo de la liberación de las mujeres. La literatura de la National Organization for Women -Organización Nacional de Mujeres- se refiere repetidamente al aborto como “el derecho más fundamental de las mujeres” -más importante incluso que el derecho a votar y el derecho a la libertad de expresión. La NOW ha señalado la protección del derecho al aborto como su máxima prioridad. Esto es irónico, porque el aborto no libera a las mujeres. Por el contrario, el aborto -y el uso que de él se hace- dan validez al concepto patriarcal del mundo que mantiene que las mujeres, a quienes su capacidad de tener hijos les estorba, son inferiores a los hombres. El aborto libera a los hombres, no a las mujeres. Hay tres razones por lo cual esto es cierto.

“El feminismo es parte de una filosofía más amplia que valora toda vida.” Las mujeres verdaderamente liberadas rechazan el aborto porque rechazan el concepto masculino del mundo que acepta la violencia como una solución legítima al conflicto. Más que contentarse con la mera igualdad -el derecho a contribuir igualmente al mal del mundo- las feministas provida tratan de transformar la sociedad para crear un mundo que refleje los verdaderos ideales feministas. El feminismo es, verdaderamente, parte de una filosofía más amplia que valora toda vida. Las feministas creemos que todos los seres humanos tienen un valor inherente y que este valor no puede ser concedido ni negado por otras personas. El verdadero pensamiento feminista reconoce la interdependencia de todos los seres vivos y la responsabilidad que todos tenemos los unos por los otros. Este feminismo rechaza la idea masculina que ve a los individuos como seres que funcionan separadamente de sus semejantes, en mutua competencia.

El aborto es incompatible con esta visión feminista. El aborto hace que la mujer rechace a sus propios hijos para competir por los favores del patriarcado. El aborto es de gran provecho para los empresarios -que no tienen que hacer concesiones a las mujeres embarazadas y a las madres-, para las escuelas -que no tienen que adaptarse a las necesidades de los padres-, y para los hombres irresponsables -que no tienen que comprometerse con sus compañeras o con sus hijos. Las mujeres que aceptan el aborto han consentido en sacrificar a sus hijos por la conveniencia del mundo de los hombres.

Las mujeres que han sido liberadas de los modelos de pensamiento masculinos se niegan a participar en su propia opresión y en la opresión de sus hijos. Se niegan a aceptar el aborto, que denigra la capacidad de dar vida de las mujeres. En su lugar, se esfuerzan por conseguir crear un mundo que reconozca la superioridad moral del pensamiento materno y que sea, por tanto, bondadoso, amoroso, educador y provida. Cada aborto frustra este objetivo y perpetúa el patriarcado. Las mujeres liberadas no cooperarán. Rechazan el aborto y todo lo que representa.

*Los esfuerzos para establecer el aborto como una solución legítima a los problemas de ser mujer en una sociedad dominada por los varones, entregan a las mujeres a la discriminación debido al embarazo. Aquellas feministas que exigen el derecho al aborto aceptan la noción de que una mujer embarazada es inferior a una no embarazada,que el embarazo y la maternidad son incompatibles con ser una adulta que funcione plenamente, y que un varón sin trabas y libre es el modelo para el éxito. Al contentarse con el aborto en lugar de trabajar por los cambios sociales que harían posible combinar el tener hijos y la profesión, las feministas proaborto han consentido en participar en el mundo de los hombre bajo las condiciones del hombre. Han traicionado a la mayoría de las mujeres trabajadoras que quieren tener hijos.

*El aborto permite que los hombres escapen a la responsabilidad por su propio comportamiento sexual. Un hombre cuyo hijo es abortado es liberado de la necesidad de que mantenga a sus hijos. No es sorprendente el que la Fundación Playboy sea una importante partidaria del derecho al aborto, porque el aborto es una consecuencia natural del ideal de Playboy de sexo sin consecuencias, sin compromiso y anónimo. Las mujeres pueden ser reducidas a la condición de un artículo de consumo, que si se “rompe” por el embarazo se puede “arreglar” por el aborto.

*Las feministas proaborto han corrompido el feminismo adoptando los criterios masculinos, que mantienen que es permisible tratar desigualmente a los “desiguales”, y para los poderosos oprimir a los débiles. Al aceptar este concepto patriarcal del mundo, estas feministas han capitulado a la dominación masculina. Las mujeres que consienten en ajustarse a los ideales de un mundo hecho por los hombres y para ellos, no están liberadas; simplemente han alterado sus papeles dentro del patriarcado.

Nota: Esta es la traducción autorizada de un folleto publicado por Feminists for Life of America. Para obtener más información sobre esta organización y sobre el feminismo provida, consulte su portal en Internet: http://www.feministsforlife.org/spanish/.

Fuente: vidahumana.org

A favor de la mujer, contra el aborto

(Por Fernando Pascual, Colaborador de Mujer Nueva, 2008-10-27)

La mujer necesita ser defendida de cualquier tipo de violencia. Nadie debe insultar, despreciar, marginar, perseguir, dañar físicamente a las mujeres. Nadie debe negar el acceso de la mujer al mundo de la cultura, del trabajo, de la política, de la ciencia. Nadie debe caer en actitudes de desprecio hacia ninguna mujer por ser mujer.

La mujer tiene un derecho básico a la vida, que sostiene y permite la existencia de los demás derechos. Por eso, nadie puede realizar ningún acto que implique herir, mutilar, asesinar a las mujeres.

Precisamente por eso, no existe derecho alguno al aborto. Porque en el aborto es eliminado, es asesinado, un hijo en el seno de su madre. Y porque de cada 100 abortos, el 50% (a veces más del 50%) son mujeres en la primera etapa de su existencia humana.

Sabemos que hay estados, como en La India o en China, en los que son eliminadas miles y miles de hijas antes de nacer, simplemente por el hecho de ser mujeres. Lo cual implica una discriminación enorme y una injusticia contra la que no puede dejar de protestar ningún movimiento que sea auténticamente “feminista”.

Pero también sabemos que en otros países, considerados “libres” y “democráticos”, se cometen millones de abortos en los que son asesinados embriones masculinos y femeninos, hijos e hijas.

Necesitamos recordar que ser mujer no es algo que inicia con el parto. Ser mujer inicia con la concepción. La defensa de la mujer y de sus derechos, por lo tanto, ha de aplicarse a la fase prenatal, debe llegar a la promoción y defensa del derecho a la vida de cada mujer en los meses en que se desarrolla hasta llegar al día del parto.

Estar a favor de las mujeres implica estar en contra del aborto. Cualquier grupo que defienda el mal llamado derecho al aborto promueve, simplemente, una discriminación y una injusticia contra la mujer (también contra el varón: no podemos callar ante los abortos que eliminan a millones de embriones y fetos masculinos).

Defender la vida de los embriones humanos, masculinos y femeninos nos lleva a implementar políticas eficaces a favor de las millones de madres que no abortarían si hubieran sido ayudadas y acompañadas a lo largo de los meses de embarazo.

Es posible, es urgente, cambiar una tendencia mundial que ha presentado el aborto como “derecho” y ha olvidado que se trata de un “delito”, como recordaba con firmeza el Papa Juan Pablo II. Es posible, es urgente, promover una cultura de la solidaridad, de la justicia, del amor, donde cualquier mujer sea respetada y amada desde su concepción hasta la llegada de la hora de su muerte. Lo merece simplemente en cuanto ser humano, y ello es suficiente para que la miremos y la protejamos con eficaces instrumentos de asistencia jurídica, médica, social y, sobre todo, con mucho amor.

Fuente: mujernueva.org

España: Efectos negativos en tratamientos de fertilidad.

(Por , El mundo, España, 2010-05-28)

MADRID.- El 50% de las mujeres que se sometieron a un tratamiento de fertilidad cree que la experiencia fue dura y negativa, según una encuesta realizada por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) y que será publicada en la revista ´OCU-Salud´ del mes de abril.

Así, la encuesta realizada a más de 1.000 españolas de entre 25 y 44 años y a 135 hombres, revela que una de cada 10 españolas ha logrado alguno de sus embarazos gracias a un tratamiento de fertilidad; además un 7% de los españoles de entre 25 y 44 años declaró haber tardado más de 12 meses en conseguir un embarazo.

Según la OCU, esta investigación, que tiene como objetivo de tomar el pulso a los problemas de fertilidad en España, ha demostrado que las técnicas de reproducción asistida pueden llegar a tener un alto coste psicológico, económico, físico o laboral.

La OCU preguntó a las encuestadas sobre la causa de sus problemas de fertilidad, y, teniendo en cuenta las respuestas, la mitad de ellas indicó que se debe a disfunciones en su aparato reproductor o en el de su pareja; un 7% aludió a factores psicológicos; un 3% a la obesidad y un 40% admitió que desconocen la causa.

Por otra parte, el 83% de las mujeres encuestadas visitó al médico para averiguar las causas de la esterilidad aunque sólo el 57% fue acompañada de su pareja. Una de cada cuatro entrevistadas declara que ni ellas ni sus parejas se han hecho aún ninguna prueba y otro 29% que aún no conoce el diagnóstico. Entre las que sí lo conocen, el diagnóstico más frecuente fue la falta de ovulación u ovulación irregular (17%) y baja movilidad del esperma (23%).

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2010/03/25/mujer/1269525310.html

Embarazadas deprimidas, hijos con menos esperanza de vida


Europa Press, 26 de agosto 2010.

La depresión clínica y la ansiedad durante el periodo de gestación pueden provocar el nacimiento de niños más pequeños y de más bajo que peso con mayores probabilidades de fallecer durante su infancia, según afirman los resultados de un estudio realizado por el Instituto Karolinska de Suecia, en colaboración con el Comité para el Progreso Rural de Bangladesh (BRAC, por sus siglas en inglés).

La investigación, publicada en la revista ‘BMC Public Health’, se ha centrado en el seguimiento, hasta ocho meses después del alumbramiento, de 720 mujeres procedentes de dos zonas rurales de Bangladesh que, como factor común, recibieron asistencia especializada durante el primer trimestre de su embarazo debido a síntomas de depresión y ansiedad pre-parto.
De este modo, los investigadores comprobaron que los problemas de salud mental de las madres son un factor primario que contribuye a elevar el riesgo de mortalidad infantil y empeorar la salud de los niños, con independencia de la situación de pobreza, malnutrición o estatus económico de la familia.
Según explica el investigador principal del estudio, Hashima E-Nasreen, “el 18 por ciento de las mujeres estudiadas fue diagnosticada por depresión y el 25 por ciento tuvo ansiedad durante la gestación; todas ellas se mostraron mucho más propensas a dar a luz a bebés de pequeño tamaño y bajo peso”.
“Este es un problema preocupante si se tiene en cuenta que el bajo peso al nacer está fuertemente asociado con un incremento de la mortalidad infantil, que además puede derivar en una perpetuación del ciclo de problemas de salud mental de la madre”, comenta este experto del BRAC.
El peso del 81 por ciento de los niños fue registrado dentro de sus primeras 48 horas de vida acompañado de los datos socioeconómicos, antropométricos, reproductivos, obstétricos y sociales de sus madres. Según los autores, la importancia de los resultados radica en que son los primeros realizados con mujeres no procedentes de países occidentales

http://www.thefamilywatch.org/

Amar la vida

(Por Emili Avilés Cutillas, Colaborador de Mujer Nueva, 2008-10-28)
La gran mayoría de ciudadanos no desea que se amplíen leyes sobre el aborto. Existe un claro consenso en que el aborto es un daño. Sobre este fundamento racional y ético debería asentarse toda política pública. Pero además, hablar de vida y de muerte es una cuestión humana, existencial, no política. De dónde viene ese afán por regular-condicionar-limitar la vida de las personas.

Es claro que el aborto es la muerte de un ser humano, es un terrible sufrimiento para la mujer, forzada por las circunstancias, y no olvidemos que además es un negocio millonario. Por ello, vayamos los ciudadanos a la raíz del verdadero progreso que es la responsabilidad social y la solidaridad con los más débiles.

No cabe la indiferencia o el cálculo político a la hora de tomar partido por el derecho a la vida de todos. Es absolutamente cínico y antidemocrático nombrar comisiones de expertos formadas en su mayoría por pro-abortistas, para supuestamente tratar de solucionar este grave problema social. Considero que sí es posible detener el dramático crecimiento de abortos en todo el mundo, además de lo que expondré más adelante: Conseguir ante la Asamblea General de Naciones Unidas, una moratoria universal del aborto. Hablemos sobre ello en profundidad y preparemos nuestras sociedades para que sobre todo estén abiertas a la vida, principal derecho sobre el que se sustentan los demás.

Pero, ¡ay!, vivimos muy deprisa y nos cuesta pensar con rigor. Es oportuno recordar que entre los embriólogos humanos existe un virtual consenso en que la persona empieza con el zigoto unicelular. En el día 1 de la concepción ya hay, pues, un organismo único de la especie homo sapiens, con sus 46 cromosomas definitorios. Y con dos meses, ese bebé que nacerá, cabría recogido sobre sí mismo en una cáscara de nuez, aunque con prácticamente todo en su sitio, creciendo poco a poco, manos, pies, cabeza, órganos, cerebro,…

Por eso, ¿no les parece que deberíamos considerar -si de verdad queremos habitar países libres y avanzados- que no es de recibo que muera una criatura más por falta de ayudas reales, insuficientes recursos que impidan sacar al hijo adelante, o problemas de trabajo o desamparo social o familiar?

Aprovechemos la ocasión para hablar de lo que las cosas importantes de la vida son, sin enmascaramientos ni prejuicios. Ha de quedar claro que una cultura materialista y relativista lleva al hombre y a la mujer a la infelicidad, a no respetar los derechos humanos, sin ideales hacia los que orientar la vida, sin el apoyo de una familia. Es la mayor indefensión -una nueva esclavitud del siglo XXI- frente a cualquier poder que impondría fácilmente su dictatorial dominio.

Hemos de conseguir que todas las Administraciones Públicas ofrezcan también soluciones a los problemas que un embarazo imprevisto o no deseado pueda presentar, especialmente para las madres más necesitadas, o adolescentes e inmigrantes. También hemos de felicitarnos por algunas nuevas iniciativas para impulsar entidades de apoyo a la embarazada.

Tanto a nivel público de algunos gobiernos, como a asociaciones ciudadanas, por ejemplo www.derechoavivir.org o www.redmadre.es, que nos recuerdan que el derecho a vivir y a ser madre ha de ser una realidad, pues una sociedad que deja sola y abandonada a la mujer ante los problemas que le puede generar un embarazo imprevisto, no responde a los requerimientos propios de una democracia avanzada.

Pues si está claro, ¡ya basta con transigir con el aborto! Urgen debates públicos bien regulados y aportaciones científicas honestas. También la amplia divulgación de filmaciones explícitas y ecuánimes como la de National Geographic Channel y otras muchas, sobre la vida humana en el seno materno. Tengan buen corazón y sirvan bien a los ciudadanos algunos políticos ensimismados. Evitemos todos poner palos a las ruedas del bien común. Sembrar una ética utilitarista deja a las sociedades en desamparo, también a las personas que ostenten el poder en cualquier momento.

Las aportaciones al debate sobre el aborto que se van teniendo en muchos medios de comunicación han ignorado la dignidad y la protección de la salud de la mujer embarazada y no han tenido en cuenta la necesidad urgente de mejores servicios de asistencia social y sanitarios, también los especializados en partos, emergencias obstétricas y soporte psicológico adecuado ante las posibles dificultades para llevar a buen término la maternidad.

Y, por supuesto, tampoco se habla del fracaso de la permisiva e inhumana educación sexual de los últimos treinta años. Reconozcamos que lo verdaderamente progresista es la valentía para hablar de una educación afectivo-sexual integral, que ayude a los adolescentes y jóvenes a vivir la sexualidad de manera responsable.

Precisamente esa educación se ha de poder dar en la familia, con ayuda de especialistas, para que cada persona llegue a reconocer su propia dignidad y la del otro, con respeto a las leyes morales, con una maduración que prepare a las personas para la donación de sí mismo, para ser felices, en la mayor medida de lo posible. Eso sí es trabajar por el progreso y el desarrollo.

Hablemos claro para que en nuestra sociedad superemos propagandas torticeras sobre el sexo libre y el sexo seguro. Todos desearemos empaparnos de la idea tan atractiva y positiva como es: aprender a amar de verdad. Será muy adecuado, entonces, educar en el sexo responsable, de la misma manera que lo hacemos sobre cualquier ámbito de la vida: el ejercicio físico, la alimentación, la protección del medio ambiente, la prudencia con las bebidas alcohólicas, las drogas, el tabaco o la velocidad en la carretera.

Aún es posible recomponer una situación que a los poderes públicos se les ha ido de las manos. Para ello, la ampliación de la ley del aborto no es ninguna solución sensata. Y no lo es porque lo que hemos de conseguir es corregir la situación de desamparo en la que se encuentran muchas mujeres embarazadas y el nulo compromiso institucional para ayudarlas.

Por ejemplo: Evitemos ese malsano interés en que las mujeres no vean una ecografía del hijo que llevan dentro antes de abortar. ¿Por qué se les esconde que en muchos casos su hijo será despedazado? ¿Por qué no se les explica que se le pondrá un inyección que primero le paralizará el corazón? ¿No es su propio cuerpo? ¿No le van a hacer todo eso a una parte de su cuerpo, como lo sería el estómago o un riñón? ¿Qué problema hay en que la mujer sepa toda la verdad, pueda pensar y ver a la criatura en gestación? ¿Alguien teme que pueda decidir libremente, de una manera creativa, valiente y magnánima?
Difícilmente se ofrece información clara o ayudas sociales a las mujeres embarazadas en situaciones difíciles, y sin embargo sí existe financiación para que vayan a abortar. Y no digamos cuando se prescribe abundantemente la RU-486 como “anticonceptivo de última generación”, cuando en realidad es una píldora abortiva con propiedades “anti-hormonales”, que impiden el desarrollo normal del feto y obliga a la mujer a sufrir a solas con el provocado aborto durante unos siete días.

Necesitamos un debate serio en el cual se pueda oír a mujeres que hayan padecido las graves consecuencias del aborto y también a las que, a pesar de mil y una dificultades, dieron a luz a su hijo y ahora es la alegría de su vida. Urge que los medios de comunicación den todos los datos pertinentes a la sociedad, sin medias verdades; se verá claro que no se pueden convertir los delitos en derechos. Y también precisamos campañas informativas en positivo, constructivas, que propicien un cambio de comportamiento en los adolescentes y motiven la responsabilidad y solidaridad ciudadanas en este delicado asunto: conseguir tiempo de educación afectiva y sexual en las familias y para las familias, facilitar adopciones en casos extremos, ayudas de particulares, promover asociaciones en defensa de la mujer embarazada, etcétera.

Es necesario y urgente que la sociedad entera conozca lo que en realidad supone el aborto para el niño que no nace y para la mujer que lo sufre. Defender a ambos es un deber moral, que pide y exige a todos un amplio consenso. Pero sin confundir nunca lo que es útil con lo que es justo y honesto.

Para eso, precisamos que las leyes protejan el derecho a vivir y a ser madre, amparando la vida en todo momento y circunstancia y ayudando a las mujeres a superar cualquier problema que un embarazo imprevisto pueda generarles.

¿Es posible compatibilizar maternidad y trabajo?

(Por Lic. Andrea Saporiti, , 2003-09-25)
En los últimos tiempos, la inclusión de la mujer al ámbito laboral ha ido creciendo de manera considerable. Las diferentes situaciones históricas ocurridas desde la Revolución industrial, las guerras mundiales, los cambios socio-culturales, llevaron a la mujer a incursionar el trabajo fuera del hogar.

En este sentido es importante diferenciar el trabajo fuera del hogar por necesidad y el trabajo profesional. Si bien ambos pueden servir al desarrollo personal y educativo, parten de motivaciones diferentes. La posibilidad de educación y formación ha permitido a la mujer abrir nuevos espacios para su crecimiento personal y su servicio a la sociedad.

En los últimos años se ha observado como la mujer se ha desarrollado en el campo intelectual postergando el matrimonio y los hijos. El promedio de mujeres primerizas es de 30 a 35 años. Es aquí donde surge la pregunta ¿es posible compatibilizar maternidad y trabajo?

Considero que si, pero esto implica tener claros varios conceptos que iremos desarrollando.

En la actualidad hay una profunda desvalorización del trabajo de “ama de casa”, pareciera ser que una mujer “es” en la medida que “tiene” un currículum que así lo avale. La sociedad por otro lado presenta modelos de Wonder Woman lo cual genera internamente una insatisfacción personal, un vacío existencial por no poder cumplir aparentemente con todos los roles, esto conlleva a una situación de tensión entre el trabajo y la vida familiar.

La maternidad implica un cambio profundo en la vida de una persona, es un antes y un después. Los hijos son los que dan el nombre de Mamá y Papá, este pasaje de nuevo rol implica el nacimiento de la familia. La historia familiar comienza a escribirse, por primera vez un ser único y diferente depende cien por cien de dos adultos que a partir de ahora son “los padres.”

Desde el punto de vista afectivo se producen una serie de cambios que necesitan su tiempo de asimilación y acomodación.

El desarrollo psicoafectivo del bebé necesita de una mamá disponible que permita desarrollar conductas de apego entendidas como el primer vinculo que se caracteriza por una gran interdependencia, sentimientos mutuos de mucha intensidad y vínculos emocionales muy sólidos.

Durante estos primeros tiempos de la maternidad /paternidad muchas mujeres comienzan a cuestionarse… y ahora? ¿Cómo voy a hacer cuando tenga que volver a trabajar?

Los meses de licencias son vividos con una profunda intensidad y angustia por el tiempo que pasa.

El eje central de estas dos situaciones, que a primera vista parecen anteponerse y contraponerse es lograr la armonía entre ambas.

La armonía es definida como el conjunto de fuerzas opuestas que no se anulan sino que convergen, pensemos en una orquesta donde diferentes instrumentos musicales no se pierden en el todo sino que se complementan. A diferencia de la búsqueda de equilibrio donde las fuerzas que actúan sobre un cuerpo se destruyen entre si consiguiendo un situación de igualdad. Aquí es donde se genera el conflicto, ya que no podemos poner en igualdad de condiciones la maternidad con el trabajo. Ambas son importantes pero ocupan lugares diferentes.

Considero que el secreto es buscar la armonía. Para esto es fundamental que hombres y mujeres en su vínculo conyugal desarrollen la ayuda mutua que representa el sentido y misión de servicio mutuo que contiene al matrimonio. Comprende muchos aspectos, afectivos, de consejo compañía, de los cuales el más captable externamente consiste en la complementariedad y ayuda en la vida del hogar.

La ayuda mutua es fin porque es deber y servicio de los cónyuges entre si pero es fin inmediato porque esta abierta -ordenada – a los hijos.

En el orden externo también es importante que la sociedad tome conciencia que la familia es la institución principal para el crecimiento y educación de las nuevas generaciones por lo tanto es importante que las políticas familiares que se implementen sean acordes a las necesidades de las mujeres-madres.

Cuando el trabajo fuera del hogar cobra un sentido para el crecimiento personal, sea o no profesional, actúa en el ámbito familiar como un factor altamente positivo en la educación de los hijos.

Es importante desarrollar la capacidad del orden y la organización, recordando que: …”hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa”…

Andrea Saporiti es Psícóloga, UCA, Master en Matrimonio y Familia Universidad de Navarra, España

Libro:“Mujeres Silenciadas”

Repasa la experiencia terapéutica de una doctora especializada en síndrome post-aborto .Un texto imprescindible para conocer la realidad de los efectos del aborto en las carnes de las mujeres que se han convertido en segundas víctimas.

HISPANIDAD.COM.- Si comparamos las cifras de abortos registrados de Sanidad con las mujeres que reconocen al CIS haber abortado, la diferencia es de un 70%. Es decir, siete de cada diez mujeres que han abortado lo niegan hasta a un anónimo encuestador. Es el silencio con el que se vive el aborto. Un supuesto ‘derecho’ que se vive en vergüenza y soledad. Por eso Juan Manuel de Prada sostiene que el Gobierno pretende una especie de “absolución laica” con la nueva Ley del Aborto.

Ese silencio impide el duelo. Impide llorar la pérdida de su hijo. En cambio, la mujer se autolesiona, sufre pesadillas, deja de reconocerse, pierde la sensación de futuro. Son los síntomas más frecuentes del síndrome post-aborto recogidos en “Mujeres silenciadas” Theresa Burke y Dr. David C.Reardon

Un libro en el que una psicóloga americana especialista en el síndrome post-aborto repasa el drama del aborto partiendo de casos concretos de mujeres que han abortado. Un texto imprescindible para conocer la realidad de los efectos del aborto en las carnes de las mujeres que se han convertido en segundas víctimas.

Autor: FAMILIAE Psicoterapia- Fecha: 2009-04-26

¿Hijos o trabajo? Elijo el trabajo

Las españolas albergan el mismo deseo de tener niños que antes, pero lo retrasan mucho – La fecundidad cae a tasas insostenibles por la necesidad de estabilidad en el empleo

CARMEN MORÁN

Las españolas quieren rentabilizar el progreso que han obtenido en los últimos 50 años con su acceso a los estudios elementales y su fructífera conquista universitaria. Cuando eso se traduce en la consecución de un puesto de trabajo estable y razonablemente bien pagado abandonarlo es costoso. No lo hacen.


¿Qué pasa entonces con la maternidad? El deseo de la mujer de tener hijos permanece invariable, las que finalmente no los tienen suponen entre un 8% y un 12%. Pero las que se deciden por la crianza no cuentan en España con las políticas públicas de apoyo a la maternidad de que gozan en países más avanzados (guardería, sueldos, amplios periodos de baja); no encuentran tampoco en su empresa la comprensión suficiente; y los españoles, con los italianos, son los europeos que menos tiempo dedican a las tareas del hogar.

El camino, pues, parece bifurcarse hacia la elección desesperada: trabajo o hijos. La respuesta ha sido hijos, pero muchos menos de los deseados. Y, lo que es peor, una fecundidad tan escasa que es casi intolerable para la pirámide demográfica de un país.

“A pesar del pequeño repunte, España está ahora [en 2007] en 1,38 hijos por mujer, que es algo más que el 1,16 de 1996 pero muy lejos de los 2,78 de 1975, una cota que será casi imposible recuperar. Y tan importante como el volumen de población es la estructura por edades de esa población”, recuerda la demógrafa del CSIC Margarita Delgado, que ayer presentó el estudio sobre Fecundidad y Trayectoria Laboral de las Mujeres en España financiado por el Instituto de la Mujer y en el que también han colaborado Laura Barrios, Francisco Zamora, Noelia Cámara, Inés Alberdi y Alessandra de Rose.

Este estudio del CSIC, para el que se ha entrevistado a cerca de 10.000 mujeres, es el primero en España que recoge la experiencia en ese ámbito de las que ahora tienen hasta 75 años. Por tanto, permite observar la evolución en el tiempo de la maternidad y su relación con el empleo.

Y los datos no son halagüeños: ahora hay menos hijos y más dificultades en el trabajo cuando se es madre. El 75% de las madres trabajadoras declara haber tenido algún tipo de incidencia en su empresa, “que son más de conciliación que de discriminación”, dice Delgado.

Efectivamente, entre las incidencias se mencionan la reducción o interrupción del trabajo por la maternidad, limitación en el trabajo, interrupción de los estudios y abandono del empleo. Esto último, lo más grave, afortunadamente ha ido disminuyendo, a costa de la fecundidad, claro. Es lo que les ocurrió a las mujeres que ahora tienen entre 65 y 74 años, pero sus hijas, entre 35 y 49 años, ya no mencionan tanto esa incidencia. “Para aquellas mujeres abandonar el trabajo no era tan costoso porque generalmente su ocupación no era a tiempo completo y tampoco estaba muy bien pagada”, dice Margarita Delgado. Las cosas han cambiado mucho, ahora trabaja entre el 80% y el 90% de las mujeres que tienen entre 35 y 49 años y que han estudiado en la Universidad. Eso supone mejores empleos. Pero antes ha habido que encontrarlos y consolidarlos, mientras el reloj biológico seguía corriendo.

Carmen Serrano ha tenido su primera hija con 39 años. Hizo periodismo pero ya entonces compaginaba sus estudios con un trabajo, así que acabó la carrera un poco más tarde de lo normal, con 27 años. Hasta los 35 no encontró un empleo estable. Eso no fue obstáculo para iniciar la convivencia con su pareja, pero sí lo era para tener hijos. “Cuando por fin encuentras una buena ocupación no puedes firmar el contrato y decirles ‘adiós, me voy de baja por maternidad’, así que esperé un par de años más, también quería vivir”, dice. A los 38 tuvo un aborto y a los 39, sin complicaciones de ninguna clase, llegó el bebé. “Lo vas dejando y te pones en los 40″, bromea.

Pero no es una broma. La maternidad en España es una de las más tardías de Europa y eso no sale gratis: comienzan entonces los problemas de fecundidad y de gestación. Eso son más meses esperando. Tan es así que muchas llegan al primer hijo, pero no al segundo. “Son problemas físicos y psicológicos que hay que tener en cuenta”, insiste Margarita Delgado.

“Es cierto que este retraso en la natalidad puede suponer un problema para un país, ya se está viendo con las pensiones, pero no es un problema de la mujer, es de todos y todos hemos de resolverlo. Las mujeres han cambiado sus prioridades, quieren acabar sus estudios y participar en el mercado laboral. La maternidad la dejan para después, es su elección”, dice la directora del Instituto de la Mujer, Rosa Peris.

El estudio del CSIC demuestra que entre la convivencia en pareja (sea mediante el matrimonio o como unión de hecho) y la llegada del primer hijo pasa una media de 3,7 años entre las mujeres de 35 a 49 que tienen un trabajo fijo. Algunas arriesgan más aún. Por conseguir la mejor de las estabilidades en el trabajo, las futuras funcionarias se entierran entre legajos de oposiciones y, aunque tienen pareja, pasarán 4,1 años hasta que deciden dar un hijo a esa convivencia.

Aurora no es funcionaria, ni se llama así, pero no quiere dar su nombre verdadero porque va a decir que en su empresa no lo está pasando del todo bien desde que ha sido madre. Es informática, y siempre quiso tener hijos. Con pareja o sin ella. El factor más determinante, como demuestra la encuesta del CSIC, fue también para ella el trabajo. Cuando logró la estabilidad tenía 31 años. Ahora, con 35 amamanta a un bebé que no llega al año. “Tengo jornada reducida, sólo la hora de la lactancia, y eso te convierte en inválida en el trabajo. No cuentan contigo de la misma manera, es una situación incómoda. Y sólo porque te vas a tu hora, en lugar de prolongar el horario. No es sólo la dirección, también los compañeros me preguntan: ¿dónde está el genio que tenías antes? Yo les respondo: ¿No está hecho mi trabajo o qué?”.

Aurora apunta otro problema, que conocen muy bien muchas mujeres: “Pasas años para acabar los estudios, buscar estabilidad laboral, pero, además, procurando llegar lo más alto posible en la empresa, porque sabes que cuando tienes hijos, se acabaron los ascensos. Se acabó. Yo busqué llegar un poco arriba porque sé que ya no voy a subir”.

Ella no pensaba coger jornada reducida, pero ahora lo está pensando. Total, ya nada va a cambiar. “En realidad lo que me gustaría es que la cogiéramos yo y el padre alternándonos por años, un año yo, otro él, pero no creo que a él le permitan eso en la empresa, le machacarían. Ya le miraban con recelo cuando pidió los 15 días de paternidad”, asegura.

Los hombres están experimentando lo que sienten las mujeres cuando se solicitan medidas de conciliación. Incluso peor, porque la sociedad y la empresa aún vinculan en exceso los hijos a la madre. Que el padre reduzca su trabajo para dedicarse a ellos lo ven contranatura. “El mercado laboral no ha variado, y la corresponsabilidad tampoco. La maternidad seguimos resolviéndola solas las mujeres y hay que buscar una solución, hacer cambios en los horarios, todos tenemos que conciliar”, afirma Rosa Peris, aunque recuerda que los 15 días de paternidad están funcionando bastante bien.

La existencia de problemas laborales por ser madre ha cambiado con las décadas. Las mujeres que ahora tienen entre 65 y 74 años y que trabajaban cuando tuvieron sus hijos encontraron problemas con el primero. Un 40% así lo declara, pero se incrementaban a medida que tenían más. Cuando llegó el tercero, algo que entonces era común, un 72% recuerda incidencias en el trabajo, un porcentaje menor que las mujeres que ahora encuentran dificultades ya con el primer hijo. Entre las que han tenido tres ahora, el 83% ha sufrido por ello en su trabajo.

“En España, más de un 90% de las mujeres mayores de 50 años ha tenido hijos. Sin embargo, entre las menores de 35, el 60,3% no los había tenido en el momento de la entrevista para esta encuesta. El retraso sistemático de la primera maternidad entre las menores de 50 años se confirma”, dice Margarita Delgado.

¿Cuándo es más probable la maternidad? El perfil sería el de una mujer que ha terminado sus estudios, que no serán superiores, que no trabaja cuando inicia la convivencia con su pareja. Suelen ser las que se casan, son católicas practicantes y su cónyuge aporta mayores ingresos. Si, además, es extranjera, aumenta la probabilidad de la maternidad, sobre todo entre las menores de 35 años. Las mujeres mayores de 50 años han participado de un modelo bastante común en todas ellas, donde no había factores determinantes que modificaran la decisión de tener familia. Venía de suyo. Se casaban y tenían hijos, era la prioridad.

Pero el final del cuento ha cambiado. Ya no importa tanto la pareja, ni la religión, ni el matrimonio. Las mujeres siguen queriendo tener hijos, pero su trabajo es lo primero. Y los hijos tendrán que esperar.

Autor: FAMILIAE Psicoterapia- Fecha: 2009-12-17