Hacemos familia también en Navidad

Estamos a un tris de la Navidad, realmente estas son fechas que en gran parte del mundo parecen vivirse. La Navidad representa todo un acontecimiento, y es esa novedad la que da sentido verdadero a este tiempo. Sin embargo todo transcurre tan deprisa, que en nuestras familias a veces la Navidad entre tantas vacaciones para los niño, las comidas, los regalos perdemos los mejores momentos para dedicarlos a la familia.
Seamos más creyentes o menos ¿quien no pone un motivo navideño en sus casa? Para empezar en cada casa sería muy bonito que podamos comenzar a hablar de la Navidad, a través de los pequeños signos y símbolos que esta nos muestra. Los hijos en este tiempo también necesitan que se les eduque, no les podemos dejar en manos de la televisión, del ordenador para que sean estos quienes les cuenten y le enseñen el porqué del motivo de la Navidad. Como decimos no hay vacaciones para la educación. Puede que a través del colegio les introduzcan pero estáen nuestra mano, en nuestra familia el poder continuar esa labor. Por lo tanto vamos a hacer también familia en Navidad.
¿Qué nos puede servir?
- Implicar a nuestros hijos en la decoración de nuestra casa, que nos ayuden a poner el Belén, el árbol, y a partir de ahí podámosle contar en función de cada una de sus edades lo que representa.
- Favorecer en esos días un clima de acogida en la familia, el mostrarnos con los otros miembros de la familia a gusto, evitando confrontaciones delante de nuestros hijos.
- Hacerles partícipe de la importancia de compartir, de ser solidarios con aquellos que no tienen regalos. Y de ahí reforzarles su generosidad.
- Ayudarnos en la preparación de las comidas, de poner la mesa, etc
- Crear ilusión y un clima de alegría.
- Poder contar cuentos de Navidad o cantar villancicos juntos.
- Seleccionar actividades para hacer con otros niños que tengan que ver con la Navidad.

 

Dejanos tus comentarios en: mcarmengr@psicovinculos.es

Los Adolescentes y sus Formas de Comunicación: Redes Sociales

Os dejamos con interesante articulo publicado en:  www.alia2.org

Dra Marta Rapado (Psicóloga) y Dr. Chiclana (Psiquiatra) 
El papel de los padres y educadores en el uso de las redes sociales.
Los adolescentes hoy están rodeados de numerosas oportunidades para relacionarse con un mayor número de personas gracias a las redes sociales. Queda patente ante los recientes hechos en Inglaterra la capacidad de los adolescentes de utilizar estas redes. De acuerdo con un estudio realizado en la Universidad Camilo José Cela entre casi 6.000 adolescentes el 78% reconocía utilizarlas, en mayor medida las mujeres (81,6%) que los hombres (74,4%).
Los padres, tutores y otros miembros de la sociedad en general pueden actuar con permisividad, con sobreproteccionismo o procurar una educación equilibrada en un uso prudente de las redes sociales.
Los nuevos estilos o formas de comunicación son una fuente inagotable que va produciendo y construyendo la subjetividad de los jóvenes. En un mundo donde prima la libertad individual, hemos de abogar por una libertad dentro de los límites necesarios para el adecuado desarrollo de la personalidad.
Límites que asienten las bases de la comunicación con los demás y de aquellas relaciones sociales adecuadas que puedan nutrir de forma recíproca tanto al adolescente como aquellos que se relacionan con él, como es el caso de los padres o de los tutores, educadores, trabajadores sociales u otros.
El distanciamiento de los mayores en materia de redes sociales, acceso a internet y accesorios portátiles hace que en ocasiones los menores se encuentren inmersos en un mundo donde las leyes son más laxas, los contactos más extensos y la vigilancia se encuentra limitada.
De este modo, los menores pueden aparecer en ocasiones desprotegidos ante la avalancha de contactos, relaciones sociales sujetas a engaños (en la red uno puede ser quien quiera ser sin necesidad de serlo realmente) y de críticas o comentarios que no desparecen y permanecen visibles a los ojos de los demás y se extienden con una rapidez aplastante.
Según el estudio referido la red preferida en estas edades es Tuenti (80%), pero existen ciertas diferencias por Comunidades. Por ejemplo, en Cataluña se prefiere Facebook (75,2%), seguida de Fotolog (15%) y, en tercer lugar, Tuenti (5,1%).
Cuando pensamos que los adolescentes poseen un móvil que les permite estar localizados y hacer o recibir llamadas, nos olvidamos de que no es solamente un teléfono, se trata de algo más. Lo que llamamos (teléfono) móvil, es un dispositivo con las capacidades de un miniordenador portátil que les permite estar constantemente conectados, colgar fotos o videos al instante, mandar mensajes, chatear y hacer o recibir comentarios e incluso ser agredidos o manipulados.
Se hace más necesaria una educación y una formación que promueva la libertad y la responsabilidad, porque pretender vigilar y limitar el uso de estas redes es una empresa inútil y dañina para la persona, además de imposible.
Muchos prefieren entrar en las redes sociales que ver la televisión. Un uso libre, responsable y coherente de las redes sociales, puede ser muy positivo para los adolescentes. De hecho el 80% de ellos refiere que para lo que más las usan es para mantener el contacto con amigos, muy por delante de “saber de gente con la que no se tiene relación habitual”, que es lo que podría dar lugar a contactos no deseados.
El estudio de la Universidad Camilo José Cela revela que “los contactos incluidos están referidos fundamentalmente a amigos con los que se mantiene una relación habitual externa a las redes, y a amigos con los que no se tiene dicha relación habitual, ya sea por vivir en otras ciudades o en los mismos municipios pero sin posibilidad de verse a menudo. En mucha menor medida se incluyen “Gente desconocida” (6,8%).”
La agresión y manipulación a través de estos medios es más frecuente y está más despersonalizada de lo que pensamos. En ella se pierde la empatía ante el sufrimiento ajeno, ya que no somos capaces de ver al instante la reacción del otro. El adolescente reenvía videos y fotos que corresponden a un alguien lejano, distante.
La sensibilidad social y la atención a las consecuencias que estos comportamientos pueden tener, nos resultan ajenas y extrañas; “es sólo una foto/video”, “es muy gracioso”, “todo el mundo lo hace”. Se trata de un mundo donde se vulnera la intimidad de forma constante y las heridas que este hecho suponen para el adolescente pueden tener numerosas repercusiones en su forma de ser y su desarrollo en la relación con sus iguales. Esto se refleja en casos de absentismo escolar o casos extremos de suicidio en adolescentes, que se encuentran en parte mediados por el acoso que sufrían en la red.
Para los padres y educadores, la adolescencia es una etapa de transición, pero para los jóvenes el mundo está anclado en su presente y lo más importante es vivir lo mejor posible el momento actual. Por esto, todo lo que ocurre en su momento presente, tienden a vivirlo con la mayor intensidad y los eventos ocurridos en esta etapa dejarán una huella importante que puede condicionar sus interacciones de aquí en adelante.
Muchos adolescentes utilizan las redes sociales como forma de huida o evitación, bien porque se trata de un lugar donde sentirse aceptados, bien porque no disponen de las vías de comunicación adecuadas en su entorno más cercanos.
Una sobreimplicación de los padres, presión excesiva por su parte a la hora de controlar o actitudes sobreprotectoras pueden marcar un punto de huida hacia una realidad donde los adolescentes pueden adoptar distintas personalidades o caracteres sin ser juzgados pero también pueden poner en marcha conductas que no serían aceptadas en su entorno más cercano y por esto estar sujetos a presiones y chantajes.
Es importante en este sentido examinar las causas y establecer una correcta educación en el uso de estas herramientas que se pueda regir por las mismas normas de comportamiento social de las que disponemos cuando establecemos una relación cara a cara.
Lo ideal sería que los padres estuviéramos al día de las nuevas tecnologías y las redes sociales de forma que fuéramos la fuente de información más fiable. Esto es difícil, pero siempre podremos ser la persona de confianza más fiable y a la que acudir en caso de dudar, de sentirse intimidados, de no saber si algo e beneficioso para él o para otros.
Somos responsables de dónde están nuestros hijos menores y si no les dejaríamos solos por las calles de Nueva York o de Trípoli ¿les dejaremos solos por las avenidas de Facebook o Tuenti? Podemos acompañarles y compartir experiencias con ellos en la red, disfrutar de las cosas buenas que hay e incluso crear con ellos redes, blogs o webs sanas, divertidas y de interés. Al estar con ellos les podremos enseñar a defenderse de posibles engaños, a usar su libertad para elegir lo que les viene bien o a protegerse de contenidos inconvenientes (violencia, racismo, pornografía), archivos equívocos o descargas ilegales.
Tener con ellos estas vivencias nos puede facilitar un mayor contacto con ellos que luego favorezca conversaciones cara a cara sobre los “mares” por los que se ha “navegado” (periódicos on-line, redes sociales, blogs, webs monotemáticas) y en los que han aparecido paisajes maravillosos (amistad, sexualidad, familia, sociedad, aficiones) y también “tiburones” (pornografía, publicidad engañosa, pérdida de tiempo…).
La importancia de establecer bases y principios de comportamiento en la red, de escuchar atentamente al adolescente antes de hablar y de no minimizar sus sensaciones resulta crucial cuando se aborda el uso de estos recursos en red. No se trata de suspender su uso o de vigilar sus contactos, o colarse en el chat pretendiendo ser un compañero, sino de educar en la forma más adecuada de hacer uso de estas herramientas y en el respeto hacia uno mismo y hacia los demás en este medio.
Envíanos tus comentarios a: mcarmengr@psicovinculos.es

Un libro para padres de hijos adolescentes

¿Aun sigues pensando que la adolescencia, es una enfermedad que tienen tus hijos cuando llegan a esa edad? La gran mayoría de los libros que encontramos en nuestras librerías proyectan una imagen del adolescente siempre rebelde y  con dificultades de adaptación.

Hay que desdramatizar la adolescencia comenta Eva Bach en la presentación de su libro: “Adolecentes que maravilla”. Casualmente hace poco me encontré con este libro, que sin perder la objetividad presenta una adolescencia con dificultades para padres e hijos pero también una apasionante aventura de un trabajo educativo para ambos.

Si tus hijos están en ese periodo evolutivo de sus vidas. Te recomendamos la lectura de este libro: y junto a él alguno de los sabios consejos de su autora:

“Por favor, tócame”

 

Si soy tu adolescente,

Tócame.

No creas que, porque sea casi adulto,

No necesito saber que aún me cuidas.

Necesito tus brazos cariñosos

Y tu voz llena de ternura.

Cuando el camino se vuelve duro,

El niño que hay en mí te necesita.

 

Phyllis K. Davis

 

 

Envíanos tus comentarios a: mcarmengr@psicovinculos.es

Comienza el cole: ¿cómo ayudar a nuestro hijos?

Nuestros hijos disfrutan de unas vacaciones escolares que son bastante largas, de ahí que a veces les sea difícil adaptarse al inicio de un curso que se aproxima de nuevo.  Es por ello que os recomendamos los siguiente puntos:
  • Entender que el periodo de adptación al cole lleva unos cuanto de días. Tanto para nuestros hijos como para los padres.
  • Preparar a nuestros hijos, y mucho más a los más pequeños para mentalizares de “la vuelta a cole” de una forma positiva (ej. reencuentro con sus amigos).
  • Hay que ir introduciendo de nuevo rutinas y horarios del curso con flexibilidad. Acompañar los padres, si puede ser a su primer día de clases. Y fomentar desde ahí su confianza y seguridad.
Envíanos tus comentarios a: mcarmengr@psicovinculos.es

Los buenos modales

Niños de 7 a 12 años

Es muy bueno que los niños aprendan idiomas, computación, deportes…, pero, ¿qué hay de ese joven a la hora de sentarse a la mesa?, ¿cómo recibe y despide a sus visitas? Y ¿qué tal es su conversación con sus padres y adultos?

Un segundo de distracción cuando el semáforo se ha puesto verde, basta para que los motorizados se cuelguen a la bocina o griten todo tipo de improperios con gestos ad hoc.

En el metro y en las microbuses los hombres, al ver subir a una mujer, se sumergen con pasión en su lectura o miran decididamente el paisaje -el túnel en el caso del metro- con tal de no dar el asiento.

Los jóvenes hablan a garabatos y el que no lo hace simplemente está “out”. Y para qué decir de la “sentada”. Ellas han olvidado que las piernas abiertas no son aconsejables cuando se viste falda y ellos creen que es normal que sus compañeras de estudio se sienten sobre sus piernas en vez de darles el lugar.

Existe consenso: hacen falta los buenos modales. No se trata de que añoremos un mundo de pompas y venias. Nada semejante. Consiste simplemente en que los actualmente poco ponderados buenos modales constituyen un pasaporte al éxito, porque tras el buen comer, correcto hablar y preciso comportamiento se disfraza el quid de la convivencia: el respeto a los demás.

DAR EJEMPLO

Está claro que junto con la llegada de la adolescencia, los hijos se ponen rebeldes y adoptan un aire de suficiencia. Esto es natural y demuestra el crecimiento que están viviendo al reafirmar su personalidad. Sin embargo, como parte de ese proceso es necesario que asuman tres actitudes:

- Los valores esenciales no se cambian por moda o por edad.

- Criticar es natural en estos años, pero proponer soluciones positivas es siempre mejor.

- Ponerse en el lugar del otro.

Sin estos ingredientes, los adolescentes crecerán sin haber aprendido a manejarse bien socialmente. Carecerán de lo que se ha denominado “inteligencia social” -que es saber llegar a las personas en el momento adecuado y en la forma oportuna- tan útil en la vida personal y profesional.

La adolescencia es un período en que los jóvenes necesitan cerca a sus padres y los requieren como tales: en el papel de guías y dando ejemplo. ¿Qué sacan los padres con exigir buenas maneras si “pelan” descarnadamente a otros, pelean a gritos o mienten al no querer recibir una llama- da telefónica que no se atreven a enfrentar?.

Un caso patético, ocurrió en Reñaca hace un tiempo, cuando un potente auto se desvió a propósito de su pista para golpear y volcar a una moto -conducida por una pareja joven- que lo molestaba. El auto, conducido por un padre con cinco hijos a bordo, se dio a la fuga…

TRANSAR EL” ARITO”, NO EL RESPETO

Juanita Balmaceda, encargada de la Unidad Técnica Pedagógica del Colegio Villa María Academy y profesora en esa institución, señala: “Es importante que los papás distingan entre lo que es una terquedad propia de la etapa, y lo que es ser mal educado. El aspecto estético de si usan el pelo más largo o un arito, puede disgustar, pero éstos son asuntos transables, comprendiendo que es propio de la juventud. Lo que no se debe transar nunca es el respeto a los demás. Porque en definitiva eso constituye el fondo de los buenos modales: la sensibilidad hacia los otros”.

Una experta en el tema es Sylvia Gubbins de Bustamante, embajadora de Perú en Chile hasta el año 1985. Narra su experiencia: “Soy una convencida de que los niños no nacen conociendo la buena educación y es un deber de los padres instruirlos en ella. Creo que consiste básicamente en mostrarles la manera de tratar a la gente, a todos con igual consideración, desde un rey a un mendigo. En esto, hay forma y fondo, porque el saber agradecer, comportarse y conversar con los otros, demuestra cultura y respeto hacia el prójimo”.

Juanita Balmaceda señala “Sin duda hemos vivido un cambio impresionante en los últimos años. Notamos un problema concreto: los niños no son formados en los buenos modales por sus familias, ante lo cual los colegios hemos tenido que ir asumiendo un rol que nunca antes nos había tocado y que incluye hasta el cómo comen los alumnos. Los papás deben poner atajo a los malos modales. Tienen que entender que ellos son conductores de sus hijos. Esto, además de ser una experiencia excepcional, también significa estar dispuesto a llevarse el mal rato y no sólo a ser siempre el compadre, sino un orientador”.

SENSATEZ y SENTIMIENTOS

El adolescente tiende a vivir apasionadamente, pero hay que encauzar toda esa energía. Ellos en ocasiones, con- funden la filosofía con que se toman la vida con la mediocridad. Por eso resulta apropiado ayudarles a llenar la vida con algo que les dé sentido, útil para ellos mismos y la sociedad. Todo lo contrario a una vida arrastrada y vulgar.

Sin duda, cada día la espontaneidad cobra un rol más preponderante en todo el proceso social. Gracias a ella, padres e hijos están más próximos, las generaciones se han acercado y comprendido mejor, e incluso es un valor que ayuda a la formación del propio carácter: hoy se considera fundamental moverse en un clima de confianza. Pero no es menos cierto que a veces, escudados en el “ser uno mismo”, se atropella a los otros, sus sentimientos y su espacio. De ahí el sabio consejo: “Conviene añadir sensatez a la sinceridad para no caer en la idiotez sincera, que no por ser sincera, deja de ser idiota”.

Lo anterior, en términos de diccionario, significa moderación, reflexión, cautela, ponderación… es decir, usar el sentido común y simplemente, ponerse en el lugar del otro. En otras palabras, el equilibrio del carácter exige una cuidadosa compensación entre los extremos.

Hay modales que se han hecho humo:

- Saludar con respeto a una persona mayor, lo que implica ponerse de pié cuando ésta entra a donde estamos.

- Dar el asiento a las personas mayores o mujeres embarazadas.

- Estar limpios a la hora de comer y comer bien, usando servilletas y cubiertos como se debe.

- Saber escuchar y no interrumpir a alguien cuando habla.

- Respetar la autoridad del profesor.

- No secretearse en público ni comentar las intimidades de la familia.

- Golpear ante una puerta cerrada.

- Colocar la televisión o la radio a volumen moderado.

- Ofrecer ayuda.

Fuente:

EL ARTE DE EDUCAR
Adolescencia, solos frente al camino
Fundación Hacer Familia
Santiago-Chile
2a. edición

7 Principios para educar a los hijos en el uso de las nuevas tecnologías


Los adultos de hoy no tuvieron que recibir charlas de sus padres acerca de los peligros que podían encontrar en la web, o de los virus que allí circulan, o del comportamiento que hay que asumir frente a las redes sociales, o del peligro de entablar conversaciones virtuales con extraños. Pero los papás de hoy se ven cada día más obligados a prepararse mejor, a actualizarse y a estar informados sobre las múltiples realidades que se viven en el entorno de sus hijos para brindarles las lecciones adecuadas.

Las nuevas generaciones han nacido junto a la tecnología, acceden muy pronto a la web, a las redes sociales, a los chats, a los juegos on-line. También avanzan al ritmo vertiginoso con que lo hace el mundo tecnológico; indudablemente aprenden con mayor facilidad. Estamos hablando entonces de niños que están expuestos a un universo sin fronteras a tempranas edades, que tienen el mundo a sus pies con sólo un clic; lo cual representa una gran cantidad de beneficios, pero al mismo tiempo, algunos riesgos que hacen perentoria la orientación de los padres.

Para ello hemos recopilado en estos siete puntos, los principios a los que deben recurrir los padres para facultar a sus hijos en el buen uso y manejo de las diferentes posibilidades que ofrece la web.

1. Tomar parte activa

Es frecuente encontrar que algunos padres se consideren “invalidados” en estos temas de tecnología y se escuden en pretextos facilistas como por ejemplo que nacieron en otra época o que nunca podrán lograr el conocimiento que tienen los chicos de hoy. Esta actitud pasiva puede conducir a riesgos inevitables que lamentarán más tarde, pues dejar solos a los hijos en este camino, es un gran error.

Urge que los padres se empapen de todo este universo virtual, que conozcan en cabeza propia qué es un chat, una red social, un correo sospechoso, un juego on-line que parece confiable pero que lleva a insinuaciones nocivas, una página web pornográfica que aparece en medio de una sana búsqueda de una tarea escolar. Recordemos que hay tantos peligros en las calles, como en las computadoras. Por eso no está de más actualizarnos en el uso de filtros y bloqueos que garanticen que nuestros hijos no tengan acceso a determinadas páginas.

2. Llegar a tiempo

Los padres sabemos que hay temas “obligados” en la formación de los hijos (educación sexual, drogas, alcohol, amigos, proyecto de vida, etc.) en los cuales somos los primeros educadores. Pero el uso de las nuevas tecnologías también ha tomado un lugar en este grupo de conversaciones que requieren abordarse a tiempo.

No es la intención demonizar ni tachar de maléficas las herramientas tecnológicas, pues queramos o no, éstas hacen parte de su vida y en la actualidad, también de la nuestra, con todos los beneficios que esto representa. Lo que se debe hacer, es presentar a los hijos el repertorio de situaciones con las que pueden toparse en la web y ponerlos en situación de “pensar” qué podrían hacer o como deberían actuar, para juntos establecer pautas. Lo anterior es saludable porque no sólo los entrena gradualmente en la toma de decisiones y de postura crítica frente al ambiente, sino que les hace saber que no están solos, que los padres estamos ahí para acompañarlos, antes de que ellos se vean envueltos en situaciones que no tienen la madurez para resolver.

3. Mejor educar que prohibir

Lo prohibido se convierte en tentación; es una realidad irrefutable. Además sería ilógico y contraproducente prohibir el uso de la computadora a un niño en pleno siglo XXI, cuando son tan estupendas las posibilidades que brindan las nuevas tecnologías.

Lo anterior saca de nuevo a relucir la importancia de “educar” en el uso de estos medios, de brindarles a los hijos el acompañamiento y los instrumentos necesarios para hacer de la tecnología una aliada de la formación y del sano esparcimiento.

4. Lo bueno y lo malo en el mundo real, también lo es en el mundo virtual

Esto es obvio, porque el internet al ser una invención humana tiene todo lo bueno y lo malo que ha producido la humanidad. En este punto podemos apoyarnos en una de las armas educativas más poderosas que tenemos y que tienen nuestros hijos, que es la conciencia. Esa voz interior que nos dice que algo está bien o mal.

La privacidad y el derecho a la intimidad por ejemplo, son válidos en lo real y en lo digital. ¡Internet sí que tiene memoria! Todos sabemos que difícilmente se borra lo que allí queda consignado sobre una persona.

El mismo criterio se aplica a la correcta expresión de nuestras ideas y a todo lo que tenga que ver con nuestra libertad personal. Al igual que en el mundo real, las apariencias en la red pueden ser engañosas, aunque más difíciles de desenmascarar. Hay que explicar a los hijos que muchas veces creemos que el mundo virtual ofrece libertades personales que no se pueden tener en el mundo real, como es mentir acerca de la identidad, pero en últimas, al igual que en la vida real… ¿Quién engaña a quien? ¿Son esas las relaciones personales que gratifican y que te hacen mejor persona?

5. Enseñar el concepto de privacidad y el cuidado de sí mismo

Además de tomar medidas en casa para controlar el uso del computador, y de no ubicar estos aparatos dentro de las habitaciones de los niños, se debe educar en valores y virtudes que harán de los hijos personas maduras y autónomas, pues está claro que los padres no pueden estar controlando qué hacen sus hijos en todo momento. Un claro concepto de la privacidad, del pudor y del cuidado de sí mismo, son claves para que los hijos aprendan a desarrollar su criterio propio.

La meta es lograr que los hijos puedan identificar cuándo hay una situación de riesgo y el momento de abandonar esa conversación o esa acción perjudicial.

6. Promover la autoestima

Estimular en los niños la autoestima, les ayuda a tomar decisiones asertivas, a desenvolverse con seguridad, a expresar adecuadamente sus sentimientos, a tener el valor suficiente para enfrentar dificultades; todo esto hace que disminuyan las probabilidades de caer en circunstancias adversas.

La seguridad en sí mismo y la propia valoración se logran entre otras, gracias al ambiente familiar positivo y sólido en el que se desarrollen los seres humanos.

7. Generar confianza y vías de comunicación

Para finalizar, uno de los principios cardinales en la educación: el diálogo. Nada más fructuoso que una relación de confianza entre padres e hijos, que goce de líneas abiertas de comunicación, de forma que cuando algo ocurra, los hijos tengan pleno acceso a sus padres.

Cuando los niños callan, puede deberse a la falta de confianza que hay en la relación con sus padres o al temor de recibir reproches, en lugar de amor y comprensión.
fuente: lafamilia.info

La belleza de verlos crecer

Observatorio del Foro de la Familia sobre ideología de género

El Observatorio sobre el Adoctrinamiento de Género es una iniciativa del Foro Español de la Familia que ha nacido como consecuencia de la entrada en vigor de la Ley Orgánica 2/2010 sobre “Salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo”.

Dicha Ley, entre otras cosas, constituye una intromisión ilegítima en el derecho de los padres a educar a sus hijos según sus propias convicciones (art. 27.3 de la Constitución Española) e impone una visión de la sexualidad basada en la Ideología de Género.

La ideología de género es contraria a nuestras tradiciones jurídicas y filosóficas y es gravemente perjudicial para la salud de nuestros hijos, por cuanto trivializa las relaciones sexuales y confunde a la juventud con un supuesto “sexo seguro”.

Por estas razones, se ha hecho necesario divulgar, denunciar, formar e informar a los padres y educadores, y la sociedad en general, sobre las consecuencias de la entrada en vigor de esta Ley y sobre la mejor forma de paliar sus efectos y hacer frente a la desinformación y hábitos que quiere inducir en la sociedad. Con estos fines nace este Observatorio.

El Observatorio sobre Adoctrinamiento de Género (OAG) tiene los siguientes objetivos:

a) Vigilar los contenidos de las asignaturas que se cursen, sean de esta materia o de otras.

b) Denunciar ante las instancias administrativas y/o judiciales, aquellos contenidos que atenten contra el legítimo derecho de los padres a la educación de sus hijos, al amparo del artículo 27.3 de la Constitución Española y de la sentencia del Tribunal Supremo de fecha 11 de febrero de 2009.

c) Fomentar la formación de padres y educadores en los contenidos implícitos y explícitos de la ley 2/2010 para que conozcan su verdadero alcance y consecuencias.

d) Fomentar una sana educación afectivo-sexual en la escuela donde se respete la libertad ideológica y el pluralismo, sin imposiciones propias de regímenes totalitarios.

e) Ofrecer la ayuda necesaria a aquellos padres que encuentren alguna dificultad en cómo educar a sus hijos en esta materia.

fuente. www.adoctrinamientodegenero.org

ALGUNAS IDEAS DE CÓMO AYUDAR DESDE PEQUEÑOS A QUE NUESTROS HIJOS SEAN RESPONSABLES.

Tamara Serna Manzano
Profesora de euskera.
Tutora del aula de dos años.
Colegio Ayalde ikastetxea

Enseñar a los niños a ser responsables requiere un ambiente especial tanto en el colegio como en casa. Se trata de conseguir un ambiente que les ofrezca información sobre las opciones entre las que deben escoger por un lado, las consecuencias de cada una de ellas y proporcionarles los recursos necesarios para elegir bien.

Uno de los objetivos que nos proponemos como padres, consciente o inconscientemente, es la de preparar a nuestros hijos e hijas para que aprendan a tomar decisiones, libres y personales, debiendo asumir las consecuencias que se deriven de ellas.

Nos podemos preguntar a qué edad debemos comenzar a educar en responsabilidad a nuestros hijos. Como cualquier otro hábito bueno que se les quiera enseñar, es aconsejable comenzar desde pequeños: el niño comenzará a hacerse cargo sobre su ropa, sus juegos, sus juguetes…

Con frecuencia consideramos que son demasiado pequeños, y no les damos la oportunidad de realizar algunas tareas, sin embargo, los niños pueden hacer bastante más de lo que pensamos.

Es un error pensar que los niños al crecer se convierten en personas responsables y, muchas veces es más cómodo hacer las cosas por el niño que enseñarle a hacerlas o esperar que sea capaz de hacerlas. Pero esta actitud conlleva el riesgo de que el niño no llegue a responsabilizarse de sus pequeñas obligaciones.

Primero tiene que aprender a obedecer las decisiones que tomen sus padres o educadores, para, poco a poco ir aprendiendo a tomar sus propias decisiones. Antes de los tres años es conveniente comenzar con pequeños encargos: recoger sus juguetes, ayudar en las tareas domésticas, llevar su mochila al colegio, darle comida a su mascota… Son tareas que puede realizar sin problema y que se irán convirtiendo en una herramienta eficaz para educarles desde muy pequeños en el hábito de la responsabilidad.

El hecho de que cometan errores no debe hacernos desistir, los padres debemos estar ahí para orientarles y, sobre todo, animarles.

Para desarrollar la responsabilidad, tenemos que fomentar este hábito y la mejor manera de hacerlo es ofrecerles pequeños encargos, siempre teniendo en cuenta la edad y sus capacidades, ya que no todos los niños son iguales y algunos necesitan más tiempo para desarrollar una actitud responsable.

La responsabilidad se va aprendiendo e interiorizando de forma progresiva, por ello comenzaremos por ponerle tareas simples y a medida que el niño va creciendo le podremos pedir otras más complejas.

Conviene tener presentes estas orientaciones para ayudarles a ser responsable:

– Establecer normas que sirvan como puntos de referencia.
– Empezar por tareas simples que tengamos la seguridad que el niño sabe hacer y poco a poco ir introduciendo y enseñando otras más complejas.
– Instrucciones claras y sencillas.
– Mostrar seguridad y firmeza en lo que le exigimos utilizando argumentos y razonamientos.
– Procurar que exista una coherencia entre nuestros actos y nuestras palabras.
– No responsabilizarse de las tareas de los hijos, se les puede ayudar, orientar, asesorar pero no asumir sus responsabilidades de forma que el niño se desentienda.
– Sin amenazarles ya que no siempre cumplimos las amenazas. Los niños no nos tomarán en serio y perderemos toda credibilidad.
– Siempre reforzando las buenas actitudes, estimulándole para continuar su buen comportamiento, haciéndoles ver que estamos orgullosas de ellos, alabándoles que no quiere decir que no tengamos que corregirle.

Y para finalizar diría que educar en la responsabilidad no es tarea fácil, pero que realmente merece la pena conseguir, mediante el esfuerzo diario de padres y educadores, ganar las pequeñas batallas del día a día para que nuestros niños y niñas lleguen a ser adultos responsables.
MÁS VISTOS DEL MES
· EDUCAR EN EL ESFUERZO
· EDUCAR EN LA FRUSTRACIÓN
· ALGUNAS IDEAS DE CÓMO AYUDAR DESDE PEQUEÑOS A QUE NUESTROS HIJOS SEAN RESPONSABLES.
· ¿SOBROPROTEGEMOS A NUESTROS HIJOS?
· ¿SABEMOS MANDAR A NUESTROS HIJOS?

Fuente:sontushijos.org

EDUCAR EN EL ESFUERZO

Cristina López Maté
Diplomada en Educación Primaria, Educación Musical y Educación Infantil.
10 años dedicados a la docencia como profesora de Educación Primaria y Musical.
Actualmente es profesora de Euskera en el primer ciclo de Pimaria en el Colegio Ayalde Ikastetxea.

Entre los 7 y los 12 años es el momento adecuado para crear en los niños/as la capacidad de esfuerzo.

“Es que no me apetece…, es que no tengo ganas…”. Si ésta fuera la razón para hacer las cosas los hijos ¿estudiarían alguna vez?, ¿se harían la cama? Y cuando crezcan, ¿sabrán enfrentarse a las dificultades de la vida? Para no hacer niños blandos es necesario enseñarles el valor del esfuerzo, la necesidad de tener fuerza de voluntad…

Para tener fuerza de voluntad han de esforzarse, diaria y continuamente, en esa multitud de pequeños detalles que a veces no damos importancia. Los hijos han de ser capaces de valerse por sí mismos porque han de ser ellos y no sus padres, quienes tendrán que superar las dificultades futuras.

Solo hay que pensar en la típica imagen bastante frecuente entre los adolescentes y jóvenes de hoy: chicos y chicas blandos con una personalidad débil, caprichosa e incostante, incapaces de ponerse metas concretas y cumplirlas. Al no haber luchado ni haberse esforzado a menudo en cosas pequeñas, tienen el peligro de convertirse en no aptos para cualquier tarea seria y ardua en el futuro y vencerse ante las dificultades.

En ocasiones se puede caer en la tentación de creer que una parte importante de la labor de los padres consiste en evitar las dificultades a los hijos. Sin embargo, la mejor herencia para ellos consiste en dotarles de la capacidad de valerse por sí mismos en cualquier circunstancia, incluso en las dificultades.

Por lo que puede ser contraproducente para los niños:
- Que le proporcionemos una vida fácil y cómoda.
- Que les demos todo hecho
- Que les tratemos siempre como a niños…

Fomentar la fuerza de voluntad

Para fomentar en los niños la fuerza de voluntad, se puede comenzar teniendo en cuenta una serie de criterios generales para vivir el esfuerzo en el hogar:

- El ejemplo por parte de los adultos tiene una gran importancia, especialmente el de los padres.
- Es necesario que los niños entiendan porque tienen que sacrificarse,

renunciar a lo más cómodo. Es el modo de que quieran hacerlo por ellos

mismos y no únicamente cuando lo decidan sus padres o profesores.

*Ej: Si atiendes en clase aprenderás mucho.
Si haces los deberes dentro del tiempo marcado para ello luego
tendrás tiempo para poder jugar un rato.

- A esta edad hace falta cierta exigencia por parte de los padres, exigencia combinada con cariño y comprensión Con los años esta exigencia se transformará en autoexigencia. Es un error, a veces involuntario, evitar el esfuerzo de los hijos, haciendo por ellos un trabajo que puede contribuir a su formación.

* Ej: Ayudarles a vestirse, hacerles la cama, ponerles sólo la comida que
les gusta…

- Hay que plantear metas a corto plazo, concretas, diarias, que los padres puedan controlar fácilmente, y los niños acaben lo que comienzan.

* Ej: Ponerse a hacer los deberes a una hora fija, dejar la ropa doblada
por la noche…

- Las tareas que se propongan a los hijos han de suponer cierto esfuerzo,

adaptado a las posibilidades de cada uno. Que los niños se ganen lo que

quieren conseguir.

*Ej: Poner o recoger la mesa, ayudar a su hermano pequeño, hacer la
cama…

- Las tareas tendrán una dificultad graduada y progresiva, según vayan madurando. Conseguir metas difíciles por sí mismos, gracias al propio esfuerzo, les hace sentirse útiles, contentos y seguros.

- No tienen que tener miedo a los riesgos, o al fracaso, porque muchas veces el fracaso será más eficaz que el éxito, en la búsqueda de una voluntad fuerte (de los errores también se aprende).

- Reconocerles y valorarles positivamente cuando se han vencido en algo que les costaba esfuerzo.

*Ej: Le recompensamos con una sonrisa cuando a la hora de comer ha
hecho el esfuerzo de comer lo que no le gusta.
Le reconocemos y felicitamos por dejar sus cosas recogidas antes de ir

a la cama.

- Fomentar especialmente la satisfacción interna, la satisfacción de la obra

bien hecha. Aunque cuando son pequeños también les ayudan otros

motivos:

● Satisfacer a los padres o profesores.
● Vencerse a sí mismos.
● Que los demás tengan buena imagen de ellos.
Resulta peligroso fomentar la motivación externa mediante regalos

materiales, porque se puede conseguir el efecto contrario, cuando el niño

obtiene lo que quiere deja de realizar el esfuerzo porque ya no le interesa,

e internamente no esta motivado.

- El esfuerzo tiene que ser prolongado.

*Ej: Es mejor que ponga todos los días la mesa todos los días a que un solo
ía este toda la mañana ayudando en la cocina.

- Por último, importa más el esfuerzo del niño, en vez del nivel objetivo

alcanzado.

Un hijo fuerte será capaz de realizar esfuerzos sin quejarse. Por ejemplo:
- Levantarse a su hora
- Hacer los deberes en el tiempo previsto
- Cumplir sus compromisos aunque no tenga ganas
- Soportar un pequeño malestar sin quejarse.

Disciplina

Un buen medio para fortalecer la voluntad consiste en seguir una disciplina y una exigencia.

· Ej: Ateniéndose a unas normas de convivencia en casa, en el colegio…

Por eso son importantes los juegos o los deportes, porque en ambos casos se tienen que respetar unas normas o unas reglas preestablecidas que les crean hábitos de disciplina.

Al hacer vivir esta disciplina hay que tener en cuenta el modo de ser, la edad y las posibilidades de cada niño, respetando su personalidad y sabiendo conjugar la exigencia y la firmeza, con el cariño y la comprensión.

Obediencia

Es importantísimo que los niños lleguen a comprender el valor de la obediencia. Haciendo caso a los padres y profesores, los niños actúan con un objetivo concreto y preciso en vez de seguir sus ganas o apetencias. Pero para que haya obediencia ha de existir autoridad efectiva de los padres: no hay que tener miedo a exigir.

- Contar con un horario les ayudara a desarrollar su capacidad de autoexigencia. Dentro del horario tiene una particular importancia la puntualidad al levantarse.

Si desde pequeños se acostumbran a hacer en cada momento lo que deben y no lo que le apetece, se habrá avanzado decididamente hacia una voluntad fuerte.

Renuncias y sacrificios

El dominio de sí mismo es otra buena forma de fortalecer la voluntad.

El autodominio consiste en controlar los impulsos espontaneos que no vengan a cuenta. Por ejemplo:
- Vencer el mal humor.
- Renunciar a la curiosidad en cosa que no les incumben.
- Saber acabar lo que han empezado.
- Dominar la impaciencia

El vencimiento habitual en estas pequeñas cosas, irá creando hábitos de autodominio, de renuncia.

A veces convendrá renunciar a cosas buenas para fortalecer esa fuerza de voluntad: Por ejemplo:
- Ceder el asiento a una persona mayor
- Dejar la golosina para el hermano pequeño.

Otras veces se puede intentar crear las ocasiones, por ejemplo:
- Preparar una excursión con la familia en la que se ande mucho
- Cocinar con intención un plato que no sea especialmente del agrado de nuestros hijos…

Trabajo bien hecho

No hay medio más efectivo para desarrollar la fuerza de voluntad que el trabajo; pero el trabajo bien hecho.

Por ello, hay que enseñarles a realizar su actividades con perfección, ya se trate de los deberes o de los encargos que tienen en casa o en el colegio para ser útiles. Que terminen bien las cosas y no se acostumbren a ser chapuceros o a dejar sus tareas a medio hacer

La obra bien hecha, el trabajo bien acabado, es un fundamento seguro para educar una voluntad fuerte.

Pautas a seguir para educar en el esfuerzo:

1) Es bueno establecer junto al niño un horario, con el suficiente tiempo libre

para que no sea ni agobiante ni fácil. Así siempre sabrá lo que tiene que

hacer y lo que no.
2) Al comenzar algo, hay que preguntarle si cree que va a terminarlo, porque si lo empieza se le exigirá que lo acabe.
3) En sus deberes del colegio y en sus encargos se le debe exigir la mayor perfección, de acuerdo a su madurez, que sea capaz de alcanzar.
4) A veces, es bueno provocar situaciones algo molestas por su incomodidad: caminatas largas, comida que no le gusta, recados molestos, madrugones…
5) Dejar pasar tiempo entre una petición que haga y su cumplimiento ayudará a fortalecer su voluntad. Si se lo gana, aún mejor.
6) Antes de hacerle nada, hay que probar a que lo haga el por sí mismo. A pesar de que los padres les cueste la mitad de tiempo.
7) Es necesario exigirle autodominio en sus impulsos espontáneos, en su mal humor y en su impaciencia.
8) No hay que permitirle quejarse de los esfuerzos y las contrariedades. Y que tampoco oiga nunca comentarios de autocompasión hacia él.
9) Es necesario una exigencia, conjugada con el cariño y la comprensión.
10) Se les debe acostumbrar a ir asumiendo responsabilidad en sus acciones y decisiones.

¿Quieres ser una persona fuerte?
- Niégate a lo fácil, desconfía de cuanto se te ofrece sin esfuerzo.
- Exígete una mayor perfección cada día en lo que haces: en tus apuntes, en tus deberes…
- Lucha cada día contra los defectos que tienes y que los conoces muy bien.
- No te dejes vencer por el desánimo y vuelve a insistir todas la veces que sean necesarias.
- Entiende el valor positivo de los sacrificios. Por ejemplo, comer algo que no te gusta pero que es bueno para tu salud.
- Cuida los detalles pequeños: por ejemplo, si importa usar jabón al lavarse las manos.
- Piensa dos veces las cosas antes de hacerlas, y afronta con serenidad los acontecimientos.
- No dejes que te domine la pereza, ten siempre algo que hacer.
- Imponte un horario para las actividades, como modo permanente de exigirte.
- Cumple todos los compromisos, no reveles los secretos que te confían y acaba lo que empiezas.
- Asume la responsabilidad de lo que haces.
- Mantén el buen humor cuando las cosas no han salido como deseabas.
MÁS VISTOS DEL MES
· EDUCAR EN EL ESFUERZO
· EDUCAR EN LA FRUSTRACIÓN
· ALGUNAS IDEAS DE CÓMO AYUDAR DESDE PEQUEÑOS A QUE NUESTROS HIJOS SEAN RESPONSABLES.
· ¿SOBROPROTEGEMOS A NUESTROS HIJOS?
· ¿SABEMOS MANDAR A NUESTROS HIJOS?

Fuente: sontushijos.org