Juan Manuel de Prada, “Sectarismo ideológico” (sobre educación diferenciada), ABC, 30.V.11

Quisiera empezar este artículo aclarando que estudié en un colegio mixto, del que guardo recuerdos muy gratos; y que a mi propia hija la llevo también a un colegio mixto, del que no puedo sino predicar bondades. Pero el trato discriminatorio que nuestras autoridades dispensan a la escuela diferenciada, a la que ahora una lunática ley de «igualdad de trato» en ciernes pretende retirar los conciertos, se me antoja uno de los atropellos más descabellados que el sectarismo ideológico pueda perpetrar. Que la ideología es aniquiladora de la razón, porque exonera al hombre de la nefasta manía de pensar, nutriéndolo de consignas desquiciadas, se comprueba fácilmente en este caso.
Sostienen sus enemigos que la escuela diferenciada atenta contra la igualdad de hombres y mujeres, y que favorece la «segregación». Ambas son afirmaciones de una irracionalidad prejuiciosa y bestial. Podría decirse que las escuelas diferenciadas atentan contra la igualdad si impartieran disciplinas distintas dependiendo del sexo de sus alumnos, o si tales disciplinas se impartieran con distintos grados de exigencia; pero nada de esto ocurre en las escuelas diferenciadas, fundadas sobre un presupuesto incontrovertible, a saber: que hombres y mujeres somos diferentes, fisiológica y psicológicamente; y que esta diferencia natural —que no debe confundirse con una capacidad intelectiva mayor o menor— configura nuestros métodos de aprendizaje. La escuela diferenciada propone métodos de aprendizaje diversos para lograr más plenamente la igualdad de hombres y mujeres, no para atentar contra ella. Y sus resultados avalan esta propuesta, como se demuestra en aquellos países —Gran Bretaña, por ejemplo— donde existe una tradición arraigada de escuela diferenciada.

La acusación de «segregacionismo» es todavía más irracional y desquiciada. Los colegios de educación diferenciada no estorban que sus alumnos, una vez concluidas las clases, puedan relacionarse libremente con chicos del otro sexo, con las limitaciones que sus padres les impongan (o traten de imponerles).

Acusar a la escuela diferenciada de favorecer la desigualdad y la segregación nos obligaría a lanzar idéntica acusación contra los campeonatos de tenis; pero yo todavía no he visto a nadie que proteste porque Nadal no juega contra Kournikova, ni tampoco a nadie que se le ocurra afirmar que Nadal no puede ligarse a Kournikova (o viceversa) porque no les dejan enfrentarse en los campeonatos de tenis. Si alguien lanzara tales protestas o afirmaciones lo tendríamos por un necio redomado; sin embargo, tales necedades, referidas a los colegios diferenciados, triunfan, en alas del sectarismo ideológico, e incluso pueden imponerse mediante leyes que les denieguen arbitrariamente los conciertos.

Uno puede entender que los poderes públicos establezcan requisitos para que los centros docentes se beneficien de ayudas; pero tales requisitos no pueden ser arbitrarios, ni regirse por el más despepitado sectarismo ideológico, que disfraza el mismo odio despechado que la zorra de la fábula dispensaba al racimo de uvas que no podía alcanzar: odio, en primer lugar, a la excelencia; y también odio hacia una escuela que se resiste a ser convertida en el corruptorio oficial y en la fábrica de votantes en que nuestros sectarios pretenden convertir la escuela pública. La escuela diferenciada es la primera pieza que estos sectarios pretenden cobrarse; después vendrá la escuela concertada católica, no importa que sea mixta o diferenciada.

Fuente:interrogantes.net

EDUCACIÓN DIFERENCIADA: LOS TRIBUNALES LE DAN LA RAZÓN A LOS PADRES QUE LA ELIGEN Y A SU FINANCIACIÓN PÚBLICA.

Enrique Marcos Pascual
Licenciado en Derecho.
Profesor de E.S.O. colegio Las Fuentes.

La Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) ha declarado nulas las resoluciones del Gobierno del Principado por las que se denegó a los colegios de Fomento de Centros de Enseñanza ‘Peñamayor’ y ‘Los Robles’ la renovación del concierto por ser centros de educación diferenciada. Estas dos son las primeras sentencias que, en el marco de la Ley Orgánica de Educación (LOE) de 2006, sostienen la plena legitimidad de la educación diferenciada, según el fallo de esta resolución judicial.

El tribunal ratifica el derecho de los colegios de educación diferenciada a la financiación pública y determina que la LOE no excluye a este modelo pedagógico de los conciertos educativos. El Tribunal establece en su Fundamente de derecho tercero que la educación separada por sexos, es plenamente constitucional, como ya lo ha establecido este mismo Tribunal en sentencia dictada el 18 de enero de 2001, cita también el Tribunal la L.O. 10/2002 sobre educación que al tratar dentro de la enseñanza sobre la discriminación no hacía referencia alguna a razones de sexo, a diferencia de la L.O. 2/2006 que las incluye en su art. 84.3, pero no excluyendo la educación separada. Las sentencias destacan así mismo que la LOE “no excluye” este modelo pedagógico y recuerdan que tiene el aval de organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

El TSJA reitera en sus resoluciones “la plena constitucionalidad” de la educación diferenciada, subrayando que su legitimidad no debe discutirse “dada la multitud de resoluciones que así lo vienen a reconocer”. La Sala también recuerda que la Administración Educativa no prohíbe la educación diferenciada como debería hacer si resultara ser inconstitucional.

Por otra parte, el TSJA hace especial hincapié en que la educación diferenciada “no implica, por sí sola, discriminación alguna”, y que resulta manifiesto que “no existe una normativa que impida a dichos centros concurrir al régimen de conciertos”. Los padres deben estar contentos porque estas dos sentencias reconozcan, en el marco de la LOE, el derecho de la educación diferenciada a la financiación pública. El Tribunal asturiano había emitido otra sentencia en el verano de 2009, en la que declaró nula la resolución administrativa mediante la que la Consejería de Educación había retirado el concierto en 1.º de Infantil al ‘Peñamayor’. El TSJ de Asturias por la que se estima el recurso interpuesto por CONCAPA-Asturias contra la resolución del Principado mediante la que no se renovaban los conciertos de los colegios de educación diferenciada. Creo que queda patente que este tipo de educación no es discriminatoria, así como el deber de respetar la confianza legítima de los padres que escolarizaron a sus hijos en estos colegios estando concertados y la importancia de estas sentencias es porque ratifican el derecho de los colegios de educación diferenciada a la financiación pública y determinan que la LOE de 2006 no excluye este modelo pedagógico de los conciertos educativos” y que “se trata de las primeras sentencias que, en el marco de la LOE, destacan “la plena legitimidad de la educación diferenciada”.

fuente:sontushijos.org

Mi hija está insoportable

 

Juan Meseguer Velasco/Aceprensa – COPE, 19 de mayo 2010.

Si ya era difícil que una niña de 12 ó 13 años se aguantara a sí misma, añada a esto el boom de las redes sociales, la obsesión por estar sexy o por ser la primera de la clase a cualquier precio. Ciertamente, las chicas de hoy no lo tienen nada fácil. Por eso, los padres han de ayudarlas a discernir entre lo accesorio y lo que de verdad importa.

El psicólogo y médico de familia Leonard Sax, presidente de la Asociación Nacional para la enseñanza diferenciada por sexos de Estados Unidos (NASSPE), se ha hecho famoso por mostrar los efectos positivos que produce un estilo educativo adaptado a cada sexo.

La idea básica que defiende Sax es que la educación diferenciada mejora los resultados académicos y la socialización, y disminuye la violencia en el aula. Sus conclusiones responden a los datos científicos y de experiencia que ha ido exponiendo en sus libros. Así, Sax muestra cómo el cerebro del niño y el de la niña se desarrollan de manera distinta; la diferente forma que tienen de aprender en su etapa escolar; su heterogéneo modo de ver los sucesos del mundo…

A exponer estos resultados dedicó uno de sus libros más populares: Why Gender Matters? Después escribió otro libro centrado en las dificultades que afrontan los chicos en la sociedad actual: Boys Adrift (1). Y ahora acaba de publicar en Estados Unidos Girls on the Edge (2), donde analiza los cuatro problemas que a su juicio afectan más a las chicas.

Ellos y ellas tienen dificultades, claro, pero no son las mismas para unos y otras. “Cada vez hay más chicos que están desarrollando una actitud sibarita que les lleva a disfrutar ellos solos: videojuegos, pornografía, comer, dormir… A menudo les falta empuje y motivación para saltar de la cama y triunfar en el mundo real”.

Las chicas, en cambio, van sobradas de empuje y de motivación. Su problema es que “no saben cómo relajarse ni cómo divertirse y disfrutar de la vida. Para muchas de estas niñas, cada logro es sólo un paso intermedio hacia el siguiente”.

En Girls on the Edge, Sax argumenta que las chicas de hoy están sometidas a cuatro factores de riesgo. Lógicamente, estos cuatro factores no afectan por igual a todas. Depende mucho del carácter de cada una, de la educación que han recibido o del ambiente en que se mueven.

El primer factor de riesgo es la confusión en torno a la identidad sexual. “Las chicas quieren ponerse sexy cada vez más temprano. Y eso no es una buena noticia”, dice Sax. Mientras que la forma de vestir de los chicos no ha variado tanto en las últimas décadas, el cambio entre las chicas de 9 a 11 años ha sido brutal: tops con tirantes, pantalones ajustados, minifaldas…

Este empeño por vestirse como si tuvieran una “agenda sexual” produce efectos perjudiciales en su identidad. Como explica Stephen Hinshaw, profesor de psicología en Berkeley, “si las chicas pretenden tener atractivo sexual antes de que realmente lo tengan, se encontrarán con serias dificultades para conectar con sus propios sentimientos”.

A Sax no le interesa la decencia porque sí. A su juicio, se trata de un problema antropológico de más calado. “A las chicas de hoy se les bombardea con la idea de que tienen que mostrar su cuerpo para autorrealizarse, o incluso como una manifestación del ‘poder de las niñas’. Como padres, tenemos que ayudarles a rechazar esta idea. Los chicos no necesitan quitarse la ropa para demostrar que tienen poder. Las chicas tampoco”.

“La sexualidad –añade Sax– es una esfera muy saludable del ser humano y del paso a la edad adulta. Pero la sexualización supone convertirse en un objeto de placer para los demás; es estar expuesto a los otros. La sexualidad tiene que ver con quién eres. La sexualización con lo que aparentas”.

Según Sax, esta banalización de la sexualidad ha favorecido –junto a otros factores– que un número considerable de chicas se sientan confusas respecto a su identidad sexual. En un sondeo realizado a más de 20.000 adolescentes y jóvenes de Estados Unidos, el 14,4% de las chicas encuestadas se declara lesbiana o bisexual, en comparación con el 5,6% de los jóvenes que se identifica como gay o bisexual (3).

No sin mi móvil

El segundo factor de riesgo para las chicas es lo que Sax llama la “burbuja digital”, ese mundo paralelo hecho de SMS, correos electrónicos y redes sociales. Que las nuevas tecnologías pueden “enganchar” hasta crear una adicción no es ninguna novedad. Lo sorprendente es la brecha que hay entre chicos y chicas en este terreno.

En su libro, Sax se hace eco de un reciente estudio publicado por el Pew Research Center. Una de las conclusiones más relevantes es que mientras una adolescente de Estados Unidos puede mandar unos 80 mensajes escritos al día (bien a través del móvil o del correo electrónico), un adolescente envía 30 al día (4).

Al problema de los SMS compulsivos hay que añadir el tiempo que les quita –y la tensión que les genera– la “creación” de su propia imagen en las redes sociales. “Las chicas saben que si quieren que su perfil sea visitado, necesitan estar colgando fotos continuamente. Las fotos divertidas triunfan, pero todavía triunfan más las fotos sexys”.

“Mientras estas chicas permanecen hiperconectadas con sus amigas –dice Sax–, cada vez están más desconectadas de sí mismas”. El remedio no está en cortar la conexión a Internet o en quitarles el móvil, sino en enseñarles a usar con moderación las nuevas tecnologías. En ocasiones, esto exigirá a los padres un esfuerzo para ponerse al día: cuando aprendan a manejarse dentro de la “burbuja digital”, podrán evitar que su hija quede atrapada en ella.

De mayor, top model

El tercer factor de riesgo son las obsesiones. “Nunca hasta ahora –escribe Sax– había existido una cultura que brinde tantas oportunidades a las chicas, y sin embargo, están desprovistas de criterios de orientación. En consecuencia, muchas centran su atención en una única actividad o en una sola parcela de su vida: ser la mejor estudiante, ser la atleta estrella, ser la más delgada…”

Sax recomienda a los padres que estén prevenidos contra este tipo de obsesiones. Es preciso que aprendan a discernir “si el interés de su hija por el deporte, las buenas notas o la salud es sano o destructivo”.

Para ilustrar esto cuenta el caso de Madison, una chica de 9 años que soñaba con convertirse en una flamante top model de Estados Unidos. Y lo cierto es que, entre los 9 y los 13 años, Madison era una chica preciosa. Y ella lo sabía.

Pero con el tiempo llegó el acné. Los padres de Madison le dijeron que no se preocupara porque, antes o después, acabaría pasando como el sarampión. Pero ella insistió en ir al dermatólogo. El tratamiento no le hizo efecto o, por lo menos, no el que deseaba Madison.

Y aparecieron los problemas de peso. Entre los 13 y los 14 años, Madison engordó 13 kilos. “Ya no era aquella niña mona y esbelta de piel perfecta. Pero entonces, ¿quién era? No lo sabía. Terminó con una depresión clínica. Y sus padres la trajeron a mi consulta”, recuerda Sax.

Sax comenzó a tratarla con medicación. Tras varios ajustes, Madison mejoró su carácter y también perdió peso. Pero Sax se dio cuenta de también le producía más ansiedad. Ella pedía más dosis. Y él se negó en redondo.

“Madison –concluye Sax– se valoraba a sí misma en función de su apariencia. Estaba dispuesta a tragar con lo que fuera, con tal de adelgazar y limpiar su piel. Pero si no lo conseguía, dejaba de saber quién era”.

Aquí Sax se pone poético y recurre a un verso de Rainer Maria Rilke: “Bucea en tu interior y descubre qué hondo es el lugar donde tu vida florece”. Para Sax, esta es una de las tareas fundamentales de los padres de hoy: enseñar a sus hijas a descubrir quiénes son. Algo que no depende del aspecto físico, de las canciones que guardas en tu iPod o del número de amigos que tienes en Facebook.

“Si tu hija aprende a desarrollar una identidad fundada en raíces profundas, terminará por convertirse en una mujer resistente y con autoestima. La edad no es el factor más importante. He conocido algunas chicas de 11 y 12 años que lograron alcanzar ese sentimiento de seguridad y lo mantuvieron durante toda su adolescencia y luego. Y también conozco a muchas mujeres adultas que nunca lo han conseguido”.

Piropos de doble filo

El cuarto factor son las “toxinas ambientales” que se encuentran en las cremas, las lociones, las comidas y las bebidas que toman las chicas. En este capítulo, Sax intenta demostrar hipótesis verdaderamente curiosas.

Defiende, por ejemplo, que las botellas fabricadas con tereftalato de polietileno pueden afectar –bajo determinadas circunstancias– el metabolismo de las chicas hasta el punto de hacerlas parecer mayores de lo que son.

Si bien en otros estudios se ha ocupado de las consecuencias fisiológicas que tienen este tipo de perturbaciones, aquí se fija sobre todo en las emocionales. “Cuando Olivia tenía 11 años, solía pasar por una adolescente de 15 o incluso de 17 años. En sus visitas a los centros comerciales, los chicos le silbaban o le lanzaban piropos”.

“Puede que su cuerpo tuviera la apariencia del de una chica de 15, pero ella tenía la madurez emocional de una niña de 11 porque eso es lo que era. Muchas de las chicas que aparentan tener 15 años no están preparadas para encajar la admiración que despiertan cuando van a un centro comercial o a la playa”.

Cada niña es un mundo

Llegados a este punto, uno podría verse tentado a encerrar a su hija en un cuarto vacío y sin ventanas. Así, ciertamente, estaría a salvo de influencias externas. Pero esa no es la solución que recomienda Sax. A su juicio, lo que mejor funciona es que los padres conozcan muy bien a sus hijas y les ayuden a cultivar la mente, el cuerpo y el espíritu de acuerdo con sus rasgos específicos.

“La paternidad es un arte, no una ciencia. Aunque podemos aprender de la experiencia de chicas alegres y equilibradas, las estrategias concretas que sirvieron para esas niñas pueden no encajar con tu hija”.

Afortunadamente, no todas las chicas de hoy están expuestas a todos los riesgos descritos por Sax. “Algunas resuelven sus problemas bastante bien. Están seguras de sí mismas, pero no son narcisistas. Son enérgicas, pero no se centran en sí mismas. Saben quiénes son, porque conocen sus puntos fuertes y sus debilidades. Y son felices siendo como son”. Pero entonces, ¿por qué hay otras chicas que lo pasan tan mal? “El éxito no es cuestión de azar. Los padres marcan la diferencia. Por desgracia, algunos padres no podrán hacer mucho por sus hijas –aunque tengan la mejor intención del mundo– hasta que no se hagan cargo de lo que les pasa”.

“También hay padres que intentan arreglar los problemas del siglo XXI con soluciones de los años ochenta. Y eso no funciona. La sociedad actual ha generado una serie de desafíos para las chicas que hace 30 años no existían”.

(1) Leonard Sax, Boys Adrift: The Five Factors Driving the Growing Epidemic of Unmotivated Boys and Underachieving Young Men. Basic Books, Nueva York, 2007.

(2) Leonard Sax, Girls on the Edge: The Four Factors Driving the New Crisis for Girls –Sexual Identity, the Cyberbubble, Obsessions, Environmental Toxins. Basic Books, Nueva York, 2010.

(3) Ritch Savin-Williams y Geoffrey L. Ream, “Prevalence and stability of sexual orientation components during adolescence and young adulthood”, Archives of Sexual Behavior, vol. 36, 2007, pp. 385-394.

(4) Amanda Lenhart, “Teens, Cell Phones and Texting”, Pew Internet & American Life Project, 20 abril 2010.

Educación diferenciada

 

Cada día nos desayunamos con titulares como éstos: ”España aún “suspende” en Educación Secundaria dentro de la OCDE” o “España no rompe la barrera del fracaso escolar y sigue en el furgón de cola de la OCDE”. Nos hemos acostumbrado a estos informes negativos y hemos terminado por verlos como algo natural. No debería ser así. Es preocupante conocer datos que nos dicen que el fracaso escolar en nuestro país se mantiene en los últimos lugares de los países desarrollados -ocupamos el puesto 26 de 30 países- sólo superado por México y Turquía.

Recobra actualidad

Con este panorama vuelve a la actualidad el tema de la Educación Diferenciada, es decir, la escolarización en distintas aulas o centros para niños y niñas.

La retirada de subvenciones a centros que ya imparten este tipo de enseñanza en dos comunidades autónomas ha traído a la actualidad el tema una vez más.

Llegados a este punto muchos nos preguntamos qué hacer para mejorar estos datos y la educación en general en nuestro país. Pues bien, una propuesta, por cierto muy novedosa y atrevida para los tiempos que estamos viviendo, nos la ofrece la profesora universitaria María Calvo con una campaña en pro de la EDUCACIÓN DIFERENCIADA entre chicos y chicas, opción que ya triunfa en colegios públicos de los países avanzados. Para ello ha publicado un libro titulado “Diferentes pero iguales. Cerebro, hormonas y aprendizaje”.

Estudios científicos muy profundos de organismos independientes y de expertos en Pedagogía, como es el caso de Nicole Mosconi, de la Universidad de París, ponen de manifiesto que “no respetar el ritmo de aprendizaje y cognoscitivo de niños y niñas crea una frustración que puede traducirse en actos de violencia contra las niñas, provocando reacciones machistas”. Es una de las afirmaciones de la citada autora en su libro.

Es admitido que hombres y mujeres somos iguales en derechos y deberes y también en inteligencia -de ello hay un estudio muy completo de la Universidad de Yale-; también somos iguales en cuanto a las metas que podemos alcanzar, pero las formas de llegar a ellas son muy diferentes por nuestra forma de actuar, de vivir. La sensibilidad y la sexualidad son igualmente diferentes.

No volver atrás

Podría parecer que se está pretendiendo una vuelta a la educación diferenciada de hace cuarenta o cincuenta años. Nada más lejos de la realidad. Los descubrimientos científicos de los últimos diez años nos han demostrado que en educación infantil y primaria las niñas van por delante de los niños en el ritmo de aprendizaje y en habilidades lingüísticas. Maduran antes y de ello somos testigos tanto profesores como padres. No tener en cuenta estas diferencias puede perjudicar a los varones. De hecho el fracaso que tenemos en España es mayoritariamente masculino.

Si pensamos en la adolescencia, en una escuela diferenciada están más tranquilos ya que estar delante del sexo opuesto durante el horario lectivo perturba la concentración. Y otro motivo igualmente importante para optar por la educación diferenciada sería el de la libertad de los padres de poder elegir un modelo educativo que ahora mismo en España no se da en centros públicos, algo posible en países de nuestro entorno como son Alemania, Francia Suecia y, en otros, como Australia y EE.UU. En estos países la posibilidad de una escuela diferenciada se ha implantado al comprobar que los chicos/as cuando están separados escolarmente, su respuesta académica es fabulosa.

Sepamos también que hay centros con Educación Diferenciada solamente en determinadas materias. En Australia, donde hay ya más centros públicos separados que mixtos, los hay donde chicos y chicas están en el mismo centro pero en distintos pisos, o bien separados solamente en determinadas materias. En Alemania dan clases especiales de Matemáticas en Secundaria a las chicas y a los niños en Primaria le dan clases específicas de lectura y escritura. En definitiva se trata de personificar la educación

Éstas son algunas de las ideas que María Calvo expone en el libro citado. Cuando se le pregunta si los defensores de esta tendencia hablan de alcanzar la modernidad, lo cual parece ir en contra de los vientos que corren en estos momentos en el revuelto mundo de la educación en España, María Calvo responde: “cuando hablamos de modernidad tratamos de transmitir todo lo último de grandes neurólogos como por ejemplo el Dr. Hugo Liaño, jefe de Neurociencia de la Clínica Puerta de Hierro de Madrid, que demuestran gracias a las últimas tecnologías, que el cerebro masculino y el femenino funcionan de forma distinta”.

Estamos ante algo realmente novedoso. Basado en estudios científicos. Realizado por expertos. Nada que ver con “las ocurrencias” de políticos y falsos pedagogos. No olvidemos que si formamos parte de una “aldea global” como parece ser, no podemos permanecer al margen de actuaciones y teorías que en otros lugares están funcionando.

Mientras tanto, nosotros aquí, seguimos aplicando métodos rechazados en otros países por sus malos resultados. Un ejemplo: “no es necesario que en las aulas haya autoridad, algo propio de los años sesenta.”

Es posible que en la Educación Diferenciada tengamos parte de la solución al grave problema del fracaso escolar. No será seguramente la panacea para acabar con esta situación, pero posiblemente con ella se atenuarían las cifras. En cualquier caso es otra opción para los padres que así  lo deseen. No olvidemos nunca que los padres somos los principales responsables de la educación de nuestros hijos. Ojalá no tengamos que esperar a la próxima generación para comprobarlo.

Antonio Béjar
Maestro. Licenciado en C.C de la Educación