DEBERES EN VACACIONES

Se acerca el verano, y con él el final de curso y las vacaciones. Llega el momento de hacer balance del año escolar, y premiar o reforzar los resultados que nuestros hijos hayan obtenido durante el curso.

En el caso de niños pequeños, para los que la palabra suspenso todavía no existe, es muy importante, como apuntaba antes, reforzar lo que ya han aprendido a lo largo de diez meses en los que sus conocimientos han dado un giro de 180 grados. Es a partir de segundo de Infantil (el curso que terminan con 5 años o a punto de cumplirlos) cuando hay que empezar a reforzar lo aprendido para que no se pierda durante la época estival. No olvidemos que, para ellos, el verano es muy largo, y olvidar los “libros” durante casi tres meses es demasiado tiempo.

Sea cual sea la edad del niño, la clave está en trabajar sin agobiar. Es importante establecer una rutina diaria en la que los peques deben hacer sus “deberes”, más o menos a la misma hora (el mejor momento del día es después del desayuno). Debe ser un rato en el que se dediquen a sus tareas escolares sin agobiarse ni sentirse obligados o presionados. Si se lo empiezan a tomar como algo cotidiano, cada vez les resultará más fácil e incluso lo tomarán con ganas. Eso sí, no deben renunciar a otro tipo de diversión: si tienen un cumpleaños, o si todos sus amiguitos bajan a la piscina a la misma hora, o si hay una ocasión especial, el niño debe participar de estas actividades, igual de enriquecedoras. En esos casos, buscamos otro momento, consensuado, para hacer los ejercicios diarios. Si no han suspendido ninguna asignatura, cuarenta minutos diarios serán suficientes para reforzar lectura y practicar caligrafía, matemáticas, o las materias que tengamos programadas.

Es fundamental que estas tareas las establezca el profesor que han tenido durante el curso, porque nadie mejor para definir las necesidades de refuerzo, o puntos flacos de cada niño. Los llamados “cuadernos de vacaciones” son una buena opción siempre y cuando al profesor le parezca bien. Según se ha publicado esta misma semana en el diario El País, las célebres “Vacaciones Santillana” se remontan a los años setenta. Surgieron, cuentan, “con la idea de los profesores de entregar al niño ejercicios de comprensión lectora y ortografía para repasar en verano, y lo unimos en un único cuaderno”, dice Begoña Vaquero, de Santillana. En los noventa, sumaron la serie Enigmas, con actividades para pasar un rato divertido, convencidos de que en las vacaciones había tiempo para la reflexión. Y en la era de Internet y televisión, el esfuerzo se ha centrado en “reforzar lo aprendido durante el curso”.

El caso de los niños algo mayores o aquellos que ya conocen lo que es un suspenso, es algo diferente. En estos niños es muy importante reforzar la autoestima además de las materias, para evitar el rechazo al estudio, que lo único que conseguirá será que abandone las ganas de estudiar (que ya de por sí no son muchas). Mi experiencia de muchos años como profesor particular en verano, me ha enseñado que la diversión, el juego y el estudio pueden y deben ir de la mano. Hacer que el estudio sea divertido, o al menos no sea una obligación impuesta que les prive de otras actividades. Primera hora de la mañana, antes del “baño” de turno o la hora de la siesta, en que todavía hace demasiado calor para reanudar el tiempo de piscina o playa pueden ser buenas opciones para la hora del estudio. Es fundamental premiar los aciertos y los avances, para que el niño se sienta valorado y vea el triunfo cerca. De esta manera dejará de ver la hora del estudio como una obligación. La rutina es importante, pero también lo es la recompensa, por ejemplo dejar un día libre en medio de la semana si el día anterior ha trabajado bien.

Con todo, lo que los profesores queremos es que no se olviden los conocimientos adquiridos durante el curso. Además de eso, los padres necesitamos que los niños no se agobien ni sientan rechazo hacia la hora del estudio o los deberes, y los niños quieren y necesitan disfrutar de sus vacaciones. Por eso, lo ideal es unir estas tres ideas y convertirlas en una rutina diaria que hará que toda la familia disfrute de tan merecido descanso estival.

Julio Alberto De Pedraza García

Profesor de Primaria