Cómo educar en la fe a los hijos

“Dejad que los niños se acerquen a Mi, no se lo impidáis” (Mc 10, 14)

Estas palabras pronunciadas por Jesús ante la preocupación de sus apóstoles por la presencia de los niños en su predicación, bien podríamos aplicárnoslas a nosotros, los padres de familia, a la hora de plantearnos cómo educar en la fe a nuestros hijos. Y es que esencialmente la labor de los padres en este tema consiste en ayudar a nuestros hijos a que se acerquen a Jesús y lo traten con confianza y cariño. Dada la tendencia natural de los niños hacia Jesús lo que debemos hacer es no “estorbar”; no ponerles obstáculos. Hacer lo que hicieron aquellas madres al enterarse que Jesús había llegado a su ciudad: separar a la gente que impedía que sus hijos se acercasen al Señor y empujarles hacia El, convencidas del bien que podía aportarles. Allanadles el camino y crear las disposiciones necesarias para que se produzca el encuentro, y Dios pueda entrar en sus corazones. Encuentro que en estas edades es trascendente para toda su vida.

Un ambiente adecuado

Estoy convencido que la crisis de fe que hoy aqueja a gran parte de la familia cristiana se debe a la falta de un ambiente adecuado en el que puedan crecer y desarrollarse las virtudes del cristiano. La falta de signos e imágenes religiosas en muchos hogares, sustituidas por muchos elementos contrarios a la fe -afán desmedido de consumo, sentido materialista de la existencia humana, el placer como objetivo prioritario, uso inadecuado de las nuevas tecnologías …- unidas a la falta de testimonio de los padres, suponen para los hijos los mayores obstáculos para que se desarrolle en ellos un verdadero y saludable sentido trascendente de su existencia.

Los padres educan la fe de sus hijos en la medida en que éstos observan la congruencia entre lo que les decimos y exigimos y el testimonio de vida que le damos: se educa no por lo que se dice si no por lo que se vive. La mejor manera de trasmitir la fe a los hijos consiste en que la vivamos nosotros en profundidad. “Los padres deben ser los primeros modelos de vida cristiana para sus hijos”. ( Benedicto XVI )

Se trata, por tanto, de que el niño descubra a Dios en su hogar a través de sus padres, con manifestaciones y hechos concretos, como un personaje más de su familia, a la que gobierna y cuida con cariño y esmero. Que aprenda a conocerlo y amarlo al mismo tiempo que lo hace con sus padres. Posteriormente se encontrará con Él en la Parroquia: en la catequesis, en la liturgia de la Palabra y de la Eucaristía y sobretodo en los Sacramentos.

Hay que enseñarles a ver a Dios en todos los acontecimientos de la vida familiar diaria, aprendiendo a rezarle, a pedirle y a agradecerle.

Sí, es verdad que el futuro de la sociedad y de la iglesia están en la familia cristiana, porque en ella se crea, se desarrolla y se trasmite el verdadero amor de Dios que es amor a los demás.

De aquí nace la urgencia de considerar a la familia como iglesia doméstica y la necesidad de revitalizarla para que recobre su verdadera función de primera y principal célula cristiana en la que el ser humano recibe las primeras y más decisivas experiencias de amor y de fe, a través del ejemplo y las enseñanza de sus padres .

Cristianos paganos

No podemos ignorar el ambiente de paganismo en el que viven muchos niños en familias cristianas que han ido dejando entrar en sus hogares criterios y costumbres ajenos a los principios del Evangelio, que han terminado convirtiéndose en el mayor obstáculo para el desarrollo de la fe de estas criaturas. En muchos casos las mayores dificultades se producen en el mismo hogar paterno.

Estoy convencido de que mientras la familia cristiana no cambie esta situación , la situación actual de la Iglesia y de la sociedad tampoco cambiará .

Todas las atrocidades y aberraciones morales que observamos en nuestra sociedad actual tienen su raíz en una falta de formación humana y sobrenatural en el seno de las familias.

Manuel Caballero
Padre de familia y orientador familiar