Hombres a favor de las mujeres

(Por Bosco Aguirre, Mujer Nueva, 2010-05-18)

Parece perfectamente normal que las mujeres creen asociaciones y promuevan actividades para defenderse a sí mismas ante los ataques y abusos de algunos hombres o de ciertos grupos de poder. Grupos de poder que promueven, por ejemplo, la esterilización forzada de mujeres pobres, o que explotan con violencia a chicas jóvenes e incluso a niñas para llevarlas a la prostitución, o que contratan trabajadoras a sueldos más bajos de los que reciben los hombres. En esa misma lógica, sería normal que los hombres (varones) también organizasen sus asociaciones de defensa cuando se sintiesen agredidos por algunas mujeres o por otros grupos sociales, políticos o económicos.

Pero lo que podría parecer extraño es que grupos de mujeres se organizasen para defender a los hombres, o que grupos de hombres se uniesen para defender a las mujeres. Aunque para alguno esto parecería un cuento de “Las mil y una noches”, sin embargo es algo que la humanidad ha hecho durante siglos.

Es verdad que el ser humano (hombre y mujer) muchas veces ha caído en el error de despreciar al diferente, como cuando algunos españoles de la conquista se preguntaban si los indios tenían alma, o cuando los griegos creían que los esclavos no merecían casi ningún derecho, o cuando algunos “libertadores” de América mataban a los colonos de la “madre patria” como si se tratase de ratas, sin detenerse en “escrúpulos” para distinguir entre buenos y malos…

Pero también es verdad que otros seres humanos han sido capaces de defender y de trabajar en favor el “distinto”, del “diferente”. Eran hombres y mujeres libres los que se lanzaron a abolir la esclavitud en muchos lugares del planeta. Eran blancos los que promulgaron leyes para la protección de los indios. Eran cristianos los que pidieron mayor respeto para los que pertenecían a otras religiones. ¿Por qué no soñar en un feminismo que nazca desde grupos de varones?

Ya se han dado casos de hombres que se han lanzado a la defensa de los derechos de la mujer, pero todavía el camino por recorrer es largo. Cuando hay hogares en las que él dice siempre la última palabra (o el último grito), y se llegan a los golpes para imponer la propia “razón”; cuando hay médicos que para satisfacer a las autoridades ofrecen con engaño anticonceptivos abortivos a mujeres que carecen de instrucción; cuando hay planes nacionales, como en China, que han forzado a muchas familias a asesinar a la niña que nace porque se prefiere un varón… la verdad es que sí queda mucho por hacer.

No todo el panorama es igualmente oscuro. En muchos hogares el marido sabe dialogar e, incluso, someterse a la esposa cuando ella tiene razón (y esto ocurre no pocas veces). Hay médicos que quieren respetar la integridad de la mujer ante cualquier campaña más o menos oficial o “filantrópica” por controlar el tesoro tan femenino de la fecundidad (tesoro que también el hombre posee y al que no pocos atacan con planes de esterilización más o menos forzada de varones). Hay familias que acogen a cada niña que nace aunque esto implique vivir bajo la presión exterior que sugiere a gritos que nazcan sólo muchachos…

Urge, por lo tanto, que cada vez más hombres defiendan a las mujeres, y que las mujeres defiendan, ¿por qué no?, a los hombres. La grandeza de una sociedad no consiste en que cada grupo se atrinchere detrás de sus intereses particulares para defenderlos incluso a costa del bien común. Una sociedad se hace grande cuando cada grupo busca el bien verdadero de los demás, en ese pluralismo auténtico que nace del respeto no de los errores (nunca toleraremos ideas hitlerianas ni racismos de ocasión) pero sí de las personas que a veces se equivocan de buena fe, y que necesitan ser ayudadas a descubrir la verdad.

¿Es utopía auspiciar un nuevo feminismo abierto? Hubo quienes llamaron a los defensores de los esclavos soñadores ilusos o enemigos del sistema económico eficiente. Hay quienes hoy etiquetan como enemigos de la mujer a los que atacan el aborto o la esterilización forzada. Pero será la razón y el sentido profundo de la dignidad humana quienes nos digan lo que realmente podemos hacer por la mujer. No abandonarla a la lógica del mercado, a la ley del más fuerte, ni despreciarla en sus dimensiones características, como son la posibilidad de tener hijos o el cariño que sabe ofrecer como pocos hombres son capaces. El nuevo feminismo respetará a la mujer en su integridad. Y eso es algo que interesa no sólo a las mismas mujeres, sino a todos los hombres que queremos vivir, igual con igual, con quienes junto a nosotros, y no contra nosotros, pueden construir un mundo más humano y más feliz.

fuente:mujernueva.org
baguirre@mujernueva.org

Opciones para asegurar el futuro financiero de los hijos


La preocupación de muchos padres en cuanto a temas financieros, recae en el alto costo de la educación superior de los hijos, como ocurre en algunos países. No obstante, hay varias opciones que ayudan a contrarrestar tal angustia, previendo esta situación que algún día llegará. Sin duda alguna, estas medidas anticipadas dan tranquilidad a los padres, permitiéndoles disponer de los recursos económicos necesarios, una vez llegue el momento del ingreso a la universidad.

Cuando se piensa en el futuro económico de la familia, inmediatamente vienen a la mente las posibilidades monetarias que certificarán el bienestar y el progreso de la misma. Pese a tener los mejores deseos y emprender una lucha por lograrlo, existe la posibilidad de que las circunstancias cambien desfavorablemente, perjudicando así la formación académica de los hijos. Es por esto, que tomar acciones preventivas cuando las condiciones lo permiten, minimizará los riesgos y será una decisión sabia que nunca será motivo de arrepentimiento.

Aunque parezca extraño, el mejor momento para ahorrar con este fin, es cuando los hijos están muy pequeños, pues así tomará las características de un ahorro a largo plazo, el cual supone unas cantidades mínimas que lo hacen mucho más llevadero.

Por tanto, para que el ingreso de los hijos a la universidad no sea un tormento en relación a su costo monetario, hay que pensar en algunas estrategias previas que brindarán un respiro económico después; algunas opciones para evaluar:

Seguros educativos

Varias empresas del sector financiero y de seguros, ofrecen una excelente alternativa para estos casos, como es el sistema de inversión para pre-pagar la educación superior. Funciona como un plan de inversión para la educación universitaria, que garantiza, sin importar el costo de la matrícula en el futuro, el pago total de los estudios del beneficiario. La recomendación es que se adquiera desde el nacimiento del hijo, pues la edad del beneficiario influye directamente en el costo de los planes (a mayor edad, más altas las cuotas). Adquirir seguros de este tipo, elimina para los padres la tremenda incertidumbre sobre los costos que tendrá una buena educación en el futuro.

Ahorro programado

Los esposos pueden integrar a su presupuesto mensual una suma determinada para comenzar a recolectar el dinero que solventará el estudio de los hijos. Cada quien dependiendo de sus ingresos y egresos, establecerá una suma fija que deberá ser cumplida a cabalidad.

Una cuenta de ahorros desde pequeños

Para evitar gastar este dinero ante situaciones imprevistas, se sugiere abrir una cuenta de ahorros a nombre de los chicos y allí depositar mensualmente una suma determinada. La mayoría de las entidades bancarias prestan este servicio y también ofrecen modalidades de rentabilidad. Este plan se ha convertido en una especie de alcancía modernizada en donde los fondos recaudados están de modo seguro, para que en el día de mañana podamos ver a los hijos como todos unos profesionales.

Becas o auxilios económicos

Los gobiernos y diferentes instituciones educativas, buscan promocionar el estudio en las nuevas generaciones. Por eso las becas o auxilios gestionados con suficiente tiempo, serán una gran ayuda para los padres.

Enseñarles a ahorrar

Si bien los padres son los principales responsables de las finanzas familiares, los niños también pueden aportar su “granito de arena”. Una vez comiencen a recibir su mesada, se les puede enseñar a destinar parte de ésta al ahorro, dejándoles en claro su finalidad como es asegurar sus estudios académicos para cuando sean mayores.

La educación, como el activo más valioso que se puede heredar a los hijos, merece toda la atención posible, cualquier medida que se adopte, será un paso adelante que generará muchas satisfacciones.

Fuentes: cuentas-bancarias.es, globalseguroscolombia.com, grupohelm.com, abcdelbebe.com

Hijos con padres de fin de semana

 

Jaime Echagüe – La Razón, 23 de mayo 2010.

Si hay algo peor que ser un “niño-llave”, es serlo en época de crisis. Pocos padres pueden costearse un cuidador o renunciar a horas de oficina. ¿La solución? Colgar a los hijos una llave al cuello y que pasen solos parte de su infancia.

“No me atrevo a hablar de mis problemas con mis padres, no tengo confianza”. “Mis padres no tienen ni idea de lo que me sucede”. “Trabajan y no tienen tiempo para escucharme. Estoy pensando en marcharme a los 18 años”. Frases como éstas pueden escucharse al otro lado del teléfono del menor de la Fundación Anar, que vela por los niños y adolescentes en riesgo. “Recibimos unas 100.000 llamadas al año de niños y los principales motivos son la violencia ejercida sobre ellos, el abandono y los problemas de relación con los padres”, revela Benjamín Ballesteros, director de programas de esta ONG. No es un problema aislado, es una tendencia. Estamos ante los “niños-llave”.

“Niños-llave”: dícese de aquellos niños a los que a partir de los 10 o 11 años –”o incluso con 9”, apunta Ballesteros–, sus padres les colocan una llave al cuello para que, durante cuatro, cinco o más horas puedan campar a sus anchas por casa. ¿El motivo? No pueden encargarse de ellos, debido principalmente a la dictadura de los horarios laborales.

Los niños salen de clase entre las 14:00 y las 16:00 horas, mientras que la mayoría de padres acaba de trabajar entre las 19:00 y las 20:00. “A veces demonizamos a los padres, pero ellos se dicen: “Si no dejo a mi hijo con la llave, se queda en la calle”“, afirma Ballesteros. Algunos cuentan con la inestimable ayuda de los abuelos, o se pueden permitir contratar a un cuidador. Pero, ¿y los que no? “Los padres y los niños son desconocidos que van creciendo juntos”, apunta. Al final, “estamos ante una forma de abandono”. Y lo que es peor, “muchos padres no son conscientes de que está mal”.

Transmisión de valores

La principal consecuencia de ser un “niño-llave” es que éstos crecen sin “un padre que les explique lo que es importante en su formación y sin que les transmitan unos valores”. El niño tendrá como referente la “cultura de las tres pantallas”: la del ordenador, la de los videojuegos y la del televisor, con los riesgos que implica. “Al estar solos, los niños reciben información sobre sexo y violencia sin nadie que los oriente”, dice Ballesteros. De ahí que nos encontremos con que “los menores sean cada vez más violentos”. “Atendemos muchos casos de padres incapaces de mantener vínculos con sus hijos. Y muchos niños los acaban agrediendo”, añade.

Los maratonianos horarios obligan a los padres a hacer malabarismos para conciliar hogar y oficina. Y es que en España estamos más preocupados por acumular horas sentados que de alcanzar resultados. “Nuestra cultura del “presentismo” es tercermundista. Hoy lo que se impone es optimizar el trabajo. A través de la eficiencia, llegar a la excelencia”, subraya Ignacio Buqueras, presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de los horarios Españoles.

Buqueras cree que las administraciones tampoco son un buen ejemplo. “Cuando el Gobierno anunció el Plan Concilia, los felicitamos porque se estipulaba que todos los trabajadores de los ministerios estarían fuera a las 18:00 horas. Excepto el de Administraciones Públicas, en el resto acabaron saliendo entre las 21:00 y las 21:30”, relata. De hecho, “en el resto de países, donde salen de trabajar a las 17:00 horas, no son menos eficaces por tener horarios más cortos”, coincide Ballesteros, que cree que “no se puede presionar más a los padres en plena crisis. Si ves que han echado a tres compañeros y te piden que te quedes hasta las 21:00, al final acabas cediendo”.

Consecuencias

A los peligros que corren los “niños-llave”, Buqueras apunta tres más: el riesgo de fracaso escolar, al no contar con la ayuda paterna; el sobrepeso, debido a que nadie controla lo que éstos comen; o que se los malcríe, pues muchos padres, “con sensación de culpabilidad, les facilitan cosas que no deberían”. Tampoco es válida la excusa de muchos padres que presumen de optar por pasar con sus hijos un tiempo de calidad, no de cantidad. “No basta con estar con ellos sólo el sábado por la tarde”, concluye Ballesteros.

En este sentido, como recuerda el psicólogo Javier Urra, “no demos por hecho que a todos los padres les encanta estar con sus hijos. Algunos se buscan excusas para tener más trabajo, no ir a casa, y no educarlos. El que quiere sacar tiempo, puede”. La prueba del algodón es el fin de semana: “Ver si ahí sí saca tiempo, si de viernes a domingo está con él”.

Urra cree que es una cuestión de actitud. “Hay quien quiere trabajar más para comprarse un 4×4. Sin embargo, muchos padres han decidido acortar horarios de oficina para estar con sus hijos”. Y para acabar, un mensaje positivo: “Creo que hoy se comunican más que antaño”.

¿Cómo aprovechar el poco tiempo dedicado a los hijos?

Desde la Fundación Anar recomiendan a los padres que, cuando lleguen a casa, no cometan el error de caer en la misma “cultura de la pantalla” que sus hijos y vayan directamente a la televisión. Los padres deberían dedicar al menos 20 minutos al día a hablar con los niños para hacerles preguntas sobre cómo les ha ido en el colegio. Y que los propios padres les cuenten a ellos cómo les ha ido en el trabajo. Del mismo modo, buscar tiempo para compartir aficiones, donde los pequeños pueden descubrir una relación que no está basada sólo en las normas.

Tiempo real

1 – Si dedicamos 20 minutos a hablar con ellos, ha de ser ese tiempo real, sin otras distracciones.

2 – Si no, muchos colegios ofrecen interesantes actividades extraescolares.

¿Cómo se reparten los horarios en otros países europeos?

Ignacio Buqueras recuerda que las 17:00 horas suele ser el límite del horario laboral en la Unión Europea. Y como suele ser habitual, los países nórdicos son los que se encuentran a la cabeza en Europa en cuanto a flexibilidad laboral. Así, en empresas de Finlandia, Suecia y Dinamarca se les ofrece a los trabajadores una distribución libre de las horas de trabajo a lo largo del año.

El trabajo ideal

1 – Un estudio realizado en 2007 estimaba que la mayoría de españoles querría una jornada de 7:00 a 15:00 horas.

2 – La flexibilidad de horarios es la principal demanda para conciliar trabajo y familia

¿Qué medidas propiciarían unas jornadas más cortas?

La Comisión para la Racionalización de Horarios sugiere a las empresas una serie de medidas que podrían mejorar la efectividad de los empleados, pero acortando las jornadas. Por ejemplo, no trabajar por horas, sino por objetivos a lo largo del día. También mejoraría la situación trabajar con el apoyo tecnológico adecuado, pues un ordenador avanzado facilitará siempre más la tarea que otro obsoleto. Otra opción es organizar el tiempo, y no emplearlo en reuniones sin límite de tiempo que, al final, poco aportan. Tampoco puede olvidarse la satisfacción en el trabajo, es decir, que el empleado esté motivado.

La Comisión para la Racionalización de Horarios sugiere a las empresas una serie de medidas que podrían mejorar la efectividad de los empleados, pero acortando las jornadas. Por ejemplo, no trabajar por horas, sino por objetivos a lo largo del día. También mejoraría la situación trabajar con el apoyo tecnológico adecuado, pues un ordenador avanzado facilitará siempre más la tarea que otro obsoleto. Otra opción es organizar el tiempo, y no emplearlo en reuniones sin límite de tiempo que, al final, poco aportan. Tampoco puede olvidarse la satisfacción en el trabajo, es decir, que el empleado esté motivado.

¿Por qué la familia?