Las parejas de hecho no comprometen su futuro

Tom O’Gorman – Iona Institute, 21 de julio 2011.

05-08-2011

Un reciente estudio del Institute for Fiscal Studies británico indica que los niños criados por parejas que viven juntas lo hacen igual de bien como media que los criados por parejas casadas –una vez hechas las correcciones adecuadas según el nivel socieconómico del que proceden–, por lo que no debería haber motivos para que el Estado beneficie a éstas últimas.

Esas correcciones tienen en cuenta que los casados suelen ser personas mejor educadas y, por tanto, lo hace bien porque simplemente les “pegan” lo que son. Por eso, resulta que ese estudio ignora completamente el hecho de que la mera convivencia es por definición menos estable que el matrimonio y, por tanto, el camino más directo hacia la monoparentalidad. Existen decenas del estudios rigurosos de las distintas ciencias sociales que muestran que los hijos criados por padres solteros no lo hacen como media tan bien como los que tienes dos padres. Esto lo sabe hasta Barack Obama, que fue criado por su madre (y sus abuelos).
Los datos del estudio de la llamada British Millennium Cohort, por ejemplo, señalan que los padres que conviven tienen 2,5 veces más posibilidades de haberse separado cuando su hijo cumple cinco años que los que están casados.
Todavía más, incluso los matrimonios que terminan en divorcio duran más como media que las parejas de hecho. La duración media en el Reino Unido de un matrimonio que termina en divorcio es de 11,5 años, mientras que la convivencia media de las parejas de hecho apenas supera los 2 años.
Los escasos datos de Irlanda indican que sólo la cuarta parte de parejas de hecho siguen juntas como tales después de siete años. El resto han roto o se han casado.
Lo que los resultados que subraya el estudio del IFS muestran realmente es más bien hasta qué punto la cultura del matrimonio se ha perdido en muchas áreas económicamente deprimidas, que son precisamente las que más necesitan la estabilidad que aporta el matrimonio.

Fuente: www.thefamilywatch.org

Divorcio y custodia de los hijos: el eterno conflicto

Los políticos saben que hay un colectivo de partidarios de la custodia compartida y otro igual de detractores.

Soledad Michelena – La Voz de Galicia, 29 de mayo 2011.

30-05-2011

El abogado Ignacio Bermúdez de Castro intenta responder, en doce puntos, a las cuestiones más espinosas en relación a la custodia de los hijos tras una ruptura matrimonial. Aunque la Ley del Divorcio del 2005 contempla la custodia compartida de los hijos, la práctica judicial sigue concediéndola con clara prioridad a la madre.

¿Los divorcios en Galicia caminan hacia el proceso del mutuo acuerdo o hacia el contencioso?
En estos momentos, hay una tendencia de 60 contenciosos, mientras que el resto de los procesos son de mutuo acuerdo, pero muchos de aquellos se reconducen, que es lo idóneo. Ahora bien, cuando las posturas están muy encontradas es imposible. Un divorcio contencioso es, por decirlo de algún modo, el cuento de nunca acabar.

¿Quién se lleva la custodia de los hijos?
En un altísimo porcentaje se concede a la madre, salvo cuando los hijos mayores de 12 años o menores con suficiente criterio manifiesten lo contrario. Aun así, por el intervencionismo del Ministerio Fiscal en los asuntos de familia, muchas veces no se le da al padre. Aunque el artículo 159 del Código Civil concede al juez discrecionalidad para otorgarla a uno o al otro y el equipo psicosocial informe de que ambos son igual de idóneos, sistemáticamente se suele conceder a la madre.

¿Por qué se sigue otorgando a la madre?
En España, a pesar de que la Ley del Divorcio de 1981, la primera de la democracia, cumplirá 30 años el 7 de julio, aún no tenemos una cultura tan acentuada como en otros países sobre la custodia compartida. Puedo entender que se conceda la custodia a las madres de niños sin destetar o a las madres mucho más aptas; pero reclamo, como abogado, el derecho de los dos cónyuges igual de aptos de que, al menos, al juez se le cree la duda de si tiene que ser el padre o la madre. Pero como en la praxis esa duda nunca se crea, las custodias a los padres son habas contadas y siempre por manifestación expresa del hijo. Esto es, paradójicamente, machista. Cuando en 1981 se parió la Ley del Divorcio, la mujer no estaba tan incorporada al mercado de trabajo, pero hoy veo en mi despacho muchas parejas en las que la mujer es la más ocupada; por eso el gran argumento de los padres para pedir la custodia exclusiva es que ellos tienen más tiempo libre.

¿Los padres la piden?
En mi despacho, un 90% la quieren y a los que no, pocos, los convenzo para que la pidan. Es una equivocación pensar que los padres quieren desentenderse de sus hijos, porque el rol del hombre ha cambiado. Lo más inteligente es la custodia compartida, con matices: que los padres no vivan muy lejos uno de otro y que sean gente razonable.

¿Por qué interviene el fiscal en casos de mutuo acuerdo?
¿Quién más que los padres quiere lo mejor para los hijos? Igual que existe la presunción de inocencia, lo normal es presumir la coherencia de los padres y si ellos, de mutuo acuerdo, deciden que la custodia compartida es lo mejor, no lo tienen que someter al arbitrio de un tercero. Me parece ignominioso que este arbitrio esté en el propio espíritu de la ley.

¿Existe el síndrome de alienación parental?
Es corrientísimo, por desgracia. En mutuos acuerdos no se da y en custodias compartidas es prácticamente inexistente, pero en los divorcios contenciosos es el pan nuestro de cada día; ejercido, sobre todo, por el progenitor custodio con el fin de romper los vínculos del hijo con el otro progenitor.

¿Qué dice la ley sobre la custodia compartida?
En Galicia hay un proyecto de ley para que, como se acaba de hacer en Aragón, la norma general sea la custodia compartida, pero en 13 de las 17 autonomías rige el derecho común y esto quiere decir que basta con que uno de los progenitores no la quiera para que no se conceda, salvo esa pequeña discrecionalidad del juez, ya que se necesita el informe del fiscal. En más del 95% de los divorcios contenciosos, el juez opta por la exclusiva; normalmente para la madre. Y en los de mutuo acuerdo, el fiscal tiene gran poder de decisión para que se conceda o no la compartida. No sé a qué obedece esta animadversión de jueces y fiscales a la compartida, porque su no concesión somete a los hijos a la terrible decisión de elegir entre padre o madre. Yo pido que el derecho español le dé la vuelta y el derecho foral gallego, que sería de aplicación preferente, la recoja como norma general. Está más que acreditado que es positiva para el menor.

¿Por qué existe tanta división política sobre esta fórmula?
Los políticos saben que hay un colectivo importante de partidarios de la custodia compartida y otro igual de importante de detractores. La custodia compartida, por los daños colaterales que acarrea, supone muchos votos. Se juega con sentimientos y no solo están afectados el papá o la mamá: están el abuelo, los tíos, mucha gente. Muchas veces el progenitor custodio no se da cuenta de que no es progenitor en exclusiva, porque una cosa es la patria potestad, que casi siempre, comparten padre y madre, y otra la custodia, el día a día. Y el tiempo para poder ejercitar el SAP (síndrome de alineación parental), es decir, la manipulación del hijo en contra de los intereses y los afectos del otro progenitor.

¿La sociedad va por delante de la justicia en estos temas?
La sociedad evoluciona día a día, minuto a minuto, y va muy por delante de la Justicia. Los jueces solo aplican lo que el legislador promulgó. Estoy convencido de que muchos jueces quisieran conceder la custodia compartida, pero no pueden. Siempre digo que tenemos el peor ministro de Justicia que ha tenido el país. Nos ha prometido miles de millones y los juzgados están sin conectar, con una falta de medios materiales y humanos impresionantes. He tenido padres en mi despacho que vienen a protestar porque llevan tres años sin ver a su hijo de 6 y, cuando ha cumplido 18, todavía siguen sin verlo. Que no se enfade nadie. Me remito a los expedientes y al hecho de que la dilación judicial se ha convertido consuetudinariamente en un atenuante del Código Penal. De los tres poderes de Montesquieu: el judicial, el ejecutivo y el legislativo; el menos culpable de este caos, sobre todo en el Derecho de Familia, es el judicial.

¿La crisis económica influye en los fracasos matrimoniales?
Cuando hay una crisis matrimonial importante, ni crisis económica ni gaitas. Detrás de todo gran divorcio, normalmente hubo una gran historia de amor porque, si una persona no te importa, no pasa nada. Conozco gente que vino a divorciarse a los 70 y a los 80 años. A los 60 años está siendo muy frecuente ahora pedir el divorcio. No hay mejor CIS que un despacho de abogados de familia.

¿A qué edad es más frecuente divorciarse?
Hoy la gente se casa a los 30 y pico y se divorcian entre los 35 y los 55 años, pero como nos hacemos viejos más tarde, se empiezan a ver muchos divorcios a los 60 años. Además, la crisis de los 40 ya no existe; ahora es la de los 50 y dentro de poco será la de los 60. La ley del divorcio de 2005, con el código en la mano, es muy parecida a la de 1981 pero la praxis no tienen nada que ver porque el matrimonio no es como el de antes. Ahora con solo invocar la desaparición del affecto maritalis te dan el divorcio. En eso hemos avanzado. Actualmente se dice que la familia está en proceso de extinción. Creo que desde el punto de vista antropológico, no va a desaparecer. Solo ha cambiado el concepto. Ahora puede ser monoparental: una madre y sus hijos, que incluso pudo tener por inseminación artificial, pero será familia y la familia solo se extinguirá con el mundo. La familia es una referencia, incluso para el más desarraigado.

¿Qué papel cumplen las asociaciones de padres y madres separados?
Soy asesor jurídico de la Asociación Gallega de Madres y Padres Separados. La labor de este colectivo es muy importante, porque se han convertido en la segunda familia del divorciado. Dicen que el trauma de un divorcio es lo peor después de la muerte de un hijo. Tenemos que conceptuar el divorcio como remedio porque en muchos casos termina con situaciones insostenibles.

Fuente: Thefamlywatch

¿Matrimonio para siempre, o divorcio? – JMJ Young Answers

La mujer en el Islam

Al parecer los musulmanes no están muy de acuerdo con la evolución de la mujer en el resto del mundo.

Luis Recio García

Por eso quizás, hacen comentarios del tipo: “la mujer es una amenaza para el mundo masculino” o que “ la mujer, a través de miles de engaños y fraudes por medios auditivos, visuales, psicológicos,… utilizan su existencia para persuadir a los consumidores a adquirir innecesariamente productos, mancillando su honor y dignidad” según los musulmanes, “ la mujer ha caído en un irrespeto tal que sólo se le mira desde el punto de vista material”.

Pero la realidad podría ser que quizás el resto de los países ha evolucionado cada vez más rápido pero ésta visión refleja la parte más oscura de éste desarrollo, pues el trabajo de la mujer de estos tiempos no consiste en desnudarse en revistas, reinados de belleza, programas de televisión…como comentan en este país. La realidad es que la mujer ha evolucionado de tal manera que su incorporación en el mundo laboral cada vez es más consolidada, y es ya un hecho, ya que la mujer ha seguido una sólida trayectoria luchando para conseguir lo que al parecer ahora está logrando que es respeto y admiración por el éxito de su trabajo, puesto que cada vez las mujeres están tan o más preparadas para poder ocupar puestos igual de dignos para los hombres que para las mujeres.

1. EL MATRIMONIO

El Islam, considera el matrimonio un compromiso sumamente serio, será por eso que los hombres pueden casarse hasta con cuatro mujeres, algo para ellas totalmente prohibido, y condenable, puesto que el Código Penal (en Irán) permite al hombre matar a su esposa si la descubriese manteniendo relaciones con otra persona.

Prueba de ello fue la condena de una nigeriana, Safiya Hussaini, el 31 de octubre de 2007, Safiya Hussaini, fue condenada a morir lapidada después de descubrir que había tenido relaciones sexuales prematrimoniales y quedar embarazada. Pero el intenso apoyo y la presión de los medios de comunicación de todo el mundo, las protestas masivas tanto dentro de Nigeria como fuera del país y las manifestaciones realizadas contra la sentencia de la Shari ´a, así como el apoyo incondicional de Amnistía Internacional quien hizo una campaña de apoyo en una web con el fin de recoger firmas y cartas y enviarlas a las autoridades nigerianas, gracias a esto se consiguió que Safiya quedara absuelta de ser condenada a muerte por lapidación debido a un supuesto adulterio, según indica la prensa nigeriana.

No me parece nada correcto el privilegio del que gozan los hombres respecto a las mujeres en este país, ya que éstas están privadas de libertad y entre sus obligaciones está la de hacer feliz a su esposo, así como complacerle en todos sus deseos, su situación socialmente está por debajo de la de los hombres, deben mostrar sumisión y obediencia ante su padre y marido. Esta situación, está empezando a ser condenada por algunas mujeres, aunque son pocas las que se han llegado a revelar intentando reivindicar sus derechos pero debido al escaso apoyo no llegan a ningún lado.

Los musulmanes tendrían que empezar a aprender a vivir teniendo en cuenta a las mujeres y sobre todo a ir aceptando la evolución de éstas, puesto que tienen mucho que aportar a esa sociedad todavía, a mi modo de ver, arcaica y atrasada.

1.1 El divorcio

En cuanto al divorcio, la mujer como en el resto de las situaciones la ley la desfavorece totalmente.

Según la ley, una mujer puede presentar la demanda de divorcio sólo si su marido se casa con otra mujer , si la abandona o si abusa de ella físicamente. Aún así, este proceso es largo y complicado, y como he dicho, desfavorece totalmente a la mujer.

2. VESTIMENTA

· Túnica y pantalones sencillos y amplios, largos de tela a poder ser monocolor y oscura.

· Zapatos y calcetines oscuros y sin tacón.

· Se prohíbe utilizar adornos y abalorios, así como el uso de cualquier maquillaje, el uso de éste puede llevar a que la mujer sea detenida por estar maquillada, los labios le serán desmaquillados con cristales rotos. Tener flequillo está penado con un año de cárcel, después de poner la cabeza en una bañera llena de bichos, se le rapará el pelo.

Esta forma de vestir discriminatoria y distinta a la del resto de los países, es debido a que: “la mujer es una amenaza constante para la pureza masculina y el hombre debe protegerse contra ese ser maléfico”. Por ello tienen que ir tapadas casi en su totalidad a excepción de la cara para no provocarles, no pueden maquillarse y apenas tienen vida social.

Según el Islam, el burka se utiliza como acto de obediencia, pureza, y castidad, y “es una manera de vestir que hay que mantener”.

3. LA MUTILACIÓN GENITAL

La mutilación genital femenina es el término utilizado para referirse a la extirpación parcial o total de los órganos genitales femeninos, también llamada circuncisión faraónica.

Se practican diferentes tipos de mutilación genital femenina (MGF). Los conocidos son:

§ Excisión del labio mayor, con o sin excisión del clítoris, en su totalidad o en parte.

§ Excisión del clítoris con la excisión total o parcial del labio menor.

§ Excisión de una parte o de la totalidad de los genitales y sutura del orificio vaginal. (Procedimiento conocido como Infibulación). Dicho orificio será de, aproximadamente, medio centímetro, para poder evacuar la orina y el flujo.

§ Pinchazos, heridas o incisiones en el clítoris; estiramiento del clítoris; cauterización, mediante calor, del clítoris; raspadura del orificio vaginal o corte de la vagina; introducción de sustancias corrosivas o hierbas dentro de la vagina hasta provocar la sangre; y otros procedimientos que mezclan las técnicas citadas anteriormente.

El tipo de mutilación genital más utilizado es el de la excisión del clítoris y el labio interior, que se realiza en más del 80% de los casos.

Como vemos, no solo tienen que soportar maltratos físicos y psíquicos, sino también la mutilación genital, realizada en la mayoría de las ocasiones por la propia familia, a bebes, niñas y mujeres.

Las consecuencias que esta conlleva pueden llegar a ser tan graves que incluso en ocasiones puede ocasionar la muerte debido a las tremendas infecciones que pueden contraer tanto si está mal practicado como si los medios utilizados no son los más adecuados y además no están bien esterilizados.

Las razones que se dan al respecto son que disminuyen los deseos sexuales de la mujer, que es una señal de identidad con la herencia cultural, por razones religiosas,…

Se ha intentado abolir este rito, pero actualmente siguen siendo millones de niñas y mujeres las que desgraciadamente sufren esta “ceremonia“.

4. LA VIRGINIDAD EN EL MUNDO MUSULMÁN

Para el mundo árabe, el tema de la virginidad es algo sumamente serio, y toda novia tiene que llegar virgen a la noche de bodas, por eso no es ninguna sorpresa que la virginidad de algunas novias esa noche sea artificial, ya que muchas de ellas en vísperas de su boda acuden al ginecólogo para borrar las huellas de su falta, mediante una sencilla operación que les devuelve su bien más preciado, a pesar de ser muy difícil encontrar un médico benévolo que esté dispuesto a realizar milagrosa transformación, en una virgen con himen.

5. ESPACIOS QUE SIRVEN PARA SU DESAHOGO

Considero, totalmente discriminatorio el hecho de que una mujer solo tenga determinados espacios en los que pueda expresarse libremente y sin represión alguna, es decir, sin que ningún hombre este detrás para reprocharle lo que esta bien o mal, estos lugares son:

· El espacio interior de una casa.

· El hamman, es un baño turco y quizá la única salida permitida y único lugar donde las mujeres ejercen su poder.

· El santuario, aquí las mujeres utilizan la religión como escapatoria, de la privacidad de libertades a las que están sometidas dentro y fuera de su hogar. Aquí se sienten dignas y capaces de despreciar al hombre ya que aquí se ven poderosas y libres.

6. POCO A POCO…

Actualmente las mujeres reivindican su derecho a la educación y al empleo, y que además éste sea valorado, aunque esto es bastante difícil de conseguir, ya están empezando a verse los primeros avances. En la industria y en la administración empiezan a verse ya las primeras mujeres, aunque para ello tengan que tener obligatoriamente dos años de educación secundaria o más.

En cuanto a su actuación en la política, es prácticamente imposible, las dejan participar, para luego ninguna salir elegida.

Para las mujeres que tanto esfuerzo gastan en prepararse para conseguir puesto dignos en el mundo laboral, sus principales preocupaciones e inquietudes son la igualdad de oportunidades en la educación y en el trabajo,… ya que están tanto o más preparadas que los hombres, ya que se les exigen más, a cambio de menos, y no la danza del vientre, el velo,… como ellos están acostumbrados a ver. La mujer del siglo XXI exige cambios y más en este país, donde a penas se puede disfrutar de libertad y mucho menos por parte de las mujeres que incluso en cuestiones de herencia la mayor parte es para el hijo.

El “ mundo masculino”, teme por su situación al ver como las mujeres son cada vez más luchadoras, pero hasta que algunos de estos derechos que se reivindican no se haga vigentes no podremos hablar del triunfo de su lucha, ya que allí se encuentran mucho mas privadas de su libertad que en cualquier otro país.

Aquellas que empezaron la lucha eran mujeres pertenecientes a una clase elevada y noble, que eran las que podían tener el privilegio, al ser una minoría no han podido lograr grandes avances, ya que el resto son mujeres subordinadas al hombre porque no tiene otra opción debido a su escasa educación y situación económica.

Aunque poco a poco, están logrando que por ejemplo la cuarta parte de los profesores universitarios en los países árabes sean mujeres, y aunque no tengan acceso a importantes cargos de la política, cuentan con una importante representación femenina en la administración.

A pesar de no haber conseguido grandes avances en cuanto a igualdad, lo positivo de todo esto es que poco a poco se están ganando el respeto de la sociedad, y todo gracias a su lucha por la igualdad y al valor de hacer frente a la sociedad y reivindicar todo aquello que ellas ven que les pertenecen, y lo bueno, es que gracias a unas pocas, cada vez son más, y cada vez tienen más poder, llegando a formar organizaciones de mujeres que luchan y se centran en campañas de alfabetización y formación de actividades domesticas, reivindicando también la abolición de la poligamia, entre otras injusticias que en ese mundo tienen que consentir como mujer.

¿Cuál es la condición femenina en el Islam?

La condición de la mujer en los países islámicos está cambiando rápidamente. Los hombres pueden tener hasta cuatro mujeres, esto es algo raro en la actualidad y la mayoría tiene solo una. Esto se debe que para tener cuatro mujeres debe tener suficiente dinero para mantenerlas y hoy en día es difícil mantener una y mucho más mantener cuatro.

La tradición dice que un hombre puede divorciarse de su mujer declarando tres veces oralmente que tiene la intención de divorciarse (el repudio), pero la mujer no puede hacer lo mismo. Sin embargo, las reformas en algunos países han permitido desde hace poco que la mujer pueda divorciarse bajo ciertas circunstancias, por ejemplo si el marido se casa con una segunda mujer después de haberse comprometido en el contrato de matrimonio a tener una sola.

Muchas mujeres visten según la tradición islámica, cubriéndose todo el cuerpo incluyendo manos, cara y pelo. Actualmente se permiten mostrar el rostro y las manos, y algunas incluso visten un discreto estilo occidental, aunque conservan su vestimenta islámica para acudir a la Mezquita y para oraciones en casa.

Hoy muchas mujeres jóvenes trabajan, algunas ocupan altos cargos en el gobierno o tienen sus propias empresas. No existen restricciones para el acceso de la mujer a la vida laboral y profesional, salvo para desempeñar la función de Cadí (Juez).

Pero hace unos años esto no era así, la mujer musulmana se pasaba su vida en el aislamiento total del harem, en el que se ocupaban de cuestiones domésticas, de vigilar el trabajo de las criadas, de cuidar a los niños o de bordar. Su vida social estaba limitada a las reuniones de familia.

Lady Montague, mujer de un embajador inglés dice: “las ocupaciones principales de la mujer consisten en visitar a las vecinas, ir a los baños turcos, gastar con prodigalidad e inventar nuevos modelos de vestidos.”

Las mujeres usan distinto tipo de ropa para estar en su casa y para salir. Para salir utilizan un velo que les cubre la cara y además llevaban una especie de chalvolante llamado charchaf. Había una variante de esa vestimenta que era una combinación del feradje y del yachmak; el primero era una especie de manto de formas imprecisas y el segundo un velo que dejaba los ojos al descubierto.

Por otra parte les está prohibido a las damas musulmanas ir en coche o pasearse a pie por los barrios, así como entrar al gran bazar y sentarse en las tiendas. Se les prohíbe también reunirse en grupos públicamente, si la policía las ve es su deber invitar a las interesadas en dispersarse, se le dirá a la dama mayor de todas o a sus sirvientes, esto es a juicio del policía.

Otra regla es que los hombres que dirijan la palabra a una mujer o le hagan señas en la calle, serán castigados de acuerdo a determinados reglamentos ya establecidos.

Pero éstas disposiciones no fueron siempre aplicadas al pie de la letra, hubo una época llamada “de los tulipanes”, en la segunda mitad del siglo XVIII, en que la mujer tuvo cierta libertad, vestida con un feradje asistían a fiestas y espectáculos al aire libre.

Poco a poco se introdujo la vida en el Harem en Persia y Bizancio, pero en el siglo XV se dividió éste en una sección de mujeres o Harem y una de hombres o Selamlik, en poco tiempo se convirtió en una costumbre de la población en las casas particulares.

Hasta que finalizó la primera Guerra Mundial hombres y mujeres viajaban separados en los vehículos de transporte público. Entre 1918 y 1923 fueron varios los cambios que sufrió la situación de la mujer.

Primeramente el éxito profesional correspondía únicamente al hombre; sin embargo aquellas mujeres que no carecían de habilidad ni de inteligencia, llegaron a realizar numerosos intentos para abolir la discriminación e imponer sus derechos en la sociedad.

Desde el punto de vista familiar, la familia está sometida a la autoridad del padre. Éste posee numerosos derechos sobre la esposa. El tipo de familia más característico es la llamada familia extensa patriarcal (usra). Está compuesta por las familias monógamas constituidas por los hijos del mismo padre que viven bajo el mismo techo, todos juntos pueden sumar desde unos 20 a 50 miembros que permanecen unidos mientras viva el patriarca.

El matrimonio es endogámico, es decir se casan entre familiares. La mujer se casa muy pronto, apenas núbil, entre los 8 y 18 años, el varón entre los 14 y 18 años.

Primeramente se acuerda el casamiento entre los padres sin tener en cuenta a los jóvenes, por ello el repudio es tan generalizado. Es la madre del novio quien tiene que encontrar una esposa para su hijo; visita las familias y negocia el mahr (la dote) y el shart (los gastos de nupcias y el ajuar). No se permite el adulterio, y para las mujeres es difícil repudiar, ya que tiene que dar sus explicaciones de porqué, en cambio el hombre puede repudiar sin deshonrar a su familia.

En la época de la Ignorancia, la mujer Árabe sufrió una situación de desastrosa humillación. Fue considerada como simple objeto entre las demás propiedades del hombre.

El Corán se hace cargo de ésta situación:

“Pues cuando se anuncia a uno de ellos el nacimiento de una hembra, su rostro se oscurece y se sofoca, se oculta de la gente a causa de la desgracia que fue anunciada. ¿Cogerá la criatura a pesar del deshonor, o la ocultará en el polvo? ¡Cuan malo lo que juzgan!”

Esto representa lo que ocurre cuando nace una niña a su padre, primeramente se enrojece de humillación, pero luego debe decidir lo peor, quedársela o matarla. En la época de la Ignorancia para un padre lo más humillante era tener una niña, vemos aquí el poco valor que tenía en aquel entonces una mujer. A pesar de todo el Corán continúa igualándolos porque finalmente dice, ¡Cuan malo es lo que juzgan!; claramente hace referencia tanto a la mujer como al hombre, pues siempre que menciona a éste hace referencia a ella, por ejemplo “Los musulmanes y las musulmanas”.

La Dra. Muna Yaqún afirma que la mujer musulmana está aún muy lejos de poder ejercer su derecho y desarrollar el papel social y universal que le corresponde. Su arbitraria marginación limita su existencia, enturbia su quietud y la aparta de toda acción. Vemos así el problema del reconocimiento de la capacidad de la mujer de su participación y de su rechazo a una tutela ilimitada sobre ella, vienen a constituir los aspectos más destacados que preocupan su mente.

BIBLIOGRAFÍA:

- SEGARRA, MARTA. (1998): LAS MUJERES MAGREBÍES, EDIT. ICARIA & ANTRAZYT.
- MORGAN, ROBIN.(1984): ATLAS DE LA SITUACIÓN DE LA MUJER EN EL MUNDO

fuente:encuentra.com

Adiccion al sexo

La dependencia del sexo no es nueva, aunque es ahora cuando ha empezado a verse en las consultas

La adicción al sexo es una de las dependencias menos confesadas y visibles de todas las que existen. No obstante, ha aumentado el número de pacientes que pide ayuda debido a las consecuencias de su trastorno: ruina económica, divorcios, problemas laborales, sufrimiento, ansiedad y depresión.

Aunque D.V son iniciales falsas corresponden a un caso real, y su historia comienza donde empiezan casi todas las que relatan los hombres y las mujeres que como él viven enganchados al sexo: en la adolescencia. De entonces a hoy, hasta sus 35 años, ha vivido ocultándose a sí mismo, y a los demás, su incapacidad para reprimir sus deseos sexuales. «Todo sobrevino por una ruptura afectiva y empecé a mantener relaciones con muchas mujeres como medio para evadirme del dolor. Había días que podía tener varios encuentros o mantener durante una semana 12 relaciones distintas. La necesidad de seducir y conquistar se convirtió en una obsesión», confiesa a SALUD en una entrevista telefónica este sexoadicto que actualmente está tratándose en el Instituto Espill de Psicología, Sexología y Medicina de Valencia. D.V. no calmaba su mono con la masturbación frecuente o con las revistas o con los vídeos pornográficos vistos a escondidas, como muchos otros adictos al sexo, pero sí como otros tantos saltaba de cama en cama con el fin de obtener unos pocos segundos de placer físico, y alivio mental, que acaban siempre por convertirse en horas y días de dolor, vergüenza y arrepentimiento. D.V sufre, como cerca del 6% de la población, un comportamiento sexual compulsivo. Al menos, éstas son las estadísticas que barajan los especialistas involucrados en su estudio y tratamiento. Pero pueden ser más. Según un estudio publicado en el American Journal of Psychiatry, «las cifras están infravaloradas porque esta conducta se vive en secreto debido a que causa pudor, es vergonzante y clandestina». Y todos, ellos y ellas, como todos los que tienen alguna dependencia, han caído en su adicción sin darse apenas cuenta y sufren y se autodestruyen un poco más cada vez que se ven incapaces de decir no. «Muchas de mis relaciones estables se rompían porque se enteraban de mi doble vida y yo sufría por mi pareja y por mí. Mi obsesión afectó a mi vida laboral y a la personal. Además, faltaba a mis valores con mis mentiras y engaños. Por todo ello decidí ir a la consulta». Aunque D.V. reconoce que sus múltiples relaciones sexuales también le producían satisfacción: «La vanidad se eleva con cada conquista y, además, tienes muchas experiencias», afirma que esta vez está dispuesto a reconducir su vida sexual. «He sufrido recaídas, pero creo que estos seis meses de terapia van a ser los definitivos».

«Se trata de un trastorno que ha empezado a ser rápidamente reconocido como uno de los mayores problemas sociales, cuyas características y consecuencias son similares a las de otras adicciones tan bien conocidas como la de las drogas, el alcoholismo o la ludopatía», explican los expertos integrados en el Counseling Afiliates Sexual Addiction Treatment Program en Houston (Texas), una organización estadounidense especialista en la terapia de este tipo de comportamiento compulsivo.

Descrito por primera vez en 1986 como psicopatía sexual por el psiquiatra alemán Kraff-Ebbing, no es hasta 1970 cuando de la mano de un solo hombre, Patrick Carnes, se desarrollan las pautas necesarias para su identificación y tratamiento. Este psicólogo, investigador y autor de obras como: Understanding Sexual Addiction (Entendiendo la Adicción Sexual) y Don´t Call it Love: Recovery from Sexual Addiction (No lo llames amor: recuperarse de la adicción sexual) es el responsable de buena parte de la literatura científica que ha caído en las manos de los terapeutas de los adictos al sexo.

«Las personas con comportamiento sexual compulsivo se vuelven adictas a los cambios neuroquímicos que se producen en su cuerpo y en su cerebro durante el acto sexual, como los cocainómanos se enganchan por los efectos de esnifar cocaína o los heroinómanos por chutarse», ha declarado Carnes. Sólo que en el caso de los sexoadictos, el mono es fundamentalmente psicológico.
¿Qué es?

Pero, ¿Cuánto sexo es demasiado? ¿Dónde esta el límite entre lo normal para cada persona y lo patológico? La sexualidad forma parte natural del ser humano, pero cuando se convierte en una prioridad que interfiere en la vida diaria, en el trabajo, afecta a las relaciones personales y sociales y, además, causa ansiedad, estrés y arrepentimiento, entonces se convierte en sexoadicción.

Una dependencia que no puede describirse a través de un solo comportamiento (como sucede con otras adicciones), ya que puede disfrazarse como una o varias de estas formas: masturbación compulsiva, relaciones con múltiples parejas heterosexuales u homosexuales, encuentros con personas desconocidas, uso de pornografía, prostitución o líneas eróticas. Todas están englobadas dentro de lo que se consideran trastornos no parafílicos, porque las otras, las parafilias (que también implican comportamiento sexual compulsivo) son mucho más graves, suelen tener otro tipo de causas y también son menos frecuentes. Es el caso del exhibicionismo, la pedofilia, el voyeurismo, la violación, la pornografía infantil, entre otras.

Otra de las características de esta dependencia es que incluso, a veces, no todo es sexo. «Muchas de las personas adictas pasan por periodos largos de abstinencia», destaca Juan José Borrás, director del Instituto de Sexología, Psicología y Medicina Espill, de Valencia, y ex presidente del comité científico de la Asociación Mundial de Sexología. Y todos, sin distinción de clase social, de ocupación laboral o de sexo, pueden caer en la búsqueda constante e insaciable de este tipo de placer y en la inmensa soledad que ella genera. Aunque ellos se enganchan más que ellas. «Normalmente nos encontramos con más casos de hombres que de mujeres. Algunas hipótesis se inclinan hacia una explicación cultural, social y educacional. Mayor facilidad en el acceso a la práctica sexual, más necesidad de cuantificar la sexualidad y creen en mayor medida que esto es, precisamente, lo que se espera de un hombre, como la experiencia», apunta Marta Arasanz, del Instituto de Sexología de Barcelona. El comportamiento sexual compulsivo se gesta, en la mayoría de los casos, en la mente, donde las fantasías sexuales, los sueños y los pensamientos eróticos se convierten en la válvula de escape de los problemas laborales, las relaciones rotas, la baja autoestima o la insatisfacción personal.

De ahí que los especialistas en este campo consideren la adicción al sexo como un síntoma y no una enfermedad. «Es como la punta del iceberg, lo que se ve a primera vista, pero es el reflejo de múltiples trastornos mentales como la ansiedad, las dificultades para relacionarse, la inseguridad afectiva o los problemas de identidad sexual, entre otros», afirma Manuel Manzano, médico y sexólogo, del Centro de Urología, Andrología y Sexología de Madrid. Pero cuando las ideas sobre el sexo roban la mayor parte del tiempo, muchos eligen pasar a la acción para espantar sus fantasmas. Para la mayoría de ellos, la dependencia ya ha empezado y ni siquiera se han dado cuenta de ello.

«Todo el mundo tiene fantasías, pero la persona obsesionada decide muchas veces pasar a actuar creyendo que es una forma de liberarse de sus pensamientos. Sin embargo, suele suceder lo contrario, su actitud se empieza a repetir sin control y cae en el comportamiento sexual compulsivo», señala Borrás.
Doble vida.

Es entonces cuando empiezan las mentiras. Las que se cuentan a sí mismos con el fin de autoconvencerse de que todo está bajo control: («Ésta es la última vez»), y las que cuentan a los demás, para ocultar su doble vida. «Los adictos al sexo se convierten en grandes actores. Se hacen hábiles engañando porque su problema les avergüenza y porque se dan cuenta de que no pueden frenar sus impulsos», aclara el doctor Borrás. Pero, en ocasiones, su rastro acaba por desvelar toda la verdad. «Algunos acuden a la consulta cuando las facturas de teléfono de líneas eróticas o los contactos con prostitutas les han arruinado económicamente y sus parejas les han descubierto», señala Roselló Barberá, director del Centro de Urología, Andrología y Sexología de Madrid.

Otros, en cambio, deciden pedir ayuda porque quieren poner fin a una adicción que les ha costado el matrimonio, les ha causado problemas legales o les está empujando al suicidio. O porque su esclavitud les está obligando a hacer cosas que nunca hubieran imaginado, lo que les causa un sufrimiento insoportable.

Éste es el caso de un hombre homosexual, actualmente en tratamiento, que acabó acudiendo a locales cuya única razón de ser era el intercambio sexual y este hecho le estaba provocando una profunda depresión, uno de los precios de esta adicción. Los otros han sido estimados por el National Council of Sexual Addiction (NCSA) de EEUU: un 40% pierde a su pareja, otro 40% sufre embarazos no deseados, un 72% tiene ideas obsesivas sobre el suicidio, un 17% ha intentado quitarse la vida, un 36% aborta, un 27% tiene problemas laborales y un 68% tiene riesgo de contraer el sida u otras enfermedades de transmisión sexual.

«El mejor factor pronóstico es acudir a una consulta. La mayoría de los casos que llegan hasta aquí se arrastran desde la adolescencia y éstos son más complicados y de difícil tratamiento porque llevan más años manteniendo este tipo de comportamiento. Otros se consideran transitorios porque han sido provocados por una ruptura matrimonial, por un problema económico, por un conflicto emocional o, simplemente, porque exista un problema de disfunción eréctil y el comportamiento compulsivo no se prolonga en el tiempo», destaca el doctor Borrás.

Aunque la masturbación compulsiva durante la adolescencia suele ser un hecho normal, a veces, este comportamiento se perpetúa por la existencia de problemas en la infancia. Según el NSCA, un 71% de los adictos reconoce haber sufrido abusos físicos y un 83%, abusos sexuales.

«Existen más causas de esta dependencia como las biológicas (alteraciones del sistema límbico, trastornos cerebrales, como un tumor, o defectos en los neurotransmisores). También depende de la madurez psicosexual del individuo donde están implicados la seguridad afectiva o los problemas de identidad sexual», destaca el doctor Manzano.
Tratamiento

Independientemente de cuál sea la causa, tratar la adicción al sexo es posible. Los especialistas buscan con la psicoterapia los posibles desencadenantes de la dependencia y con las técnicas cognitivas-conductuales, controlar la conducta sexual del paciente.

«A un alcohólico le puedes decir que no beba, pero nadie puede prescindir del sexo. Eso, además, es lo que más miedo les da. Te dicen que cómo van a dejar de tener relaciones, que no se imaginan una vida de celibato. Pero no se trata de vivir sin sexo, sino de reconducir su comportamiento, de aprender a convivir con uno mismo y tomar elecciones», aclara el doctor Borrás.

A algunos, además, les ayudará el uso de fármacos, como los inhibidores de la recaptación de la serotonina. «El Prozac, por ejemplo, en dosis bajas tiene un efecto en el cerebro sobre la sexualidad y la saciedad, y este hecho ayuda durante los inicios del tratamiento, junto con la psicoterapia, en determinados pacientes», insiste el director del Instituto Espill.

Para prevenir la adicción al sexo algunos especialistas, como el doctor Roselló Barberá, creen que sólo hay un camino: «Hay que impartir a edades más tempranas una buena educación no represiva. Tenemos que enseñar que el sexo es algo bueno, pero que puede convertirse en nocivo cuando se utiliza de forma inapropiada».
Ciberadictos
Enganchados a las «webs» de sexo

Las pantallas del ordenador se están convirtiendo en la puerta de entrada a una nueva forma de dependencia de Internet: la ciberadicción sexual. Con el anonimato como escudo, cada vez más personas se están enganchando al sexo virtual de una forma compulsiva y patológica.

En uno de los primeros artículos en los que se ha calculado el número de los ciberadictos sexuales compulsivos, publicado en el último número de la revista Sexual Addiction and Compulsivity, se estima que los casos ascienden a 200.000. Los especialistas entienden por ciberadicto sexual compulsivo a todas las personas que pasan más de 11 horas a la semana enganchadas a páginas de la red dedicadas exclusivamente al sexo.

El trabajo, liderado por Al Cooper, director clínico del San José Marital and Sexuality Centre y coordinador de los servicios psicológicos de la Universidad de Standford (EEUU), se llevó a cabo en la primavera de 1998, con la participación de 13.5000 visitantes de la cadena televisiva de noticias NBC.

Todos ellos rellenaron un cuestionario. Finalmente, los autores recopilaron las respuestas de un total de 9.265 internautas de entre 18 y 90 años. El 1% fue calificado como adicto compulsivo. «Si este porcentaje se aplica a los 20 millones de personas que cada mes visitan las webs sexuales, nos encontramos con 200.000 adictos», aclaran los autores del trabajo.

La adicción al sexo a través de Internet es un problema que, a juicio de los especialistas, está aumentando en todos los países, incluido el nuestro. «Cada vez existen más ciberadictos al sexo, la gran paradoja es que a mayor capacidad comunicativa existe una mayor soledad. Este hecho, junto con que cada vez existen más personas solas, con menos recursos personales para poder establecer relaciones, y con el anonimato que ofrece la red, favorece la aparición de esta dependencia», destaca Marta Arasanz.

En algunos estudios previos se ha estimado que entre un 1 y un 5% de los enganchados al ciberespacio son adictos a alguna de las formas sexuales on-line.

Estos mismos trabajos son los que han demostrado que, mientras que los varones tienen más tendencia a visitar las webs porno, las mujeres se enganchan a los chats eróticos. Las personas que sufren baja autoestima, problemas de imagen corporal, disfunciones sexuales que no han sido tratadas o han sido sexoadictos previamente, tienen más riesgo de desarrollar este tipo de dependencia.

Los estudiosos del tema creen que existen tres elementos clave por los que Internet favorece la aparición de este comportamiento sexual compulsivo: el anonimato, la accesibilidad, y su uso como vía de escape.

Los signos de alarma que pueden avisar de que se está cayendo en esta adicción son:

* Pasar de forma rutinaria un número significativo de horas en los chats eróticos o buscando cibersexo.
* Preocuparse porque se está utilizando la red para encontrar una pareja sexual.
* Usar de forma frecuente comunicaciones anónimas para poder desarrollar las fantasías sexuales que normalmente no se realizan en la vida real.
* Ver que cada vez se alterna más el uso del cibersexo con los teléfonos eróticos.
* Masturbarse mientras se está en un chat erótico.
* Preferir obtener el placer sexual de Internet antes que de su propia pareja.

Parafilias
La forma más grave de sexoadicción

Guiones como los que han dado pie a películas como Instinto Básico no son fruto de la imaginación de una o varias personas dedicadas al mundo del cine. El sadismo que transmite esta película no es más que uno de los muchos comportamientos sexuales compulsivos que se engloban dentro de las parafilias. Todas ellas se caracterizan por ser comportamientos sexuales compulsivos que pueden causar daño o humillación a otros o que involucran a objetos. En la mayoría de los casos se requiere tratamiento farmacológico, además de psicoterapia, para hacerles frente.

Las más comunes son:

* Pedofilia. Afecta generalmente a los varones que buscan relaciones con menores. Sólo en EEUU, entre 100.000 y 500.000 niños son acosados y violados por un adulto.
* Exhibicionismo. Define a las personas que necesitan mostrar sus genitales o masturbarse en público.
* Fetichismo. Uso continuado durante más de seis meses de objetos para lograr la excitación. Una variante frecuente de esta forma de parafilia es el travestismo (sobre todo en hombres que necesitan vestir con prendas femeninas para excitarse).
* Voyeurismo. Incluye a aquéllos que sólo se excitan cuando ven a otras personas desnudas o manteniendo relaciones sexuales.
* Froteurismo. La necesidad de mantener un contacto físico, de proximidad, con las personas que han elegido para lograr excitarse.
* Masoquismo. Cuando sólo se obtienen placer con la humillación, los golpes o las situaciones extremas de sufrimiento.
* Sadismo sexual. Cuando el fin es hacer sufrir física o psíquicamente a la pareja.

Cuestionario.

Estas 13 preguntas pueden ayudar a determinar si usted tiene un problema de adicción sexual, según la asociación Adictos Sexuales Anónimos 2000 de EEUU.

1. ¿Guardas secretos sobre tus actividades sexuales? ¿Mantienes una vida doble?
2. ¿Tus necesidades te han llevado a tener sexo en sitios o con gente con las que normalmente no te involucrarías?
3. ¿Te sorprendes a ti mismo buscando artículos o escenas sexualmente excitantes en periódicos, revistas u otros medios de comunicación?
4. ¿Te has dado cuenta de que tus fantasías románticas o sexuales causan problemas en tus relaciones o que te prohíben enfrentarte a tus problemas?
5. ¿Frecuentemente quieres alejarte inmediatamente de una pareja sexual después de haber tenido relaciones con ella?
6. ¿Frecuentemente sientes remordimiento, vergüenza o culpabilidad después de un encuentro sexual?
7. ¿Sientes vergüenza de tu cuerpo o de tu sexualidad, de tal manera que evitas tocarte el cuerpo y participar en relaciones sexuales? ¿Temes no tener sentimientos sexuales? ¿Temes ser asexual?
8. Cada nueva relación, ¿tiene los mismos patrones destructivos que te incitaron a romper con la última?
9. Tus actividades sexuales, ¿necesitan cada vez mayor variedad y frecuencia sólo para sentir los mismos niveles de excitación y alivio?
10. ¿Te han detenido alguna vez, o hay peligro de arresto, debido a tus prácticas de voyeurismo, exhibicionismo, prostitución, sexo con menores de edad, llamadas telefónicas obscenas, etc.?
11. Tu búsqueda de relaciones sexuales o románticas, ¿contradice o interfiere con tus creencias espirituales o tu moral?
12. Tus actividades sexuales, incluyen riesgos de contraer enfermedades de transmisión sexual, amenazas, o embarazo, coacción o violencia?
13. Tu comportamiento sexual o romántico, ¿te ha dejado alguna vez con el sentimiento de una falta total de esperanza, enajenación, o con ganas de suicidarte?

Si la respuesta es positiva a más de una pregunta es importante que solicite consulta médica especializada para descartar o no la presencia de un comportamiento sexual compulsivo. Según Marta Arasanz, del Instituto de Sexología de Barcelona, «En España, todos los psicólogos especialistas en sexología están capacitados para tratar este tipo de trastorno».

©Patricia Matey

fuente:buzoncatolico.org

Matrimonio: plenitud o frustración

Sheila Morataya-Fleishman

El matrimonio implica ciertas exigencias que son compatibles con la vida profesional. Sólo falta que quieras hacerlo

Llamémosla Maricarmen. Tiene 32 años y es directora de una financiera muy importante. En lo profesional es una mujer de éxito, pues avanza con paso firme hacia la meta que se impuso recién graduada de la universidad. En lo personal, acaba de cerrar un capítulo de su vida. Su primer divorcio.

Está convencida de que fue lo mejor para ella, pues su ex marido tenía la “loca” idea de tener hijos pronto, exigiéndole reducir sus horas de trabajo para así poder dedicarle más tiempo a ellos cuando llegaran. Con mucha firmeza, Maricarmen dice que tuvo que tomar una decisión drástica, pues dentro de sus planes los hijos no eran una “prioridad”, especialmente hoy que estaba a punto de lograr la presidencia ejecutiva en la corporación donde trabaja.

Maricarmen, es una mujer de éxito. Por lo menos ella cumple con el perfil de la mujer que está triunfando hoy. Como ella, son miles las mujeres que, por alcanzar el éxito y la gloria a nivel personal, se casan con la idea de planificar los hijos para diez años después, si acaso llegan a tener uno solo y luego, decepcionadas del amor deciden divorciarse.

Viven todo lo anterior con mucha fuerza, parecen ser un tipo de mujer que no se detiene a pensar en su naturaleza, pues dice tener sus propios valores y derecho a vivir la vida de una mujer de su tiempo.

¿Apuntará la vida de una mujer así a la trascendencia? ¿Puede una mujer, que decide olvidarse de los valores más nobles, influir positivamente en la generación de mujeres jóvenes que seguirán transmitiendo los valores?

Plantearse y responder estas preguntas es importante porque en el fondo se descubre que las mujeres que viven de esta manera, se han distanciado u olvidado de Dios, como muy bien lo señala Jutta Burgaff, “distanciarse de Dios, lleva a una vida humanamente empobrecida”.

Ninguna mujer que haya atendido al llamado de la vocación al matrimonio puede ser exitosa ni triunfadora, si el sentido específico de su existencia —de esa vocación— no se realiza. Es decir, mucho antes de que se haya alcanzado el éxito como profesional, empresaria, inclusive artista, deberá haberse triunfado en su natural y específico rol: ser compañera, esposa y madre. Esto no es negociable, pues su realización vendrá sólo y cuando, profundamente en su interior, haya descubierto el misterio de su ser personal.

Como las demás, la vocación al matrimonio exige mucho y da mucho. La mujer que ha sido llamada por Dios a ser compañera y madre debe responder a ese llamado con alegría y visión sobrenatural.

Y es que, como señala el Catecismo de la Iglesia, “el amor conyugal comporta una totalidad en la que entran todos los elementos de la persona —reclamo del cuerpo y del instinto, fuerza del sentimiento y de la afectividad, aspiración del espíritu y de la voluntad—; mira una unidad profundamente personal que, más allá de la unión en una sola carne, conduce a no tener más que un corazón y un alma; exige la indisolubilidad y la fidelidad de la donación recíproca definitiva; y se abre a fecundidad” (CEC, 1643).

Cuando una mujer incursiona en el mundo empresarial o laboral, sin perder de vista su vocación, puede llegar a tener tanto o más éxito que aquella mujer que, dentro de su matrimonio, ha decidido dar la espalda a estos valores específicos en esa vocación concreta que la definen como persona.

Me pregunto cuántas Maricarmen vivirán en el mundo, totalmente ignorantes de su vocación digna y admirable, estrellando sin pensarlo o cuestionar, el proyecto de vida que Dios tuvo para ellas, al momento de su creación como mujeres. Si tú como mujer, que lees este artículo tienes amigas que ignoran la grandeza de su misión, es hora que comiences a descubrírselas. ¿Te atreves?

Fuente:encuentra.com

Cuando la pasión deportiva amenaza el matrimonio

Un artículo publicado en The Wall Street Journal (1-02-2011) refleja la tensión que los excesos deportivos pueden crear en el matrimonio, fenómeno que comienza a denominarse irónicamente “divorcio por triatlón”.

Fuente: The Wall Street Journal
Fecha: 9 Febrero 2011

El deporte se está convirtiendo en una nueva fuente de amenazas para las relaciones personales. Al estrés laboral, las largas jornadas y los viajes, se añade ahora una causa diferente de conflictos y discusiones en los matrimonios: las prácticas deportivas de resistencia que se han puesto de moda, como el maratón o el triatlón, requieren interminables horas de ejercicio, que solo pueden superarse con una gran dosis de paciencia y comprensión desde la parte inactiva.

La pasión por correr aporta un nuevo aliciente a la vida de algunos profesionales, adultos ya, pero todavía con ilusión suficiente como para plantearse metas deportivas al rozar la cincuentena. Hay quienes logran crear pronto un acuerdo y establecer las reglas básicas sobre cenas, salidas y descansos familiares; pero este desafío no siempre se supera a la primera, como ya advierten algunos terapeutas familiares que cada vez reciben a más pacientes atractivos, bronceados y totalmente en forma, pero con una vida familiar desequilibrada.

La realidad es que el ejercicio prolongado rompe algunas pautas habituales en la intimidad de las familias, pues la actividad deportiva de resistencia exige reducir las horas que antes se dedicaban al cónyuge o a los hijos. Es corriente encontrar la cama vacía al levantarse y tener que acostumbrarse a renunciar a una buena cena por las noches o a un rato de televisión –las horas de entrenamiento no lo permiten–, según resume una afectada por la nueva tendencia. “Cuando mi marido llega a casa de la oficina, nuestros tres hijos ya han cenado, pero él se acuesta incluso antes de que ellos lleguen a su habitación, porque está agotado”, explica la señora Waxman, que tuvo que convocar a sus padres y a sus suegros y pedirles “una intervención familiar” a su favor, para evitar que su matrimonio se fuera a pique por una afición que comenzó cuando ya llevaban diez años casados y tenían tres hijos. Después de siete años entrenando, “corría dos horas a diario y de seis a siete horas los sábados y domingos, así que tuve que plantarme”.

Junto a la necesidad de establecer unas reglas del juego, los terapeutas también aconsejan que un buen modo de evitar los conflictos consiste precisamente en compartir la misma afición, algo que sucede en algunos casos, como el del matrimonio Prescott. Desde que se conocieron en la línea de salida de una maratón en 2004, ella ha corrido ya 313, mientras que él va por los 287. Ambos siguen encontrando en el deporte la gran oportunidad para estar juntos. Pero no siempre la afinidad es posible y entonces solo queda adaptarse, como le sucede a los señores Berkowitz; él, que es un fumador empedernido, mantiene intacta la admiración hacia su mujer, de 62 años, que sigue corriendo veinte maratones anualmente. A todos acude como voluntario, para esperarla y animarla cuando cruza la meta.

fuente: aceprensa.com

Mediacion familiar

España: Los daños colaterales del divorcio

En España un total de 71.472 menores se unieron al drama de los 137.510 hogares que se rompieron en 2007. Los padres se distancian, pero ¿y los niños? ¿Qué pasa con ellos?

(La Gaceta, España, )

En España un total de 71.472 menores se unieron al drama de los 137.510 hogares que se rompieron en 2007. Los padres se distancian, pero ¿y los niños? ¿Qué pasa con ellos? La nueva etapa vital a la que se enfrentan, plagada de situaciones fragmentadas en las que viven sólo con uno de sus padres, les pasa factura y no perdona.

Un equipo conjunto de investigadores de la Universidad Miguel Hernández de Elche y de la Universidad de Murcia así lo revela.

El trabajo, titulado Trastorno de ansiedad por separación en hijos de padres divorciados, analiza los síntomas de ansiedad que se derivan para los menores tras una separación o divorcio. Para ello toma una muestra de 95 escolares de 8 a 12 años, que compara con otros de edades y géneros similares cuyos padres no se han separado.

El resultado es claro: “Los niños que han vivido una ruptura conyugal presentan niveles de ansiedad más elevados que los niños cuyos padres permanecen unidos”, señala el estudio.

Reveses para los hijos

El texto revela también, que las principales consecuencias de esa angustia que sufren los menores se manifiesta sobre todo en factores psicofisiológicos. “Cuando los menores no permanecen con sus padres”, apunta el trabajo, “sienten molestias físicas, como dolor de cabeza o barriga, tienen ganas de llorar y tratan de evitar la separación física con ellos, telefoneándoles o tratando de retrasar su marcha”.

La separación brusca del niño de las figuras afectivas es, a juicio de los autores del estudio, uno de los factores que pueden contribuir a la aparición de la ansiedad de los niños tras la separación de los padres. Al producirse una ruptura familiar, explica el estudio, suele ser común que el niño viva con uno de los padres, con mayor frecuencia la madre y permanezca de forma eventual con el padre.

Sin embargo, en los periodos vacacionales el menor se traslada al hogar del padre, pasando a ser el contacto con la madre muy esporádico e incluso inexistente cuando la relación entre la pareja separada ha sido conflictiva. En esos casos, “la marcha de la madre puede condicionar la ansiedad del niño en ocasiones futuras y aumenta su vulnerabilidad a reaccionar de forma ansiosa ante cualquier separación de la vida cotidiana”.

También hay diferencias significativas en la tranquilidad de los hijos. “Los niños con padres separados se muestran más intranquilos cuando sus padres se marchan de viaje, cuando tienen que hablar con ellos por teléfono o se levantan por la mañana para ir al colegio”. En cuanto a la edad, entre los 8 y 9 años es el momento crítico. En esa franja, los niños con padres separados presentan más ansiedad que los que son mayores que ellos.

Necesidad de cooperación

El trabajo concluye apelando a la necesidad de cooperación entre la pareja y el abandono de las discusiones a pesar de la ruptura producida. “La cooperación entre los ex cónyuges y la ausencia de desavenencias entre ellos”, señala el estudio, “reducen el temor en los niños ante la ausencia de figuras de apego y fomentan su confianza y autonomía”.

Mayores problemas durante el desarrollo educativo y psicológico

A conclusiones similares al estudio conjunto de las universidades Miguel Hernández de Elche y la de Murcia, llega otro trabajo realizado por la profesora de la Universitat Pompeu Fabra, Anna Garriga y el profesor de la Abat Oliba, Jorge Martínez Lucana. Este matrimonio decidió hacer un recorrido sistemático por la profusa documentación que la sociología inglesa, americana y escandinava tiene sobre el divorcio y sus consecuencias.

El resultado del análisis es el estudio ‘Divorcio y malestar. Lo que la sociología empírica nos puede decir hoy sobre los efectos del divorcio’, publicado recientemente.

La conclusión del trabajo es que, estadísticamente, los hijos de padres divorciados muestran una mayor tendencia a tener problemas en su desarrollo educativo y psicológico. En el aspecto pedagógico las secuelas se reflejan en bajos rendimientos académicos. Y en el desarrollo de la psique, los efectos negativos que se producen son depresión y problemas de autoestima.

Aunque en este último punto se señala, “curiosamente, que las secuelas no tienen por qué manifestarse en los años siguientes a la ruptura. Y emergen bastante tiempo más tarde, en forma de “una mayor probabilidad de vivir otro divorcio, menores posibilidades de casarse, menor contacto con los padres o menor bienestar psicológico”.

Los investigadores del trabajo no se quedan sólo en constatar unos hechos sino que proponen soluciones. A su juicio, los poderes públicos y la sociedad no deben plantear el divorcio como única alternativa ante los problemas conyugales, sino que deben facilitar los medios para reconducir la situación.

Autor: FAMILIAE Psicoterapia- Fecha: 2008-10-29

LA SOMBRA: La dificultad de amar y ser esposos La crisis de la fidelidad.

 

Son muchas las heridas que dejan las tragedias familiares. Asistimos a un dramático incremento de los divorcios, de la violencia en las relaciones humanas, de la debilidad y del miedo al compromiso.

Uno de los motivos principales de la crisis actual de la comprensión del matrimonio como entrega, reside en el olvido en muchos cristianos de la vocación bautismal, y de aquí procede el hecho de no entender el matrimonio como un auténtico camino de santidad. Desgajado del bautismo como elección primera y radical de Dios, todo se centra en la elección humana que pasa a considerarse la medida del matrimonio. Según esta concepción, el matrimonio sería una institución simplemente “natural”, en todo caso, ajena a lo genuinamente cristiano. Es como si se hubiera querido bendecir el matrimonio “desde fuera” como si necesitara un permiso divino para ser aceptable.

Es un caso paradigmático de la separación entre fe y vida que afecta a tantos cristianos con efectos desastrosos para la fe (VS, 88).

Fijémonos en un aspecto concreto de esta dificultad de amar:

La crisis de la fidelidad. Esta crisis se presenta como la incapacidad de dar continuidad en el tiempo a lo que implicó en su vida el acontecimiento gozoso del afecto; cada vez es más raro encontrar un amor capaz de durar en el tiempo, de construirse un hogar y una morada habitable. Aquí tiene cabida la llamada interpretación romántica del amor, cuya verdad propia se mide exclusivamente por su intensidad, lo que interesa es el estado afectivo del momento, perdiendo su valor en cuanto promesa de una comunión. Se pone el acento en el propio estado de ánimo y no en la construcción de una vida.

Esta crisis de la fidelidad es la conclusión lógica de un individualismo, donde predomina el egoísmo, el “yo” y el “yo”, en el que la persona es incapaz de encontrarse y de darse al otro; es por eso una crisis del amor.

LA LUZ: Ser esposo: encontrar de nuevo la capacidad del don de sí.

Todos podemos reconocer en nuestra misma experiencia las conocidas palabras de Juan Pablo II al referirse que nadie puede vivir sin amor. Nuestros jóvenes sólo llegarán a comprender lo que son y a descubrir un sentido para su vida cuando se les revele el amor, cuando se encuentren con él, cuando lo experimenten y lo hagan propio, cuando participen en él vivamente.

Pero centrémonos ahora no en el amor recibido que hemos analizado antes, sino en el amor que se entrega: Ser esposos.

Hay algo más que me constituye que el ser hijo, la identidad humana no se agota en este primer hecho. El sentido de mi propia identidad me proyecta a una plenitud que no sólo recibo, sino que también construyo. La plenitud de la propia vida no se descubre verdaderamente sino en un don de sí, en una entrega personal.
“El hombre que es la única criatura en la tierra que Dios ha querido por sí misma, no puede encontrarse plenamente a sí mismo, sino en el sincero don de sí” (Gaudium es spes, 24).

Hemos de ir ofreciéndoles las “herramientas” necesarias para que vayan construyendo y alcanzando su propia plenitud en la unidad de dos. En esta “unidad de los dos”, los esposos estamos llamados desde el principio no sólo a existir “uno al lado del otro”, o simplemente “juntos”, sino que lo somos a crear una comunión de personas llegando a ser una sola carne. Aquel amor recibido ahora quiere ser entregado mediante el “ser para”, en el sentido de la entrega y no sólo de la elección de un proyecto.

Ramon Acosta Peso – Master CC Matrimonio y Familia – 3 hijas

fuente: bpf.laiconet.es