La divertida, triste y confusa etapa

 

“A través de esta carta, quiero hacerles llegar la necesidad que tengo de que vuelvan a confiar en mí, como yo en ustedes…”

Queridos mamá y papá:

Soy Juan, su hijo. Como recuerdan tengo 17 años recién cumplidos.

Hoy les escribo para contarles sobre la divertida, triste y confusa etapa que estoy viviendo; no solamente para ustedes es difícil tener un adolescente en casa, serlo es aún más complicado.

No es fácil transmitir claramente qué siento y qué pasa por mi cabeza, porque de verdad son muchas cosas. Me cuestiono todo: mi apariencia física, porqué en vez de ser alto soy bajo y porqué mi pelo es morocho y no rubio; la educación que recibí de ustedes, sus actitudes frente a la vida, frente a mí y al resto de los miembros de la familia; la existencia de Dios o de algún otro ser superior; mis amistades, etc.

Estos cambios, generalmente me provocan dolor. Este dolor acompañado de falta de experiencia me lleva en muchos casos, a actuar irresponsablemente y a cometer una seguidilla de errores, que me separan aún más de ustedes. Ya no soy más el niño mimado y de tez suave que traía alegría a la casa; y ustedes no más esos padres cariñosos y pacientes, que cuando me caía me ayudaban a levantar; ahora soy una mochila pesada, que nada de lo que hago les enorgullece. Esa pérdida de confianza en mí, me genera rebeldía y aún más amargura.

A través de esta carta, quiero hacerles llegar la necesidad que tengo de que vuelvan a confiar en mí, como yo en ustedes; porque son los únicos que me pueden ayudar a crecer de verdad.

No quiero que cierren sus ojos ante la realidad que les toca vivir como padres de un adolescente. Quiero volver a confiar en ustedes y poder abrirles mi corazón, para que estén enterados de quién soy en realidad: un hijo que grita por su amor y confianza, una persona con un gran potencial que necesita ser incentivado.

Les pido perdón por todos los dolores de cabeza que les causé injustamente, y les cuento que los quiero mucho, y que ese caparazón de chico rudo y difícil es una simple caparazón, y que los necesito mucho, de verdad los necesito, juntos y fuertes, llenos de paciencia para terminar la obra que empezaron hace un poco más de diecisiete años.

Juan

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