Manejo de la desobediencia

Los niños muchas veces se niegan a hacer lo que se les ordena y se comportan como si no oyeran, hacen lo contrario de lo que se les dijo, se burlan de la persona que dio la orden o dicen que “no” frecuentemente.

La desobediencia se puede presentar por alguno de los siguientes motivos:

Se le manda a hacer algo que no le gusta, o no está en capacidad de realizar.

El niño esta muy entretenido en otra cosa muy importante para él.

Se le da la orden con gritos, con rabia o pegándole.

Se cree que el niño es un “adulto pequeño” y se le exige que se comporte como tal, sin tener en cuenta que tiene necesidades e intereses distintos.

Lo sobreprotegen y no se le exige al niño, y terminan haciendo los padres lo que le ordenaron al niño.

Algunas pautas para el manejo de la desobediencia pueden ser:

Déle órdenes al niño de una forma clara, que el niño las entienda.

No le muestre rabia o prevención; háblele suavemente pero con firmeza. Espere un momento para ver si las cumple. Si no las cumple, guíe al niño y hágalo obedecer (sin mostrarle rabia); si no es posible, anímelo con cosas que sean del interés del niño. Cuando las cumpla, felicítelo y si le promete algo, cúmplalo.

Mantenga un mismo criterio acerca de las normas que debe cumplir el niño: prohibir hoy unas cosas y mañana permitirlas, le ocasionará inseguridad y dificultades.

Piense si el niño puede cumplir las órdenes que le dan, o si lo que le prohíbe es justo.

Enséñele a obedecer sin crear miedo y rabia en el niño. El miedo le impide organizar su mente y se puede convertir en odio.

Asígnele al niño pequeñas tareas y permítale participar en las actividades y decisiones de la familia.

Algunas pautas para ejercer adecuadamente la autoridad:

Establezca previamente las “reglas del juego”, procure que sean formas aceptadas por todos y exigibles a todos.

Póngase de acuerdo en quien ejerce la autoridad en un momento dado y apóyense, para que su hijo confíe en ambos.

No ejerza la autoridad fiscalizadora, su hijo necesita un margen de libertad y confianza para su desarrollo.

Ofrezca razones claras, válidas y cortas, evitando la “cantaleta”, cuando hagan uso de su autoridad. Su hijo necesita saber por qué y para qué razón obedece.

Respeten sus procedimientos o estilos personales de mandar siempre y cuando estén en función del beneficio del hijo.

Procuren exigirse a sí mismos lo que exigen a sus hijos.

El ejercicio de la autoridad es para siempre, algunas veces no se obtiene lo deseado, pero hay que insistir.

Evite chantajear o amenazar afectivamente al hijo, eviten la ironía despectiva, la burla o el sarcasmo porque la autoridad se desgasta en ella.

Garanticen la armonía familiar con una autoridad razonable y justa.

Sepan resistir las dificultades y frustraciones. No se desanime cuando el hijo falle, acójanlo por grande que sea la falta.

Recuerde que comprender a su hijo no significa dejar de hacerle exigencias.

Confíe en el ejercicio de la autoridad que ustedes, como padres, establecen. No lo suprima por el hecho de que los demás no lo hacen, o lo hacen de forma diferente.

Procuren que la sanción sea proporcional a la falta, piensen antes de hacerlo y sean firmes. Ofrezca siempre una explicación.

Hagan participar al hijo en la elaboración de las sanciones y revísenlo periódicamente.

Ofrezcan disculpas al hijo cuando lo hayan juzgado equivocadamente o le hayan impuesto una sanción injusta, ganarán su respeto y él seguirá aceptando su autoridad.

Eviten que la sanción sea humillante para el hijo o que lo avergüence frente a otros, la discreción, y la oportunidad tienen mejores efectos educativos.

Valoren a su hijo por lo bueno que hace, no estén pendientes sólo de sus fallas.

Demuéstrele a su hijo que confía en él, no preguntándole constantemente sobre su vida, sino esperando pacientemente que él decida qué y cuando quiere contarle, escúchelo como amigo sin juzgarlo: después serenamente pensarán que conviene decir o hacer.

Sean respetuosos con las confidencias que hacen los hijos.

Autor: Vásquez, V. ACAP – Asociación Católica de Psicología 2007