Padres por primera vez

Marcela Chavarría Olarte

La primer responsabilidad de traer al mundo un hijo, es formar una persona integra e independiente a través de la educación, presencia y cariño de ambos padres.

Resulta increíble que en la actualidad se hable tanto sobre información y, sin embargo, cuando por vez primera nos convertimos en padres, muchas veces poseemos conocimientos equívocos acerca de la paternidad en general. Esto es resultado en gran parte por la influencia que los medios de comunicación llegan a tener sobre nosotros al ofrecernos un prototipo de paternidad y maternidad generalmente idealizado o hasta tiranizado.

En general, han llegado a presentarla más bien como una realidad en la cual la mujer está llamada a sufrir, por lo que muchas veces la madre se ve superada por su propia maternidad, y respecto a la cual el hombre llega a desentenderse por completo, realidades ambas que sin más, son parte de la propia naturaleza del ser hombre o mujer que los ha dotado con la capacidad para que unidos por un lazo común de entrega y amor, puedan llegar a ser progenitores.

Los hijos, no son exclusivos del padre o de la madre ya que no son realidades excluyentes entre sí, muy por el contrario, han de complementarse y sumar esfuerzos asumiendo la paternidad como una tarea en común. Desgraciadamente, en la práctica la realidad muchas veces es otra: la madre asume la responsabilidad total de la crianza y educación de la prole, mientras el padre se limita a ser quien mantenga a la familia.

Efectivamente, la figura materna en los primeros años de vida del ser humano, se ha comprobado es primordial para el óptimo desarrollo del niño. Sin embargo, esta afirmación ha hecho pensar equívocamente a muchos que la ausencia de la figura paterna no es indispensable dentro de la rutina que se vive en un hogar y en relación directa con la tarea de educar a los hijos.

Bajo esta absurda postura, todos salen perdiendo: el padre, por no compartir con sus hijos cada una de las etapas de crecimiento de éstos con la gratificación que esto implica; y los hijos, por verse privados de la compañía y enseñanzas de un padre que seguramente tendrá más cariño que dar y muchas más cosas que enseñar, que cualquier otra figura masculina a la que puedan recurrir, ya que tarde o temprano, ambos buscarán identificarse tanto con el rol masculino como con el femenino, precisamente en aquellos que les resulten más familiares y cercanos, y es ahí precisamente donde deben de encontrar no solo presentes, sino también disponibles a ambos padres.

“La experiencia, el cariño y la presencia de los padres acompañan a la persona en su biografía y aún más cuando en los primeros años de su vida depende totalmente del cuidado de sus progenitores. De ahí que para que los hijos desarrollen plenamente todas sus capacidades, han de vivir dentro de un ambiente estable y acogedor, digno de su naturaleza de persona, lo cual solo es posible dentro del núcleo familiar en donde los cónyuges uniendo esfuerzos pondrán todos los medios que estén a su alcance para lograrlo, apoyándose en el mutuo amor que se tienen y que es extensivo primordialmente a los hijos y, por ello, trascendiendo cada uno sus propios intereses, deben volcarse en busca del bienestar de sus hijos.” (1)

Paternidad y maternidad son realidades sumamente complejas. La primera y más importante responsabilidad de traer al mundo un hijo, es la de procurar formar a una persona independiente e integra a través de la educación, presencia y cariño de ambos padres. La persona comienza a formarse en esa individualidad ya desde el momento de su concepción y más activamente a partir de su nacimiento.

Paradójicamente, es precisamente cuando el ser humano depende de una forma más directa que nunca de sus padres para lograr su subsistencia a través de la satisfacción de sus necesidades más primarias como son el comer, dormir y vestirse, así como también y no menos importante el recibir atención y afecto. Luis Gadea considera que la ausencia de dichos cuidados puede llegar a ser desastrosa y afirma que “si desde el momento en que nace, el niño no está rodeado de amor genuino de sus padres, si su atmósfera familiar no le brinda la atención y los cuidados solícitos que requiere, entonces hemos de pagar nuestro fracaso frente a la próxima generación al tener que vivir en un mundo desgarrado por el miedo y el odio, poblado por seres desdichados malogrados en el amor y en la amistad”. (2)

Esta, parece ser una afirmación un tanto fuerte, pero si reflexionamos un poco nos podemos dar cuenta que efectivamente, todos los problemas y conflictos que se viven actualmente en nuestra sociedad, de una u otra forma tienen sus raíces dentro del núcleo familiar, donde su desintegración o la ausencia de alguno o ambos padres, así como la violencia intrafamiliar, pueden llegar a ser factores realmente desastrosos para el presente y futuro de cualquiera de sus miembros.

La crianza y educación de un hijo aún siendo un gran gozo para los padres, ciertamente no es tarea fácil, y menos aún cuando se trata de una experiencia nueva tan llena de responsabilidades como cuando se es padre o madre por vez primera. Muchos afirmaran que para ser padres no hace falta prepararse, puesto que la vida misma se encargará de hacerlo.

Efectivamente, tanto la mujer como el hombre llevan arraigado desde el momento del nacimiento dentro de su natural forma de ser femenino o masculino, esa posibilidad de algún día poder llegar a ser partícipes de la grandeza de la paternidad; para eso tan solo se necesita la unión de los cuerpos. Sin embargo, tampoco puede negarse que una cosa es procrear y otra muy diferente acompañar y ayudar a los hijos en su tarea de crecer y llegar a desarrollar día a día su potencial para llegar a ser personas de bien.

“Tal es la razón por la que urge que los padres de familia se preparen para serlo, cuidando en primer lugar lo que reflejan como matrimonio ante sus hijos y después tratando de afinar en todas aquellas cualidades y virtudes que les caracterizan y que inculcan de modo natural en los hijos. Por tales motivos “la casa”, ese “techo común”, es el sitio ideal para introducir a los hijos en el universo de las realidades esenciales: el amor a la verdad, el bien, la justicia, la belleza, la armonía, la paz, la responsabilidad, el trabajo, la alegría… etc., en un clima de libertad. Es allí donde, de modo propio, se vela amorosamente por las necesidades de orden material y corporal de los niños, y donde entran en contacto primariamente con la dimensión espiritual y los valores trascendentes.” (3)

Así, los padres tenemos la obligación de prepararnos y adquirir las herramientas que nos permitan hacer frente a los obstáculos naturales que la vida nos ha de presentar al ir tratando de educar a nuestros hijos. No es lo mismo enfrentar una situación determinada sabiendo de antemano que posiblemente podía suceder, que recibirla totalmente de sorpresa.

En ambos casos se ha tenido que vivir lo mismo; la diferencia está en la forma de enfrentarlo. La angustia que muchas veces pasamos con respecto de lo que le sucede a los hijos, muchas veces no tiene razón de ser ya que tomamos como fuera de contexto situaciones que en realidad son normales que ocurran en ciertos periodos concretos de madurez y desarrollo de la persona en sus distintas etapas de crecimiento. De ahí la importancia de estar informados y conocer las diferentes etapas por las que los hijos han de pasar para alcanzar la edad adulta.

La vida nos convierte en aprendiz de padres con el nacimiento del primer hijo, y la enseñanza y aprendizaje no terminan ni aun después de haberlo experimentado por más de una vez y los hijos se hayan convertido en adultos.

Paternidad y maternidad son realidades que se arraigan en nuestro ser y no dejan de existir nunca, ni aún después de la muerte se deja de ser el padre o la madre de tal o cual hijo y es una cadena interminable que va de generación en generación estrenándose siempre en esta experiencia única de ser padres por primera vez.

Y lo cierto es que existe una realidad que no se puede negar: Cada hijo, sea el primero o el último de una familia numerosa o no, cada uno por su indiscutible individualidad e irrepetible singularidad y valía, es único y siempre serán recibidos al momento de su nacimiento como si fueran siempre los primeros.

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1 URDANETA Casas, Maria Isabel y VELASCO Gómez Alejandra. La importancia de la comunicación interpersonal entre madre e hijo para el óptimo desarrollo del bebé. Introducción p. IV Tesis de licenciatura, México, 1994.

2 GADEA de Nicolas, Luis. Escuela para padres y maestros. P22 Ed. Cedi, México, 1991.

3 CUELLAR, Hortensia. El niño como persona. P. 192 Ed. Minos, México, 1990.

Fuente:encuentra.com

Actividades lúdicas para estimular el desarrollo


Estas son algunas ideas prácticas para estimular el desarrollo de las competencias en el lenguaje, la comunicación y el pensamiento crítico en los niños y niñas. Son actividades lúdicas, para ser desarrolladas en momentos en que se encuentra reunida la familia:

1. Hable con sus hijos(as): Los niños y niñas aprenden palabras y conceptos sobre el mundo cuando escuchan y hablan con ustedes y otras personas, lo que les prepara para el éxito en la lectura. Tenga conversaciones largas con sus hijos o hijas, hablen durante el día sobre sus actividades y las de los niños o niñas, déle continuidad a lo que los niños o niñas dicen o canten sus canciones preferidas. Ejemplos:

Clasificación de palabras: Nombrar todos los animales que puedan. Nombrar todas las comidas que puedan.

Hablar de cómo las cosas se parecen y se diferencian: ¿En qué se parecen un gato y un perro? ¿Cómo son distintos? ¿En qué se parecen un carro y un bus? ¿Cómo son distintos?

Definir y explicar palabras: ¿Qué es un gato? ¿Qué es una bicicleta? ¿Qué es un cuaderno?

Nombrar: Nombrar las cosas en un libro o las cosas que están alrededor de ustedes.

Conversar acerca de las características de lo que nos rodea: Los pájaros tienen pico y plumas, los peces tienen escamas y aletas, los árboles tienen hojas y corteza.

2. Lea con sus hijos(as) cada día: Leer un libro juntos es una excelente oportunidad para que una familia comparta. Ofrece la oportunidad a los niños y niñas de aprender muchas palabras nuevas y da la oportunidad de extender sus conocimientos del mundo. Leer a los niños y niñas los ayuda a entender conceptos básicos acerca de la lectura -por ejemplo, la dirección en que pasan las páginas y leer de izquierda a derecha. Leer un libro muestra a los niños y niñas que los sonidos se relacionan con letras, que letras forman palabras, que las palabras forman frases.

Busque un tiempo adecuado para leer cada día, por ejemplo, antes de acostarse o después de comer.

Lean cuentos de fantasía y otros de información verdadera, como libros informativos, revistas y suplementos infantiles en los periódicos. Leer un libro fortalece destrezas de pensamiento crítico.

Pídale a su hijo o hija que señale la portada del libro, el título, el inicio de la lectura y permítale que pase las páginas al leer. Esto le ayudará a conocer cómo funcionan los libros.

Agregue algo de drama a su voz, dramatice diferentes personajes y trate de ser parte de la historia.

Explíquele el significado de las palabras que sean nuevas para él y hágale preguntas sobre lo que han leído. Traten de imaginarse en la situación de los personajes en el cuento, será toda una aventura.

Pueden intentar escribir y dibujar sobre lo leído, inventar un cuento parecido o cambiar partes del cuento.

3. Jugando con sonidos: Al hacer las siguientes actividades, los niños pueden empezar a crear conciencia de que las palabras están compuestas por sonidos, que a su vez corresponden a las letras. Resulta muy provechoso iniciar con el nombre de los niños y niñas, ya que éste resulta muy significativo para ellos.

Haga juegos con palabras que terminen igual como Ana Banana para que puedan jugar con los sonidos.

Busque a su alrededor y pida que encuentren cosas que comiencen con un sonido.

Jugar con el nombre de sus hijos o hijas resulta muy entretenido. Puede escribirlo y recortarlo para formar un rompecabezas. Escribir su nombre en los artículos personales los ayudará a reconocerlo rápidamente.

Trate de buscar en las revistas y periódicos una letra específica, recórtenla, péguenla y busque objetos que inicien con el sonido de la letra seleccionada.

4. Escriba con sus hijos(as): Lo ideal es contar con materiales variados para realizar las siguientes actividades.

Brindarles papel, marcadores, crayolas, lápices, tijeras, pegamento, revistas viejas, periódicos y materiales que tengamos a nuestro alrededor.

Motívelos a que se atrevan a escribir algo…aunque sea con garabatos… una lista de compras; una carta a un familiar; una historia; instrucciones o recetas de algo que les interesa. Al inicio, los niños empezarán a expresarse gráficamente con símbolos y garabatos, conforme vayan avanzando en el proceso escribirán con ortografía inventada, etapa normal de este proceso. Más adelante los niños irán conociendo las reglas básicas ortográficas. Es importante permitirles expresarse a su nivel y no forzarlos, pues ante todo, lo que queremos es que los niños y niñas se sientan capaces de expresar sus pensamientos y palabras gráficamente.

Fuente: www.ada.or.cr

De niño dulce a adolescente amargo

 

Una queja común de los padres de adolescentes es que su hijo pasó de ser una persona tierna, amable y buen genio a ser un joven retraído, rebelde y altanero. ¿A qué se debe este drástico cambio?

“Me lo cambiaron”, “ya no es el mismo de antes”, “qué le pasa”, “yo que le hice”… son pensamientos que retumban en la mente de papás y mamás, y lo cierto es que la respuesta está en nuestras manos pero no la queremos ver: nada más y nada menos que la adolescencia.

Además de los cambios físicos que suceden en el cuerpo del ser humano en este ciclo, surgen ciertos desajustes en la personalidad que requieren del conocimiento y de la preparación de los padres de familia para saber abordar las situaciones conflictivas que se pueden presentar.

Extraemos algunas ideas del artículo publicado en sontushijos.org escrito por Tania Santiago, licenciada en Filología, sobre los principales problemas que se presentan en el interior de un adolescente y cómo actuar al respecto:

La autoestima

Una de las mayores preocupaciones de los adolescentes es su apariencia. El cuerpo está en pleno cambio, les salen granos… no es de extrañar que los adolescentes pasen tanto tiempo mirándose al espejo. Si tu hijo no es feliz con lo que ve (pocos los son) esto puede mermar su autoestima.

Intenta evitar hacer bromas sobre su físico, y también es un error hacerles pensar que no tiene importancia. Para lo que en tu opinión es una tontería para ellos representa un mundo.

Intenta explicarle que la gente apenas nota lo que a ellos dan tanta importancia. Cuanto mejor se sientan los adolescentes con ellos mismos, su autoestima será mejor y tendrán más armas para enfrentarse a los problemas de cada día.

Las frustraciones

Para algunos adolescentes es fácil vencer las frustraciones, ya sea en el ámbito deportivo, los exámenes o sus relaciones personales, pero para otros puede suponer una grave crisis. Si tu hijo reacciona mal cuando tratas de ayudarle a tratar sus emociones, intenta que entienda sus emociones antes de enfrentarse a un fracaso de forma efectiva.

Necesita saber que le apoyas aunque sus resultados académicos o deportivos no sean los esperados. Si tu hijo no consigue los resultados académicos esperados, ayúdale a tener en cuenta que todo el mundo tiene resultados que no se espera alguna vez en la vida y que si se ha esforzado: eso es lo que importa.

Los sentimientos

Algunos adolescentes, especialmente los chicos, tienen menos facilidad para expresar lo que sienten. La vergüenza, la irritabilidad, la decepción son emociones difíciles de aflorar y a veces solo el enfado es lo único que saben transmitir.

Si tu hijo adolescente tiene dificultades para identificar y articular lo que siente, simplemente pregúntale: “¿Estás molesto por algo? ¿Te preocupa algo?” Esto puede ayudar a ambos a identificar lo que siente. Otros encuentran en la actividad deportiva una forma de transmitir sus emociones. Un tercer grupo simplemente necesita espacio para pensar en sus problemas y en sus decepciones.

El desorden

El desorden es un campo de batalla muy común entre padres y adolescentes. Si te vuelves loco con el abrigo tirado en medio, o las toallas tiradas en el baño, respira profundo y sigue adelante. Simplemente tener en cuenta que no lo hace para molestarnos, es un reflejo de que sus pensamientos están en otra parte.

Su cuarto es su espacio privado y deberíamos respetarlo, incluso el adolescente más desordenado se cansa alguna vez de tanto desorden y decide ordenar de vez en cuando.

Consejos para los padres

Muchos padres son controladores cuando sus hijos son pequeños, en parte porque toman la mayor parte de las decisiones por ellos, pero esto cambia cuando los hijos crecen y se hacen adolescentes.

Debemos aceptar que no podemos controlarles con órdenes o amenazas que seguramente rechazarán porque están tratando de crecer como individuos, pero nuestro ejemplo puede ser de gran ayuda para que se formen como personas.

No le ignores cuando hable o te trate con desprecio, los padres nos merecemos que nos hablen con respeto y de forma aceptable.

Recuerda que el conflicto y las pequeñas batallas serán algo inevitable, pero establece claramente los límites y negocia gradualmente para ir soltando las amarras.

En lo que sea posible, permite a los adolescentes que tomen sus propias decisiones y que aprendan de sus errores.

Si una regla se rompe, aplicar un castigo justo; cuando actúan como si te odiaran es porque están confundidos o molestos o enfadados por nuestros intentos de controlarles.

Fuente: sontushijos.com

Imágenes: Getty Images

La adaptación del recién nacido

 

Los primeros 28 días después del nacimiento constituyen la etapa más vulnerable en la vida del ser humano. En ésta, se dan los mayores riesgos para su vida y pueden presentarse patologías que dejen algún tipo de secuelas, especialmente neurológicas. Por esto, el cuidado del recién nacido es vital en su desarrollo y en la adaptación a su nuevo mundo.

En el período neonatal, o sea los primeros 28 días de vida, se dan los cambios fisiológicos que implican el paso de la vida intrauterina a la extrauterina. Esto requiere de una adaptación de todos los órganos y sistemas, pues muchos de ellos eran asumidos por la madre en el útero y ahora deben comenzar a funcionar por sí mismos.

Por esto es importante que los papás que esperan un hijo, estén al tanto de lo que se debe esperar del recién nacido para ayudarle a la adaptación a su nueva vida. Es vital saber identificar situaciones anormales que requieran atención médica inmediata pues pueden corregirse a tiempo para que no dejen huellas.

Las reacciones iniciales

Aunque el recién nacido depende de los cuidados de sus padres, ello no significa que sea totalmente pasivo. Varios estudios han demostrado que desde que nace, el bebé recibe información por todos sus sentidos y realiza intercambios afectivos con las personas más cercanas, especialmente su madre.

Desde su nacimiento, el bebé reconoce la voz de mamá. Es capaz también de diferenciar la voz humana de otros sonidos, así como determinar la dirección de donde proviene un ruido.

Los olores también están en su memoria. Movimientos de cabeza y variaciones en su ritmo cardiaco demuestran su interés ante un nuevo olor. Luego de la respuesta inicial, dejan de responder cuando el olor se vuelve familiar.

El contacto físico también es vital en un neonato. Todo niño recién nacido disfruta de tocar y ser tocado. Para nadie es un secreto que la caricia y el contacto corporal son la forma más primitiva y reconfortante de la comunicación humana. Parte del desarrollo neurológico y emocional del bebé surge de las interacciones por contacto y la sensación de seguridad que ello les brinda.

Muchas culturas practican el masaje infantil (técnica que consiste en acariciar y frotar suavemente las extremidades del bebé) pues en él ven beneficios como:

•Ayuda a conciliar el sueño del bebé.

•Brinda a los padres y al bebé un vínculo afectivo y de comunicación.

•Aumenta la confianza y la sensibilidad de los padres hacia las señales de su bebé.

•Estimula el crecimiento y el desarrollo del neonato.

•Alivia los gases y los síntomas de cólico.

Existen terapeutas de masaje infantil acreditados que ofrecen clases para enseñar las técnicas específicas. Sin embargo, muchos padres consideran que el tiempo que le dedican a su bebé les enseña cómo acariciarlo y abrazarlo.

Actividades y comportamientos normales del neonato

En algunos casos, la ausencia o la presencia de un comportamiento o una actividad en el recién nacido, pueden indicar un problema. Para saber qué esperar del bebé en sus primeros días, enumeramos algunos de sus comportamientos y actividades normales.

Reflejos:

Algunos movimientos del bebé son espontáneos y forman parte de sus actividades habituales. Otros responden a ciertas acciones. Los reflejos permiten identificar la actividad normal del sistema nervioso y del cerebro. Estos son algunos de los reflejos normales en los recién nacidos:

•Reflejo de búsqueda: Este reflejo se produce cuando se toca o acaricia la comisura de la boca del neonato. El bebé vuelve la cabeza y abre la boca para seguir y “buscar” en la dirección de la caricia. Esto le ayuda a encontrar el pecho o el biberón para alimentarse.

•Reflejo de succión: La búsqueda contribuye a la preparación del bebé para la succión. Cuando la comisura de la boca siente el contacto, el bebé comienza a succionar. Los bebés también tienen un reflejo de llevarse la mano a la boca que acompaña los reflejos de búsqueda y de succión y pueden chuparse los dedos o las manos.

•Reflejo de Moro: Este reflejo a menudo se denomina reflejo de sobresalto porque se produce cuando el bebé se sobresalta por un sonido o movimiento estrepitoso. En respuesta al sonido, el bebé echa la cabeza hacia atrás, abre los brazos y piernas, llora, y después vuelve a colocar los brazos y piernas en la posición original. Algunas veces el bebé puede sobresaltarse con su propio llanto, lo cual inicia este reflejo. Este reflejo dura hasta los cinco a seis meses de edad.

•Reflejo de prensión: El acariciar la palma de la mano del bebé provoca que el bebé cierre los dedos en un apretón. El reflejo de prensión dura solamente un par de meses y es más fuerte en los bebés prematuros.

•Reflejo de Babinski: Cuando se acaricia firmemente la planta del pie, el dedo gordo se dobla hacia la parte superior del pie y los otros dedos se despliegan en abanico. Este reflejo normalmente dura hasta aproximadamente los 2 años de edad.

Los sentidos

Los bebés nacen con todos los sentidos desarrollados. Sin embargo, algunos son menos precisos que otros.

La visión: Durante los primeros meses, los bebés pueden presentar falta de coordinación en los movimientos oculares e incluso pueden parecer bizcos. Al nacer, los bebés sólo pueden enfocar a una distancia corta (aproximadamente 8 a 10 pulgadas o la distancia entre la cara de la madre y el bebé cuando ésta lo sostiene en brazos). Los bebés pueden seguir o rastrear un objeto en las primeras semanas. Los recién nacidos pueden detectar la luz y la oscuridad pero no pueden ver todos los colores. Por este motivo, muchos libros para bebés y juguetes para niños tienen diseños distintivos en blanco y negro.

El oído: Durante el embarazo las madres sienten que el bebé patea o se mueve al percibir ruidos fuertes y se calma al oír música suave y relajante. El oído está totalmente desarrollado en los recién nacidos. Los bebés con audición normal se mueven al percibir ruidos fuertes, prestan atención tranquilos a la voz de la madre y dejan de moverse un poco cuando detectan el comienzo de un tono de conversación. Aparentemente, los recién nacidos prefieren una voz aguda (la de la madre) a una voz grave (masculina).

El gusto: Las papilas gustativas comienzan a formarse durante los primeros meses del desarrollo fetal. Se comprobó que los bebés prefieren sabores dulces a sabores agrios o amargos. Además, los bebés demuestran tener una marcada preferencia por la leche materna.

El olfato: Se sabe que los recién nacidos tienen un agudo sentido del olfato. Dentro de los primeros días de vida, prefieren el olor de la madre, especialmente de la leche materna que ésta les proporciona.

El tacto: Durante los últimos meses del embarazo, el bebé permanece apretado en el útero, con las piernas y los brazos contraídos. Al nacer, los bebés de repente quedan expuestos a un mundo brillante y frío, donde pueden mover los brazos y las piernas libremente. Esta libertad recién adquirida puede hacer que los bebés se vuelvan frenéticos y que lo manifiesten con movimientos bruscos y agitados. Para que el bebé se sienta más seguro, colóquele una mano sobre el abdomen o estréchelo contra su cuerpo. Otra técnica para reconfortar al bebé es envolverlo con una manta. También es importante que la madre sostenga al bebé al alimentarlo, pues la lactancia permite que el bebé pase varias horas en brazos de su madre.

Fuentes: www.aibarra.org, Revista Samborondón de Guayaquil, www.ymghealthinfo.org