Gracias, maestro Delibes

Delibes ha llenado nuestras vidas de horas y horas entrañables. Desde aquel “principe destronado” de obligada lectura en el colegio pasando por tantos y tantos titulos, Delibes nos ha acercado, nos acerca, a lo cotidiano desde su profundo humanismo.

Quizás su obra más conmovedora haya sido “Señora de rojo sobre fondo gris”, un precioso canto al amor matrimonial que vale más que miles y miles de estudios sobre el matrimonio. No hace falta buscar lo extraordinario, basta con conmoverse ante el día a día. Se puede amar en el silencio, en la mirada.

“Nos bastaba mirarnos y sabernos. Nada importaba los silencios, el tedio de las primeras horas de la tarde. Estábamos juntos, era suficiente. Cuando ella se fue, todavía lo vi más claro: aquellas sobremesas sin palabra, aquellas miradas sin proyecto, sin esperar grandes cosas de la vida, eran sencillamente la felicidad”.

El maestro Delibes, sin quizás saberlo, tuvo muchos amigos porque ¿no es acaso un  signo de amistad el que dos personas se conmuevan juntas?

Gracias, maestro Delibes. 

Anibal Cuevas

Diplomado en orientación familiar

Imparte cursos y es escritor sobre temas relacionados con el matrimonio y familia

http://anibalcuevas.blogs.com