En defensa de la Familia.Por Pierre-Joseph Proudhom

Al reeditar su libro Justice, agrega un catecismo del matrimonio:

“Todo atentado a la familia es una profanación de la justicia, una traición al pueblo y a la libertad, un insulto a la revolución. El desbordamiento de todos los crímenes y delitos contra el matrimonio es la causa más activa de la decadencia de las sociedades modernas.

El matrimonio es un pacto de castidad, de caridad y de justicia, por el cual los esposos se declaran públicamente exentos el uno y el otro, y el uno para el otro, de las tribulaciones de la carne y de las atenciones de la galantería, en consecuencia sagrados para todos e inviolables.

Se me aparece como una unión mística, la más sorprendente de las instituciones humanas(…) Sin castidad, sin sacrificio, sin constancia, no hay amor entre el hombre y la mujer (…)

El matrimonio es una cosa moral, en la cual el comercio de los sentidos no llega sino como algo accesorio. El matrimonio en la fuerza de su idea, es un pacto de abnegación absoluta(…) Nuestra descomposición social avanza a ojos vista; cuanto más estudio los síntomas, más descubro que las libertades públicas tienen por base y por salvaguardia las costumbres domésticas(…)

Para formar una familia, para que el hombre y la mujer encuentren en ella la alegría y la calma a las que aspiran, sin las que no estarán nunca más que incompletamente unidos, aunque lo estén por el deseo, es necesaria una fe conyugal; entiendo por ello un idea de su mutua dignidad, que elevándose por encima de los sentidos les haga, al uno para el otro, aún más sagrados que queridos y haga de su comunidad fecunda una religión más dulce que el mismo amor.

Un error deplorable de nuestros demócratas es creer que la familia es una carga que frena la dedicación y la acción; es el objetivo por el contrario que nos da aplomo y voluntad (…)

Autor: solidaridad.net- Fecha: 2008-06-12

Defender el amor

Defender el amor – P. Ángel Espinosa de los Monteros, L.C. from Regnum Christi on Vimeo.

La familia clave del desarrollo. Instituto familia y Desarrollo humano.

CÓMO FORTALECER EL MATRIMONIO EN UN PAÍS

The Marriage Index, auspiciado por el Institute for American Values y el National Center of African American Marriages and Parentig, reúne cinco indicadores que permiten hacer una foto robot sobre el estado actual del matrimonio en un país. Los autores analizan lo que ha ocurrido en Estados Unidos entre 1970 y 2008.

Los cinco indicadores son: el porcentaje de adultos casados; la percepción de felicidad matrimonial; el porcentaje de matrimonios intactos; el número de nacimientos dentro del matrimonio; y el porcentaje de niños que viven con sus padres casados.

Los investigadores que se han unido para elaborar el índice proceden de diversas universidades y son varias sus tendencias políticas. No obstante, coinciden en que “el matrimonio es algo más que una simple re­lación privada entre dos adultos; es un bien social con serias implicaciones en el bienestar de los hijos”.

El índice en EE.UU.

El porcentaje de adultos que están casados es el primer indicador de la situación del matrimonio en un país. The Marriage Index toma a la población de Estados Unidos que tiene más posibilidades de iniciar un proyecto de vida en común (a partir de los 20 años) y menos de enviudar (por debajo de los 54).

Aunque el matrimonio sigue siendo el ideal de la mayoría de las parejas, este indicador revela un cambio de tendencia. Mientras que en 1970 el 78,6% de adultos estaban casados, en 2008 esa cifra bajó al 57,2%. Al mismo tiempo, la cohabitación ha crecido a marchas forzadas: de las 439.000 parejas de hecho que había en 1960, se ha pasado a los 6,4 millones de parejas en 2007.

El segundo indicador hace referencia al porcentaje de personas casadas que en las encuestas se declaran “muy felices” en su matrimonio. Pese a que los que se sienten muy felices son mayoría, las encuestas muestran que la calidad matrimonial ha descendido levemente del 67% en 1970 al 62% en 2000.

El tercer indicador es el porcentaje de primeros matrimonios que no se han roto. Aquí también se ha escogido a un segmento de la población (entre los 20 y los 59 años) para evitar computar a los viudos. La caída es pronunciada: en 1970 el 77,4% de los matrimonios permanecían intactos, mientras que en 2007 lo estaban el 61,2%.

No obstante, un dato positivo es que en la última década se ha producido un ligero aumento de la estabilidad matrimonial. Según los autores del índice, esto significa que es posible evitar que la cifra de matrimonios estables siga descendiendo.

El cuarto indicador se refiere al número de nacimientos dentro o fuera del matrimonio. En las últimas cuatro décadas, el número de nacimientos extramatrimoniales se ha disparado. En 1970 el 89,3% de los hijos nacieron de padres casados, mientras que actualmente la cifra es del 60,3%.

¿Da lo mismo nacer en un matrimonio que en una pareja de hecho o en un hogar monoparental? De acuerdo con los estudios citados en el índice, la respuesta es que no. Entre otras diferencias, la realidad sociológica indica que las parejas que cohabitan sin vínculo son más frágiles, con el consiguiente perjuicio para los hijos.

Un estudio revela que el 50% de los hijos nacidos en una unión de hecho ven separarse a sus padres antes de cumplir los 5 años, en comparación con el 15% en el caso de los hijos de parejas casadas Finalmente, el quinto indicador muestra el porcentaje de niños que viven con sus padres casados. Del 68,7% en 1970 se bajó al 60,5% en 2000, estabilizándose en un 61 % en 2007. “Aún cuando el porcentaje de niños que viven con sus dos progenitores biológicos o adoptivos ha descendido desde el año 1970, es posible evitar que siga cayendo, tal como indica la estabilización de las últimas décadas”, dicen los autores. En términos globales, The Marriage Index revela que la salud del matrimonio en Estados Unidos ha ba­jado del 76,2% en 1970 al 60,3% en 2008.

¿Qué podemos hacer?

Para mejorar el índice de salud del matrimonio en Estados Unidos, The Marriage Index recoge también una batería de 101 ideas dirigidas a padres, profesores, párrocos, políticos, líderes del movimiento pro-familia, profesionales de la opinión pública, etc.

Las ideas son de muy variada índole. Algunas pretenden reavivar la estima por el compromiso conyugal dentro del propio vecindario mediante la creación de programas de ayuda para matrimonios en crisis; cursos para enseñar estrategias de comunicación y resolución de conflictos; actividades comunitarias para fomentar que padres e hijos pasen tiempo juntos, etc.

Otras se centran en la formación de los hijos adolescentes: explicarles el sentido del noviazgo; ayudarles a desarrollar una personalidad integral; darles a conocer modelos atractivos de conducta a través del cine y la literatura, etc.

También las hay dirigidas a influir en los debates públicos en torno al matrimonio: difundir el ideal de permanencia conyugal mediante campañas publicitarias; presentar el matrimonio como el ámbito idóneo para tener y educar a los hijos; vincular la preocupación actual por los niños con el apoyo al matrimonio, etc. –

Juan Meseguer Velasco 

aceprensa