Ejercer la autoridad en la familia

 

Es importante recordar los puntos fundamentales para ejercer la autoridad correctamente. María Bilbao nos da algunas ideas:

• Nuestros hijos deben saber diferenciar lo que está bien de lo que está mal para que maduren responsablemente y sean capaces, más tarde, de tomar sus propias decisiones.

• La clave está en combinar exigencia con cariño.

• Ser coherentes de manera que los niños puedan conocer perfectamente las consecuencias de cumplir o no las normas del hogar.

• Ejercer la autoridad es enseñar valores positivos, es enseñar a madurar a nuestros hijos en la responsabilidad. El autoritarismo es imponer unas normas por el poder que tenemos sobre nuestros hijos sin pararnos a enseñarles a diferenciar el bien del mal. Se impone por poder no por cariño. Esta forma de actuar no ayudará a nuestros hijos a ser personas equilibradas, ya que obedecerán por temor y a la larga se revelarán sin haber conseguido hacer de nuestros hijos personas maduras y responsables.

La ausencia de autoridad de los padres, es decir, la ausencia de normas, de límites, de acciones que deben ejecutar, desconcierta a los hijos. Les hace sufrir porque desconocen el camino a seguir. Cuando el niño sabe exactamente lo que se espera de él, conoce los límites y normas que debe cumplir, cuando se le exige acompañado de cariño, el niño SE SIENTE SEGURO, tiene referencias y nosotros por tanto estamos ejerciendo bien la autoridad.

ALGUNOS CONSEJOS PARA EJERCER CORRECTAMENTE LA AUTORIDAD:

1.- Ambiente de confianza.

2.- Normas: pocas, claras y bien entendidas.

Si damos muchas órdenes, como no podemos ser obedecidos en todo, les estamos enseñando a desobedecer.

3.- No repetir las órdenes. Intervenir constantemente es la causa más habitual de pérdida de autoridad.

4.- La autoridad padre – madre se comparte, no se delega, pues es un claro síntoma de no tenerla.

5.- Escoged el momento adecuado para dar una orden, no buscar circunstancias que lo humillen.

6.- Utilizad ayudas no verbales: la distancia, el tono, la postura. Cuánto más a su altura, mejor.

7.- Habladle a solas.

8.- Poneos en su lugar… y decídselo.

9.- Mostradle la seguridad de que va a mejorar y de que el conflicto no está entre el padre y el hijo, sino entre la norma y él.

10.- No baséis la educación en premios y castigos. Es un vulgar chantaje.

11.- Reconoced vuestros propios errores. Eso también dará seguridad al niño.

La autoridad es un servicio en el desarrollo personal de los hijos y es la principal influencia externa respecto a su educación en positivo.

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