EL PUZZLE: PREPARARSE PARA UN PROYECTO DE FAMILIA

Blanca Martínez de Bedoya
Licenciada en Historia por la UN y Encargada de Formación de 4º ESO.

Os ha costado tanto/ encajar vuestros abrazos/ los gestos, los momentos/ el orgullo y los enfados/ y al fin/ llegó vuestro pedazo de verdad/ la pieza que faltaba para armar/ el puzzle que ahora os hace caminar”. Con estas palabras Dani Martín – El Canto del Loco- en un disco en el que repasa su alma a los “16 añitos”, canta al amor de sus padres.

Dieciséis años es una buena edad para establecer la prioridad de nuestros valores y de nuestros amores; entre ellos, como un verdadero tesoro, se encuentra la familia. A lo largo de su infancia hemos procurado que los hijos valoren y agradezcan el amor que han recibido de sus padres, la educación que reciben de ellos, los bienes materiales que les dan. Pero a los dieciséis años se puede descubrir qué es el amor en la familia y cómo ese amor se construye cada día.

Así sigue Dani Martín en su tema el Puzzle “ya sé que fue muy lento/ pero al fin lo habéis logrado/ ha tardado un universo/ y ahora hay que cuidarlo…/ tendrá que ser muy lento/ lo que pase a vuestro lado/ porque lento deja todo/ todo pero se ha quedado/ Nada de historia perfecta/ es un guión con muchos fallos…” ¡Qué constructivo descubrir a esa edad que el amor hay que cultivarlo día a día!: idas y vueltas, enfados y perdón, aciertos y desaciertos…

El final de la adolescencia es el momento de tomar decisiones en muchos aspectos de la vida: estudios, amistades, tiempo libre, etc. Por eso, igual que proyectan su futuro profesional eligiendo la modalidad de Bachillerato, deben comenzar a tomar decisiones para ir preparando el futuro hogar que quieran crear.

Las piezas del puzzle de una vida familiar armónica son la comunicación, la responsabilidad en las tareas y la diversión.

■ Comunicarse en la familia: contar los acontecimientos del día, compartir preocupaciones e ilusiones, preguntar sobre temas de actualidad, debatir, contar chistes… huir del silencio.

■ Asumir responsabilidades: recoger la propia habitación, colaborar en las tareas comunes del hogar, ayudar a los hermanos pequeños en sus tareas o dejarse aconsejar por los hermanos mayores… huir del individualismo.

■ Pasarlo bien en familia, desarrollar nuestra capacidad creativas al servicio de la familia: celebraciones, excursiones, viajes… en las que haya concursos, juegos, sorpresas… huir del aburrimiento.

Los hijos adolescentes deben desarrollar estas competencias familiares -comunicación, compromiso, creatividad-, esto es, dejar de ser sujetos pasivos en la familia para ser sujetos activos, capaces de compromiso, de entrega, de servicio; y todo, con sentido positivo y buen humor.

Si los padres, y colaborando con vosotros los educadores, trabajamos en esta línea habremos dado a nuestros adolescentes las piezas del puzzle para que construyan su futura familia y, fruto de su agradecimiento, escucharéis estas palabras “sois todo lo que tengo/ mi tesoro más preciado/ sois lo único que es cierto/ sois mi suelo y mi tejado/ sois cariño, sois talento/ sois la crítica que guardo/ sois lo que os ha dado el tiempo/ sois lección de amor/ y os amo” (Dani Martín, El Puzzle).

Fuente:sontushijos.org