El pudor y la moda II

El pudor y la moda I

Anorexobulimia: el resultado de presiones aplastantes

 

La anorexobulimia no parece importarle a muchos. Ante ella existe un silencio desde la indiferencia y desde la culpa. Algunas autoridades de salud pública, algunos médicos responsables y una que otra organización de mujeres, hablan de este problema y lo mantienen en la agenda de los medios.

En esta sociedad hay demasiada presión sobre las mujeres -desde niñas- para inducirlas a este desorden alimenticio. En muchas familias de nuestro medio se les inculca el llegar a ser reinas o modelos. En ciertos colegios se consolidan estas aspiraciones con reinados y desfiles que reafirman ese futuro. E incluso en universidades privadas se apoyan estas actividades con la disculpa de fiestas, conmemoraciones e incluso eventos sociales.

¿Hermosas a cualquier precio?

Visto desde otra óptica, la presión viene también de los hombres, entre quienes se reproducen ideas fijas sobre las mujeres. Las que la mayoría de ellos quieren cerca deben ser esbeltas, esculturales y hermosas a cualquier precio. Y ellas corren desde niñas a complacer esos pedidos, a volverse y mantenerse deseables, conquistables y utilizables…

También la presión viene del negocio. La cantidad de dinero que se mueve alrededor de la belleza es impresionante. El mundo de los textiles, de la moda, del diseño, de la pasarela, de los reinados juegan a eso: a las mujeres maniquíes, de cera, de plástico.

Y el aparato de la salud -si es que merece llamarse así- de los esteticistas y de los cirujanos, de los salones de belleza y de los spa, reciben sus jugosas ganancias de este ambiente, de esta necesidad sofisticada y quebradiza.

Esa es la razón por la que en ciudades como Medellín y su Área Metropolitana, una tercera parte de las mujeres entre los 9 y 19 años están en riesgo de convertirse en anorexobulímicas. Cerca de 88 mil.

¿Nos quedamos tranquilos? ¿Callados? ¿Decidimos hacer parte del negocio de mil caras que financia e impulsa este desorden psicológico? No caigas en él… tú eres mucho MAS que un cuerpo y una cara bonita. ¡Quiérete a ti misma!

Ideas tomadas de ‘caruri’ (www.medallo.blogspot.com)

Casi 4 de cada 10 jóvenes de entre 12 y 14 años, preocupados por su cuerpo

 

EFE, 29 de abril 2010.

[Publicado en La Vanguardia, La Verdad (Murcia), La Voz (Cádiz), Las Provincias (Valencia), Diario Vasco, Diario Montañés (Santander), Sur (Málaga), El Norte de Castilla (Valladolid), El Confidencial, El Comercio (Gijón), ADN, La Rioja, Hoy (Badajoz), Ideal (Granada) y La Voz de Galicia.]

El 38 por ciento de los adolescentes de entre 12 y 14 años reconocen estar preocupados por su cuerpo, lo que puede provocar trastornos de la conducta alimentaria, según una nueva guía práctica sobre el reconocimiento y la prevención familiar de adicciones dirigidas a padres y profesionales de la salud.

Además, esta guía cifra en un 3,5 por ciento el número de jóvenes de entre 15 y 18 años que presenta ya trastornos de la conducta alimentaria como la anorexia, la bulimia y el atracón, entre otros, y en un 7,5 por ciento la cantidad de ellos que no los sufre aún pero está en riesgo serio de padecer alguno en breve.

El objetivo de este documento es dar a conocer a los padres los criterios -recomendados por profesionales- que les ayuden a llegar a tiempo de evitar que sus hijos desarrollen un trastorno.

La psicóloga clínica Tanit Grande, del área de Psiquiatría del Hospital Infanta Leonor y experta en trastornos de la conducta alimentaria, ha calificado estas cifras como “alarmantes”, y ha hablado de “problema de salud emergente” al referirse a estas alteraciones en los comportamientos alimentarios.

“Además, el 20 por ciento de los jóvenes de esta edad se ha sometido a una dieta o más, en muchas ocasiones animados por los propios padres, y de ellos, sólo 10 de cada 100 la han realizado bajo la supervisión médica de un especialista en nutrición.

Por último, Grande ha destacado que cada vez es más frecuente observar estos trastornos de la conducta alimentaria en hombres, y ha precisado que esto ocurre porque “ahora se les exige más, y el culto al cuerpo, antes algo más propio de las mujeres, es, en la actualidad, una preocupación también para ellos”.

Por su parte, el director general del Instituto Internacional de Estudios de la Familia -The Family Watch-, Ignacio Socías, ha explicado que las familias caóticas o inestables, las invalidantes -aquellas que se niegan a reconocer el problema-, sobreprotectoras y demasiado exigentes son las más susceptibles de sufrir casos de trastornos.

Para evitar que esto suceda, ha informado Socías, “la Guía aconseja fomentar el autoestima de los hijos, darles autonomía, dotarles de capacidad para resolver sus conflictos y enseñarles a enfrentarse a las situaciones de estrés”.