Valores: Criterio y disponibilidad

Cumpliendo el compromiso contraído en mi anterior artículo, voy a comenzar el tratamiento de algunos valores por dos que me parecen necesarios en estos tiempos que vivimos: el criterio y la disponibilidad.

¿Qué debemos entender por tener criterio? Tener un criterio es estar capacitado para un acertado juicio sobre la verdad, la bondad y la belleza de las cosas. El sentido crítico presupone un acto de reflexión sin dejarse arrastrar por el bombardeo de la publicidad, las modas y las opiniones de los demás. Sin duda la formación del sentido crítico es una asignatura pendiente en nuestro sistema educativo desde siempre. Hace unos años, la información nos llegaba en dosis que podíamos asimilar, pero hoy nos llega de manera incontrolada y por ello es más necesario que nunca disponer de criterio para saber seleccionar. Hemos de saber separar la realidad de la fantasía y la verdad de la mentira, tarea nada fácil si tenemos en cuenta las técnicas publicitarias que hoy nos invaden.

Difícil sentido crítico

Hay actitudes que impiden o dificultan el desarrollo del sentido crítico: por ejemplo tratar a los hijos como si fueran más pequeños de lo que son o mostrando satisfacción únicamente cuando los hijos presentan los mismos gustos y aficiones que los padres. Hoy nuestros adolescentes y jóvenes necesitan mucho más la formación que la información y también que los educadores y los padres les proporcionemos instrumentos para que aprendan a descubrir las cosas por sí mismos. Hoy en día, cuando todo es publicidad y los medios de comunicación son incontables, la mejor manera de ayudar a nuestros hijos es formarles en el sentido crítico. Educarles desde dentro, no limitándonos a la fácil tarea de imponerles nuestras ideas y criterios, si no intentando enseñarles a reaccionar contra lo malo e inevitable por sus propios medios. En definitiva, se trata de preparar a nuestros adolescentes y jóvenes para que se sientan seguros de sí mismos, en las circunstancias que se les presenten, y sepan asumir con responsabilidad sus propias convicciones. Que tengan criterio propio.

Disponibilidad

Pasemos al segundo valor a comentar: la disponibilidad. Sin ninguna duda la vida está organizada de tal forma que las actitudes egoístas están llamadas al fracaso. En cambio, el camino hacia la felicidad y la perfección personal pasa necesariamente por la disponibilidad y el servicio. Estar disponible es renunciar a ese egoísmo que se traduce en un desinterés por los otros. En nuestra sociedad de hoy los listos, los que deciden, son aquellos que sólo están disponibles cuando hay al medio dinero, poder o fama. Educar en la disponibilidad es educar para la bondad y la perfección.

Nuestra vida tiene poco sentido mientras seamos tacaños para con la felicidad de los demás. La disponibilidad es una actitud ante la vida marcada por desear el bien al otro y cualquier momento de la vida diaria es una buena oportunidad para ponerla en práctica. En nuestra casa, en el trabajo, en el ocio, cada día se nos presenta esa oportunidad, si sabemos estar atentos. Veamos, para finalizar, algunas acciones concretas que nos permiten poner en práctica nuestra disponibilidad:

1- Si tienes que mandar, hazlo con tanta delicadeza como si te mandaras a ti mismo.

2- Sé amable con todos y entrénate con los que tienes más cerca.

3- Evita a los demás todos los disgustos que puedas.

4- Si tienes que corregir a alguien, hazlo partiendo de una actitud serena.

Por último, recordar que una forma inequívoca de hacer el bien es fijarse en cuanto de bueno y positivo tenemos cada uno de nosotros. ¡Ánimo! Todos debemos hacer un esfuerzo para tener criterio y al mismo tiempo estar disponible para con los demás. Sin duda, practicando estos dos valores seremos un poco más felices.

Antonio Béjar

Maestro. Licenciado en Ciencias de la Educación