“Me he enamorado de una antigua novia”

 

Antonio era un chico de 35 años, estaba casado con María y hacía poquito que habían tenido su primer hijo, acudió a la consulta de psicología por problemas de ansiedad, por no encontrarse bien ni personalmente ni profesionalmente. Su historia podría ser algo común hasta aquí. Pero comenzó a contarnos como estaba viviendo un malestar con su mujer en la relación de pareja, porque se había enamorado de una chica con la que mantuvo hace unos años atrás una relación de pareja. Esta última no quedo cerrada y por lo cual se reactivo cuando un día puntual sus vidas se volvieron a encontrar.
Antonio estaba sintiendo con mucha intensidad sentimientos de enamoramiento que tienen que ver con las primeras etapas de una relación de pareja. Ya que cuando uno sigue hacia delante con ella, los sentimientos pueden ser menos intensos y aparecen otras claves que nos ayudan a desarrollar una madurez en el Amor.
Su caso resultaba complicado porque no puedes convencer durante la terapia a una persona de algo que no ve. Fue más que nada un proceso de acompañamiento y de favorecer unas claves para que ambos vieran como había algo dentro de su matrimonio que estaban olvidando, que no era exclusivamente un problema de Antonio o de María su mujer, sino de ambos. Estaban descuidando una parte que tiene que ver con el cuidado de su pareja, y a su vez quizás estaban entrando en una etapa nueva, que le señalaba su paternidad y necesitaban hacer algunos reajustes en sus vidas. Estaban viviendo unos cambios que son evolutivos pero con dificultad.
Finalmente pudieron volver juntos.

En este caso las claves que sirvieron en la terapia fueron:

  • Las habilidades sociales como terapeuta: la escucha, la empatía y la aceptación incondicional.
  • Favorecer no tomar decisiones premeditadas: “En tiempos de desolación no hacer mudanza”.
  • Hablar con los dos miembros de la pareja por separado al principio y después juntos.
  • El acompañamiento terapéutico para ayudarles en la reflexión sobre las dificultades. Una película que se le les recomendó fue “aprueba de fuego”. (os incluimos un video sobre ella).

 

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En búsqueda de sentido: X aniversario de la muerte de Víctor Frankl


Por: Zenit.org
El redescubrimiento de la calidad de vida y la búsqueda de sentido en la existencia mueve la convocatoria de un Congreso Internacional organizado por la Universidad Pontificia Salesiana (Roma) y la Asociación de Logoterapia y Análisis Existencial Frankliana (A.L.Æ.F.) fundada en 1992.

Se celebró del 26 al 28 de octubre haciendo «Balance y perspectivas de la logoterapia y análisis existencial con ocasión del X aniversario de la muerte de Viktor Frankl», fundador de ambas orientaciones.

Habla del tema, el presidente de la A.L.Æ.F. en esta entrevista concedida a Zenit; el profesor Eugenio Fizzotti, sacerdote salesiano, profesor de Psicología en la Universidad Pontificia Salesiana de Roma y en la Facultad de Ciencias de la Educación «Auxilium». También es profesor de Deontología profesional en la Salesiana y en la Facultad de Psicología de la Universidad romana de «La Sapienza».

El profesor Fizzotti se ocupa especialmente de la logoterapia frankliana, y es el editor en italiano de casi todas las obras de Viktor E. Frankl. Es socio honorario de la Sociedad Médica Austriaca de Psicoterapia.

–¿Quién era Viktor Frankl y por qué recordarán su fallecimiento con un congreso internacional?

–Profesor Fizzotti: Viktor E. Frankl nació en Viena el 26 de marzo de 1905 y murió el 2 de septiembre de 1997; es conocido en todo el mundo como fundador de la «tercera escuela vienesa de psicoterapia». De hecho, gracias a un sistemático compromiso desde que era estudiante universitario a favor de los jóvenes en dificultades existenciales (intentos de suicidio, dependencia de sustancias, fracasos escolares) y a una robusta formación filosófica y médica, con una oportuna especialización en neurología y psiquiatría, elaboró un método psicoterapéutico para la atención de los trastornos psíquicos, definido logoterapia (o sea, terapia a través de la búsqueda de sentido), que reconociera el papel de la libertad y de la responsabilidad e hiciera palanca en dos capacidades específicamente humanas: la autotrascendencia, o sea, la capacidad de dirigirse hacia objetivos fuera de uno mismo, y el autodistanciamiento, esto es, la capacidad de tomar distancia de los síntomas.

Una fortísima experiencia permitió a Frankl verificar el fundamento de su visión antropológica: de 1942 a 1945, por su origen judío, fue internado en cuatro campos de concentración, incluido Auschwitz. El contacto con los detenidos le hizo tocar con la mano la posibilidad radical que la persona siempre conserva de no dejarse abatir por las circunstancias, sino de poder siempre hacer frente a condiciones peores, incluso entrando «con la frente alta en las cámaras de gas y en los hornos crematorios».

Las obras que empezó a publicar a partir de 1946, pocos meses después de la liberación del campo de concentración de Türkheim, evidenciaron el papel extraordinario que el médico-terapeuta desarrolla cuando acompaña a la persona que sufre, tanto física como psicológicamente, ayudándola a encontrar el sentido de la situación en la que está y favoreciendo su capacidad radical de decir sí a la vida siempre, a pesar de todo.

El mensaje que ha transmitido a través de libros, artículos, conferencias, cursos universitarios, entrevistas en radio y televisión, sobre la base de muchas décadas de experiencia clínica (durante 25 años fue también jefe de la sección de neurología del policlínico de Viena), responde plenamente a la actual condición existencial de la persona, que se siente perdida e interiormente vacía porque es asaltada por mensajes contradictorios y por tentadoras propuestas que nada tienen que ver con los valores, sino sólo con la búsqueda espasmódica del placer o del éxito a buen precio.

La decisión de celebrar un congreso internacional se tomó por un grupo de psicólogos y médicos que siguen de cerca el pensamiento y la práctica clínica de la logoterapia de Frankl y que constituyeron, en 1992, la Asociación de Logoterapia y Análisis Existencial Frankliana (A.L.Æ.F.). La temática hace referencia obviamente al núcleo central de la visión de Frankl: la persona está permanentemente en búsqueda del sentido de la propia vida y esta incansable búsqueda suya puede tener resultado positivo sólo en la medida en que no se contemple pasivamente a sí misma, sino que se abra a los horizontes de los valores, de la solidaridad, del compromiso, de la relación interpersonal que no explota al otro, sino que le promueve en sus recursos y en sus capacidades.

El congreso se celebra a los diez años de la muerte de Frankl, ocurrida el 2 de septiembre de 1997, y reúne a logoterapeutas no sólo italianos, sino de muchas otras partes del mundo. Vendrán, de hecho, ponentes de Argentina, México, Colombia, Uruguay, Brasil, Suiza, Alemania, Austria, España, Portugal, Eslovaquia, Israel, Chile.

–¿Cuáles han sido sus contribuciones al conocimiento humano y qué actualidad revisten?

–Profesor Fizzotti: Concentrando su atención como psiquiatra y como estudioso en la construcción psicológica de la «búsqueda del sentido», Frankl ha favorecido en el horizonte cultural y formativo actual el reconocimiento de un dinamismo central de la estructura de la persona, la mayor parte de las veces lamentablemente descuidado, si no hasta negado, por otros especialistas de la psiquis humana. Es mucho más sencillo, de hecho, atribuir la responsabilidad de lo que se es a influencias familiares, a condicionamientos ambientales, a fracasos escolares o profesionales. De tal manera, la persona casi es «justificada» en sus comportamientos (pensemos en formas de agresividad, de criminalidad, de consumo de sustancias estupefacientes, de intentos de suicidio), diciéndole: «En el fondo no es culpa tuya, sino de la sociedad, de la escuela, de la familia».

En un itinerario educativo y de crecimiento global es muy necesario, en cambio, favorecer en la persona la maduración de su responsabilidad frente a las tareas que la vida, la sociedad, el contexto cultural, le presentan. De tal modo también resulta estimulada para reconocer los propios recursos interiores y apelar a ellos siempre, además de hacerlo en las situaciones de particular gravedad. Al mismo tiempo, la responsabilidad favorece en la persona un clima de afrontamiento dialéctico, rompiendo el inminente círculo de la soledad y del egocentrismo.

–¿Qué tiene que ver una Universidad Pontificia y el pensamiento católico con Viktor Frankl?

–Profesor Fizzotti: El hecho de que el Congreso se celebre en la Universidad Salesiana constituye un testimonio autorizado de la apertura que existe entre la búsqueda científica seria y la opción de la fe. Para ser psicólogo, educador, trabajador social o profesor, según la orientación del judío Viktor E. Frankl no es necesario presentar un certificado de bautismo o renegar de la propia fe. Lo que reúne a la institución salesiana y a la orientación de Frankl tiene una raíz doble: por un lado una visión de la persona humana que reconoce y respeta la radical libertad y responsabilidad; por otro, el hecho de que Frankl visitó frecuentemente la Universidad Salesiana, donde pronunció conferencias muy seguidas, patrocinó la fundación de la Asociación que presido, siempre se alegró desde el lejano 1969, cuando por primera vez me trasladé a Viena para frecuentar sus cursos al Policlínico de Viena, de saber que soy salesiano, me ha seguido con afecto paterno y ha disfrutado al saber que yo era profesor de la Universidad Salesiana.

Zenit.org

De la Asociación de Logoterapia y Análisis Existencial Frankliana (A.L.Æ.F.)[Más información del Congreso en www.logoterapiaonline.it ]

La familia y sus fortalezas

(Por Candido Pérez Hernández, Colaborador Mujer Nueva, 2011-04-10)

Hace algunas semanas la revista Nexos publicó un estudio llamado Sueños y aspiraciones de los mexicanos, donde uno de los puntos centrales fue la percepción de los encuestados o entrevistados acerca la familia. Las primeras líneas son sumamente reveladoras:

Sin sueño colectivo, sin faro que alumbre un camino, sin confianza en los gobernantes y los compatriotas que caminan a su lado, los mexicanos encuentran consuelo y esperanza en su familia […] La familia se encuentra idealizada como el refugio donde los mexicanos sí pueden confiar unos en otros, es el conjunto donde sí se comparten valores, sí se encuentra el apoyo.

El mismo estudio afirma, más adelante, que esta imagen de la familia impide a los ciudadanos percibirse como parte de una colectividad superior (la comunidad, la ciudad, la patria) y al mismo tiempo, ponerse de acuerdo para alcanzar metas en conjunto. Así, para 81 de cada 100 mexicanos antes que el país está su familia.

Quizá a muchos esto no sorprenda pues frecuentemente escuchamos o decimos que la familia es lo más importante, pero si es así y un porcentaje tan amplio de mexicanos lo confirma ¿por qué muchos consideran que este núcleo social está en crisis?

Y es que es común que cuando hablamos de la familia, ya sea en una plática informal o en una investigación académica, nos referimos a los problemas que la aquejan: violencia, infidelidad, divorcio, adicciones, entre muchos otros, que hacen pensar que se está fracturando.

Así, ¿cómo podemos creer que la familia es un espacio donde encontramos apoyo y confianza?

El hecho de decir que la familia está en crisis podría sugerir que entonces existe la posibilidad de que en algún momento puede llegar a desaparecer. Esto no es nada innovador pues a través de muchos años se ha manejado esta idea sin llegar a más que una suposición. A principios de los años setenta, David Cooper, afamado psiquiatra sudafricano, publicó La muerte de la familia, donde sugiere que ésta es una estructura fracasada, vieja y que ha sido poco más que un instrumento de control político.

Actualmente, después de muchos años de estudio podemos afirmar que no hay nada que nos haga suponer la desaparición de la familia, por más que digamos que está en crisis. La historia nos confirma todo lo contrario, los lazos familiares se han revitalizado y transformado, de ninguna manera desaparecido.

La familia es un espacio de apoyo y confianza porque más allá de los problemas que ocurren en ella y de las crisis que se sugieren, tiene fortalezas que al final del día son las que la sostienen.

Todas las familias tienen fortalezas y éstas se expresan de muy distintas maneras. Por ejemplo, a través de la solidaridad entre los miembros cuando ocurre un despido laboral o cuando se debe cuidar a un enfermo o un adulto mayor.

Si continuamos viendo a la familia con un enfoque centrado en sus problemas, el camino será interminable pues es parte de su propia naturaleza. No así, si entendemos sus fortalezas quizá podamos explicar no sólo por qué ha existido hasta el presente sino también por qué es parte tan esencial de nuestras vidas.

Cándido Pérez Hernández*

Personalmente no considero que la familia pueda ser un obstáculo para que tengamos una visión de país. Por el contrario, si pudiéramos extraer lo mejor que en ella vivimos para reflejarlo en nuestra sociedad, tendríamos bases para resolver los problemas con otra mirada.

* Coordinador de Investigación de TAD, Centro de Análisis y Propuesta Estratégica

Fuente:mujernueva.org

Como encajar el pasado personal en la vida de pareja.

Cuando una pareja se casa no cambian las cosas automáticamente. Cada uno de los miembros de la pareja trae su propio pasado y su propia historia, sus propios traumas y conflictos. Los problemas vividos en la familia de origen surgen una y otra vez en la persona creando más de un conflicto. ¿Cómo influye el pasado individual en la pareja? ¿Qué podemos hacer para que el pasado del otro no cree tensiones en nuestra actual relación?

Tengamos en cuenta varias elementos:

1.-Nuestras experiencias familiares pasadas influyen en la forma de relacionarnos en la pareja.
2.- Muchas veces respondemos a lo que vivimos en el pasado con las actuaciones de hoy. Es como una respuesta a algo que en su día no pudimos hacer y ahora sí.
3.- Estas situaciones se dan en todos los matrimonios. Lógicamente dependiendo de la madurez de los miembros se dará con mayor o menor dolor.
4.- Nuestras formas de relacionarnos se basa en lo que aprendimos en nuestras familias de origen.
5.- Un especialista en terapia familiar ha llegado a decir que en toda cama matrimonial existen seis personas: la pareja y sus dos parejas de padres. Cuando una pareja se casa no es consciente de gran parte de todo esto, sino que se va descubriendo a medida que evoluciona la relación matrimonial. Normalmente es nuestra pareja la que nos recuerda que somos como nuestros padres y madres.

¿Qué hacer para ir asumiendo nuestro pasado individual en nuestra pareja?

1.- Reconocer que muchas dificultades proceden de las reglas y normas de nuestras familias de procedencia. Muchas veces tenemos una tendencia inconsciente de volver a lo que vimos en nuestras familias en la infancia. Es necesario que nos demos cuenta de qué aspectos son los que vienen de nuestra infancia y tratar de cambiarlos.

2.- No debemos de etiquetar las dificultades que proceden de las familias como correctas o erróneas. No debemos de aprovechar los conflictos para menospreciar a nuestra pareja y a su familia. Por el contrario hay que tomarlo como una señal de que necesitamos aprender a negociar nuestras diferencias.

3.- Tenemos que intentar lograr la conversión cristiana interior hacia el otro. Para poder hacerlo cada uno tendrá que aprender a expresar con claridad sus propios pensamientos y necesidades.

4.- Muchas veces esperamos que el otro dé respuesta a nuestras necesidades que tienen su origen en la infancia. No nos relacionamos con el otro como si fuese nuestro marido o esposa sino como si fuera nuestro padre o madre. Tenemos que aprender a ver al otro como lo que es, no como nos gustaría que fuese.

5.- No debemos de descuidar los asuntos irresueltos con nuestras propias familias. Una buena forma de encarar los temas es expresarlos y ver por qué surgieron.

Fuente: www.buzoncatolico.es