Me lo pido… ideas para regalar a nuestros hijos

Como bien sabemos toda Navidad llega cargada de ilusiones para los más
pequeños de la casa. Gracias a ellos por su capacidad de asombro son capaces de
contagiarnos su alegría y ayudarnos como padres a adentrarnos en el misterio de
la Navidad. Por eso mismo tiene tanta importancia como los padres eduquen a sus
hijos entorno al significado de los regalos y que valores vienen asociados a
ellos.

Por ese motivo os dejamos algunas ideas para regalar esta Navidad. Para ello es importante:

Intentar hacer regalos que puedan ser menos materiales, que supongan el poder pasar un tiempo con ellos, a modo de alguna invitación, ir a ver un partido de futbol
juntos o ir a algún espectáculo infantil. Esto nos ayudará a ser creativos y
poner un mayor esfuerzo. Y no caer siempre en los mismos regalos materiales.

Si tenemos que hacer algún reglado material, que no sea muy costoso. Que quizás sea mejor dos cosas que no una y se puedan dar cierto uso a largo plazo, y a su vez que pueda compartirlo con otros amigos, o hermanos.

Si hacemos regalos materiales necesitan ser juegos que favorezcan su actividad física y permita el contacto con la naturaleza como por ejemplo: una bicicleta ounos patines, etc.

No regalarles siempre lo que esperan o han pedido porque a veces hacemos nuestros hijos muy exigentes y nosotros como padres nos desvivimos por ir de tienda en tienda en su búsqueda. Recordemos que no es lo importante el regalo sino como lo valoremos y ayudemos a nuestros hijos a tal fin.

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Fomentar la creatividad en niños

Aprendiendo el comportamiento de los niños a través de la creatividad

Estoy firmemente convencida de que nunca vamos a poder atender correctamente una complicación en la educación de los hijos si no somos capaces de comprender el punto de vista del niño. ¿Qué está pasando por su mente? ¿Cómo estamos actuando? ¿Qué circunstancias personales y materiales tiene a su alrededor? ¿Cómo estamos atendiendo a sus necesidades psicológicas y afectivas?

La educación en los niños demanda mucha creatividad. Y en la sociedad actual no se fomenta ese tipo de inteligencia precisamente. Si nos fijamos, a lo largo de nuestros años escolares nos hemos acostumbrado a que nos den todas las pautas de lo que debemos hacer, con un canon previamente establecido del procedimiento a seguir. Nos cuesta ser capaces de pensar alternativas, salvo mentes brillantemente creativas que consiguen esquivar la tendencia casi única.

Este es uno de los motivos por los que considero que es difícil la educación de los niños, porque no tenemos imaginación, porque no damos rienda suelta a la creatividad y por supuesto porque no tenemos tiempo para fomentarla.

Aún con todos los inconvenientes expuestos, merece la pena intentarlo. Vamos a pensar en el mundo de los niños. Empecemos por ver la película de Descubriendo Nunca Jamás. Sigamos por involucrarnos plenamente en uno de sus juegos favoritos (sin contar con la play station ni la televisión) Después leamos el desarrollo evolutivo del niño en la edad en que se encuentra, para saber lo que suele ocurrir emocional e intelectualmente en el momento específico de su desarrollo. Y por último hablemos con él lo suficiente como para saber qué siente y que piensa sobre lo que le rodea (no sobre lo que nos interesa saber a nosotros, sino sobre lo que le interesa a él o ella) Nos daremos cuenta de la diferencia tan grande entre nuestro punto de vista y el de ellos. Ese es el primer paso.

Una vez observemos esa diferencia, el siguiente paso es marcar nuestros objetivos educativos prioritarios, coherentemente con la etapa evolutiva del niño, sin miedo a exigir ni a apuntar alto en sus posibilidades, pues muchas veces pensamos que son capaces de menos de lo que en realidad pueden alcanzar, pero a la vez restringiendo las metas a las esenciales (que se puedan contar con los dedos de las manos)

El último paso consistirá en pensar maneras variadas para conseguir dichos objetivos, procurando ser originales, desatando los límites de lo pre-establecido, pensando más allá de lo que nuestros padres hacían con nosotros, olvidándonos de lo que dirá o no dirá la gente de nuestro alrededor. Puede servir de gran utilidad hacer una tormenta de ideas entre los dos padres, apuntando todas las ideas por disparatadas que resulten, la crítica ya llegará después, a la hora de seleccionar las actuaciones que escojamos. Con este ejercicio el abanico de acción será grande y nuestra mente se abrirá a nuevas salidas en momentos de tensión. El resultado será divertido, efectivo, original y en definitiva espectacular, eso por descontado, salvo los casos específicos en que sea necesario una intervención personalizada para solucionar un problema de fondo.

Cristina Gómez García de Paredes

gabineteforesta.com

Amar en tiempos de crisis

 

Emili Avilés – ECD, 12 de mayo 2010.

13-05-2010

Para ser ecuánimes creo que nos podría servir una reflexión que muestra cómo familia y sociedad pueden interactuar y enriquecerse, y aprender mutuamente. En todos los ámbitos se está notando una crisis que es mucho más que unas dificultades en lo económico, laboral o financiero. Para ser ecuánimes creo que nos podría servir una reflexión que muestra cómo familia y sociedad pueden interactuar y enriquecerse, y aprender mutuamente.

Por una parte, en un lado del paralelismo, este mundo nuestro nos presenta una oferta social que permite elegir un matrimonio “a la carta”. Hemos pasado de ver el matrimonio como algo objetivo y bueno, donde los cónyuges se vinculan, a entenderlo como algo puramente subjetivo, que se elige en un mercadillo de afectividades más o menos pintoresco.

Pero, posiblemente, también habrán oído hablar del matrimonio, el amor hombre-mujer, como de un trabajo apasionante. Lo encuentro acertadísimo. Creo que, en verdad, el matrimonio requiere esfuerzo y sacrificio y, a la vez, puede ser motivo de gran disfrute, si se cuida a diario. El matrimonio, como las empresas, ha de ser próspero, de lo contrario entristece y aburre.

Todos sabemos la gran cantidad de energías necesarias para, a pesar de la crisis, sacar adelante un proyecto empresarial. Igual ocurre en el matrimonio que en la vida laboral: es en el trajín diario donde se ejercitan las virtudes humanas. Se llega a encontrar la felicidad propia, buscando la de los demás. De esta manera la felicidad es el resultado de una vida de entrega, por ello se puede ser feliz incluso con grandes dificultades.

Como sabemos que la crisis actual no sólo es económica, nos puede servir una mirada a lo que pasa en la actualidad con las relaciones de pareja, como medio para pensar y trascender un poco la mera voluntad de los individuos. Ante todo, hemos de evitar hablar de sexualidad como de una condición previa para el amor. Es en realidad el amor matrimonial la condición primera para el regalo que es la entrega corporal. De lo contrario, el trato sexual separa y aleja al hombre y a la mujer, en lugar de unirlos. Como dice un amigo, el cerebro es el órgano sexual más poderoso.

Por experiencia sabemos que, si queremos, somos capaces de sacar tiempo para todo aquello que verdaderamente nos interesa. Entonces ¿vamos a dejar de hacer un pequeño servicio a la esposa o a los hijos, por falta de tiempo? De igual manera, ¿vamos a conformarnos con unos principios parciales y sesgados en las relaciones humanas? ¿Vamos a tirar la toalla en esa tarea profesional porque aparezcan complicaciones que nos obligan a trabajar más?

Aprovechemos ahora para desarrollar más y mejor nuestra creatividad. Va a ser posible resistir la adversidad con fortaleza, honradez e ingenio. No convirtamos el disgusto o la contradicción en una queja espectacular. Algunos fracasos personales e incluso problemas de salud o de carácter, se pueden convertir, si no se interviene a tiempo, en la excusa para que la coherencia y el buen hacer de cada uno paguen las consecuencias. Y eso sería un atraso para todo el equipo, empresa, familia…

Es preciso afrontar los sacrificios necesarios para mejorar. Lo contrario es ser imprudentes. De otra manera, hasta las empresas más solventes acabarían en la bancarrota.

Necesitamos asegurar que ponemos los medios necesarios y razonables para poder hacer un buen trabajo de equipo, sea en la familia o en cualquier relación entre personas. Como dato clave, tengamos la prioridad de intentar en todo momento adelantarnos a lo que pueda necesitar el otro, sea cliente, alumno, votante, empleado, hijo, o esposa o esposo. ¡Estar disponibles! Es un “prejuicio” buenísimo que se puede adornar sistematizando aquellos detalles que veamos significativos para que el interesado note, de verdad, nuestro interés real por su felicidad.

En fin, cada uno verá dónde le aprieta el zapato. Por cierto, lo normal es que al Estado le interese cuidar muy mucho el matrimonio natural, como le interesan las cordiales relaciones entre todos los ciudadanos. Aquí aparece la responsabilidad de prepararnos todos para ser proactivos y que consigamos, ser “más persona”. Que nadie se encuentre solo en esa tarea.