Cómo corregir

Cuando algo marcha mal en una institución casi nadie puede decir que está libre de culpa

Todos los chicos, chicas y adultos hacen cosas que no son correctas o se equivocan. En algunas ocasiones tanto en el centro educativo como en la familia es necesario hacer una corrección a un chico por una acción que no se corresponde con las normas aceptadas por todos.

Pero esta corrección, para ser positiva y educativa debe cumplir cuatro reglas:

La primera es que el educador que corrige debe reconocer también los aspectos positivos del que recibe la corrección. Si el profesor o padre sólo ven lo negativo no tendrán nada positivo en donde apoyarse para ayudar al desarrollo personal del otro.
La segunda regla consiste en que ha de corregirse con afecto y aprecio, como lo haría un amigo o un médico que cura una herida de un paciente, ha de hacerse con delicadeza y seriedad, evitando el sarcasmo y la ironía. El afecto y el aprecio hacia el otro han de estar dirigidos a conseguir una mejora personal del otro.
La regla tercera consiste en que el educador que corrige, ya sea profesor o padre, ha de examinarse para descubrir qué parte de responsabilidad tiene en el acto negativo del otro. Cuando algo marcha mal en una institución casi nadie puede decir que está libre de culpa. Cuando el educador se siente corresponsable de una falta o error, se corrige de otra forma: puede comentar las circunstancias del hecho y el corregido no verá la corrección como una agresión externa.
La cuarta regla se refiere a la forma de llevar a cabo la corrección:
Se ha de realizar cara a cara y en privado, nunca en público.

Hay que evitar las comparaciones con otros chicos o chicas, diciendo: ‘fíjate en tu primo, qué buenas notas saca’.

Los hechos de la corrección deben estar bien comprobados, no corregir sobre suposiciones o rumores, pues se puede caer en una clara injusticia.

Centrarse en una o dos conductas negativas y evitar las generalizaciones como siempre o nunca.

Y por último elegir el momento oportuno, en el que los dos estén serenos y tranquilos pues si uno de los dos estuviera nervioso o alterado se perdería una buena oportunidad de resolver el problema.

Haciendo una corrección acertada se evita la crítica destructiva que siempre es más fácil que la constructiva.

Autor: FAMILIAE Psicoterapia- Fecha: 2010-08-23

AMISTAD CON NUESTROS HIJOS: 9 IDEAS PARA VIVIR LA LEALTAD

1- Que entre padres e hijos se consiga una verdadera amistad para hablar todos los temas, procurando no ser dogmáticos y saber preguntar con delicadeza, sin herir su sensibilidad. Confiar siempre en lo que nos dicen y creer todo lo que nos explican. Saber corregir con suavidad, pero con la sinceridad que crea el vínculo afectivo de la relación padres-hijos. Aprovechar momentos de descanso para disfrutar juntos de las aficiones de los hijos, ayuda a la confidencia el estar con calma para interesarse por ellos.

2- Que en la familia no se haga nunca ninguna crítica, ni juicio, ni murmuración de nadie. Recuerdo el llamado: “el triple filtro” de Sócrates, cuando le querían explicar algo de un conocido. Él preguntaba si reunía estos tres aspectos: la Verdad, la Bondad, y la Utilidad; si estas tres premisas no se encontraban, respondía al que quería explicar algo de otro: “si lo que me quieres decir no sabes si es verdad, si no es bueno o incluso no resulta útil, ¿por qué me lo quieres decir?”

3- Que se enseñe con el ejemplo cómo se acoge siempre a quien viene a casa: con amabilidad, con respeto. Que siempre estén abiertas las puertas del hogar de los padres para recibir los amigos y amigas de los hijos, aunque este hecho represente un trabajo añadido. En la adolescencia debemos saber quienes son los del grupo de nuestro hijo, por ser una edad muy influenciable. Por esto, es aconsejable organizar actividades para conocer con quienes comparten amistad.

4- Que vean que sabemos perdonar si nos hemos sentido ofendidos. Agradecidos si nos han hecho un favor. Dispuestos a ayudar si alguien nos necesita. Que nunca utilizamos la amistad de nuestros amigos para recibir ningún privilegio. Que se dé ejemplo de desinterés, sino no seria amistad.
SUGERENCIAS PRÁCTICAS PARA CONSERVAR A LOS AMIGOS:
5- La lealtad es un elemento necesario para tener una amistad duradera y estable con una persona; un amigo es un tesoro que se tendrá que cuidar y proteger. En el ámbito de la lealtad, se deben de considerar muy importantes: la defensa del buen nombre del amigo o de la amiga, la discreción para guardar las confidencias y el respeto para velar por su intimidad.

6- Comprender las ideas y los sentimientos de los demás. Se podrán tener amigos o amigas que no piensen igual que uno, pero cuando hay un afecto sincero se aceptan, si bien se hace un intercambio de pensamientos que animan a la mejora personal por las dos partes.

7- Saber seleccionar a los amigos por su comportamiento. Un amigo que traiciona, explicando a los demás nuestros sentimientos, un amigo que busca la complicidad de compartir marihuana o alcohol, por ejemplo, no tiene las características del buen amigo, que normalmente se encuentra por intereses comunes de estudios, de deporte, de escuela y que comporta el requisito de la amistad: procurar el bien del otro.

8- Tener la honestidad de saber guardar un secreto. La amistad siempre está basada en la confianza, que no se puede traicionar.

9- Saber estar siempre junto a los amigos y amigas cuando lo necesitan. Podemos hacer una lista de cualidades entre las que no pueden faltar la generosidad, la humildad, la amabilidad, la puntualidad, la cortesía… pero lo que interesa es resguardar la amistad de contactos que la malogren.  Dice Aristóteles: “Algunos creen que para ser amigos es suficiente querer, como si para estar sano, solo hiciera falta desear la salud”.

Victoria Cardona – educadora familiar