El patrimonio de un niño es su madre y su padre

La profesora Sagrario Yárnoz apuesta por la coparentalidad.  

Cristina Turrau – Diario Vasco, 6 de junio 2010.

Dirige el grupo de investigación ‘Harremanak’ en la UPV / EHU, que ha impulsado el máster en Divorcio y Separación y ha desembocado en ‘Gurasoak’, un programa para apoyar a padres y madres que inician el proceso de divorcio.

La Comunidad de Aragón apoya la custodia compartida pero el Ministerio de Igualdad, sólo cuando hay acuerdo…

Es un tema controvertido que se está llevando a una polarización poco tranquila y relajada. Si no hay problema las cosas son más fáciles. El patrimonio de un niño es su madre y su padre, con independencia de su situación matrimonial. A un niño le beneficia tener relación con su madre y con su padre en un plano de igualdad. Si me lo preguntas sin matizaciones, diría: ‘Custodia compartida, sí’.

Pero están las matizaciones…

Con frecuencia hay intervenciones como la nuestra que consisten en facilitar la coparentalidad desde el principio. A los Juzgados, a los psicólogos, a los profesionales que trabajan en el tema les compete extender una cierta cultura sobre el divorcio. Un divorcio no tiene por qué ser una guerra encarnizada entre los progenitores.

No comparte la opinión de la ministra Bibiana Aído…

Personas que están en su posición deben favorecer el acuerdo entre los progenitores. Y defender la custodia compartida sólo cuando hay acuerdo me parece una postura fácil. Creo que estamos cometiendo una injusticia muy importante con los padres. Hemos pasado de una cultura en la que eran los encargados de llevar el sustento a casa, a una en la que se implican en la vida de los hijos. Ha habido presiones sociales para lograrlo, y me parece muy bien, pero cuando se separan vienen a ser algo anecdótico en la vida de los niños.

Y las separaciones y divorcios abundan…

Antes los divorciados eran gente ‘rara’. Ahora los casos abundan. Se dice que su número disminuye, pero también es cierto que mucha gente no oficializa su relación, ni tampoco su separación. El divorcio está muy presente y nos sigue faltando una manera serena y reposada de enfrentarlo. Y es algo que no se puede pedir sólo a las personas que se divorcian, sino a todo el sistema que lo rodea. Se trata de pensar cómo hacer el menor daño a los niños y no con qué abogado voy a ganar más.

Hay países que llevan ventaja en la promoción de la coparentalidad.

En Estados Unidos se impulsó el ‘divorcio colaborativo’. Quienes se divorcian están asesorados por un abogado, un psicólogo de pareja, otro experto en psicología infantil y un asesor financiero. Les ayudan a pactar y el juez se limita a ratificar el acuerdo. Disminuye el nivel de contenciosidad en los Juzgados, que están abarrotados. Y los estudios demuestran que, años después, los progenitores que no se han enfrentado tanto, ejercen mejor la coparentalidad.

Apuesta por la serenidad.

Hay gente que con la separación se siente humillada y dolida. Pero hay ayudas en el entorno que pueden permitirte coordinar aspectos que se refieren a los hijos. Una madre o un padre no tienen derecho a hablar mal del otro, a desvalorizarlo.