La definición del consentimiento matrimonial (Primera entrega de “El bien de los cónyuges”)

 

Comenzamos a publicar hoy un artículo titulado “El bonum coniugum objeto del consentimiento matrimonial” que publiqué hace años en lengua italiana en la revista Ius Ecclesiae, 6 (1994), pp. 117-158. Aunque la bibliografía habrá quedado con toda seguridad anticuada, el tema puede seguir siendo de actualidad para los que no son especialistas en la materia y me parece que las posiciones doctrinales no han cambiado sustancialmente.

Primera parte. El objeto del consentimiento matrimonial: status quaestionis.

1. La definición del consentimiento matrimonial.

Tanto el Código de derecho canónico (a partir de ahora CIC) en el canon 1057, 2, como el Código de las Iglesias orientales en el canon 817, 1, usan una fórmula idéntica(1) al definir el consentimiento matrimonial: “El consentimiento matrimonial es el acto de voluntad por el cual el varón y la mujer se entregan y aceptan mutuamente en alianza irrevocable para constituir el matrimonio”. Podemos afirmar por tanto que nos encontramos ante una definición del consentimiento matrimonial particularmente consolidada, precisamente por que tiene un alcance universal al haber sido aceptada por los dos Códigos de derecho canónico vigentes en la Iglesia. Por otra parte, dicha definición adquiere un valor especial desde el momento que se inspira en el texto conciliar: “Así, del acto humano, por el cual los esposos se dan y se reciben mutuamente, nace, aun ante la sociedad, una institución confirmada por la ley divina. Este vínculo sagrado, en atención al bien, tanto de los esposos y de la prole como de la sociedad, no depende de la decisión humana” (Gaudium et spes, 48).

Son muy conocidas las diferencias entre esta fórmula – sese mutuo tradunt et accipiunt, se dan y se reciben mutuamente- y la usada por el legislador del Código piobenedictino (c. 1081 CIC 1917), que empleaba una expresión iuscorporalista: (ius in corpus perpetuum et exclusivum, derecho sobre el cuerpo, perpetuo y exclusivo). Hoy todos los canonistas concuerdan en admitir sin lugar a dudas que tanto el Concilio como los citados cánones de los códigos vigentes han tomado una posición de tipo personalista (2) o por lo menos no iuscorporalista.

Pero si quisieramos hacer una comparación más precisa entre el texto conciliar y la fórmula usada por los vigentes Códigos de derecho canónico, deberíamos admitir que existe una sutil diferencia, sobre la cual queremos dirigir la atención del lector. En efecto, en los citados cánones no se dice únicamente que “coniuges mutuo sese tradunt et accipiunt”, sino que se añade también que dicho acto de voluntad – es decir, el consentimiento- debe dirigirse hacia la constitución del matrimonio mismo. Los esposos por lo tanto deben quererse recíprocamente el uno al otro, pero -y aquí está la diferencia respecto al texto conciliar- “ad constituendum matrimonium”, para constituir el matrimonio.

El objetivo principal de este estudio consiste en exponer tanto el significado como el alcance de esta expresión que los cánones añaden al texto conciliar. Porque según cuál sea la interpretación que se atribuya a la locución ad constituendum matrimonium el contenido y el valor de los cánones 1057 CIC y 817 CCEO difieren en modo esencial. Por el momento nos limitaremos a exponer un resumen de las dos principales posiciones doctrinales. Comenzaremos haciendo una breve referencia a los autores que han subrayado la importancia de la expresión “ad constituendum matrimonium” para ocuparnos más tarde de aquellos que prefieren poner el acento sobre el hecho de que el Concilio habla antes que nada de la mutua donación de las personas.

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(1) Se trata de un dato particularmente relevante, porque no se ha conseguido llegar a un acuerdo en cuanto se refiere a la función que debe cumplir el consentimiento en el interior del sistema matrimonial. El parágrafo segundo del canon 817 oriental dice solamente que “consensus matrimonialis nulla humana potestate suppleri potest”.

(2) Sobre el contenido y alcance del término personalismo deberemos volver más adelante. De momento será suficiente con decir que el personalismo por todos aceptado es de contenido más amplio que el del iuscorporali

http://familiaenconstruccion.blogspot.com/2008/05/la-definicin-del-consentimiento.html