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Consagración de las familias a la Divina Misericordia

Diversas personas en las que tengo plena confianza, han tenido el convencimiento profundo de que Nuestro Señor deseaba urgentemente la Consagración pública de España (y otros países) a la Divina Misericordia, haciendo eco a la Consagración que hizo Juan Pablo II del mundo entero en Polonia el 17 de agosto del 2002, con el fin de aminorar una serie de acontecimientos dolorosos muy próximos a suceder y que vienen siendo anunciados desde hace años.

Las gestiones que se han realizado ante las autoridades eclesiásticas todavía no han conseguido concretar este objetivo. El tiempo pasa y los sucesos anunciados se acercan a pasos agigantados, por lo que en vez de esperar sin más a que todo ocurra, he pensado que quizás puede ayudar a los deseos de paz y no de aflicción del Señor realizar la Consagración privada personal y familiar de cientos o miles de familias de forma que, además de pedir la protección para los que más queremos, la suma de muchos pocos produzca ese mucho que todos deseamos de protección divina para nuestra nación.

Si visitas la página web:

http://www.consagraciondivinamisericordia.org

encontrarás información complementaria para comprender con mayor profundidad la importancia de esta iniciativa y, si lo consideras oportuno, sumarte a ella y difundirla del modo que consideres adecuado. De nuevo te reitero que personalmente le doy la máxima importancia y urgencia: pienso que hablamos de un plazo de pocas semanas.

fuente: /www.psicologoscatolicos.com

CONSAGRACIÓN DE LA FAMILIA AL ESPÍRITU SANTO

 

¡Oh Dios Espíritu Santo! Postrados ante tu divina majestad, venimos a consagrarnos a Ti con todo lo que somos y tenemos.

Por un acto de la omnipotencia del Padre hemos sido creados, por gracia del Hijo hemos sido redimidos, y por tu inefable amor has venido a nuestras almas para santificarnos, comunicándonos tu misma vida divina.

Desde el día de nuestro bautismo has tomado posesión de cada uno de nosotros, transformándonos en templos vivos donde Tú moras juntamente con el Padre y el Hijo; y el día de la Confirmación fue la Pentecostés en que descendiste a nuestros corazones con la plenitud de tus dones, pera que viviéramos una vida íntegramente cristiana.

Permanece entre nosotros para presidir nuestras reuniones; santifica nuestras alegrías y endulza nuestros pesares; ilumina nuestras mentes con los dones de la sabiduría, del entendimiento y de la ciencia; en horas de confusión y de dudas asístenos con el don del consejo; para no desmayar en la lucha y el trabajo concédenos tu fortaleza; que toda nuestra vida religiosa y familiar esté impregnada de tu espíritu de piedad; y que a todos nos mueva un temor santo y filial para no ofenderte a Ti que eres la santidad misma.

Asistidos en todo momento por tus dones y gracias, queremos llevar una vida santa en tu presencia.

Por eso hoy te hacemos entrega de nuestra familia y de cada uno de nosotros por el tiempo y la eternidad. Te consagramos nuestras almas y nuestros cuerpos, nuestros bienes materiales y espirituales, para que Tú sólo dispongas de nosotros y de lo nuestro según tu beneplácito. Sólo te pedimos la gracia que después de haberte glorificado en la tierra, pueda toda nuestra familia alabarte en el cielo, donde con el Padre y el Hijo vives y reinas por los siglos de los siglos.

 Así sea.

www.catolico.org