Como conciliar la vida familiar con las nuevas tecnologías y el éxito escolar.

Publicado el 1 febrero 2011

España no mejora y recoge el mayor suspenso de la UE en fracaso escolar. Estamos a la cola de Europa junto con Portugal y Malta. Y somos los únicos que no hemos mejorado nuestros pobres resultados.

Valencia, Baleares, Canarias y Andalucía a la cabeza del fracaso escolar español.

La Comisión Europea propone para luchar con el fracaso escolar fomentando más el arte y el deporte entre los escolares.

Los padres deberíamos aprender a autogestionar las nuevas tecnologías en nuestra familia con metodología para también para minimizar el fracaso escolar de nuestros hijos:

+Formación y conocimientos informáticos.
+ Control del tiempo necesario y/o accesorio.
+ Disciplina en el uso para evitar el abuso.
+ Orden al priorizar los valores familiares.
+ Rigor en las normas familiares que fomentan el tiempo de trato en común.
La vuelta al cole después de la inactividad de las Navidades y este largo trimestre hacen que se nos presente difícil el éxito escolar y familiar en nuestros hogares. Debemos proponernos como reto personal hacer compatible la vida de familia con la educación y el buen ambiente familiar.

Las nuevas tecnologías no deben ser nuestro enemigo en casa sino convertirse en nuestro aliado. Como ya son necesarias no deben ser incompatibles con la familia.

“Después de tres semanas de inactividad absoluta los escolares españoles vuelven a clase con la mente casi vacía. Llena de ocio y de tecnología, pero habiendo olvidado muchos de los contenidos que habían aprendido durante el primer trimestre”….”En el tiempo de vacaciones, nuestros hijos se han pasado la mayor parte del día y de la noche utilizando los ordenadores y el resto de los aparatos tecnológicos que hemos puesto a su disposición”. Ahora hay que ser drásticos y buscar una solución. “Lo primero es dejar la tecnología en su espacio natural, que no es otro que las zonas comunes de la casa. No podemos permitir que nuestros hijos tengan sus ordenadores en la habitación porque no sabremos si están estudiando, chateando o durmiendo”, señala Juan Romero, Fundador de Adicciones Digitales.

…”Nuestros estudiantes tienen que tener un método de trabajo que significa que no pueden pasar toda la tarde, desde que llegan de clase, con el ordenador encendido para chatear con sus amigos. Debe estar apagado y ser utilizado solo en el momento que sea preciso”

Romero denuncia que “utilizan el ordenador para todo menos para estudiar. Los padres no se atreven a controlarles demasiado por si sus hijos les recriminan que están coartando su libertad”… Y los padres, como máximos responsables de su formación, tienen la obligación de controlarles”.

Fuente: www.adiccionesdigitales.es

La libertad de conciliación de las mujeres

(Por Pilar Perez Rodriguez, Colaboradora de Mujer Nueva, 2007-01-18)

Raro es el día en que no aparece en los medios la conciliación de las mujeres como un bien para las empresas y para la humanidad entera. Hay que reconciliar, dicen, trabajo y familia, empresas y tiempos de ocio, vida familiar, personal y laboral, a hombres y mujeres….

¿Y no será que lo de “la conciliación obligatoria fuera del hogar”, como dogma de fe, es dificil para algunas y algunos de encajar?.

Hay muchas mujeres que concilian Familia y Hogar sin mayor problema que el de la discriminación que se les hace desde muchos frentes ( el frente económico entre otros). Incluso muchas de ellas son madres de varios hijos a los que no sólo engendran, sino que además educan día a día con su ejemplo y su presencia, con su acompañamiento continuo en sus diversas etapas de desarrollo.

Está muy bien que las empresas quieran madres, pero es mucho mejor que las madres puedan elegir donde realizarse con libertad. ¿Está mal que quieran dedicarse en plenitud, y dar lo mejor de si mismas a sus familias?. ¿O es lo mejor para los hijos y dependientes? ¿O es indiferente?.

Está muy bien que las empresas ayuden a la división del trabajo doméstico, incluso que se establezcan cuotas de repartos desde la empresa, pero creo que sería mejor que las protagonistas del asunto, las familias, se planifiquen como prefieran, que sean ellas las que decidan los mejores horarios y la mayor o menor implicación, supongo que pensando en el bien de los hijos, de los dependientes etc… porque esa es su mejor empresa.

Esto de imponer modelos de comportamiento únicos empieza a oler mal, sean personales o colectivos. Que cada familia se organice como quiera, y si hay madres profesionales que quieren dedicarse a su familia, que no tienen que reconciliarse con nadie ni con nada, ni quieren medias jornadas ni medias vidas…. pues supongo que tambien tienen sus derechos y me gustaría verlos reflejados al menos de vez en cuando. Mientras a estas mujeres se las siga ignorando, la conciliación es una verdadera imposición que no podemos aceptar.

“El contexto empresarial actual no ayuda a las personas a ser esposos y padres”

(Por Nuria Chinchilla, Fluvium.org, 2008-08-18)
– Se ha dicho en muchas ocasiones que la crisis de la familia se produce por la incorporación de la mujer al trabajo. ¿Qué opina al respecto?

Lo que yo creo es que el contexto empresarial que tenemos no ayuda ni a ser padre ni madre ni esposos. Hay que repensar la empresa, visto que la mujer sale de modo masivo al mercado de trabajo. La situación que vivimos actualmente es insostenible. Evidentemente, el invierno demográfico tiene que ver con que la mujer sale al mundo laboral y se encuentra con una empresa rígida pensada por hombres y para hombres. Ésa es la primera clave.

Lo que estamos viendo es que la “revolución femenina”, entendida en el buen sentido, beneficia también al hombre, porque le ayuda a “volver a entrar” en el hogar. Es bueno que la mujer aporte a la sociedad sus conocimientos y valores, y al mismo tiempo no tenga que renunciar a ser esposa y madre, lo cual requiere en cada momento una dedicación de tiempo vital diferente.

Evidentemente no es un problema solo de las empresas; hay un enorme problema social porque las administraciones públicas siguen pensando en el individuo en lugar de pensar en la familia, que es la verdadera célula básica de la sociedad.

En la familia es donde se genera la confianza, que es la base de funcionamiento de los mercados y de las instituciones. Hay un problema de generación de contravalores, de vaciamiento cultural, especialmente en los medios de comunicación. Y si los miembros de la familia no tienen tiempo de convivir y de desarrollar sus competencias en la familia, no se forman personas “completas” para la empresa, no sólo preparadas técnicamente sino humanamente, capaces de comprometerse en proyectos a medio y largo plazo.

Lo que ha pasado es que la mujer ha salido al mercado laboral y que el hombre no ha entrado en la casa. Ahora estamos en un momento de “inpass” en que la mujer está fuera y el hombre no está dentro, ni como esposos ni como padres ni como corresponsables de un hogar. Hablo naturalmente en términos de generalizaciones sociológicas, no de personas concretas.

Ambos, hombre y mujer, tienen que tener la cabeza puesta en el hogar como la primera empresa, y tener claro que el trabajo es para la familia, no la familia para el trabajo. Ésta es una cuestión que no está clara en muchas cabezas, ni de hombres ni de mujeres.

Porque lo que está sucediendo es que, como el trabajo es más rígido y la familia más flexible y comprensiva, al final ésta, de tanto estirarla, se rompe. El trabajo es como un gas que se mete en las grietas que dejamos en nuestra vida, y que acaba llenándolo todo si no ponemos muros de contención. Hay que dejar tiempo y energías para estar con la familia y para poder dirigir la propia vida.

– Se habla a menudo del problema de la conciliación como un problema de igualdad entre hombre y mujer. Pero lo que está discriminado ¿es la mujer trabajadora o la madre trabajadora?

Históricamente ha habido discriminación hacia la mujer por ser mujer, porque la empresa estaba pensada por hombres y para hombres. Por ejemplo, había casos en que si eran mujeres eran “limpiadoras”, y si eran hombres, eran “peones de mantenimiento”. Una y otra categoría hacían lo mismo, pero una cobraba más que la otra. Eran injusticias con las que había que acabar.

Pero la verdadera discriminación en las empresas, como estamos comprobando una y otra vez en las investigaciones del IESE, es por causa de la maternidad, no por el hecho de ser mujer: por tener hijos o por poder llegar a tenerlos. En realidad, las leyes de conciliación tienen que ver no tanto con la mujer como con la familia que esa mujer tiene.

En este sentido, la Ley de Igualdad que tenemos ahora es una ley sesgada. El hombre y la mujer son diferentes, y precisamente la maternidad es el factor que pone de relieve esa diferencia. Lo que tiene que hacer la legislación es apoyar a la mujer que quiere ser madre, por el bien de ésta, del padre, del hijo, de la propia empresa y de la sociedad. Se trata de superar las dificultades con que la mujer madre se enfrenta, para que pueda aportar lo que tiene de bueno a la sociedad.

HIJOS DEMANDAN ATENCIÓN A PADRES

 

Papá se mata a trabajar y apenas ve a sus hijos a diario, pero gracias al dinero que gana, un fin de semana se llevará a la familia a Disneyworld. Craso error: los niños quieren estar más con sus padres a diario, antes que disfrutar de una salida cara y extraordinaria. Así lo muestra una encuesta realizada en Gran Bretaña con ocasión de la National Family Week, del 31 de mayo al 6 de junio.

La National Family Week, promovida por varias organizaciones y apoyada por patrocinadores, se celebró por primera vez el año pasado (cfr. Aceprensa, 1-06-2009). Uno de sus objetivos es fomentar que las familias compartan su tiempo. Ese es también tema principal de la encuesta, realizada a una muestra de 3.000 padres y madres, y 1.000 chicos.

Resulta, en primer lugar, que los miembros de la familia pasan todos juntos una media de 49 minutos diarios. No es porque los padres no valoren la convivencia, pues el 75% dicen que la vida familiar es para ellos lo más importante, frente a solo el 4% que ponen el dinero en primer lugar. Pero, preguntados por qué no dedican más tiempo a la familia, el 36% dan como primera razón la necesidad de ganar más dinero, y el 32%, el prolongado horario de trabajo.

Ante la poca cantidad de tiempo que emplean habitualmente con los hijos, muchos padres creen que importa más la “calidad”: no simplemente estar físicamente a su lado, sino disfrutar compartiendo alguna actividad especial. Y la gran mayoría (60%) piensan que dar a los chicos un tiempo “de buena calidad” exige dinero.

En cambio, dos de cada tres niños dicen que prefieren estar más tiempo con sus padres habitualmente, en casa, a que los lleven un día entero al parque de atracciones o a un plan semejante.

En esa idea de tantos padres, Tim Nichols, del Child Poverty Action Group, ve la influencia de la sociedad de consumo. La publicidad quiere “convencernos de que la calidad de vida depende de lo que compramos y del nivel social que nos dan nuestras compras, mientras que muchos estudios indican que padres e hijos consiguen mayor satisfacción simplemente pasando más tiempo juntos”. Lo mismo viene a decir Rob Parsons, presidente de Care for the Family: “Estamos tan ocupados para dar a nuestros hijos lo que no tenemos, que no nos queda tiempo para darles lo que tenemos” (cfr. WebMD, 31-05-2010).

Otra discrepancia entre padres e hijos se refiere a la importancia de la integridad de la familia. Cuando se pregunta si un chico necesita convivir con su padre y su madre para desarrollarse lo mejor posible, responden sí el 51% de los adultos y el 75% de los hijos. Los hijos también consideran importante que sus padres estén casados en mayor proporción (55%) que los encuestados adultos (52%).

Las chicas, entusiastas de Facebook

Otro resultado de la encuesta se refiere al uso de las redes sociales entre los chicos de 8 a 15 años. En esto no hay paridad de sexos. El 40% de las chicas, frente a solo el 6% de los chicos, citan Facebook y similares entre las tres cosas más importantes. El porcentaje es aun mayor entre las chicas que viven solo con la madre.

Según las propias chicas, las redes sociales tienen más influencia en ellas que la televisión, las revistas, los famosos e incluso sus hermanas o hermanos. Por delante ponen a los padres y a los profesores, por este orden. Los chicos, por su parte, dicen que los tres factores que más les influyen son padres, amigos y escuela.

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