¿Es tu relación de pareja tu producto estrella?

Hace unos años David Suriol y Miguel Janer publicaron un pequeño libro: Marketing de pareja aplicando las estrategias de marketing a la relación de pareja.
Estos autores recomiendan un buen análisis DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas, Oportunidades)te atreves a realizarlo? Aquí te dejamos unas pistas

1. Debilidades. Entendidas como aspectos que sabemos que son frágiles en mi relación de pareja. Así por ejemplo: Si yo que cuando llego a casa cansado/a no me gusta que nada mas abrir la puerta me comenten problemas, voy a decirlo para no hacer de esa entrada en el hogar solo un lugar en donde den cabida los problemas.

2. Amenazas. Son aquellos factores que precipitan que haya una mayor inestabilidad en la pareja. Así por ejemplo, si cuando hay algún tema dentro de la pareja que no me gusta tratar y yo lo esquivo continuamente; puede producir la sensación de no prestar atención a algo que es importante para la relación de pareja. Con lo cual podríamos acordar que determinados temas que nos agobian en lo que respecta a la pareja podemos plantearlos de forma abierta, en un momento concreto y después no volverlo a tocar una vez resuelto.

3. Fortalezas. Son aquellos aspectos que ambos sabemos que benefician a nuestra relación. Así por ejemplo: tanto a mi marido o a mi mujer o viceversa nos gusta hacer una actividad juntos y es lo que echamos de menos. Podríamos dedicarnos a recuperar eso que antes nos gustaba tanto.

4. Oportunidades. Son aquellos momentos que a veces se nos presentan y podemos servirnos de ellos para ver cómo va nuestra relación. Pues a veces dentro de mi relación de pareja considero que se me presentan ciertos momentos que desaprovecho. Así por ejemplo: cuando tenemos un rato juntos sin que estén nuestros hijos, u otras personas podemos charlar de nosotros, de lo que afecta a nuestra pareja en términos positivos.

Todo esto mantenido en tiempo, junto con sorpresas o momentos extraordinarios que podamos aprovechar es lo que enriquece la relación de pareja.

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¿Cómo afrontar las crisis conyugales?

En toda relación de pareja se viven en determinados momentos las llamadas “crisis” es cierto que estos momentos son difíciles en ocasiones, conseguiremos superarlas si en la medida de nuestras posibilidades nos ayudamos de pequeños consejos como los siguientes:

 Encontrar espacios para la comunicación en la pareja.
 Mantener actitudes de respeto y admiración mutuas.
 No rehuir de las dificultades y no insistir en las diferencias
 Dedicarse tiempo, paciencia y ternura.
 Cuidar la vida sexual en la pareja. Es necesario para el matrimonio pues es una dimensión que les une como pareja. Es propio también matizar que cada pareja vive distintos momentos evolutivos, en los cuales ambos tendrán que ir adaptándose.
 Establecer y respetar los “espacios personales”. En el matrimonio ambos son “una sola carne” pero no entendido esto como una fusión, sino que ambos se encaminan hacia un proyecto común pero que necesitan mantener sus distancias personales.
 Mantener un reparto equilibrado y flexible de tareas y roles. Los cónyuges atendiendo a sus cualidades es importante que distribuyan sus funciones.
 Fomentar la complicidad. Es muy importante abrirse a la intimidad aprender a ser compañeros de vida.

“La pareja no está constituida para restar; está para multiplicar en lugar de dividir, para tener más en cuenta lo que les une que lo que les separa” A. Polaino

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Las mentiras de Antonio

Antonio es un chico de 14 años, estudia 2º ESO, desde hace un tiempo a esta parte está siendo bastante mentiroso, no solo en el Instituto, también en casa los padres están bastan disgustados porque no saben muy bien qué hacer.

Cuando viene un caso como este lo más lógico es echarle la culpa al chico por su comportamiento. Sin embargo según lo que se va viendo en la terapia con la familia. Nos vamos dando cuenta cómo hay un castigo continuado sobre Antonio, su padre le da frecuentemente voces, y en alguna ocasión comenta que le llama “mariquita”.
Además Antonio tiene un hermano más pequeño de 4 años, que está en una edad que requiere mucha atención. Y así es según la madre, que opina que de alguna manera su hijo tiene celos de su hermano porque su padre pasa demasiado tiempo con él. Por otra parte en alguna ocasiones la madre y el padre tienen riñas entre ambos, la madre en ocasiones le desautoriza al padre y todo ello es en presencia de sus hijos
La situación familiar nos da entender que no es Antonio solo quien tiene un problemas, más que nada el es el portador de que algo está ocurriendo en casa para llamar la atención con sus mentiras.

Algunas cosas prácticas que nos valdrían son:

  • Favorecer que el padre tenga un acercamiento más afectivo con su hijo Antonio, que pueda hacer alguna actividad con él que les guste a ambos. Y ayudar al padre para reconocer a su hijo y mejorar su comunicación con él.
  • Por otro lado con la madre, ayudarle a que no desautorice al padre en presencia del hijo.
  • Y con el hijo ayudarle a estar más cerca de su padre. Fomentar su seguridad y reconocimiento.

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“Mi hijo ha llegado bebido”

Ante este tipo de situaciones es normal que cómo padres nos asustemos y pongamos el grito en el cielo cuando en alguna ocasión nuestro hijo llega bebido. ¿Qué hacer ante esto? ¿Existen soluciones o recetas como nos pide esta madre?

En primer lugar hemos de reconocer que la adolescencia marca un periodo evolutivo en donde nuestros hijos tienden a desmarcarse de los padres y no porque pretendan hacernos algún mal,  sino porque necesitan madurar su propia personalidad y comenzar a establecer relaciones con su mundo externo, en donde se encuentran principalmente sus amigos. Generalmente hoy muchos  adolescentes y jóvenes eligen como forma de diversión lugares a los que va todo el mundo o en donde uno se lo pasa “de miedo”. Estos lugares bien pueden ser discotecas light, bien que no lo sean, bien botellones, el caso es que lo padres no pueden controlar de una manera exhaustiva a donde van sus hijos aunque estos les comenten ha donde han ido, y después puedan mentirles o decirles cualquier cosa para que no se enfaden con ellos o les calmen. Ante todo eso como padres les queda la confianza. Este es el pilar fundamental en donde se asientan las relaciones entre padres e hijos. Los padres que han fortalecido su confianza, que les han dando seguridad, comprensión, etc., son padres
que ya tienen mucho trabajo hecho por delante.

A veces esta desconfianza del adolescente puede venir porque los padres no han ido “sembrando” o puede surgir como decíamos por tratarse de un cambio de etapa de la niñez a la adolescencia, que es lo más normal del mundo.

Pues bien el caso que nos presenta esta madre puede venir por algo relacionado con lo que estamos diciendo. Muchas veces el problema de drogas y alcohol no es el problema en si; ya decían los terapeutas sistémicos de que la manifestación de un problema en alguno de los miembros de la familia era signo evidente de algo más que tenía que ver con las pautas de relación familiar.

De esta manera comentar lo siguiente. Al parecer los criterios o límites con su hijo en cuanto al tema de la hora han sido vulnerados; así establecer las 12h como hora de llegada y no cumplirlo, hace pensar que su hijo primero esta vulnerando la norma, no obtiene ningún tipo de consecuencias por incumplir la norma y encima la norma la esta estableciendo él al volver cada día más tarde.

Por todo ello hablamos de que es esencial fijar y establecer normas entre padres e hijos que permitan sobre todo al adolescente obtener un marco de referencia interno al que a tenerse, fomentar su responsabilidad que tiene que ir adquiriendo como propio de la edad. Los límites a estas edades pueden ser por supuesto dialogados, flexibles pero que una vez pautados se cumplan para logran una coherencia y consistencia. Evitar en estas edades castigos infantiles, si
se pautan cómo decíamos las consecuencias que se obtendrán por incumplir las normas mejor que mejor, para obligar a reparar un daño o las consecuencias de los actos propiamente dicho para que el adolescente interiorice todo esto y no actue conforme a un posible castigo como si de un niño pudiera tratarse. Por lo cual la tarea consiste en alejarse del miedo de las amenazas para situarse en el plano de la comunicación.

Comenta esta madre lo de razonar… este vocablo a veces se menciona una y otra vez  entre los padres “es que no entra en razón “, “Es que no se puede con él “,… si partimos de esta premisa cerramos las vías de comunicación con nuestros hijos. Es mejor alentar a la comunicación positiva, escoger los momentos apropiados, escuchar que le ha sucedido, porque ha bebido más de la cuenta, (por curiosidad, presión, dificultades personales, etc). De esta forma les estamos permitiendo que se sientan escuchados y además  les ayudamos a reflexionar sobre lo sucedido.
Todo este tipo de preguntas no intentan juzgar a la primera de cambio y nos  ayudan a entender que también ellos pueden equivocarse perfectamente por las causas que fueren.

Y por último, esta madre comenta de si consultárselo a su marido. A veces la mentalidad de una madre tiende más a la protección, pensar que es mejor ocultar determinadas cosas a los padres porque sus reacciones pueden ser peores. Sin embargo no hay nada más nocivo para la propia pareja que nos aliemos con nuestros hijos. Y es que antes que padres, hay que tener claro que se es
pareja.
Ante lo cual visto lo visto es imprescindible que ambos padres estén compenetrados y compartan ciertos criterios educativos con sus hijos.
Y entre ellos lo dialoguen y lleguen acuerdos y que ante cualquier dificultad siempre lo hablen a solas y no se desautoricen en presencia de sus hijos u oculten cierta información sobre ellos.

 

Medidas que nos ayudan a prevenir el consumo de sustancias y alcohol:

– Ignorar la situación, o minimizarla
– Tomar una posición catastrofista y de temor que no aliente a la comunicación positiva con nuestros hijos.
– Tomar una actitud de confianza y diálogo frente a una constante vigilancia ante comportamientos de nuestros hijos
– Dialogar con él y ofrecerle información adecuada sobre el consumo del alcohol y otras drogas así como los efectos que estos producen. Resulta más eficaz hablarle de estos temas antes de que se detecte su uso. Como decíamosla adolescencia pide la búsqueda de nuevas sensaciones, aventura, etc y todoeste mundo asociado  a esto lo posibilita por lo cual después será más difícil intervenir.
– Proponerle alternativas de ocio saludable.
– Y ante todo fomentar la confianza en nuestros hijos. Mostrarles nuestro apoyo y cercanía.  Mantener siempre abiertas las vías de la comunicación.

 

 

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