Las parejas de hecho no comprometen su futuro

Tom O’Gorman – Iona Institute, 21 de julio 2011.

05-08-2011

Un reciente estudio del Institute for Fiscal Studies británico indica que los niños criados por parejas que viven juntas lo hacen igual de bien como media que los criados por parejas casadas –una vez hechas las correcciones adecuadas según el nivel socieconómico del que proceden–, por lo que no debería haber motivos para que el Estado beneficie a éstas últimas.

Esas correcciones tienen en cuenta que los casados suelen ser personas mejor educadas y, por tanto, lo hace bien porque simplemente les “pegan” lo que son. Por eso, resulta que ese estudio ignora completamente el hecho de que la mera convivencia es por definición menos estable que el matrimonio y, por tanto, el camino más directo hacia la monoparentalidad. Existen decenas del estudios rigurosos de las distintas ciencias sociales que muestran que los hijos criados por padres solteros no lo hacen como media tan bien como los que tienes dos padres. Esto lo sabe hasta Barack Obama, que fue criado por su madre (y sus abuelos).
Los datos del estudio de la llamada British Millennium Cohort, por ejemplo, señalan que los padres que conviven tienen 2,5 veces más posibilidades de haberse separado cuando su hijo cumple cinco años que los que están casados.
Todavía más, incluso los matrimonios que terminan en divorcio duran más como media que las parejas de hecho. La duración media en el Reino Unido de un matrimonio que termina en divorcio es de 11,5 años, mientras que la convivencia media de las parejas de hecho apenas supera los 2 años.
Los escasos datos de Irlanda indican que sólo la cuarta parte de parejas de hecho siguen juntas como tales después de siete años. El resto han roto o se han casado.
Lo que los resultados que subraya el estudio del IFS muestran realmente es más bien hasta qué punto la cultura del matrimonio se ha perdido en muchas áreas económicamente deprimidas, que son precisamente las que más necesitan la estabilidad que aporta el matrimonio.

Fuente: www.thefamilywatch.org

¿Relaciones prematrimoniales? – JMJ Young Answers

Gran parte de los matrimonios están casados a medias

Autor: Maru Ruano

Es casi general ver tristeza o preocupación en los rostros de los matrimonios que tienen algunos años de casados

Gran parte de los matrimonios están casados a medias
Es casi general ver tristeza o preocupación en los rostros de los matrimonios que tienen algunos años de casados.
Pareciera que cuando están juntos o salen en pareja no demuestran ninguna alegría. Se aceptan, conviven con cara de pocos amigos.

Es cierto que no somos responsables de la cara que tenemos, pero si de la cara que ponemos.
Y la cara que pongo es reflejo de lo que siento y es reflejo de lo que
en mi interior, hay .

¿Estamos nosotros en esta situación?
Si así fuera, deberíamos reflexionar seriamente sobre dos preguntas que tienen que ser claves para aquellos que han decidido hacer de su vida un solo camino.

¿Entre nosotros hay encuentro, sabemos encontrarnos?
¿Entre nosotros hay amistad? ¿Sabemos mantener esa relación profunda y abierta de todas nuestras cosas?

Gran parte de los matrimonios están casados a medias.
¿Qué quiere decir, estar casados a medias?
Se encuentran sus cuerpos pero no se encuentran sus almas.
Se usan, se desahogan pero no crecen en espíritu.
No crecen en ser persona en unidad con el otro.

Y cuando esto ocurre, aparece en su vivir el egoísmo, el encerrarse en un montón de actitudes.
¿Dónde quedó aquel inicio tan hermoso, dónde quedó aquella luna de miel que eran nuestros primeros años de casados?

La luna de miel se acaba cuando chocan los dos egoísmos.
La luna de miel continúa cuando me preocupo por lo que quiere el otro.
Hay que aprender a vivir con el otro ser humano.
Hay que aprender sus vicios, sus virtudes, sus defectos y caprichos, sus alegrías y sus malos humores.
Sus días de mala luna, como se dice por ahí.

La vida de un hombre y una mujer está hecha de pequeños momentos cotidianos, está hecha de pequeñas incomprensiones, olvidos, gestos dulces y amargos, diálogos cálidos y también enojosos.

La vida de los esposos, hay que entenderlo bien, es la historia de su vida compartida, hecha en la responsabilidad común. Cada uno aceptando al otro. Y al hacerlo harán crecer su ser personal y el del otro.

Eso si, la comunión entre varones y mujeres no puede hacerse en un instante, en un momento. Se necesita de su tiempo.
Por creer esto fracasa muchas veces la experiencia de la pareja.
No se puede amar a otra persona sin tener en cuenta su propia historia, cuyo conocimiento iremos descubriendo poco a poco.
La comunión se edifica día a día, compartiendo, dando, recibiendo.

Lo justo en esto de vivir juntos sería –si no pueden evitar los malos momentos– que cada uno de los cónyuges tuviese por turno riguroso sus días de mal humor.
Por desgracia, sucede a veces, que uno de los dos detenta el monopolio del mal humor.
En tal caso………en tal caso al otro no le queda más remedio que armarse de valor y tratar de tener otro monopolio: ¡el monopolio de la paciencia!

En toda vida de a dos hay y habrá obstáculos. Veamos algunos:
“nuestro pobre corazón” tan versátil e imprevisible.

El cónyuge prudente sabe que es preciso mantenerlo bajo control.
A veces, sin embargo, hay quien se engaña.
Cree poder descuidar un tanto la vigilancia y permitirse alguna distracción.
La tan común llamada “cañita al aire”
La familia se fue de vacaciones, uno va los fines de semana y de lunes a viernes es fácil la tentación. Estoy sólo, sabré controlarme.

Y se dice: ¡es solo un momento! ¡No saldré de mis limites!
El momento se convierte en una hora y la hora en traición.
Dice San Francisco de Sales: nadie despierta voluntariamente el amor sin hacerse su prisionero.

En este juego, el que atrapa es atrapado.
El fuego del amor es más activo y poderoso de lo que parece; uno cree que le ha tocado solamente una chispa y uno se queda estupefacto viendo que, como un rayo, se ha incendiado el corazón, reduciendo a cenizas aquel propósito y en humo nuestra reputación, nuestra fidelidad.

Conocemos los grandes navegantes de la mitología griega. Estos prometían a sus amigas y amantes volver a casa, después de algún tiempo de aventuras y trabajos, pero nunca volvían. En el mar, escuchaban los cantos de las sirenas, quedaban fascinados y cambiaban de rumbo para estar con ellas. Las mujeres no los veían nunca más.
Pero hubo uno -Ulises- que previó el peligro. Quiso que sus compañeros le ataran al mástil de la nave. Cuando pasaron por la isla de las sirenas, también él escuchó su canto maravilloso, también él se quedó fascinado, pero no podía seguir las voces y los cantos de las sirenas, ya que estaba atado. Así, las sirenas no pudieron seducirle. Fue el único que volvió a casa.
Ser precavido como Ulises da buenos resultados
Toda persona -incluso el más acérrimo crítico del matrimonio- anhela, si es sincero consigo mismo, tener alguien en quien poder abandonarse completamente, alguien que siempre esté con él, pase lo que pase, que confíe en él también cuando todo está en contra suya; también cuando sufre fracasos y enfermedades, cuando se hace mayor y más débil.
“La edad no protege contra el amor, más el amor, en cierta medida, protege contra la edad” (Jeanne Moreau)

Los celos son también un obstáculo que aparece en algunos matrimonios.
Los celos no ennoblecen el amor –como a veces se dice y se cree– sino que lo humillan y corrompen.
Los celos son ciertamente indicio de la fuerza del afecto, pero no de su calidad, ni de su pureza y perfección.

Quién está celoso, duda de la fidelidad de la persona amada, duda de la fidelidad del otro.
Los celos terminan por destrozar la sustancia del amor, porque producen disputas y discrepancias.
Disputas y discrepancias no son tierra fértil para que el amor crezca.

Jutta Burggraf piensa que el humor, el reírse o al menos sonreírse es importante para un buen clima hogareño.
La mejor educación es la convivencia familiar alegre y armónica.

“Cuando hayas estado un día entero sin reír, habrás perdido totalmente ese día”. Este lema es muy importante precisamente para la vida cotidiana de la familia. Las personas carentes de humor e incapaces de reír llevan una vida poco atractiva. Los matrimonios y las familias, que han dejado de reír, están perdidas.

En cambio, el que tiene sentido del humor, puede olvidarse de sí mismo, y de este modo está libre para los demás. Todos tendemos a veces a plantearnos problemas existenciales por cosas insignificantes, y esto afecta a las relaciones entre los hombres. Debemos esforzarnos por no contemplar las múltiples cosas pequeñas de la vida cotidiana desde su aspecto negativo. Cada cosa, como es sabido, tiene dos caras, y vale la pena centrar la vista en aquella cara de la que podemos reírnos a gusto, o al menos sonreír.

Pablo Neruda escribió: Podrán cortar todas las flores, pero nada impedirá la llegada de la primavera.
Igual sucede en los que se aman.
Habrá obstáculos, habrá discrepancias, habrá malos momentos, podrá haber infidelidades, pero el amarse hace posible que siempre llegue una primavera.

Que siempre llegue un nuevo brotar, una nueva primavera en nuestra vida.
Simplemente porque se aman.
Y en toda primavera si algo se necesita, si algo sobra es el amor
Y desde el amor todo es superable.

Si no existiera el amor no habría primavera. ¡Existen primaveras! en la vida de todos, porque es amando que uno llena en profundidad toda su vida si somos capaces de volver amar
Salvador Casadevall
salvadorcasadevall@yahoo.com.ar
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REFLEXIONES DESDE LA FAMILIA………..para acompañar a vivir
Galardonado con la Gaviota de Oro-Mar del Plata 2007 Programa “Día Internacional de la Mujer”
Galardonado con la Rosa de Plata-Buenos Aires 2007 Programa “Navidad”
Galardonado con la Gaviota de Oro-Mar del Plata 2006 Programa “Día del Niño”
Mención especial Premio Magnificat-Buenos Aires 2005 Programa “Adultos Mayores”

Los cuatro primeros libros sobre estas Reflexiones están disponibles y son vendidos por correo certificado de entrega.

fuente:catholic.net

Ponle fuerza a lo débil