Sexualidad en las aulas: ¿educar para el amor?

El cauce que ha tomado la educación afectivo-sexual impartida por algunos gobiernos, merece ser estudiada pues no parece que conduzca a la felicidad ni a la madurez de la juventud. En últimas, la propuesta se reduce a una “sexualidad de usar y tirar”. En diversos países de Latinoamérica, como por ejemplo Colombia, ya se ha comenzado a recibir el “legado” de otros países, como España. Por eso es conveniente que se conozca qué está pasando en el mundo al respecto.

En la clase de Biología, en la de Educación para la Ciudadanía, en las tutorías, en las charlas… los adolescentes reciben hoy una gran cantidad de información sobre afectividad y sexualidad en la escuela. Y pronto será todavía más: la UNESCO ha publicado recientemente unas directrices en educación sexual plagadas de una promoción del aborto, de búsqueda desaforada del placer y de la ideología de género. La nueva ley del aborto incluye también un minucioso plan educativo para formar en “salud sexual y reproductiva”.

¿Qué escuchan nuestros hijos en estas clases?

Los jóvenes y adolescentes están sometidos a un bombardeo constante de información sexual, no sólo desde la televisión y las campañas publicitarias del “póntelo, pónselo”, sino también, y cada vez más, desde los propios centros educativos. Parece que información no les falta, pero ¿son correctos los conocimientos que reciben? Nieves González Rico, médico, sexóloga y directora de la Fundación Desarrollo y Persona, asegura que “lo que prevalece en muchas intervenciones dirigidas a jóvenes es una mirada que reduce la sexualidad a genitalidad, y nuestros adolescentes a potenciales víctimas de sus impulsos. En un planteamiento así se busca proporcionar información sobre métodos anticonceptivos, facilitar el uso del preservativo y el acceso a la píldora del día después, entrenar técnicas para descubrir el placer y normalizar todo tipo de conductas sexuales”. Y ¿quién se ocupa, en términos generales, de transmitir este tipo de formación en la escuela?

Fuentes del Ministerio de Educación español señalaron a la revista Misión que la educación afectivo-sexual no tiene una asignatura propia en la escuela, pero que está amplia y suficientemente tratada en las asignaturas de Educación para la Ciudadanía (EpC) y de Conocimiento del Medio. Los contenidos que se imparten en estas materias dependen mayoritariamente del ideario del centro y del propio docente, pero basta acudir a los libros de texto para darse cuenta de qué concepción de la sexualidad se transmite generalmente en ambas asignaturas.

Pero además de contenidos como éste que se encuentran en ciertos manuales de EpC, existen otros materiales de apoyo a la asignatura que la cartera de Educación recomienda desde su página web institucional y que ahondan más aún en esta concepción de la sexualidad salpicada por la teoría de género. Es el caso de “Axial. Un mundo de valores”, un completo material multimedia que recibió del Ministerio el Premio a materiales educativos curriculares correspondiente a 2007, y que propone como actividad de la unidad didáctica “Diversidad sexual” ver el vídeo del Orgullo gay. Otro recurso didáctico que el Ministerio recomienda a alumnos y docentes de EpC es “Sexpresan”, del colectivo Harimaguada. En él se incita a los adolescentes a las relaciones sexuales ocasionales y tempranas, se les explica qué es el coito anal, el sexo oral y cómo pueden practicarlo con preservativos de sabores. Se incita a los jóvenes a explorar las zonas del cuerpo que producen mayor placer, se les explica cómo pueden masturbarse en solitario o en compañía de otros, se les recomienda qué vía legal deben elegir para abortar y dónde pueden acudir, y se incide en que “desde cualquier orientación sexual podemos resolver plenamente nuestra vida sexual, amorosa y familiar”.

¿Sexo en Biología?

Pero no es EpC la única asignatura que trata contenidos de sexualidad en la escuela. El profesor de la Universidad de Navarra y doctor en Medicina y Salud Pública, Jokin de Irala, y el doctorando Ignacio Gómara realizaron en 2006 un detallado estudio sobre el capítulo dedicado a la reproducción y la sexualidad humana de doce libros correspondientes al área de Biología de tercero de la ESO (14-15 años), y que representan el 80 por ciento de los manuales utilizados en España para esta asignatura. Los resultados del estudio –que según el doctor De Irala se pueden extrapolar a la situación actual– revelan que “el 100% de los textos presentan deficiencias, tanto de rigor científico como de promoción de actitudes, valores y habilidades sociales”. Al igual que ocurre con EpC, el estudio revela que desde Biología también se promueve una sexualidad orientada exclusivamente al placer individual (en el 83% de los manuales), se da por hecho que los adolescentes de esas edades tienen relaciones sexuales y se les insta a usar anticonceptivos porque la sexualidad humana –según dicen los libros– “puede tener consecuencias negativas como embarazos no deseados”, y una vez más, se les enseña que “no hay un único modo de vivir la sexualidad, sino que ésta depende de valores culturales, creencias religiosas, actitudes éticas y, en definitiva, de una elección personal. Una sociedad que se reconozca libre y democrática debe respetar las diferentes opciones sexuales”.

En todo este rompecabezas de la educación en los afectos ha entrado recientemente con fuerza la UNESCO con la Guía Internacional sobre Educación Sexual, que se hizo pública el pasado mes de agosto. Se trata de un amplio programa con una serie de directrices de carácter voluntario para “formar” en la escuela a púberes, adolescentes y jóvenes, de entre 5 y 18 años. José Jara Rascón, presidente de la Asociación de Bioética de Madrid y miembro del Observatorio Mundial de Ética de la UNESCO, recalca que este informe “es un tema muy grave y de una tremenda trascendencia”. “El programa –continúa– aborda la sexualidad como algo totalmente desvinculado de la afectividad y de cualquier valoración moral. El único enfoque es el de una búsqueda desaforada de placer genital. Para ello no duda en instar a que se estimule la iniciación en la masturbación a los niños de 5 años y que se promuevan diferentes roles sexuales entre chicos y chicas para que cada uno pueda descubrir su identidad sexual. Según la guía, los niños deberán ser instruidos sobre los ‘efectos positivos y negativos de los afrodisíacos’ o profundizarán en las ‘razones para abortar’, para que puedan llegar a los 15 años asumiendo la promoción ‘del derecho al aborto y del derecho al acceso al aborto seguro’”.

Colectivos de gays en las aulas

Pero, ¿podrían adoptarse estas directrices en España? El presidente de la Asociación de Bioética de la comunidad de Madrid no tiene dudas: “¡Están implantándose ya! Como experto en Medicina sexual no deja de sorprenderme la pasividad con que los padres españoles reciben las noticias que en estos últimos años van apareciendo en los medios de comunicación. Las informaciones sobre el Quijote pornográfico, las recomendaciones del Ministerio de Educación para usar material claramente pornográfico en las clases de EpC, las noticias de colectivos de gays y lesbianas invitados a dar clases en colegios públicos, etc”.

Como bien señala Jara Rascón, cada vez son más los centros educativos que piden al Colectivo de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales de Madrid (COGAM) que dé charlas sobre “diversidad afectivo-sexual”. Y lo más grave es que en ocasiones acuden también a centros católicos. Teresa García Noblejas denuncia que “en Profesionales por la Ética hemos recibido numerosas quejas de casos de colegios con ideario a los que se les han ‘colado’ contenidos o actividades que no responden en absoluto a una educación católica”.

Las charlas las dan voluntarios que cuentan su experiencia personal y hablan, entre otras cosas, de los beneficios del llamado “matrimonio homosexual”, de la adopción por parte de gays y lesbianas, animan a los alumnos a participar en las fiestas del Orgullo Gay y les explican cómo los homosexuales también pueden tener hijos ya que no hace falta que los conciban con su propia pareja. Estas charlas son sólo una pequeña parte del programa educativo para 2009/2010 que ha desarrollado la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) y que, según explica su propia página web, incluye cursos de formación para el profesorado y la creación de una unidad didáctica para trabajar la “diversidad afectivo-sexual” en la asignatura de Religión católica.

Pero el pesimista panorama que rodea a la educación afectivo-sexual en la escuela no se queda aquí. José Jara Rascón hace hincapié en un asunto que parece haber pasado desapercibido para la mayor parte de la sociedad española: “Ahora mismo, está ya en trámite parlamentario la aprobación de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo. Mucha gente parece estar muy preocupada por el segundo enunciado de la ley, pero el primero es el que les afectará a todos de modo más cercano y a nadie se le oye decir nada”. Y esto es así porque la nueva norma que despenaliza el aborto pretende además incorporar en el sistema educativo un minucioso plan de formación en “salud sexual y reproductiva”. Conociendo los materiales que el propio Ministerio de Educación recomienda para la asignatura de EpC y las directrices publicadas por la UNESCO, no es difícil imaginar en qué puede consistir exactamente esta nueva formación.

¿Y ahora qué?

Ahora bien, la pregunta del millón es: ¿cómo debe abordarse la educación afectivo-sexual en la escuela? Responder a esta cuestión no es sencillo, pero los expertos coinciden en que este tipo de formación –como cualquier otra– no puede hacerse dejando al margen a los padres. Ellos, como primeros educadores de sus hijos, deben estar presentes en el proceso. Pero también hay que tener en cuenta, como señala Nieves González Rico, que “los padres no están solos educando y pueden encontrar en la comunidad escolar una ayuda adecuada que integre esta formación para el amor. Es importante desarrollar un proyecto integral que implique a padres, alumnos y profesores”.

Ante la situación alarmante que vive la educación afectivo-sexual en algunos centros escolares, Ondina Vélez, directora del Centro de Información y Salud Sexual San Pablo CEU, recalca que es necesario “despertar la preocupación por estos temas”. “Muchas veces –prosigue– es preciso que los centros soliciten el apoyo a otras entidades que se dedican a estos temas para la formación del profesorado y de los alumnos”. De todos modos, concluye la doctora Concepción Medialdea, coordinadora del Instituto Valenciano de Fertilidad, Sexualidad y Relaciones Familiares (IVAF), “la educación de la sexualidad para el amor no es un compartimento de la educación, sino que es la educación fundamental. Tenemos que educar a nuestros hijos y alumnos, desde pequeños, para que de mayores lleguen a ser lo más libres (capacidad de autodominio), lo más capaces de amar, de darse por amor (capacidad de autodonación) y, así, lo más felices posible. Ninguna educación es más importante que ésta”.

Incidir en campañas ineficaces

Año tras año, el Ministerio de Sanidad y Política Social de España, y las Consejerías de Sanidad invierten grandes sumas de dinero en campañas de prevención para disminuir las ETS y los embarazos imprevistos. Estas campañas, que centran su atención en el uso del preservativo y no en educar en la responsabilidad, no sólo no dan resultado, sino que parece que a nadie le interesa medir su verdadero impacto. Ondina Vélez desarrolló en 2007 un informe sobre la evolución de las políticas de prevención en materia de salud sexual y constató que desde que comenzaron a realizarse estas campañas en 1989 no se ha realizado ningún análisis de la eficacia de las mismas. ¿Por qué se incide entonces en enviar siempre el mismo mensaje? “Por motivos políticos e ideológicos –contesta Ondina Vélez–, parece que plantear una sexualidad responsable, y no el ‘sexo seguro’, es hablar de represión y nada más lejos de esta afirmación”.

La responsable de Coordinación Territorial y de Comunicación de Profesionales por la Ética, Teresa García Noblejas, nos explica que los contenidos que se imparten en EpC “no son en general adecuados porque transmiten una idea de la sexualidad basada exclusivamente en la satisfacción del deseo inmediato, en el mal llamado ‘sexo seguro’ (las relaciones sexuales son buenas en cualquier momento con la condición de que se utilice el preservativo), y en la ideología de género (elige tu propio género y practica sexo con quien quieras independientemente de si es hombre o mujer)”. De ahí que al abrir un libro de EpC no sea difícil encontrarse con citas como ésta, de la editorial McGraw Hill: “Mientras una gorriona únicamente intentará satisfacer sus impulsos sexuales con un gorrión (y un gorrión con una gorriona), en el caso de los seres humanos puede suceder que una mujer prefiera satisfacer los suyos con un hombre, con una mujer (o un hombre con otro hombre), consigo misma o, incluso, renuncie a satisfacerlos (algunas personas hacen votos de castidad)”.

En síntesis
Por Elizabete Bengoetxea Kortazar de sontushijos.org

Tanto las instituciones públicas como la UNESCO están lanzando una serie de directrices y programas en educación sexual plagadas de una promoción del aborto, una sexualidad de usar y tirar, y una búsqueda desaforada de placer. La sexualidad en estos programas, basada exclusivamente en la satisfacción del deseo inmediato, queda reducida a mera genitalidad, y nuestros adolescentes reducidos a ser víctimas de sus impulsos sexuales. Estos programas, que se pretenden impartir en los colegios a través de la asignatura de Educación par la Ciudadanía, abordan la sexualidad como algo totalmente desvinculado de la afectividad y de cualquier valoración moral, e incitan a los adolescentes a las relaciones sexuales ocasionales y tempranas, explicándoles pormenorizadamente todos los métodos posibles y zonas del cuerpo que producen mayor placer, y así dejar en sus manos la decisión de usar y manipular su vida sexual. A su vez se estimula al profesorado a promover entre los alumnos diferentes roles sexuales para que cada uno pueda “descubrir” y elegir su identidad sexual. En resumen, nada de capacidad de autodominio, nada de capacidad de autodonación, nada de capacidad de amar, nada de capacidad de sacrificio, cuando sabemos que son valores sin los cuales es imposible alcanzar ninguna meta humana valiosa en la vida en ningún campo, y menos poder llevar una afectividad y sexualidad sana, plena y feliz.

Año tras año, el Ministerio de Sanidad y Política Social invierten grandes sumas de dinero en “campañas de prevención” para disminuir las ETS y los embarazos imprevistos. Estas campañas, que centran su atención únicamente en el uso del preservativo y no en educar en la responsabilidad, no sólo no dan resultado como los números y estadísticas anuales reflejan, sino que normalizan una serie de conductas sexuales vendiendo “sexo seguro” a los adolescentes y provocan que los números de enfermedades sexuales y embarazos imprevistos vaya desbocadamente multiplicándose. En cualquier proceso de calidad, ahora que estamos todos tan inmersos en este tipo de cultura, el responsable/s de proceso podrían concluir que con este tipo de campañas no se están alcanzando los objetivos previstos por lo que habría que reforzar con otra serie de actividades como áreas de mejora, pero como bien dice el refrán: “No hay peor ciego que el que no quiere ver” por muchas estadísticas que se le presenten.

Se diría pues que la única razón para no querer ver ni querer informar de ello a los jóvenes y a la sociedad son motivos puramente políticos y económicos… Y entre tanto, las víctimas de estas campañas, muchas de ellas mortales tanto biológica como afectivamente, siguen siendo principalmente nuestros adolescentes…

Fuente: lafamilia.info

El colegio no debe ser un segundo hogar

Comienza el curso y, aparte de hacer cálculos para afrontar los gastos escolares, también hay que cuadrar horarios para que los niños no estén desatendidos. Los centros ofrecen fórmulas, pero a costa de renunciar a pasar más tiempo con ellos.
A los padres trabajadores les quedan básicamente dos salidas si quieren aspirar a esa quimera –al menos en nuestro país– conocida como la conciliación entre vida familiar y laboral: echar mano de los “abuelos canguros”, que acaban estando más tiempo con sus hijos que ellos mismos, o prolongar su jornada escolar, de tal forma que los niños pasen entre ocho y nueve horas en el colegio. Esta última opción, elegida por muchas familias, provoca que el aula sea la segunda casa de estos menores. ¿O termina siendo la primera? “Es aberrante dejar a un niño de tres o cuatro años desde las nueve de la mañana hasta las seis de la tarde”, comenta a este diario la psicóloga Isabel Menéndez Benavente. ¿El motivo? Se crea un “desapego” en los menores.
El comedor y el horario ampliado serán las herramientas que, en este nuevo curso, utilizarán de nuevo muchos padres. Alrededor de dos millones de niños –el 25 por ciento– comerán en el colegio, mientras que cerca de 300.000 pasarán en el aula más horas de las habituales. No sólo se trata de salir más tarde de clase; hay centros que abren antes sus puertas para facilitar la tarea a aquellos padres que van a trabajar temprano.
El comedor es utilizado principalmente por los alumnos de Infantil y en menor medida por los de Primaria. Este servicio lo ofrece el 57 por ciento de los centros públicos y cerca del 75 por ciento de los privados. Mientras, los horarios ampliados los pone a disposición de los padres uno de cada cuatro centros. De nuevo aquí, son los alumnos de Infantil los principales usuarios.
Con todo, como recuerdan desde la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (Ceapa), se trata de servicios extra, no facilitados por las administraciones y que, salvo las ayudas específicas de algunas comunidades, han de pagarlos aparte los padres.
“Todo lo que hay fuera de las cinco horas habituales lo organizan los centros o las asociaciones de padres. Las horas que pasan los niños en las aulas fuera del horario lectivo son como actividades extraescolares y, por tanto, se pueden dedicar a idiomas, deportes, etc.”, comenta a este diario Pedro Rascón, presidente de Ceapa.
Así, “los padres son los que piden este horario ampliado a los centros por la necesidad de conciliar, pues no se pueden hacer cargo de los niños”. Ahora bien, estos servicios, ¿suponen más una ayuda para los padres o un perjuicio para sus hijos? “Los niños tienen que tener su vida en su casa, necesitan su espacio, estar rodeados de sus cosas, sus juguetes, sus hermanos…”, asegura la psicóloga Menéndez Benavente. “Sí, en el colegio pueden tener muchas actividades lúdicas, pero no el necesario contacto afectivo que han de tener, si no con los dos progenitores, sí al menos con uno de ellos”, añade.
¿Años perdidos?
La experta argumenta que, “durante los primeros cinco o seis años de vida es fundamental la figura de los padres, sobre todo la materna. Si no, es un descontrol total”. Y es que “una profesora no puede suplir” a una madre. ¿Los riesgos? Que se produzca un “desapego afectivo” de los pequeños, que acaban “viendo a sus padres media hora al día”. Y lo que es peor: “Muchos padres compensan ese tiempo perdido comprándoles a sus hijos todo lo que quieren”.
Por supuesto, hay causas de fuerza mayor que justifican el estiramiento de la jornada escolar, como es el hecho de que muchos padres trabajan muy lejos de los colegios de sus hijos, o con horarios imposibles de equilibrar. Eso sí, la psicóloga ve un “afán de comodidad” en muchos progenitores. “Algunos ni siquiera trabajan, y dejan a sus hijos en el comedor”, asegura. De hecho, “es preferible que los niños se queden comiendo en casa, en su entorno, aunque sea con una chica que los cuide, que pasar en el colegio más de ocho horas diarias”. O acogerse a una jornada reducida en el trabajo para pasar más tiempo con ellos.
Pedro Rascón considera que es necesario un debate amplio sobre los tiempos escolares y que los expertos digan claramente “qué es mejor para los chavales”. Sobre todo, porque “imponer jornadas de tipo laboral” para los pequeños es una “barbaridad”.

fuente: www.thefamilywatch.org

Los jóvenes se sienten más solos que sus padres y abuelos

Más cerca, pero a la vez más lejos. Esta es la principal paradoja que ha traído la modernidad a nuestras vidas. Pese a que las nuevas tecnologías nos permiten mantener contacto con compañeros de colegio, amigos o familiares, las personas se sienten cada vez más solas. Y especialmente los más jóvenes.

Así lo indica, al menos, un estudio realizado en Gran Bretaña por la Mental Health Foundation: la encuesta realizada a 2.256 personas arrojó que un 53% de éstas entre 18 y 24 años, tiene sentimientos de soledad. Una cifra alta si se compara con los mayores de 55 años, entre los cuales sólo un 32% se siente solitario.

Las cifras en Chile no son muy distintas. Un estudio realizado por Datavoz indica que un 25% de los jóvenes entre 16 y 25 años se sienten solos, mientras que según el Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama) en los mayores de 65 años sólo un 13% lo siente a menudo.

El dato no es menor para los investigadores, pues rompe con la creencia de que los padres y especialmente los abuelos tienen mayores sentimientos de soledad que las nuevas generaciones.  ¿Qué está pasando? Cda vez hay más familias con menos hijos, los que tienden a privilegiar los contactos y amistades virtuales. El problema: muchas veces se encapsulan en ese mundo, volviéndose incapaces de establecer relaciones cara a cara y, por lo tanto de calidad. Es que es más fácil hablar de uno mismo a través de un computador, así como eliminar en un click a “un amigo” cuando se tiene un problema.

¡BUENOS DÍAS INTERNET!
En Chile, un 60% de los jóvenes usa el computador todos los días, cifra que se empina hasta el 92% en el segmento ABC1 y hasta el 79% en el C2. Un 49% de ellos ocupa internet para chatear y el 42% para conectarse a Facebook.

En contrapartida, sólo un 28% de estos jóvenes participa en actividades comunitarias, como agrupaciones culturales, deportivas o clubes sociales. Además, la mitad de los jóvenes reconoce que tiene problemas de comunicación con su familia y que le falta tiempo para compartir con ella.

Éstos jóvenes buscan compañía en la red, pese a que los expertos sostienen que tales relaciones humanas no se dan en igual profundidad que en la vida real. Mientras las relaciones virtuales se centran en la palabra, el contacto cara a cara involucra otras señales, como el tono de la voz, la expresión del rostro y el contacto físico que comunican más cosas y porque además, permiten establecer nexos de verdad y no tras un teclado.

LA IMPORTANCIA DEL CONTACTO
No es todo. Según un estudio de la Universidad de Columbia, un mayor contacto físico al interior de la pareja, con besos, abrazos y caricias, ayuda a elevar la secreción de esta hormona, encargada de la generación de empatía en las personas y de reducir los niveles de estrés. Entre amigos, los palmoteos y golpes de manos están asociados a sensaciones positivas como agradecimiento y simpatía. “El lenguaje no verbal expresa de manera muy eficiente los afectos de los sujetos, pero todo eso queda afuera en una relación virtualizada”, explica Emanuel Rechter, psicólogo de la U. Andrés Bello.

Los especialistas advierten, sin embargo, que tampoco hay que despreciar la ayuda que ofrece el mundo virtual. Mariana Falgade, sicóloga de la U. Diego Portales, dice que internet llegó a cumplir el rol que antes desempeñaban las cartas: ser una primera aproximación para establecer intimidad con otras personas. “El problema se produce cuando el joven sólo establece relaciones a través de internet y no cara a cara”, advierte.

http://www.latercera.com/contenido/659_262689_9.shtml

El arte de educar

 

Decía el gran filósofo Aristóteles que la realidad está constituida por los individuos concretos que nos rodean en un lugar y momento determinado, formando parte del mundo sensible y material. En ellos existe el componente físico o material y las cualidades específicas o forma para que una cosa sea lo que es. Estos dos componentes, materia y forma, sólo se pueden separar teóricamente, nunca en la vida real, es decir, sin madera no puede haber mesa. Esas sustancias se transforman, aparecen y desaparecen, ninguna es inmune al paso del tiempo y es explicada por cuatro causas. Si miramos una estatua de Zeus distinguiremos la materia de la que está hecha, en este caso el mármol, la forma es el modelo, la finalidad es el honrar al dios Zeus y también se encuentra el artista que la ha realizado.

Valga esta larga introducción para hablar de cómo llegamos a ser lo que somos, de cómo ese niño recién nacido se convierte en el joven y en el adulto deseado. En cuanto a la materia hay que decir que son muy variadas, los hay tranquilos e inquietos, inteligentes y con dificultades en el aprendizaje, cariñosos y distantes, simpáticos y tímidos, graciosos y serios y un ilimitado etcétera. En cuanto a la forma, queremos esculpir buenas personas, tolerantes con los demás y que sean colaboradores, sensibles y trabajadores, que intenten ser cada día mejores y para eso hay que potenciar las cualidades y capacidades y aceptar las limitaciones que no puedan superarse.

En cualquier obra de arte son importantes las habilidades y destrezas del artista y en el caso que nos atañe, la de moldear niños y jóvenes bien desarrollados y obtener una sociedad más justa e igualitaria, son la familia y los maestros y profesores.

Los padres

La familia se representa fundamentalmente en los padres. Son esas personas que realizan continuos esfuerzos para transmitir principios, creencias y valores de la vida, por enseñar lo que saben y por proporcionar los medios adecuados para aprender incluso lo que ellos desconocen o han olvidado y eso a costa de vivir con austeridad personal y de pareja. Son los que prestan cuidados en las enfermedades, consuelos en las pesadillas, protecciones en los miedos, besos y abrazos, muchas renuncias y algunos consejos nacidos del amor y de la experiencia. Esperan al hijo que se retrasa o no llega, acompañan en las alegrías y consuelan en las penas. También cometen errores, como castigos no justificados, imposiciones no dialogadas, criterios no compartidos, valores no adaptados a los tiempos, cabezonerías o visiones trasnochadas sobre cuestiones actuales. Y así van modelando esa materia que llamamos hijos.

Los maestros

Otros artistas en el tallado de nuestras personalidades son los maestros y profesores. Saben mezclar en dosis adecuadas el aprendizaje de conocimientos y destrezas con el desarrollo afectivo, teniendo en cuenta el período evolutivo en el que se encuentra el niño, y son expertos en transmitir entusiasmo por los contenidos proporcionando explicaciones claras en un ambiente sereno en el que se potencie la participación y el respeto. Aquellos que mezclan paciencia y seriedad con sonrisas sacan del alumno lo mejor de él. Los hay que intentan ser colegas y generan mucha inseguridad porque dejan la clase sin referente y los que se ponen a la misma altura que los educandos en momentos de tensión y conflictos con voces o faltando al respeto. Los buenos maestros son artistas que escuchan antes que castigan y cuando lo hacen saben medirlo para no generar situaciones injustas. Ayudan con la palabra que anima, con el gesto aprobatorio de una conducta adecuada y con la corrección cariñosa del fallo. 

Si un buen mármol es fundamental para una magnífica estatua, no lo son menos, las manos y la mente del artista. Al material debemos adaptarnos, pero procuremos ser habilidosos artesanos que sacan lo mejor de lo que tienen delante y para ello habrá que ampliar los aspectos positivos y eliminar pobrezas y limitaciones.

José María Fernández Chavero
Psicólogo Clínico y Máster en Bioética
consulta@josemariafernandezchavero.es

 Fuente: Semanario iglesia en Camino

Pros y contras de las actividades extraescolares

 A principios de curso, a los niños y las niñas se les ofrecen muchas propuestas de actividades extraescolares. ¿Qué aportan a los peques? ¿Hay que limitar su número? ¿Debéis escogerlas vosotros? ¿Pueden abandonarlas antes de que acabe el curso? Nicole Prieur, psicoterapeuta infantil, responde a estas preguntas.

¿Los niños necesitan actividades extraescolares?

Las actividades extraescolares son algo más que un simple desahogo o un medio de tener ocupados a los niños. “Permiten que el niño descubra que se puede aprender a leer. Blog pedagoga” href=”http://www.conmishijos.com/blog/un_buen_comienzo_para_aprender_a_leer/4.html”>aprender disfrutando, explica Nicole Prieur. Aún más: el niño que tiene dificultades en el colegio, logra triunfar en un entorno social diferente. Eso mitiga el sentimiento de fracaso que siente y mejora la imagen que tiene de sí mismo”.

Las actividades extraescolares también favorecen la socialización: los niños conocen gente y descubren otros modos de pensar y de actuar.

¿Hay que limitar el número de actividades?

Son los padres los que deben determinar las posibilidades reales de su hijo, según su edad y su carácter, independientemente de la atracción que ejerzan sobre el niño todas esas actividades que le proponen a principios de curso. Entre judo, guitarra, cerámica, inglés, etc., algunos niños de Primaria tienen la agenda más cargada que un ministro.

“El tiempo para jugar libremente es indispensable, recuerda Nicole Prieur, sobre todo para los niños pequeños. A través del juego libre, el niño desarrolla su imaginario personal y organiza su mundo interior”.

¿Debemos dejarle escoger por sí mismo?

En el colegio, los niños no tienen muchas posibilidades de elegir y están obligados a aprenderlo todo. Pero, en sus actividades extraescolares, deberíamos atender a sus gustos y sus motivaciones.

A partir de los 4 ó 5 años -constata Nicole Prieur- el niño es capaz de decantarse por una u otra actividad. Si su elección está motivada porque un amigo hace lo mismo, respetémosla siempre que la actividad elegida no sea incompatible con el niño”.

Para evitar las grandes decepciones, lo ideal es llevarlo a presenciar una clase y, si es posible, hacer que participe en una sesión de prueba.

¿Hay que aguantar todo el curso?

El profesor es demasiado severo, les cuesta avanzar o están muy cansados… Tras el entusiasmo del primer trimestre, a menudo, los niños se cansan o se desaniman. Entonces los padres tenemos que intervenir para reavivar su motivación: podemos llevar a los aprendices de músico a un concierto bien escogido, acompañar a los pequeños deportistas a un partido o practicar un poco la actividad en familia. Todo eso recuerda a los niños el lado positivo de su actividad.

“No hay aprendizaje sin esfuerzo, concluye Nicole Prieur. Pero, con un poco de perseverancia, el niño descubre que el esfuerzo procura placer. Es muy educativo”.

Anne-Laure Fournier le Ray

Fuente: conmishijos.com

El fracaso escolar y el papel de la familia

 

Cuando un hijo tiene dificultades en el estudio, lo primero a evaluar es la causa que genera este comportamiento. Por tanto, habrá que analizar diferentes variables, en donde la familia se convierte en un importante objeto de análisis.

¿Qué lo causa?

Según los estudios, las causas que determinan el fracaso escolar son variadas, no obstante, hay dos factores principales: los trastornos del aprendizaje (dislexia, ADHD, enfermedades físicas, etc.) y los trastornos afectivos-emocionales (ámbito familiar, pedagógico, social). En esta oportunidad nos detendremos en este último grupo, principalmente en el apartado familiar.

Para la gran mayoría de expertos, la familia ejerce un papel determinante, pues estipula unas características que pueden limitar o favorecer el desarrollo educativo de los hijos; asimismo, influye de forma directa en la estabilidad emocional de los mismos.

Hay circunstancias que se viven en el clima familiar que pueden alterar el equilibrio afectivo y perjudicar el rendimiento escolar, como son:

Un cambio significativo en el modo de vida, por ejemplo la muerte de algún familiar o enfermedad grave, traslado de vivienda o escuela, separación del matrimonio, conflictos constantes entre los progenitores, nacimiento de un nuevo hermano, etc.
Estilos educativos paternos: se pueden presentar las diferentes posiciones extremas. Aquella que se caracteriza por una excesiva disciplina y perfección, la cual exige a los hijos “ser los mejores” y se castiga drásticamente las fallas. O contrario a esto, un estilo educativo laxo sin lineamientos ni normas, donde los padres están ausentes en la vida académica de los hijos y los dejan a su libre albedrío. Como también, unos padres sobreprotectores quienes, sin intención, forman un niño demasiado consentido que pierde su seguridad y presenta menos tolerancia al fracaso.
Otra causa que ha tomado bastante importancia en los últimos años, es la relacionada a las nuevas adicciones de los niños y jóvenes, como son las actividades de entretenimiento que comprenden los videojuegos, la navegación en internet, el chat, la televisión, la música, etc., las cuales requieren ejercer control en su uso para no perjudicar el rendimiento escolar.
De igual forma, hay que considerar la etapa de la adolescencia, puesto que la sola entrada de ésta, trae consigo tantos cambios en las dimensiones del joven (física, emocional e intelectual) que en algunos incide en un notorio bajón académico, que de no saberlo manejar con la debida atención, puede desembocar en un fracaso escolar.

Igualmente, cuando un chico no recibió una formación previa adecuada y suministrada por la familia -educadora por excelencia-, puede desencadenar complicaciones más delicadas como alcoholismo o drogadicción, las cuales están vinculadas al bajo rendimiento académico.

¿Cómo abordar el fracaso escolar en la familia?

Cuando el origen del bajo rendimiento escolar se encuentra en los trastornos emocionales, es fundamental la forma cómo los padres aborden el problema. De esto depende muchas veces, que los hijos desarrollen una experiencia de aprendizaje positiva o negativa. Lo que lleva a pensar que el fracaso escolar siendo una situación dificultosa, no debería ser un problema grave si los padres lo afrontan de la manera indicada.

Los especialistas proponen las siguientes recomendaciones:

Dejarlos que asuman las efectos: solucionarles a los hijos todos sus problemas que fueron ocasionados por omisión de su actuar, no es la forma de ayudarles. Los hijos deben aprender que toda acción tiene su consecuencia, favorable o desfavorable, dependiendo de cada quien. Así que si el bajo rendimiento académico se debe a la falta de compromiso, deberá asumir las secuelas de ello -como puede llegar a ser la pérdida del curso escolar- aunque sea doloroso para los papás.

Mejor consecuencias que castigos: si el niño o joven ha reprobado varias asignaturas, lo natural entonces es que logre recuperarlas. Por tanto, deberá dedicar más tiempo al estudio y menos a la recreación. Así, en lugar de hablar de castigos, se debe hablar de consecuencias. Se sugiere limitarles el uso de computador, videojuegos, televisión… pero cuidado, no actividades convenientes para su formación como el deporte o alguna extra clase de música o arte.

¿Ayudarles hasta qué punto?: de acuerdo a la edad. Un niño en etapa escolar, debe recibir un tratamiento diferente a un pre o adolescente. En los más pequeños, es importante que los padres hagan un acompañamiento en la ejecución de los deberes escolares y en la preparación de los exámenes. Lo que no debe ocurrir cuando estamos hablando de adolescentes, quienes están en capacidad de valerse por sí mismos. En este caso, los padres deben ser guías y supervisar, pero nunca hacer nada que ellos mismos estén en facultad de ejecutar.

Aceptar las limitaciones de los hijos: algunos padres suelen ponderar de modo desmedido las aptitudes de los hijos. Esto hace que ellos terminen convencidos de que son “perfectos”, y ante el primer tropezón que surge, se les dificulta asimilarlo, debido a que no han desarrollado los famosos niveles de frustración tan significativos en el ser humano. Por tanto, los padres de familia se resisten a aceptar que sus hijos tienen limitaciones para aprender determinadas asignaturas, y le atribuyen al maestro la responsabilidad de la situación. Por tal razón, es sano conocer y aceptar las debilidades de las personas, seguido de un plan de acción que permita su mejora.

Por último, traemos a colación estas líneas abstraídas de psicopedagogia.com, las cuales aluden a una interesante reflexión: “El fracaso escolar también tiene que ver con la situación de tantos y tantos niños que están solos en casa por el trabajo de los padres y carecen del apoyo, de la presencia de un adulto que les enseñe unas normas adecuadas. Pero esto entraría dentro de otra reflexión mucho más larga, que sería la de como establecer límites a nuestros hijos, para evitar que se produzca no sólo el fracaso escolar, sino el personal”.

Con asesoría de María Beatriz Gómez, Orientadora familiar con experiencia en centros educativos

Fuente: psicopedagogia.com

Empezar con buen pie

Tanto para adultos como para niños se hace difícil, muy a menudo,  la vuelta a la normalidad tras el periodo vacacional.

 Depende mucho de la actitud de los padres el que los niños puedan afrontar esta situación en las mejores condiciones. Para ello es fundamental, en primer lugar, que no les trasmitamos nuestros sentimientos negativos al finalizar el verano. Debemos abstenernos de comentar delante de los niños y jóvenes la pereza que nos da la vuelta al trabajo.

 Se ha hablado mucho del síndrome post-vacacional o de normalidad, y aunque está algo magnificado, es verdad que puede afectar a individuos de todas las edades. En general, aunque les cueste un poco, los niños se habrán adaptado durante la primera semana, pero en raras ocasiones  la situación puede agravarse y hay que estar atento a los síntomas para atajarlos (apatía, taquicardias, mareos, dolores de cabeza…) antes de que deriven en un estado depresivo mayor.

 ¿Qué hacer para facilitarles la “Vuelta al cole”?

  Lo primero es hacerles ver los aspectos positivos que tiene la vuelta al colegio: reencuentro con los compañeros y amigos, nuevas cosas que hacer, nuevas cosas que aprender… recuérdale las excursiones, y los buenos momentos del curso anterior, todo ello contribuirá a hacer menos duro el primer día de cole.

  • En los días previos al comienzo del curso es muy importante escuchar sus inquietudes y temores, hablar con ellos y procurar que afronten el nuevo curso con nuevos retos e intenciones renovadas. Debemos transmitirles confianza y seguridad.

 

  • Para hacer que la vuelta sea gradual, podemos salir con ellos a comprar el material escolar que necesitan, comenzar a preparar la mochila, forrar los libros con ellos y aprovechar para comentarlos e incluso para animarles a ojear los primeros temas…

 

  • En estos últimos días de vacaciones, deberíamos ir recuperando las rutinas diarias de sueño, comidas y no abandonar los hábitos saludables. Aunque sería deseable que los libros formaran parte del ocio vacacional, si esto no ha sido así, sí es importante que vuelvan a tomar contacto en estos días previos, leer, escribir, dibujar y pintar… eso también facilitaría la vuelta a las tareas habituales.

 www.vueltaalcole.com

Relaciones familia-centro educativo

La coherencia entre la educación familiar y la educación colegial es una garantía de armonía en el desarrollo integral de los educandos. Una preocupación de las familias, que en estas fechas se acentúa, es el lograr plaza para sus hijos en un colegio cuyo ideario y proyecto educativo coincida con sus proyectos, principios y criterios.
Pues aún siendo la familia el ámbito natural de la educación, necesita que el centro educativo donde se forman sus hijos sea un apoyo que facilite la acción educativa en la misma dirección y sentido.

Debe ser el colegio el primer complemento educativo de la familia. Con el fin de lograr la mayor eficacia y concurrencia es necesario que los padres (padre y madre) estén en continuo contacto, al menos con el tutor/a de su hijo/a.

Dado el cúmulo de influencias negativas que reciben los educandos en esta sociedad moderna, en un ambiente sin referentes educativos, con una invitación continua potenciada por la información de los medios de comunicación, de la permisividad, de no desarrollar el esfuerzo, de no contemplar la autoridad personal y profesional de los profesores, de estar informados de todos sus derechos y no tener ningún deber, etc., es necesario que los dos ámbitos educativos fundamentales (familia y centro educativo) estén en permanente comunicación y colaboración para lograr unos resultados satisfactorios en los estudios y la mayor armonía posible en el desarrollo integral de cada educando.

Es indudable que la mejor inversión que los padres pueden hacer para sus hijos, siempre que les sea posible, es elegir un centro educativo en el que puedan establecer objetivos conjuntos con el equipo docente del colegio, con criterios comunes, ejerciendo cada uno en su área de actividad para lograr prestar las ayudas necesarias, en el momento oportuno y por la persona adecuada y evitando en todo momento las ayudas innecesarias, pues toda ayuda innecesaria limita a quien la recibe.

Dados los conflictos cada vez más frecuentes, por ingerencias de padres con profesores es necesario que cada educador ejerza con autonomía y responsabilidad su función y lograr los objetivos por vías de complementación. Los conflictos padres-profesores generan tal inseguridad en el alumno-hijo que sus consecuencias son imprevisibles. Siempre, pero hoy más que nunca, es necesaria una la interrelación familia-colegio que logre una acción educativa eficaz en cada hijo/a.

www.padresycolegios.com

Comienza el curso

 

El comienzo de un nuevo curso escolar, a semejanza del Año Nuevo, nos da pie para renovar objetivos y rectificar los fallos y carencias observados en el periodo anterior. Es buen momento para que todos -chicos, jóvenes y mayores- aprovechemos la ocasión para proponernos metas alcanzables, que nos hagan progresar en el curso escolar y en el de la vida.

En el curso escolar porque, con los libros nuevos, parece que nuestros hijos abren una nueva etapa que, en la mayoría de los casos, está llena de ilusión. Ellos han crecido desde que, en el ya lejano mes de junio, latían de gozo estrenando las vacaciones, y ahora brilla en sus ojos la emoción de lo nuevo, de aquello que desconocen aún, pero que está en puertas de ser descubierto y asimilado.

En la vida por lo que supone de interiorización del comienzo de una nueva etapa, que sin duda será apasionante, llena de relaciones con los demás, en una mezcla de sensaciones agradables y desagradables, fruto del inevitable roce que experimentamos en nuestra relación con los demás.

Puesto que es impensable eludir el contacto con nuestros semejantes, hagámoslo de forma consciente, escuchando, compartiendo, aprovechando los recursos de la convivencia; evitando lo estéril, lo obvio, lo que provoca fricción.

Todos alcanzamos a distinguir qué diferentes tipo de esfuerzo requiere hacer una carrera de cien metros y una de fondo. Eso hemos de aplicarlo al curso que se nos abre en este mes de septiembre. Sin duda se trata de una carrera de fondo, en donde nos someteremos a una  lucha constante contra la pereza que nos invade hasta recorrer la etapa completa.

Pequeños objetivos

En el mes de enero pasado, en esta misma sección, Carmen González Rivas nos aconsejaba marcar pequeños objetivos para el resto del año. Esa misma tarea os quiero transmitir, redoblada, con ocasión del comienzo de curso. Vamos a desechar –por fatigosos, por difíciles, a veces por inviables- grandes objetivos, objetivos “completos”, “totales”. No confío en ellos, pues llevan en sí el germen del abandono prematuro.

Objetivos pequeños que, al alcance de nuestras escasas posibilidades, nos permitan avanzar con constancia, reponiendo fuerzas cuando lo necesitemos. Para ello ofrezco la ayuda de uno de los Salmos más bellos: “Señor, mi corazón no es ambicioso, ni mis ojos altaneros; no pretendo grandezas que superan mi capacidad; sino que acallo y modero mis deseos, como un niño en brazos de su madre.” (Sal. 130).

Seguramente tenemos claro los objetivos que nuestros hijos han de asumir para este curso. No hace falta insistir. Pero, ¿y nosotros, los mayores? ¿Qué podemos hacer de cara a este nuevo curso escolar –vital, para nosotros- que tenemos por delante? Yo entiendo que cuando el Señor predicó la parábola de los talentos, nos estaba advirtiendo de que nosotros -por nuestra situación privilegiada en una sociedad culta, con accesos a servicios sociales impensables en el ochenta por ciento del planeta- habíamos recibido los diez talentos y de ello tendremos que rendir cuentas.

Una idea

Propongo un objetivo sencillo. Ya que disponemos de la herramienta adecuada a través del Arzobispado –las EFEBAL, Escuelas de Formación Básicas Arciprestales de Laicos- acudir a ellas para formarnos adecuadamente.

Si no están constituidas en nuestra Parroquia, el objetivo, algo más complejo, es aún accesible: promover su constitución en nuestro entorno (parroquia, arciprestazgo).

Cuando por la mañana voy al trabajo, me encuentro con un grupo de chicos que se dirigen al colegio. Alguno de ellos acude con las manos vacías, sin libros, sin material escolar, y esto me parece que es el panorama más desolador. Más desolador aún resulta observar la multitud de fieles laicos que vagan desalentados por falta de una fe con fibra, debidamente formada en ese proceso continuo de maduración de la fe que veía la Chistifideles Laici (ChL 57) y que recogió nuestro Sínodo Pacense como “una formación básica, común a los miembros de la Comunidad”.

Juan Santiago Garrido Moreno
Padre de familia
Semanario Iglesia en camino de la archidiócesis Mérida-Badajoz

La Enseñanza Diferenciada Reduce el fracaso Escolar

(Por Leonard Sax,, Escuela de Familia, 2010-01-25)

Entrevista a Leonard Sax, graduado en el prestigioso MIT de Massachusetts, psicólogo y médico.
Presidente de la Asociación Norteamericana de Escuelas Públicas para un Solo Sexo, por Jose Maria Navolpotro

De la noche a la mañana, la enseñanza diferenciada se ha puesto de actualidad en España. De pronto, algunas comunidades autónomas han iniciado una batalla contra los colegios que aplican este sistema, amparados en la falsa acusación de “segregacionistas”. Fuera de nuestras fronteras, este tipo de enseñanza vive momentos de auge, sobre todo en Estados Unidos.

Medio millar de colegios norteamericanos son para chicos y chicas, en la enseñanza pública. Entre los partidarios de que los padres tengan esta libertad de elección está Hillary Clinton.

-Su asociación para la enseñanza diferenciada, ¿tiene alguna connotación religiosa?
-En absoluto. Somos una asociación exclusivamente civil, de colegios públicos, una asociación ciudadana, sin ninguna ligazón con grupos religiosos, o políticos. En muchos países, como España, esta enseñanza tiene que ver con la Iglesia Católica, pero no tiene por qué ser así. En Estados Unidos nuestro movimiento no tiene relación con las escuelas católicas, sino públicas. A nuestra asociación no pertenece ninguna escuela confesional.

-¿Qué presencia hoy tiene la escuela diferenciada en Estados Unidos?
-Hay 540 colegios públicos que ofrecen enseñanza diferenciada, y empezamos solo con once. Newport es un ejemplo de lo que ha sucedido. Allí se hizo un estudio en un colegio, aprovechando que había aulas mixtas y de un solo sexo. Cuando se matriculaba a los niños, se les asignaba de forma aleatoria a una u otra clase, aunque, si los padres querían, podían cambiar la opción. En cinco años que duró el estudio, los resultados muestran que el porcentaje de niñas que aprobaban en aulas mixtas era un 69%; mientras que en las de sólo niñas, ascendía al 75%. En cuanto a los niños, un 55% aprobaban en las mixtas; y hasta un 85% en las diferenciadas. Hay que tener en cuenta que todas las condiciones (instalaciones, profesores, origen social de los alumnos…) de unas y otras aulas eran las mismas.
Hoy, otras escuelas siguen el mismo modelo, pero no todos con igual éxito. Incluso algunas tienen peores resultados.

-¿Cómo se entiende eso?
-Si te limitas a poner a unos chicos en una clase y a las chicas en la otra, el sistema no funciona. Es imprescindible una mínima formación a los profesores, porque los que toda su vida han estado enseñando en clases mixtas no pueden aplicar el mismo esquema en las diferenciadas.

¿Motivos políticos?

-Ha habido una larga tradición de escuelas diferenciadas, pero de pronto los políticos decidieron excluirlas del sistema público. ¿Por qué?
-En Estados Unidos ha ocurrido como en España. Hace cincuenta años, se pensaba que la formación de los chicos debía ir orientada a lo profesional, y la de las chicas, a las tareas del hogar. Y por cierto, tuvieron mucho éxito, cada una por su parte. Cuando los políticos piensan ahora en las escuelas diferenciadas, tienen en la cabeza las mismas en las que ellos se educaron, aquellas en las que los chicos y las chicas hacían cosas diferentes. Por eso, cuando hablo con ellos me dicen que ya conocen esos centros y no los quieren, porque no quieren que se diferencie por sexo.

-¿Y qué les contesta?
-Que no se trata de volver al pasado. Se trata de estudiar lo mismo, pero en aulas diferenciadas. Lo que hay que hacer es llevarles y que vean que las escuelas de hoy no son las del pasado.

-En España, hay una ofensiva para que los colegios diferenciados no reciban dinero público. ¿Se trata de una cuestión política?
-En Estados Unidos, en 1975 se abandonó la enseñanza pública diferenciada. Posteriormente, muchos congresistas republicanos se dijeron: si enviamos a nuestros hijos a escuelas privadas de niños o niñas ¿por qué no permitirlo también en centros públicos? El congresista demócrata Ted Kennedy sentenció que eso significaba discriminar a las chicas y todo se quedó como estaba. Eso ocurrió en los años 90. Pero las cosas cambiaron, sobre todo cuando Hillary Clinton retomó el discurso de los primeros republicanos: ¿Por qué no dejar a los padres libertad para elegir? Y puso fin a la politización. Ella fue quien propuso la enmienda a favor de la enseñanza diferenciada en la escuela pública y ya no hubo problemas. No estamos hablando de política, sino de proteger las diferencias.

Tópicos

-La enseñanza diferenciada, ¿no favorece los estereotipos?
-En los colegios mixtos, incluso los mejores alumnos, consideran determinadas asignaturas como propias de niñas: los idiomas, la poesía, el arte… Y sucede lo mismo con las chicas en materias como la informática o la física: las ven como de chicos. En cambio, esto no ocurre en la educación diferenciada.
El pasado mes de octubre, estuve en Memphis en un congreso. Allí, una profesora comentó su frustración al ver cómo la informática se estudiaba acorde con patrones propios de chicos: los ejemplos eran de diseño de coches, por ejemplo, de competitividad… Y contó que ella había adoptado el programa para que fuese atractivo a las chicas, con ejemplos y casos más adecuados, y consiguió ganarse a las alumnas. Si hay enseñanza diferenciada, habrá más chicas interesadas en informática, en ingeniería… En España, sé que los chicos están por detrás de las chicas en habilidades de lecto-escritura. Algo de esto puede mejorar si estudian en clases sólo de niños.

-Entonces, ¿hay que poner en todas partes escuelas diferenciadas?
-No, ni mucho menos. Yo no pido que todo el mundo tenga que optar por la enseñanza diferenciada, sólo digo que hay que dar libertad a los padres. Lo que defendemos es la equidad de género.
No se trata de meter a las niñas en conventos y a los niños en monasterios. E1 derecho que deberían tener los padres para decidir es tan sencillo como que los niños y las niñas son diferentes. El desarrollo neurológico es diferente en ambos sexos.

-Pero argumentan que, precisamente, la diferenciada va en contra de la igualdad.
-En 1994, el gobierno español impone la supresión de las escuelas estatales de un solo sexo, en aras de la igualdad de oportunidades. Pero esa es una premisa falsa. Prueba de ello es que, por ejemplo, las alumnas que estudian Informática en la universidad han disminuido en los últimos veinte años en España. Insisto: la clave es entender que hombres y mujeres somos diferentes. Esta idea antes era sexista, porque significaba que el hombre debía ir al trabajo, y la mujer quedarse en casa. Pero hemos avanzado, y ahora se comprende que igualdad no está reñida con la diferencia. Y la mejor manera de atender esa diferencia es la educación diferenciada.

-De todos modos, se dice que la enseñanza diferenciada no favorece la socialización de los chavales.
-El año pasado, en Barcelona, se presentó un estudio que refleja cómo, después de diez o veinte años de su graduación escolar, quienes se graduaron en escuelas para un solo sexo tienen mejores porcentajes en cuanto a obtención de títulos de postgrado, son mejores profesionales, ganan más dinero, y muy especialmente las mujeres, son más líderes locales. En cuanto a la familia, el porcentaje de fracaso matrimonial de chicos y chicas en una u otra escuela es muy parecido. En ese sentido no hay diferencia.

Los chavales, en contra

-¿Qué piensan los chavales de esta enseñanza?
-A la mayoría de los chavales no les gusta, sobre todo a los chicos. Para que nuestro discurso tenga éxito hay que hacer muchas cosas y, en primer lugar, conseguir que sean los padres quienes tomen la decisión de llevar a los hijos a uno u otro colegio. Hace cuarenta años, los padres decían: “esa es la escuela a la que vas a ir” y no había más. Pero hoy los padres piensan que los hijos deben ser los que elijan. Y la mayor parte de los chicos prefieren las mixtas, sobre todo si no tienen experiencia de una escuela solo para chicos.

-¿Por qué la prefieren?
-Hay dos razones. Primero, evidentemente es más divertido estar en una clase con chicas.
En segundo lugar, en Estados Unidos tenemos un problema tremendo con la homofobia: el miedo de los chicos a que los otros piensen que es homosexual. Los chicos están aterrorizados con ese tema. Y si escogen un colegio de chicos temen que se les identifique con eso.
Por eso hay que dar más poder a los padres, para que tengan fuerza para tomar resoluciones y sean ellos quienes decidan. E1 chaval no es capaz de elegir lo mejor para él. Da igual que luego vayan diciendo: “Yo no quería ir a una escuela para chicos, pero mi madre me obligó a ir”. Más adelante se darán cuenta de que era la mejor elección. Porque, la verdad, que sea menos divertida y el miedo a que piensen que es homosexual no son razones de peso.

-¿Y qué piensan las chicas?
-Es la tercera razón. Si pones a cien chicas a elegir, un tercio preferirán los colegios de chicas; otro tercio, los mixtos; y a otro tercio les da lo mismo. En cambio, un 99 de los chicos dirán que quieren la mixta.
Pero, una vez que los chicos están en la escuela de chicos, les gusta quedarse allí. Además, en comunidades con larga experiencia en diferenciadas, muchas veces los chicos prefieren ir colegios diferenciados porque las chicas prefieren a los chicos de esas escuelas.

-Este tipo de enseñanza, ¿no separa a los chavales del mundo real, que es mixto?
-En realidad, los colegios mixtos no representan el mundo real. Ahí, lo que cuenta es quién gusta a quién, quién tiene las piernas más largas, y quién es el más guapo. En Estados Unidos se hizo un estudio sociológico sobre cómo se veían las chicas, sobre su autoestima. En los centros mixtos, la única pregunta decisiva para la autoestima de las chicas era: ¿Eres guapa? Entre las alumnas de colegios femeninos, había otras cosas: tener buenas notas, llevarse bien con los padres, ser buena deportista… y también ser guapa, como una cosa más.
En este sentido la enseñanza diferenciada prepara mejor para el mundo real, porque lo que importa -por lo general- en el ámbito profesional es si eres competente, no si eres guapa.

Disminuye el fracaso

-¿Cree que la enseñanza diferenciada hace disminuir el fracaso escolar?
-Creo que sí. Pero, para eso, necesita profesores con formación específica. Y consigue reducir el fracaso no sólo entre las chicas, sino también entre los chicos. En las clases se acaban las peleas, se crea una cultura donde lo que mola es sacar buenas notas y portarse bien. En la escuela mixta, a lo que más prestan atención es al guapo.
De todos modos, hay también actividades que pueden realizar de forma conjunta. Por ejemplo, en Nueva Zelanda, en muchas ciudades hay tres escuelas públicas: una para chicos, otra para chicas y otra mixta. Cada una de ellas colabora con las otras, y, una vez al mes, realizan actividades conjuntas.

Me parece que las escuelas deben ofrecer oportunidad de interactuar pero, por ejemplo, en clase de francés deben centrarse en aprender francés, no en ligar.

-¿Hay datos concretos sobre cómo mejoran los alumnos?
-En 1992 sólo teníamos once escuela; públicas diferenciadas en Estado; Unidos y por eso no hay datos sobre sus resultados a largo plazo. Sí los hay sobre escuelas privadas. Según esas investigaciones, los alumnos de escuelas para un solo sexo tienen algunas posibilidades más de ir a la universidad, pero muchas más de ser líderes. Veamos: ¿Qué mujeres, en Estados Unidos han roto el llamado “techo de cristal”? Nancy Pelosi, la primera mujer que preside la Cámara de Representantes; Sally Ride, primera norteamericana que subió al espacio; Sandra Day O´Connor, primera juez del Tribunal Supremo: Madeleine Albright, primera Secretaria de Estado; Condoleezza Rice, la primera Secretaria de Estado de raza negra… Todas tienen en común haber estudiado en colegios de chicas.

-Pero hay países con muy buenos resultados educativos, como Finlandia, donde sólo hay colegios mixtos.
Finlandia es un caso particular interesante. Está en lo más alto, en la clasificación del informe PISA. Hay razones para ello: tiene gran presupuesto, los profesores están muy bien pagados, los mejores alumnos de la universidad se dedican a la enseñanza…
Como hay tantos factores que influyen, la cuestión no es comparar un país con otro, sino comparar dentro del propio país, con las mismas condiciones. De todos modos, si en Finlandia hubiese escuelas diferenciadas, sus resultados serían aún mejores.

-O sea, que los buenos resultados de la diferenciada no se reducen a un área: desde África a la India…
-En India la mayor parte del sistema educativo público estaba integrado por colegios mixtos. Pero mucha gente, no sólo la clase media o alta, mandaba a sus hijos a escuelas privadas porque son muy, muy baratas. Por eso la mayoría de las escuelas de primaria o secundaria eran privadas, y diferenciadas (herencia del sistema educativo colonial inglés). Pero allí, se empezó a ver como pasada de moda. Conocí a un hindú, que había ido a mi país, y hablando con sus vecinos, se sorprendió de que sus hijos estudiasen en un centro de educación diferenciada: en Norteamérica, donde la gente tiene más formación, están a la última en moda, ¡lo más moderno eran los colegios para chicos o chicas…!
De todos modos, hay que tener en cuenta algo muy importante: la educación diferenciada no es cuestión de modas.
MÁS INFORMACIÓN

www.singlesexschools.org

www.igualesperodiferentes.org