A encontrar tiempo para la charla íntima

El estilo de vida que se ha impuesto en este siglo ha llevado a que cada uno de los integrantes de la familia moderna incremente sus actividades individuales y sacrifica los momentos que la familia podría realizar en conjunto.

Algunas familias que valoran el tiempo compartido, realizan un esfuerzo por reunirse en el horario de las comidas o por las noches y, apagando el televisor, comparten invalorables momentos.

Sin embargo hay algo que una gran parte de los autores preocupados por el tema familiar parecen olvidar y son esas conversaciones íntimas que sólo pueden darse cuando el matrimonio se encuentra a solas, o las confidencias que uno de nuestros hijos sólo hará después de un buen rato de compartir una conversación a solas con uno de sus padres; o esos consejos que el hermano mayor sólo podrá dar al mas pequeño en confianza.

¿Cómo podrá hacer esto un matrimonio que no reserva algún tiempo en la semana para una charla íntima?, estas charlas no solo serán “útiles” para evaluar y corregir las cuestiones de la familia, sino que serán de enorme beneficio para fortalecer a la pareja que, en mayor unión y armonía, adquirirá nuevos bríos para seguir adelante.

Un tiempo especial para cada uno

¿Cómo podremos conocer las ocultas preocupaciones, los callados temores y las alegrías íntimas de cada uno de nuestros hijos si no compartimos un tiempo a solas con cada uno de ellos?.

Este tiempo no solo “servirá” para ayudar a nuestro hijo o hija a seguir el camino adecuado, sino que en ellos encontraremos fundamentalmente el tiempo para conocer y amar a cada uno de nuestros hijos tal cual son, y no como creemos que son. Las mejores y más fructíferas épocas para nuestra familia han sido aquellas en las que más dialogo íntimo hemos tenido.

Como padres responsables, y si verdaderamente queremos lo mejor para cada uno de los miembros de la familia, debemos procurar los espacios necesarios para que estas conversaciones se produzcan en forma espontánea o planificada.

Al principio será necesario planificar nuestras actividades para buscar el tiempo en común pero luego, si las cosas se han hecho bien, estos tiempos serán parte necesaria de nuestra vida.

Cómo encontrar el tiempo íntimo

Si bien en la vida familiar no hay recetas, podríamos dar algunas ideas para encontrar tiempo para el diálogo íntimo:

Establezca un momento fijo en la semana para alguna actividad (una caminata, una comida, etc.) para compartir con su cónyuge.

Aproveche cualquier ocasión para compartir un momento a solas con su esposo o esposa (acompañarlo/a en su viaje al trabajo, aprovechar cuando los hijos no están o se van a dormir).

Procure, en estas ocasiones, mencionar todas aquellas preocupaciones o alegrías que no ha tenido ocasión de comentar en otras oportunidades. Permita a la otra parte que haga lo mismo, no desperdicie el tiempo hablando sólo de sus cosas, escuche, pues este es un tiempo para compartir y no solo para desahogarse.

Busque salir de la casa con cada uno de sus hijos, invítelos a una salida especial, ofrézcase para llevarlos a la escuela o al club, o para recogerlos a la salida.

Sea prudente, especialmente con los hijos adolescentes, ellos pueden ver en nuestra insistencia para buscar estos momentos un intento de intromisión en su privacidad, pueden sentirse excesivamente vigilados en un tiempo en que están buscando su propia independencia.

Manifieste a los demás su intención al procurar estos espacios íntimos, es muy posible que los otros miembros de la familia, al conocer esto, colaboren para encontrar los momentos necesarios para el tiempo compartido.

Fuente: Licenciado Eduardo Cattaneo (Edufam)