Los padres y la orientación profesional de sus hijos

 

 Tomar la decisión acertada en cuanto a la elección de la carrera profesional no es fácil, y si a eso le sumamos la presión de los padres, imaginemos el peso que tienen los jóvenes en sus espaldas.

Para los chicos es un momento de confusión, miedos e incertidumbre. Las personas que están a su alrededor les dicen qué deben hacer, en dónde estudiar, qué carrera es mejor o peor, cuál profesión asegura un futuro económico y cuál no, cuál es la más demandada, la que menos oferta tiene, etc, etc, etc. Finalmente quedan en un panorama desconcertante, con sus cabezas hechas un embrollo de ideas que terminan opacando sus propios gustos.

Posición equivocada de los padres

Algunos padres que ejercen presión para que los hijos estudien determinada carrera, lo hacen con el pretexto que tienen de continuar con la tradición familiar, o lo más grave, estudiar lo que ellos en su momento no pudieron -ven en sus hijos realizada su frustración-, o que son ellos quienes manejarán el negocio de la familia, o que esa profesión no está de acuerdo a la clase social, y muchas otras razones que son completamente inválidas por el hecho de estar manipulando los hijos a su antojo.

Los padres no sólo están en todo su derecho, sino, en la responsabilidad de orientar a los hijos pero sin coartar sus deseos, claro que tampoco hay que irse hacia el otro extremo, dejarlos al libre albedrío con esa encrucijada a custodia de sus aspiraciones.

Asesorar pero no influenciar

La actitud que los padres deben tomar frente a esta situación, debe ser de escucha, de apoyo, de acompañamiento, de paño de lágrimas. Nunca de jueces que imponen su voluntad por el hecho que “queremos lo mejor para nuestros hijos”, y lo “mejor” es que estudien lo que nosotros decimos.

Los padres deben ser los primeros en compartirles a los jovencitos sus experiencias cuando estaban en esa misma situación, contarles cómo fue la elección de su carrera, cómo lo afrontaron sus abuelos, cómo fueron los primeros días de universidad, hablarles de sus primeros trabajos, sus miedos, sus errores, sus iniciales triunfos, la forma como salieron adelante… Con estas vivencias ellos comprenderán que todos hemos pasado por lo mismo y les proporcionará la valentía para tomar la mejor decisión.

Para los chicos es magnífico poder contar con unos padres imparciales, que se sientan amados y respaldados por unos padres que están de su lado, buscando juntos su mejor opción.

Lo que todo padre sueña es que sus hijos sean felices no importa en qué profesión, con tal que esté encaminada al bien de ellos mismos y de la sociedad. Así que si este es el propósito, ¿por qué no dejarlos que sigan su vocación?.

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