E. Verastegui: la realidad del aborto

Mimándolos antes de nacer

Elena Calderón Zúñiga

Psicopedagoga

Los adelantos que la medicina y otras áreas del quehacer humano han experimentando durante los últimos años, le han otorgado a las incipientes generaciones un lugar de privilegio en la historia. Desde el descubrimiento de la penicilina hasta el desciframiento del majestuoso genoma humano, cada paso constituye un logro sin precedentes.

Sin duda alguna, si aplicamos los avances científicos a la exploración del fascinante mundo de la vida intrauterina, es imposible dejar de maravillarse. Por ejemplo, de acuerdo con el pediatra Martínez Matos, en su artículo online “Aprendizaje Prenatal”, ya se ha comprobado que el feto puede moverse, sentir, oler, saborear y ver; un conocimiento que se contrapone al viejo concepto de un desarrollo prenatal inactivo. Partiendo de este maravilloso hallazgo, es que surge cada vez con mayor ímpetu, el interés de muchos profesionales y padres de familia en conocer, con detalle, cómo pueden enriquecer los vínculos afectivos y estimular la capacidad receptiva de la nueva criatura.

Mimándolos desde el vientre

La noticia de un embarazo puede resultar una verdadera sorpresa para algunos y un sueño hecho realidad para otros. Empero, la vida en gestación es digna de ser mimada y los padres podemos contribuir con el desarrollo de su potencial y de su crecimiento.

Durante el primer trimestre de vida, es importante estrechar los vínculos afectivos entre padres e hijos. Conversaciones amorosas con el bebé en formación, a través de las cuales se transmitan los sentimientos de aceptación y cariño, pueden contribuir con un desarrollo emocional adecuado a la postre.

Los investigadores han encontrado que durante el segundo trimestre de gestación, un mayor desarrollo sensorial le permite al bebé dar significado y posteriormente identificar, estímulos externos como la voz de la madre y el padre. Frases cariñosas como “buenos días bebé, soy mamá”, “soy papá y te amo mucho”, “eres muy importante para nosotros”, son excelentes herramientas para incentivar su capacidad receptiva a través de mensajes cargados de afectividad. En el caso de que papá sea el que converse con el bebé, se recomienda que éste se acerque al abdomen de la madre de una manera sutil, mientras habla.

Además, numerosos artículos mencionan que al parecer los bebés tienen una buena respuesta a las canciones de cuna y particularmente a la música clásica, Durante los dos últimos meses de embarazo, se pueden utilizar audífonos. Estos se deben colocar en la parte baja de cada lado del abdomen, en dirección a la línea del bikini.

Durante el tercer trimestre se le puede enseñar que sus movimientos pueden tener una respuesta. Cuando se percibe un movimiento, podemos decirle “el bebé está pateando” mientras frotamos suavemente el abdomen. Cada movimiento se convierte en una oportunidad para fortalecer el vínculo afectivo con el bebé en gestación.

Los cuidados de la madre son esenciales

Los cuidados que la madre debe tener durante el embarazo son esenciales para el desarrollo idóneo del bebé. Son muchos los consejos sobre lo que la madre debe o no hacer durante el embarazo. Por esa razón es importante que la nueva mamá se informe sobre las variadas maneras en que puede cuidar su salud y la de su bebé.

El doctor Francisco Rodríguez Varela, ginecólogo y profesor universitario, considera que un control prenatal temprano y frecuente, puede favorecer la detección de complicaciones, que podrían poner en riesgo la vida del bebé. Chinearlos también implica cuidar su salud.

Tome en cuenta:

*Mantenga una buena alimentación.

*No olvide la ingesta abundante de líquido.

*Actividad física moderada (debe ser supervisado por su médico)

*Disfrute de hablar con su bebé mientras acaricia su abdomen.

*Sienta sus movimientos y sonría, a pesar de las posibles incomodidades por los cambios físicos.

*Cantarle a coro en familia y recordarle a cada momento cuanto lo aman, es el mejor chineo que él, ella o ellos pueden recibir.

fuente:enfoquealafamilia.com

Beneficios de la música en bebés


La influencia de la música sobre el ser humano se remonta a tiempos muy antiguos. Ya en la China de Confucio (500 a.C.) y en la Grecia clásica se reconocían las virtudes formativas de la música. Actualmente, y en las últimas décadas, la comunidad científica ha mostrado gran interés por investigar los efectos beneficiosos de la música, ¡en especial, en los bebés!

Si entendemos la música como una simple combinación de sonidos y tiempo, no podremos sumergirnos en el prodigioso y mágico mundo del Arte. Solo si se desarrolla su espectro emocional, capaz de transmitir sentimientos y variar el estado anímico, podrá ser fuente de energía y de equilibrio intelectual y moral para el ser humano.

Todos los seres humanos nacemos con un potencial para aprender. Pero solamente pueden desarrollar al máximo sus habilidades aquellas personas que ejerciten de manera adecuada y en los momentos idóneos sus capacidades. Durante la infancia, se aprende de forma más fácil y rápida, ya que el cerebro de un niño es mucho más plástico y activo que el de un adulto.

¿Cuándo comenzamos?
Desde las primeras semanas de gestación, un bebé es capaz de percibir las vibraciones sonoras. A partir del quinto mes de embarazo, ya puede escuchar los sonidos que provienen del cuerpo de la madre, así como su voz y las voces de los que se encuentran cerca, y también los sonidos del ambiente; la música rítmica lo calma y la estridente, lo excita; siente, escucha y aprende. Y en el último trimestre, es capaz de recordar sonidos y de reaccionar ante estímulos. Por ello, la estimulación prenatal es fundamental para su progresivo desarrollo.

La voz de la madre y la música que a ella le agrada le estimulan y le transmiten bienestar. Compartir la música favorece una relación íntima, que fortalece los lazos afectivos entre madre e hijo, potencia la sensibilidad del niño y desarrolla su sistema nervioso, favoreciendo su desarrollo afectivo, cognitivo, sensorial, motor y social.

¿Y los papás?
La estimulación prenatal y la del recién nacido suelen estar asociadas a la madre, pero un bebé a las 28 semanas de gestación ya es capaz de reconocer también la voz de su padre. Es recomendable que los papás se animen a cantar con sus bebés y compartan con ellos sus melodías favoritas.

¿Qué música?
Los padres se preguntan sobre la música que sus hijos deben escuchar. Los bebés todavía en el vientre de la madre y los recién nacidos no necesitan una música especialmente compuesta para ellos. No se les debe limitar a escuchar exclusivamente canciones de cuna, porque también tienen capacidad para disfrutar y recordar música clásica, como han descubierto los investigadores de la Sociedad Acústica de América. Escuchar distintos tipos de música, les ayudará a aprenderla, a reconocerla y a disfrutarla.

En general, se recomiendan canciones de letras sencillas que insinúen contacto físico, canciones de animales que incluyan onomatopeyas, canciones de balanceo, bailes sencillos y audiciones de música clásica de fácil estructura y de corta duración.

Normalmente, los padres son los primeros educadores musicales del niño y por ello los lazos afectivos que se establezcan entre ellos condicionarán el tipo de música con la que disfrute el pequeño. Tan válida es una nana, como la música de Mendelssohn o Vivaldi. Si los padres disfrutan con un tema, el niño se sentirá a gusto, porque asociará la melodía con un ambiente de cariño.

Grandes beneficios
Existen numerosos estudios sobre la influencia de la música en los niños. Entonar canciones a los bebés, incluso antes de haber nacido, y escuchar música con ellos, además de producir cambios a nivel fisiológico (ritmo cerebral, circulación, respiración, digestión, metabolismo, tono muscular, sistema inmunológico o actividad neuronal), desarrolla un fuerte vínculo afectivo, que estimula su inteligencia emocional. Asimismo, a nivel psicológico, despierta, estimula y desarrolla emociones y sentimientos que pueden modificar el estado de ánimo del oyente y promoverle a la reflexión, además de fomentar el autocontrol. Intelectualmente, la música favorece la capacidad de atención y concentración, incrementando así su rendimiento en el trabajo; estimula la memoria, el análisis, la síntesis y el razonamiento, y por lo tanto, el aprendizaje; consigue una mayor precisión para percibir y abstraer estímulos visuales y auditivos, desarrolla el sentido del orden y facilita la creatividad.

También supone una preparación preverbal, con lo que los niños comenzarán a hablar antes y acelerarán el aprendizaje de idiomas. Su aptitud musical y su coordinación motriz se desarrollan muchísimo y aprenden a disfrutar con la música. La música también se utiliza como terapia de distintas dolencias (ansiedad, estrés, alteraciones del sueño, autismo, etc.).

Amor al Arte
El objetivo principal de la estimulación musical no es crear músicos profesionales, aunque puede llegar el caso. Lo que se pretende es que el niño ame y viva la música, y que esta contribuya a su educación global.

Algunas ideas
• La estimulación musical no se debe limitar a la audición de canciones u obras instrumentales. A medida que la madurez del bebé lo vaya permitiendo, sería muy beneficioso combinar música y movimiento, incorporando palmadas, mímica y baile, y animarle a que nos imite. Con ello, le damos a entender que la música es fuente de diversión.
• Les encanta experimentar, por lo que se podría poner al alcance del bebé objetos sonoros (instrumentos musicales o no), con los que pueda generar ruidos o sonidos.
• Enseñarle a escuchar, llamándole la atención sobre los sonidos del entorno (el timbre, el teléfono, la ambulancia, el canto de un pájaro…).
• Les gusta mucho seguir distintos ritmos.
• Se debería también estimular la voz, el lenguaje y el canto. Pueden escuchar rimas y cuentos musicales, grabar su voz, etc.
• Una buena actividad sería bailar con ellos en brazos mientras escuchamos una melodía o le cantamos una canción.
• Es conveniente que escuchen audiciones completas para que vayan percibiendo el patrón musical, por ello deberemos seleccionar obras de corta duración.
• Puede ser divertido investigar sobre la clase de música que le gusta al niño. Seleccionar distintos tipos de música y ver sus reacciones. Seguramente, al principio, le agradará la música suave, pero sus gustos irán variando a medida que crezca.
• Si queremos que disfruten de verdad, escuchemos sus preferencias y tengamos en cuenta sus aptitudes. No hay que empeñarse en que elijan el instrumento que a nosotros nos gusta.

fuente: www.conmishijos.com

Virginia González, psicóloga

Un Objeto sólo es un juguete si apoya y potencia el juego del niño

INFOCOP ONLINE

Indican los expertos que elegir un juguete acorde con la edad evolutiva del niño es fundamental para no equivocarse cuando se hace un regalo. Es importante que los padres, o cualquiera que quiera hacer un regalo, lo haga de manera responsable. Entre tanta variedad de juguetes para los niños, han de estar atentos a las inclinaciones que tengan sus hijos según la edad y no dejarse arrastrar por el “boom” de la televisión. Deben guiar, de alguna manera, los gustos de los niños.

Entre los juguetes que más se regalan, según los datos recogidos en un informe elaborado por una conocida cadena de hipermercados, se encuentran los puzzles (72%), los videojuegos (38%) y las videoconsolas (31%). Por detrás se sitúan los juegos deportivos y los de manualidades.

Josetxu Linaza, es Catedrático de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad Autónoma de Madrid. Ha respondido a Infocop On-Line acerca de algunos puntos relacionados con la compra de juguetes para los niños.

¿Por qué es importante que los juguetes se adecuen al momento evolutivo del niño?

Porque un objeto sólo merece el calificativo de juguete si apoya y potencia el juego del niño. Jugar es una actividad fundamental en el desarrollo de los seres humanos. Tanto es así, que somos la única especie que continuamos haciéndolo a lo largo de toda nuestra vida. Y una característica del juego es que nos proporciona placer. Nos hace disfrutar de la actividad que realizamos jugando. Es evidente que gustos y capacidades van cambiando a lo largo del desarrollo. Un juguete es un regalo. Cuando queremos acertar al hacer un regalo a alguien nos preocupamos por saber qué le gusta, le observamos, preguntamos con discreción, comparamos entre productos parecidos, etc. Los niños merecen, por lo menos, el mismo interés para acertar con sus regalos.

¿Cómo pueden los padres averiguar si un juguete o juego se adapta a las necesidades del niño en función de su tramo de edad?

Una posible respuesta tiene que ver con los cambios que experimentamos los seres humanos en nuestra forma de relacionarnos con el mundo y con los demás. En los dos primeros años de vida el juego ejercita todos los esquemas sensorio-motores que vamos logrando: seguir con la mirada, escuchar, golpear, insertar, derribar, etc. y todas sus combinaciones. Los juguetes proporcionan intensidad Y SEGURIDAD a las múltiples exploraciones que los niños realizan de cuanto les rodea.

A partir del segundo año somos capaces de construir mundos ficticios y los juguetes son útiles en la medida que potencian y proporcionan realismo a esas ficciones: muñecas, animales, coches, cocinas, ordenadores, etc.

A partir de los 6 ó 7 años comenzamos a entender y practicar los juegos regulados por normas previas, los deportes, los juegos de mesa, etc. La compañía, jugar con otro, añade una dimensión nueva a los diferentes tipos de juegos.

Pero, dentro de estas grandes categorías, cada jugador es un mundo. Todo niño necesita una alimentación equilibrada y todo niño necesita jugar. Pero la introducción a los diferentes tipos de comida requiere un complejo arte, por parte de los adultos, en el que apreciamos la sorpresa por la novedad y el apego a los sabores conocidos. Los juguetes ofrecen también posibilidades infinitas que se descubren con su uso, no con la contemplación pasiva de sus propiedades físicas. El mejor modo de averiguar las posibilidades de un juguete es la observación participante: jugar con ellos y descubrir lo que les fascina.

¿Existen juguetes o juegos especialmente indicados para favorecer la creatividad y el desarrollo del niño y adolescente? ¿Podría indicarnos algunos?

La creatividad es un concepto complejo cuyas características podemos observar en las más diversas actividades humanas. También, por supuesto, en el juego. Cuando dos niños desarrollan un guión de un juego de ficción son, con frecuencia, enormemente creativos: modifican el significado de los escenarios, los personajes que participan, los conflictos en los que se ven involucrados y las diferentes soluciones, etc. Los mismos materiales pueden ser utilizados para metas y objetivos muy distintos. Las piezas que permiten construcciones geométricas también pueden convertirse en los más diversos elementos de una ficción.

Los adolescentes suelen ser más exigentes con su propia creatividad y, si al niño de 8 ó 10 años le basta con la “apariencia” de una grúa, al de 12 ó 14 sólo le divierte lo que hace si la grúa funciona “de verdad”. La creatividad del adolescente se acerca así a la propia creatividad del adulto en su trabajo: que sea original pero que se adapte al fin que se había propuesto al iniciar la tarea.

¿Cómo pueden los padres ayudar al niño a afrontar la posible decepción que se genera cuando no recibe los juguetes o juegos que estaba esperando? ¿Cómo pueden ellos mismos hacer frente a esa decepción?

Si observar la cara de satisfacción de quien recibe nuestro regalo nos inunda de gozo, fracasar en la elección nos duele. Y, ante los fracasos, la mejor estrategia es tratar de aprender de ellos. Lo peor es no reconocerlos y pretender que el niño disimule su decepción por complacernos. En muchos casos puede subsanarse cambiando el regalo y permitiéndole participar activamente en la nueva elección. Y lo más positivo es reconocernos ante ellos como limitados para adivinar sus gustos. Puede ser el principio de una mejor comunicación. ¿Hay mejor regalo?.

La publicidad constante en los medios de comunicación puede generar en los niños un consumismo acusado. Los padres no siempre pueden hacer frente al gasto económico de lo que los niños exigen, ¿existe alguna estrategia adecuada que permita a los padres favorecer que los niños se hagan consumidores más responsables?

La publicidad pretende generarnos a todos, niños y adultos, el convencimiento de que nuestra felicidad se encuentra en el producto que nos tratan de vender. Y, sin duda, hacen muy bien su trabajo. El nuestro está en examinar las propuestas con distancia y actitud crítica para evitar la decepción que comentábamos antes. Pero los niños tienen menos capacidad de distanciamiento y de crítica que los adultos (aunque el objetivo de la publicidad sea lograr que nos comportemos como niños, deslumbrados por las falsas promesas y las apariencias). Una buena estrategia es irles introduciendo a la administración de los recursos, siempre limitados. La práctica de las “pagas” tiene como objetivo que puedan valorar y priorizar lo que quieren, siempre más limitado que lo que pueden.

¿Cómo está interviniendo la Psicología para fomentar el conocimiento de estos aspectos y estrategias de afrontamiento?

La Psicología, o más bien “las psicologías” por la diversidad de enfoques y metodologías que caracterizan a esta disciplina, interviene en la definición de procesos que son muy complejos y en la eficaz intervención de intereses que, como vemos, son con frecuencia contrapuestos. Las psicologías permiten a los publicistas detectar necesidades y contribuir a generar otras nuevas con enorme acierto. Pero también contribuye a entender cómo los seres humanos construimos y hacemos uso de nuestra capacidad racional para fijarnos nuestras propias metas y evitar convertir en propias las que, ciertamente, no lo son.

Quizá uno de los aspectos más sobresalientes de las últimas décadas es el reconocimiento de la limitación del modelo psicológico “individualista”. Los seres humanos estamos “hechos” de múltiples y complejas interacciones con otros seres humanos. Nuestras capacidades individuales, objetivo de las más diversas medidas psicológicas, las desarrollamos y utilizamos en contextos sociales, en relaciones con otros seres humanos.

Al mismo tiempo, nuestra fe en la “racionalidad” puede hacernos olvidar que emociones y sentimientos constituyen poderosos mecanismos de regulación social, que compartimos con otros mamíferos y que, aunque su importancia sea tan evidente en los primeros años de nuestras vidas, siguen ocupando un papel importante a lo largo de todas ellas.

Autor: FAMILIAE Psicoterapia- Fecha: 2009-01-03