Familias cristianas asociadas

 

Pronto hace un año (noviembre-08) de aquel Congreso Diocesano de la Familia que terminó venturosamente con el encuentro masivo de las familias en el marco incomparable del Paseo de San Francisco de Badajoz. Desde entonces han sido muchas las actividades diocesanas y parroquiales que se han llevado a cabo: Mesas redondas, debates, coloquios, charlas, conferencias, entrevistas televisivas y radiofónicas, artículos en prensa, etc.

Parroquias, el Aula de la Familia, las Escuelas de Padres, TV Popular, Cadena Radio COPE y otras instituciones han sido motores que han informado y dado a conocer las propuestas y conclusiones del Congreso y las actividades que se estaban programando a muchos padres y madres de buena voluntad, en definitiva familias cristianas que, abandonando la comodidad del sillón, han asistido y participado activamente no solo con su presencia sino con su opinión y propuestas en los temas que se han impartido y que han sido de rabiosa actualidad.

Intromisión
 

 

Ni que decir tiene el agradecimiento a tantos y tantos ponentes que, gratuitamente, con su sabiduría, su experiencia y su consejo han sabido inculcar en los presentes la necesidad de una familia unida, estable y consciente de su responsabilidad en los momentos actuales.

La familia cristiana de hoy, no cabe duda que está siendo víctima de una inaceptable intrusión; por ello es necesario que sepamos defender nuestros derechos de una manera asociada: en el aspecto educativo parece ser que los padres no tenemos derecho a educar a nuestros hijos conforme a nuestros principios morales, ofreciéndoles un modelo de vida fundado sobre los valores de la verdad, libertad, justicia y amor, en la defensa del derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural, parece ser que no podemos ni opinar sobre la santificación del matrimonio y su indisolubilidad: nos dicen que somos arcaicos; no digamos de nuestra posición en los temas sobre la sexualidad, y así podríamos seguir enumerando.

¿Cómo?
 

 

Hoy, más que nunca, la familia cristiana necesita asociarse y puede, podemos, hacerlo de muy distinta forma: participando en asociaciones de padres en las escuelas e institutos, comunidades de vecinos, manifestaciones reivindicativas a favor de causas sociales, etc., exponiendo con firmeza nuestras convicciones a la vez que manifestamos nuestro respeto por las opiniones de los demás, procurando el bien común y el entendimiento entre todos.

La presencia de los padres cristianos en la vida pública, es un testimonio evangélico de primer orden para la sociedad en general y un ejemplo a seguir por parte de las futuras generaciones.

La Iglesia tiene una gran necesidad de que las familias cristianas promuevan esta presencia pública en la sociedad como reclamaba insistentemente el Papa Juan Pablo II en su exhortación apostólica “Christifideles Laici” y en las Cartas Pastorales que nuestros Obispos han escrito sobre este tema. En consecuencia, servir al Evangelio supone que las familias, participando especialmente en asociaciones familiares, trabajen para que las leyes e instituciones del Estado no violen de ningún modo la Carta de los Derechos de la Familia, sino que la defiendan y promuevan.

El Estado no puede ni debe substraer a las familias aquellas funciones que pueden igualmente realizar bien, por sí solas o asociadas libremente, sino favorecer positivamente y estimular lo más posible la iniciativa responsable de las familias.

Por todo ello animo a las Instituciones eclesiales y a las familias a que reflexionemos seriamente en esta posibilidad de crear una Asociación de Familias Cristianas, fuerte y responsable, que sirva de cauce para todas cuantas iniciativas surjan en defensa de los valores cristianos que deseamos inculcar en nuestras familias. ¿Estamos en ello?

Francisco L. Bobadilla Guzmán
Maestro. Coordinador Escuela de Padres