La generación @

Las nuevas tecnologías están revolucionando la forma de relacionarnos en nuestros hogares. Al levantarse, al salir de casa, al comenzar un trabajo…, uno enciende el ordenador y se conecta a Internet como antes hacía la señal de la cruz. Las máquinas han dejado de ser simples instrumentos de producción y han irrumpido en nuestros hogares con una fuerza espectacularmente avasalladora, ante la sorpresa, desconcierto y a veces estupor de padres y educadores. Entre éstos y las nuevas generaciones surge una sima digital que nos separa, con nuevos hábitos y hasta un nuevo lenguaje. Son las nuevas generaciones fruto de la Revolución digital que nos envuelve y nos deslumbra. Podríamos llamarla la “Generación @” o la del “SMS”, por la profusión con la que utilizan estos mensajes cortos para comunicarse entre ellos.

Dos actitudes y una opción

Ante esta situación, ante este irrefrenable avance de la “cultura digital”, caben dos actitudes diferentes: o bien se repiten los argumentos tradicionales, que casi siempre condenan a esta cultura como “anti-humanista”,”anti-ilustrada”,”fragmentaria”,”zopenca”(‘analfabetos digitales’ se les ha llamado a veces), o bien se aportan argumentos nuevos, se amplían horizontes, intentando valorar positivamente lo que estas nuevas tecnologías pueden aportar a la formación integral de nuestros ciudadanos, de nuestros jóvenes.

Hagamos lo que hagamos, no está en nuestras manos elegir entre usar o no usar las nuevas tecnologías digitales; lo único que nos queda es usarlas bien. Y verdaderamente pueden ser de gran utilidad si les damos un uso adecuado, como nos lo demuestra la propia existencia del Teléfono de la Esperanza, utilizando la tecnología al servicio de la Solidaridad y de los que sufren. Pero también puede ser utilizada, como cualquier otra cosa en manos del ser humano, para unos fines a los que, en principio, no estaba destinada: el joven que pasa horas y horas en Internet, cuando su finalidad es la de ayudar, no la de esclavizar.

Cara oculta de la “Generación @”

Antonio es un chico de 17 años. No es muy buen estudiante y tiene muchas dificultades para establecer relaciones interpersonales satisfactorias. Es lo que podríamos llamar un “chico tímido”. Eso sí, se pasa horas y horas chateando por Internet. “Al principio -me dice- me gustaba, pero ahora también me aburro y además comprendo que pierdo mucho tiempo conectado”. Es hijo único. Todas las tardes las pasa solo en casa, pues los padres trabajan en un pequeño negocio familiar y tienen horario de comercio.

Como Antonio, existen miles de jóvenes con una baja autoestima, baja tolerancia a las frustraciones, que lo que buscan es la satisfacción inmediata. Son la cara oculta de la “Generación @”. Se construyen un mundo ideal, que nada tiene que ver con su vida diaria y además tienen poco desarrollado el sentido de la responsabilidad y, sobre todo, están acostumbrados a soluciones fáciles. El esfuerzo y el tesón no existen en su diccionario.

Por eso, los padres y educadores hemos de ser conscientes de este peligro y, sin dejar de valorar y usar, en la medida de nuestras posibilidades, los recursos digitales, tener en cuenta aquellos versos de Gabriel Celaya: “Educar es lo mismo/que poner un motor a una barca. /Hay que medir, pesar, equilibrar…/ y poner todo en marcha./ Pero para eso/ uno tiene que llevar en el alma/ “(además del software, añado yo)” un poco de marino,/ un poco de pirata,/ un poco de poeta/ y un kilo y medio de paciencia concentrada”.

José Teófilo Martín Losada
Presidente de la Asociación Internacional del Teléfono de la Esperanza en Extremadura
teomartin@telefonodelaesperanza.org