Los derechos de la familia… una apuesta por el futuro

Este no es un tema de esos que uno dice, “Este tema no es de mi interés”, o “Que este tema lo 

Antes de hablar de los Derechos Humanos de las Familias es necesario refrescar algunos 

conceptos que, a fuerza de escucharlos en las noticias, periódicos, en la boca de los políticos,

pierden su verdadero significado.

El derecho es aquella cosa que, estando atribuida ya a un sujeto que es el titular, es debida a

éste. Por ejemplo la Declaración Universal de los Derechos Humanos habla en el artículo 1 de

que “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”. Este derecho no

es otorgado por el Estado, sino simplemente se reconoce expresamente. Nadie otorga la

libertad, ni la dignidad humana. Éstas son inherentes a toda persona.

Todo verdadero derecho encuentra su fundamento en la naturaleza humana. Los Derechos

Humanos designan un tipo o clase de derechos, una de cuyas notas esenciales es la de ser

preexistentes a las leyes positivas, son aquellos que el hombre tiene por su dignidad de

persona que deben ser reconocidos por las leyes, en caso de que esos derechos no se

reconozcan, se dice que se comete injusticia y opresión. Esos derechos se declaran, se

reconocen, no se otorgan ni se conceden.

Los Derechos del Hombre y de la Familia 

 

No es suficiente reconocer solamente los derechos del hombre pues éste es una persona, un 

ser cuya identidad se constituye mediante relaciones específicas de solidaria comunidad con

otros sujetos personales, porque el hombre no es un individuo aislado. La verdad es que el

hombre, en cuanto persona, es primero que ciudadano un ser familiar (hijo, hermano, esposo,

madre, etc.) El sujeto de los derechos de la familia es el hombre “familiar” (el que vive en

comunión, en una familia). Podemos incluso afirmar que los derechos de la familia son los

derechos del hombre que vive en comunión. Dice Pedro Jesús Lasanta: “Los derechos de la

familia son concreciones al vivir humano en dimensión familiar”. Por ser derechos de las

personas son de la familia, por ser de la familia, son de la persona.

Así pues, el verdadero reconocimiento de los Derechos Humanos pasa por los derechos de la

familia.

Los Derechos Humanos de las Familias en las Conferencias Internacionales 

 

Ahora bien, si comparamos las normas internacionales sobre los Derechos Humanos que se 

refieren a las familias con las políticas familiares establecidas en las últimas Conferencias

convocadas por Naciones Unidas veremos a todas luces que hay algunas reformas legislativas

que afectan al matrimonio y a la familia.

La Declaración Universal de 1948 no comentaba nada sobre la manera de poner en práctica

las disposiciones relacionadas con la familia. La ayuda de las Naciones Unidas se limitó a

apoyo humanitario, aunque luego hubo una cierta preocupación por la familia por parte de

organizaciones como el Fondo de Población y el Comité sobre la Situación de la Mujer. Su

acción se hizo más patente en la serie de Conferencias Internacionales organizadas por

Naciones Unidas durante la década de los 90. Estas conferencias suelen producir una serie de

declaraciones de principios y planes de acción que suelen implicar un grado de compromiso de

los gobiernos participantes. Además estas Conferencias orientan las actividades de las

Naciones Unidas poniendo en marcha agencias, fondos y programas. Habría que anotar que

estas reuniones han buscado más el consenso político, dejando de lado la universalidad de los

Derechos Humanos radicada en la dignidad humana, la cual no es objeto de consenso o

discusión.

Visión de la familia de la ONU 

 

El artículo 16.3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, (1948) dice 

expresamente: “La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho

a la protección de la sociedad y del Estado”. En tanto que la Carta Social Europea (1961)

afirma en el artículo 16: “La familia es la célula fundamental de la sociedad”.

Sin embargo desde hace poco más de diez años los temas fundamentales en torno a la familia

han sido redefinidos desde las Conferencias Internacionales y la misma ONU. Veamos dos

ejemplos de esto:

Familia: 

es para hablar de planificación familiar o para presentar una definición ambigua. Por ejemplo,

no se presenta la paternidad o la vida familiar. Tampoco se habla de maternidad, se sustituye

la palabra “madre” por “mujer”. Ofrecen una visión negativa de la familia, hablan de

“matrimonios precoces” o de las “prácticas a eliminar”, de “violencia”, “discriminación”, etc.. Se

ignora la diferencia entre la comunidad familiar y otro tipo de convivencias afectivas (uniones

homosexuales, incestos, etc.)

presentan una visión pobre de la familia. Hacen pocas referencias a ella, y si lo hacen

Salud reproductiva: 

desarrollo (1994), se han hecho grandes esfuerzos por promover la definición de “derechos

reproductivos” como derecho básico de todas las parejas e individuos a decidir libre y

responsablemente el número de hijos, su espaciamiento; derecho a disponer de la información

y de los medios para alcanzar el nivel más elevado de salud sexual y reproductiva. Esta

formulación esconde ambigüedades que pueden suponer la conculcación de otros al derecho a

la vida, promoción del aborto, píldoras, etc.

especialmente desde la Conferencia de El Cairo sobre Población y

Los Derechos Humanos de las familias 

 

Los derechos de la persona, tienen una dimensión social, que halla su expresión en la familia. 

Esto significa afirmar que la familia es titular de propios derechos fundamentales. Pero ¿de qué

familia estamos hablando? No todas las convivencias que de hecho se dan en la sociedad son

realmente “familia”. Hablamos de la familia cuyo fundamento es el matrimonio, el cual se funda

en la alianza conyugal. La alianza entre un hombre y una mujer hecha por sus voluntades por

la que constituyen una comunidad de amor y de vida, indisoluble, fiel y fecunda.

Hay que dejar claro que los derechos de las familias contribuyen a proteger los Derechos

Humanos de una posible visión individualista de los mismos. Además, no podrá haber

verdaderos derechos humanos sin respeto a los derechos de las familias. Tanto los Derechos

Humanos como los de la familia son anteriores a cualquier pronunciamiento jurídico,

Conferencia Internacional, o consenso.

De esto concluimos que los Derechos Humanos marcan los principios éticos jurídicos que los

gobiernos y la Comunidad Internacional deberían respetar y proteger. La familia y el hombre

existen antes que el Estado o cualquier otra comunidad y posee unos derechos propios que

son inalienables. Apartarse de ellos supone una verdadera quiebra de los derechos de las

personas. Y al reconocer la preexistencia de los derechos de la familia se pueden detectar las

injusticias que se cometen en la mala positivización del Derecho de la familia.

Como síntesis de los derechos de las familias podríamos enunciar:

1. Derecho a elegir libremente el estado de vida. 

familia, permanecer célibes.

Contraer matrimonio, establecer una

2. Derecho a casarse libremente. 

Con libertad y pleno consentimiento.

3. Derecho a la procreación responsable. 

entre los nacimientos, número de hijos a procrear de acuerdo a una justa jerarquía de valores y

de acuerdo con el orden moral objetivo.

Los esposos pueden decidir sobre el intervalo

4. Derecho-deber de respetar y proteger la vida humana. 

concepción hasta la muerte natural.

Desde el momento de la

5. Derecho-deber de educar a los hijos. 

padres son los primeros educadores (no los gobiernos).

Por el hecho de haber dado la vida a sus hijos, los

6. Derecho de existir y progresar como familia. 

Estados.

Así debe ser reconocida por las leyes de los

7. Derecho a la libertad religiosa. 

De vivir y practicar la fe de modo público y privado.

8. Derecho a ejercer su función social y política. 

Ser constructora de la sociedad.

Derecho de contar con una adecuada política familiar. 

social y fiscal.

En el terreno jurídico, económico,

9. Derecho a una organización del trabajo que no disgregue a la familia. 

sea un obstáculo para la unidad y la estabilidad de la familia.

Que el trabajo no

10. Derecho a una vivienda decente. 

familia.

De acuerdo a la condición personal y necesidades de la

11. Derecho de las familias emigrantes a la misma protección que se da a otras familias. 

 

Sin discriminaciones. 

 

Los derechos que protegen a la familia: las políticas familiares 

 

Para llevar a cabo políticas familiares, para proteger los Derechos Humanos de las familias es 

necesario apoyarse en el Derecho Natural. Éste se define como aquel que emana de la ley

natural. Afirma que la ley está asentada en principios universales e inmutables, en la naturaleza

humana y no en los pactos o consensos.

Cuando se habla de políticas familiares, no se pide que se dé nada extra a la familia, sino que

se deje a la familia ser lo que tiene que ser. Se pide una defensa de su misión y una protección

de su identidad. Y con ello se está plenamente seguro de estar aportando al bien común de la

sociedad.

Las políticas familiares han de tener la energía para revisar las decisiones moralmente

erróneas que haya en el ordenamiento jurídico y comenzar una cultura de la familia y de la

vida. Esto no compete sólo a los políticos, las familias han de participar, organizarse, trabajar.

Por último, el ejercicio político no se puede mover a impulsos cortos, la familia es una apuesta

en el tiempo y en la continuidad. Por eso, la familia recibe un fuerte impulso en aquellas

sociedades en las que se apuesta por el futuro, en aquellas donde se apoya el matrimonio, los

hijos, la educación. Es decir casarse es apostar por un futuro. Tener hijos es una apuesta a

futuro. Educar a los hijos es preocuparse por el futuro.

¿Apostaremos por el futuro de los Derechos Humanos, por el futuro de la humanidad, por el 

futuro de la Familia?

(Por: Marcela García Frausto, Colaboradora de Mujer Nueva, 2006-07-03)

traten los políticos”. No, este tema es de interés para todos y cada uno de nosotros, pues toca

nuestras vidas y la de nuestras familias, y aunque se debata en las mesas de los políticos y

muchas veces no nos enteremos, el destino de nuestra sociedad futura se juega aquí, pues

queramos o no, estemos de acuerdo o no, se aprueban leyes que luego van marcando nuestra

historia y nuestra sociedad.

Los Derechos Humanos