Disfruta del verano sin dejar de aprender

El ansiado verano es una época que relacionamos con sol, playa, relax y tiempo libre para disfrutar de la familia y los amigos. Por eso, es muy importante que planeemos bien las actividades de nuestros hijos, para que gocen de todas las actividades propias de la época estival, sin olvidar que la mejor fórmula para educar es la que aúna ocio y diversión con aprendizaje.

Si pensamos en todos y cada uno de los miembros de una familia, nos daremos cuenta de que cada familia es un mundo, porque cada persona lo es. Por ello, un buen consejo de Pilar Quicios, miembro de la Sociedad Española de Pedagogía y del Consejo Asesor Nacional de la revista Bordón, es que para temporalizar adecuadamente las actividades veraniegas, es muy enriquecedor y también muy práctico, que la familia, bolígrafo en mano, vaya apuntando las apetencias, necesidades e ilusiones de cada uno de sus miembros. Y la época perfecta para hacerlo es el mes de junio. Así, de este brainstorming o lluvia de ideas se pueden extraer las actividades a las que dedicaremos al verano y en las que además de divertirnos, aprenderemos.

“La verdad es que cada vez más padres son conscientes de que la vía más fácil para que el niño aprenda es que lo haga de una forma divertida. Sabemos que todo lo que aprendimos siendo niños divirtiéndonos o a lo que podemos unir alguna anécdota, lo recordamos el resto de la vida”, afirma Sonia Pérez, experta en contenidos pedagógicos de Imaginarium.

Todos queremos descansar, y nuestros hijos también. Pero el descanso se consigue tanto a través de la inactividad controlada, como a través de la realización de actividades gratificantes que no se realizan habitualmente a lo largo del curso.

“Por supuesto, habrá que llegar a un punto equilibrado a lo largo del día entre las actividades que requieran movimiento, y un mayor desgaste de energía, y las que se necesitan una mayor concentración. Las actividades ideales para el verano son: los deportes en general que les ayudan a liberar energía y a jugar en grupo, montar en bici para mejorar la coordinación de movimientos, las actividades de agua ya que a la vez que se refrescan, experimentan nuevas sensaciones en un nuevo medio y desgastan energía. Al combinar el agua con la arena, mejoran su destreza manual y potencian la imaginación. Los juegos de mesa para relacionarse con los demás y que también pueden ser utilizados en exterior. Estos juegos les enseñan a aprender a ganar y perder, a crear nuevas estrategias y soluciones y a fomentar la cooperación, entre otras cosas. Además, hay que reservar un tiempo todos los días para la lectura y disfrutar de ella. Este momento se transforma en algo íntimo en el que el niño pone a funcionar su imaginación y aprende a representar conceptos. Incluso los libros de actividades para repasar conceptos aprendidos durante el año escolar pueden ser muy divertidos”, afirma Sonia Pérez.

También debemos tener en cuenta que en muchos casos, los niños necesitan un apoyo exterior a la familia como el sistema de aprendizaje de matemáticas y lenguaje desarrollado por el japonés Toru Kumon, cuyo objetivo es desarrollar al máximo el potencial de aprendizaje de los alumnos; algo que se puede hacer sin dejar de ir a la piscina o a la playa.

“En Kumon tenemos matriculados todo tipo de alumnos, alumnos que no van bien en el colegio, que van muy bien, alumnos de Educación Infantil, alumnos con necesidades educativas específicas… etc. Lo que queremos es desarrollar al máximo su potencial de aprendizaje independientemente de cuál sea éste de partida”, nos cuenta Miguel Ángel González Expósito, director de la zona de Madrid.

Fuente: padresycolegios.com

Ideas para enseñar a amar

Amar a otra persona significa desearle lo mejor, mirar por ella, tratarla de forma excepcional, darle lo mejor de nosotros, ayudarle a exteriorizar lo bueno que lleva dentro.

¿Cómo aprendemos a amar? Viendo como los demás aman y enseñando a amar desde que nacemos a través de la vida familiar, y según crecemos con las influencias que nos rodean, de amigos, familiares, el cine, la TV, los libros, conversaciones, y todos los detalles que surgen de la vida cotidiana.

Los padres debemos tener convicciones bien articuladas. Proporcionar a nuestros hijos una guía interna propia para actuar.

Necesitan oír, ver, equivocarse y aceptar por si mismo, y tomar una postura personal con todo lo que se le transmite.

Para ejercer los padres esta tarea, tendremos en cuenta unos principios educativos:

En todas las edades dar criterios, pues son pautas de conducta.

La educación sexual gradualmente, todo a su tiempo según las edades, no más datos de los que puede asimilar, ni responder de una vez por todas.

Con la verdad siempre aunque cueste.

De forma sistemática, planificado.

A cada hijo en particular.

Con naturalidad, nuestros hijos no preguntan con segundas. Con sencillez y claridad.

El momento crucial del desarrollo está entre los ocho y nueve años. Tienen el corazón tranquilo y dispuesto a escuchar.

Entre los diez-doce años comienzan a parecer los caracteres sexuales. No se debe dejar de hablar con nuestros hijos; tratando los cambios e impulsos que van a sentir y la forma de encauzarlos.

Las normas eliminan los malos entendidos y refuerzan en nuestros hijos su sentido de responsabilidad, fortalece la convivencia y la buena armonía familiar, y como no, el buen uso de su libertad.

Cultivar en los hijos el sentido de honor personal, diciendo la verdad aunque cueste, evitando la falsedad.

Respeto como valoración de la persona: de uno mismo y de otros.

Ayudarles a ser prudentes y moderados, sabiendo guardar su intimidad en el vestir, en el hablar, en el contacto, evitando inflamar el deseo propio y ajeno. Los chicos y las chicas no reaccionan a los estímulos de igual manera.

Popularidad y respeto. No vale la pena perder el respeto por ser “popular”. Ese respeto dará lugar a una gran estima y nos querrán por lo que somos.

Decirles lo que se espera de ellos.

Las imágenes excitan nuestra sexualidad y dejan huella en nuestra memoria. Han de aprender a orientar su sexualidad y preservarla para utilizarla plenamente en el contexto adecuado, en el que está implicada la totalidad de la persona y no solo el cuerpo. En ello va el saberse dirigir.

El amor se protege con los valores.

Amistad y compañerismo, es una manera de entrega a los demás, las ayudas mutuas.

Sabemos que el amar es una virtud en la que siempre se puede crecer, y cada día disponemos de nuevas situaciones para ejercitarla, y enseñar con nuestro ejemplo a ponerla en práctica.

¿Cuáles son esas situaciones educativas?. Lo que va ocurriendo en la propia familia, con los amigos y compañeros, en la calle…

La intimidad. Por ejemplo: el desnudo es bueno. Para enfocarlo adecuadamente hay que hablar de la intimidad, que es el contexto propio para que sea sin violentar la dignidad de la persona. Influencia de las modas.

El placer es un medio que Dios a puesto en nuestra naturaleza para conseguir fines muy importantes.

No distinguen el querer del sentir o el amor del placer. Tienen el corazón en bandeja por la necesidad de amar.

Tanto en la infancia como en la adolescencia, nuestros hijos necesitan ver que distinguimos entre su comportamiento y lo que son ellos mismos. Los queremos tanto que estamos dispuestos a demostrárselo.

Ángeles Carranza

Orientadora familiar

Enséñale a aprender

Perdonar en el matrimonio – P. Angel Espinosa de los Monteros, L.C.