Pareja: ¿QUÉ PUEDO ESPERAR DE TI?

Nos casamos buscando la felicidad y de hecho podemos encontrar muchas alegrías en el matrimonio. Pero también nos casamos llenos de ilusiones, sobre nuestra pareja, sobre nosotros mismos y sobre lo que realmente pasa cuando dos seres humanos deciden unirlo todo.
Dios nos ha creado -nadie más lo hará- y nosotros con su ayuda vamos perfeccionándonos, pero siempre vivimos con cierto grado de insatisfacción. El matrimonio necesita una extensión espiritual en la que respirar.
La otra persona nos podrá ayudar o incluso nos podrá hundir todavía más.

¿Qué puedo esperar razonablemente de mi pareja?

1.– No puedo esperar que mi pareja supla todas nuestras necesidades, incluyendo algunas importantes.
Las personas somos diferentes y tenemos necesidades diferentes. No puedo exigirle al otro que tenga mis mismos puntos de vista u opiniones.
Tengo que tener amigos y amigas con los cuales puedo compartir aspectos que quizá con mi esposo/a no llego a realizarlo.
Tenemos que ver como algo normal que suceda que nuestra pareja no comparte nuestros intereses e inquietudes. Ambos necesitamos vivir en mundos más amplios de los que podemos constituir entre los dos.

2.– Es razonable esperar que nuestra pareja cometa errores, fracase y peque y que estas cosas no nos resultarán agradables.
No solamente es distinto a ti sino que también se equivoca y peca como lo haces tú.
El amor humano siempre es un amor hacia un pecador y necesita fidelidad, paciencia, sufrimiento.
Tenemos que reconocer que nuestra pareja es imperfecta, pero nosotros también lo somos.

3.– Es razonable que nuestra pareja no sea nuestro mejor amigo.
Puede ser que nuestra pareja no sea la persona más cercana o con la que compartamos nuestras inquietudes más profundas.
Las amistades entre hombres suelen basarse en la realización de actividades conjuntas, mientras que en el caso de las mujeres, normalmente se fundamentan en el intercambio de intimidades. Las mujeres y los hombres experimentan y expresan de forma diferente sus necesidades de intimidad.
Es bueno tener amigos y amigas fuera del matrimonio siempre y cuando esa amistad no deje en segundo plano nuestro matrimonio. Si la amistad con una persona determinada es mucho más importante que nuestro cónyuge algo está fallando por algún lado.
Lógicamente no tenemos que llegar con nuestros amigos o amigas a la intimidad sexual ya que esto supondría muchísima mayor tensión en nuestro matrimonio.

4.– Es razonable esperar que nuestro matrimonio pasará por ciertos períodos de crisis.
Una crisis son los malos tragos, los malos momentos que pueden hacer peligrar la relación. Esos malos momentos son muchas veces procesos de adaptación a las nuevas cosas que viven juntos. Tenemos que ser conscientes que pasaremos por momentos críticos y que también esto es normal en el matrimonio.
No tenemos que esperar demasiado del otro sino ser consciente que el otro está creciendo.

Fuente: buzoncatolico.es