Cuando yo ya no pueda

Familia y solidaridad

 

Le pregunto a un grupo de muchachos: De las diversas organizaciones sociales (familia, amigos, escuela, ciudad…) de las que participáis ,¿cuál os parece la más importante? Me responden, sin una sola excepción: La Familia. Les sigo cuestionando: ¿Por qué? Ellos coinciden de nuevo. Me dicen: La familia está siempre ahí; cuando la necesitas, te apoya sin condiciones, siempre puedes contar con ella…

Esta percepción experiencial, que parecen compartir los jóvenes, confirma la fuerza del principio de solidaridad en la vida familiar. En los momentos de prueba, de pérdidas irreparables o de acontecimientos venturosos, la familia está alrededor ofreciendo calor, mitigando dolores o compartiendo alegrías. Uno de los pilares básicos de la organización familiar es, sin duda, la solidaridad. Como esos organismos vivos que activan sus partes más sanas para acudir en socorro de las dañadas, las familias ponen sus recursos en común para atender a niños, enfermos, parados o ancianos. Los más fuertes echan una mano a los más débiles y, de manera más o menos explícita, en la mayoría de las familias se vive un compromiso que obliga a quienes disfrutan de situaciones más ventajosas a acudir en auxilio de aquellos que viven horas complicadas o se sienten más zarandeados por los zarpazos de la crisis.

La principal ONG

Por lo tanto podemos decir que la familia es la principal ONG, aunque a veces su contribución no le sea reconocida plenamente, e incluso sea injustamente maltratada.

La familia es la principal escuela de solidaridad. I.Alberdi afirma: “Hay algunos valores tradicionales que se han vinculado históricamente a la familia y que persisten, como el sentido de pertenencia o lealtad al grupo y la obligación entre generaciones. A través de numerosos estudios se pone de manifiesto la importancia de las relaciones familiares y la fuerza de la institución como centro de solidaridad intergeneracional”.

El mayor valor de la familia

La solidaridad es, en efecto, uno de los valores, históricamente asociados a la familia, que conserva toda su fuerza en nuestros días. Como decía Juan Pablo II: “La familia es base de la sociedad y el lugar donde las personas aprenden por vez primera los valores que les guían durante toda su vida”. Y entre esos valores podríamos añadir de forma primordial, la solidaridad.

Por eso en contextos sociales de marcada orientación individualista, caracterizados por un espíritu profundamente competitivo que margina en las cunetas de la vida pública a los más débiles e indefensos, la familia se alza como reducto en el que los individuos hallan refugio frente a un mundo lleno de agresividad, y encuentran amor incondicional y solidario.

Y sin olvidar que también, desgraciadamente, es en el seno de algunas familias donde se producen las más vergonzosas abominaciones, en general, la familia permanece como una red de relaciones en las que se intercambian servicios, recursos económicos, trabajo doméstico, experiencias, expectativas y, sobre todo, afectos.

La mejor ONG y el mejor Teléfono de la Esperanza lo tenemos al alcance de nuestra mano….

José Teófilo Martín Losada
Presidente de la Asociación Internacional del Teléfono de la Esperanza en Extremadura
badajoz@telefonodelaesperanza.org

Reflexión familia

¿Por qué es el matrimonio apoyo para toda la sociedad?

¿Por qué es el matrimonio apoyo para toda la sociedad? Marta Lago – COPE, 5 de mayo 2010.

06-05-2010

El matrimonio entre marido y mujer contiene un mensaje de amor ilimitado y ciertamente comporta sacrificios, pero enseña a ejercitar la tolerancia, a ofrecer el perdón, a proteger el don de la vida. En síntesis, es la escuela más importante para ser buenos ciudadanos, subraya hoy Benedicto XVI. 

Al término de la audiencia general de este miércoles, el Papa ha dirigido un mensaje a los participantes del Congreso de la Familia, que acogerá este mes Jönköping (Suecia).
“Vuestro mensaje al mundo es verdaderamente un mensaje de alegría, porque el don que Dios nos ha dado con el matrimonio y la vida familiar nos permite experimentar un poco del amor infinito que une a las tres personas divinas, Padre, Hijo y Espíritu Santo”, explicó el Santo Padre.
Y es que los seres humanos han sido creados a imagen y semejanza de Dios, “están creados para el amor” -recalcó-, “y ciertamente en lo profundo de nuestro ser deseamos amar y ser amados”.
Aunque “sólo el amor de Dios puede satisfacer plenamente nuestras necesidades más hondas, sin embargo a través del amor entre marido y mujer, el amor entre padres e hijos, el amor entre hermanos, se nos ofrece una pregustación del amor ilimitado que nos espera en la vida futura”, especificó.
El matrimonio –como definió Benedicto XVI- “es verdaderamente un instrumento de salvación, no sólo para las personas casadas, sino para toda la sociedad”.
“Como todo objetivo que vale de verdad la pena perseguir, comporta exigencias, nos desafía, nos pide estar dispuestos a sacrificar nuestros intereses por el bien del otro -profundizó-. Nos pide ejercer la tolerancia y ofrecer el perdón. Nos invita a nutrir y a proteger el don de la vida nueva”.
“Quienes, entre nosotros, han sido tan afortunados de nacer en una familia estable, descubren en ella la primera y más importante escuela para una vida virtuosa y las cualidades para ser buenos ciudadanos”, reconoció el Papa.
De ahí su aliento, especialmente al próximo Congreso de la Familia, a “promover la adecuada compresión y el aprecio del bien inestimable que el matrimonio y la vida familiar ofrecen a toda la sociedad humana”.