ALGUNAS IDEAS DE CÓMO AYUDAR DESDE PEQUEÑOS A QUE NUESTROS HIJOS SEAN RESPONSABLES.

Tamara Serna Manzano
Profesora de euskera.
Tutora del aula de dos años.
Colegio Ayalde ikastetxea

Enseñar a los niños a ser responsables requiere un ambiente especial tanto en el colegio como en casa. Se trata de conseguir un ambiente que les ofrezca información sobre las opciones entre las que deben escoger por un lado, las consecuencias de cada una de ellas y proporcionarles los recursos necesarios para elegir bien.

Uno de los objetivos que nos proponemos como padres, consciente o inconscientemente, es la de preparar a nuestros hijos e hijas para que aprendan a tomar decisiones, libres y personales, debiendo asumir las consecuencias que se deriven de ellas.

Nos podemos preguntar a qué edad debemos comenzar a educar en responsabilidad a nuestros hijos. Como cualquier otro hábito bueno que se les quiera enseñar, es aconsejable comenzar desde pequeños: el niño comenzará a hacerse cargo sobre su ropa, sus juegos, sus juguetes…

Con frecuencia consideramos que son demasiado pequeños, y no les damos la oportunidad de realizar algunas tareas, sin embargo, los niños pueden hacer bastante más de lo que pensamos.

Es un error pensar que los niños al crecer se convierten en personas responsables y, muchas veces es más cómodo hacer las cosas por el niño que enseñarle a hacerlas o esperar que sea capaz de hacerlas. Pero esta actitud conlleva el riesgo de que el niño no llegue a responsabilizarse de sus pequeñas obligaciones.

Primero tiene que aprender a obedecer las decisiones que tomen sus padres o educadores, para, poco a poco ir aprendiendo a tomar sus propias decisiones. Antes de los tres años es conveniente comenzar con pequeños encargos: recoger sus juguetes, ayudar en las tareas domésticas, llevar su mochila al colegio, darle comida a su mascota… Son tareas que puede realizar sin problema y que se irán convirtiendo en una herramienta eficaz para educarles desde muy pequeños en el hábito de la responsabilidad.

El hecho de que cometan errores no debe hacernos desistir, los padres debemos estar ahí para orientarles y, sobre todo, animarles.

Para desarrollar la responsabilidad, tenemos que fomentar este hábito y la mejor manera de hacerlo es ofrecerles pequeños encargos, siempre teniendo en cuenta la edad y sus capacidades, ya que no todos los niños son iguales y algunos necesitan más tiempo para desarrollar una actitud responsable.

La responsabilidad se va aprendiendo e interiorizando de forma progresiva, por ello comenzaremos por ponerle tareas simples y a medida que el niño va creciendo le podremos pedir otras más complejas.

Conviene tener presentes estas orientaciones para ayudarles a ser responsable:

– Establecer normas que sirvan como puntos de referencia.
– Empezar por tareas simples que tengamos la seguridad que el niño sabe hacer y poco a poco ir introduciendo y enseñando otras más complejas.
– Instrucciones claras y sencillas.
– Mostrar seguridad y firmeza en lo que le exigimos utilizando argumentos y razonamientos.
– Procurar que exista una coherencia entre nuestros actos y nuestras palabras.
– No responsabilizarse de las tareas de los hijos, se les puede ayudar, orientar, asesorar pero no asumir sus responsabilidades de forma que el niño se desentienda.
– Sin amenazarles ya que no siempre cumplimos las amenazas. Los niños no nos tomarán en serio y perderemos toda credibilidad.
– Siempre reforzando las buenas actitudes, estimulándole para continuar su buen comportamiento, haciéndoles ver que estamos orgullosas de ellos, alabándoles que no quiere decir que no tengamos que corregirle.

Y para finalizar diría que educar en la responsabilidad no es tarea fácil, pero que realmente merece la pena conseguir, mediante el esfuerzo diario de padres y educadores, ganar las pequeñas batallas del día a día para que nuestros niños y niñas lleguen a ser adultos responsables.
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Fuente:sontushijos.org