Lecciones para los hijos sobre el manejo del dinero

En una sociedad donde el dinero es adorado por muchos y además es símbolo de poder, éxito y “felicidad”, resulta importante enseñarles a los hijos a tomar conciencia del consumismo que les rodea y desarrollar en ellos el criterio para tomar sus propias decisiones.

La enseñanza que se les debe ofrecer a los hijos en relación al dinero, no es sólo darles a entender en qué y cómo gastarlo, es mucho más que eso. Comprende aspectos tan determinantes como es la capacidad de razonamiento, la actitud frente a las dificultades financieras, el desarrollo del autocontrol, la cordura que exigen ciertas situaciones, la recursividad e imaginación para la búsqueda de soluciones, la valoración del esfuerzo, la responsabilidad, la honestidad, la ética en el trabajo, etc. los cuales únicamente se aprenden en la familia, de ahí su urgencia y relevancia.

Justamente las siguientes enseñanzas pretenden brindar a los padres lineamientos para lograr que los hijos interioricen los anteriores conceptos, que sin duda estarán en juego por el resto de sus vidas.

El dinero es un medio para obtener ciertas cosas, no un fin. Quiere decir que el dinero no es un pretexto para pasar por encima de las personas o de los principios personales, sino que es la vía para lograr metas que signifiquen beneficios propios y para los demás.

El dinero no es malo, lo malo es el deseo posesivo y desenfrenado hacia él. Cuando una persona basa todos sus esfuerzos y felicidad alrededor de éste, su vida se torna pobre y vacía.

Se debe ser poseedor de dinero, en lugar de ser poseído por él. El hombre es dueño de sus actuaciones y de su riqueza, pero no debe ser esclavo de ella.

Dinero no es igual a felicidad, con el dinero se adquieren bienes u otros beneficios, pero nunca podrá comprar la verdadera y única felicidad, como son los momentos que se viven en familia o el hecho de gozar de una salud próspera.

El dinero requiere esfuerzo, se trabaja para lograrlo y se aprende a administrarlo. En este punto concreto, es donde los papás deben adjudicarles a los hijos, pequeños encargos acordes a su edad. De esta manera vivirán en carne propia el valor del esfuerzo y apreciarán el trabajo que realizan los padres para poder brindarles su educación, recreación, vivienda, alimentación, vestido, entre otros.

Ahorrar es una necesidad y así se les debe enseñar desde que los hijos están pequeños. Una persona que desde tempranas edades ha sido acostumbrada a reservar parte de sus ingresos (así sea la mesada) para el ahorro, es más probable que cuando sea adulto tenga autocontrol y piense con cabeza fría antes de hacer un gasto.

Compartir con otros. Algunas veces el ser humano necesita ver realidades opuestas a la suya, para poder asimilar algunos aspectos. Por ello es conveniente que los hijos conozcan la vida de otros niños con más necesidades y así llegar a su propia conclusión de lo afortunados que son y lo mucho que pueden ayudar a otros.

Evaluar el costo-beneficio y precio-calidad. Cada que el niño pida algún juguete u otro objeto, es recomendable que se le invite a pensar si realmente lo necesita, si el valor que pagará por éste es justo o no, si le sacará provecho a largo o a corto plazo, así como a valorar otras ofertas y si la calidad es acorde al precio; claro está que se debe explicar en los términos que el niño comprenda. Esta reflexión hará que sus decisiones estén en razón a evaluar el costo más allá del simple antojo.

La regla de oro: El ejemplo. ¡Cómo iba a faltar semejante elemento! No olvidemos que los hijos tienden a repetir las conductas de sus padres, y la cuestión del dinero no es la excepción.

Fuente: lafamilia.info

El arte de saber ahorrar

 

Ahorro e inversión son dos palabras claves cuando se trata de pensar en una seguridad financiera para el futuro. Como padres de familia, es nuestro deber pensar en la educación de los hijos a largo plazo, así como en las entradas económicas en tiempos de “vacas flacas”, es decir, ante eventualidades que nos priven de recibir entradas económicas que solventen todos los gastos del hogar y la educación.

Para un ahorro efectivo, no basta simplemente con dejar en el banco una pequeña cantidad del salario mensual. Ello cubrirá quizás lo necesario para unas vacaciones o para saciar un ‘antojo’, pero no para necesidades a largo plazo. Lo primero que se debe hacer, es dedicarle tiempo a la planeación del ahorro para sacarle el mayor partido y así ponerlo a producir de manera sabia.

Antes que nada, determine sus objetivos financieros a corto plazo (compra de un carro nuevo, remodelación de vivienda, vacaciones etc.) y largo plazo, (educación universitaria de los hijos, vivienda nueva etc.). Si ahorra e invierte a la vez, podrá afrontar sin mayor trauma problemas inesperados y también podrá hacer realidad muchos de sus sueños y los de su familia.

Pasos indispensables para el ahorro

1.Una vez tenga claros sus objetivos financieros, revise cada uno de sus ingresos y egresos para determinar si es posible aumentar los primeros y reducir los segundos. Recorte sus gastos en “lujos” no necesarios, tales como salidas nocturnas, bebidas alcohólicas, ropa, viajes etc. Lleve un registro exacto de todos sus gastos durante un mes y al final examine la lista. Se sorprenderá de lo mucho que se puede ahorrar cuando se sabe exactamente en qué se va el dinero.

2.Determine cómo se puede aminorar el balance de sus tarjetas de crédito. Pague más del mínimo requerido para cada una de las tarjetas que tenga. Ello le ayuda a reducir tanto el balance de su deuda como los intereses mensuales.

3.Investigue qué compañías le dan descuentos si paga en ‘cash’ o si paga por adelantado seguros, medicina privada, educación escolar, impuestos, etc.

4.Si tiene una hipoteca, es conveniente que haga un pago extra anual con el fin de reducir el tiempo de la deuda y ahorrar sus interesas.

5.Cambie el débito de sus tarjetas de crédito a otras en las que la tasa de interés sea menor. Eso sí, asegúrese que este beneficio sea por lo menos durante seis meses, leyendo cuidadosamente las cláusulas de la solicitud pues algunas tarjetas nuevas utilizan ofertas que duran poco, solo como un “gancho” para atraer nuevos clientes.

6.Revise sus facturas de los servicios públicos. Si toma pequeñas medidas de ahorro en la electricidad, el gas, el agua y el teléfono, se dará cuanta cómo dichos gastos se reducirán significativamente. Es importante que involucre a toda la familia en esta forma de ahorro, pues sin la ayuda de todos sus miembros no será tan efectiva.

7.Evalúe los planes de teléfonos celulares de su familia. ¿Existe otro más económico? Muchas empresas ofrecen planes familiares que permiten un gran ahorro.

8.Finalmente, revise sus pólizas de seguros. ¿Está pagando por más cobertura de la que realmente necesita? Es importante dedicarle tiempo al estudio que determine si se pueden reducir los aportes mensuales y seguir recibiendo la cobertura que usted y su familia necesitan.

  www.lafamilia.info

Amar en tiempos de crisis

 

Emili Avilés – ECD, 12 de mayo 2010.

13-05-2010

Para ser ecuánimes creo que nos podría servir una reflexión que muestra cómo familia y sociedad pueden interactuar y enriquecerse, y aprender mutuamente. En todos los ámbitos se está notando una crisis que es mucho más que unas dificultades en lo económico, laboral o financiero. Para ser ecuánimes creo que nos podría servir una reflexión que muestra cómo familia y sociedad pueden interactuar y enriquecerse, y aprender mutuamente.

Por una parte, en un lado del paralelismo, este mundo nuestro nos presenta una oferta social que permite elegir un matrimonio “a la carta”. Hemos pasado de ver el matrimonio como algo objetivo y bueno, donde los cónyuges se vinculan, a entenderlo como algo puramente subjetivo, que se elige en un mercadillo de afectividades más o menos pintoresco.

Pero, posiblemente, también habrán oído hablar del matrimonio, el amor hombre-mujer, como de un trabajo apasionante. Lo encuentro acertadísimo. Creo que, en verdad, el matrimonio requiere esfuerzo y sacrificio y, a la vez, puede ser motivo de gran disfrute, si se cuida a diario. El matrimonio, como las empresas, ha de ser próspero, de lo contrario entristece y aburre.

Todos sabemos la gran cantidad de energías necesarias para, a pesar de la crisis, sacar adelante un proyecto empresarial. Igual ocurre en el matrimonio que en la vida laboral: es en el trajín diario donde se ejercitan las virtudes humanas. Se llega a encontrar la felicidad propia, buscando la de los demás. De esta manera la felicidad es el resultado de una vida de entrega, por ello se puede ser feliz incluso con grandes dificultades.

Como sabemos que la crisis actual no sólo es económica, nos puede servir una mirada a lo que pasa en la actualidad con las relaciones de pareja, como medio para pensar y trascender un poco la mera voluntad de los individuos. Ante todo, hemos de evitar hablar de sexualidad como de una condición previa para el amor. Es en realidad el amor matrimonial la condición primera para el regalo que es la entrega corporal. De lo contrario, el trato sexual separa y aleja al hombre y a la mujer, en lugar de unirlos. Como dice un amigo, el cerebro es el órgano sexual más poderoso.

Por experiencia sabemos que, si queremos, somos capaces de sacar tiempo para todo aquello que verdaderamente nos interesa. Entonces ¿vamos a dejar de hacer un pequeño servicio a la esposa o a los hijos, por falta de tiempo? De igual manera, ¿vamos a conformarnos con unos principios parciales y sesgados en las relaciones humanas? ¿Vamos a tirar la toalla en esa tarea profesional porque aparezcan complicaciones que nos obligan a trabajar más?

Aprovechemos ahora para desarrollar más y mejor nuestra creatividad. Va a ser posible resistir la adversidad con fortaleza, honradez e ingenio. No convirtamos el disgusto o la contradicción en una queja espectacular. Algunos fracasos personales e incluso problemas de salud o de carácter, se pueden convertir, si no se interviene a tiempo, en la excusa para que la coherencia y el buen hacer de cada uno paguen las consecuencias. Y eso sería un atraso para todo el equipo, empresa, familia…

Es preciso afrontar los sacrificios necesarios para mejorar. Lo contrario es ser imprudentes. De otra manera, hasta las empresas más solventes acabarían en la bancarrota.

Necesitamos asegurar que ponemos los medios necesarios y razonables para poder hacer un buen trabajo de equipo, sea en la familia o en cualquier relación entre personas. Como dato clave, tengamos la prioridad de intentar en todo momento adelantarnos a lo que pueda necesitar el otro, sea cliente, alumno, votante, empleado, hijo, o esposa o esposo. ¡Estar disponibles! Es un “prejuicio” buenísimo que se puede adornar sistematizando aquellos detalles que veamos significativos para que el interesado note, de verdad, nuestro interés real por su felicidad.

En fin, cada uno verá dónde le aprieta el zapato. Por cierto, lo normal es que al Estado le interese cuidar muy mucho el matrimonio natural, como le interesan las cordiales relaciones entre todos los ciudadanos. Aquí aparece la responsabilidad de prepararnos todos para ser proactivos y que consigamos, ser “más persona”. Que nadie se encuentre solo en esa tarea.